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Otros tres alumnos heridos en ataque a escuelas de Brasil, el gobierno advierte a redes sociales

Un alumno de la escuela estatal Doutor Marco Aurélio de Santa Tereza, esperó a que sus compañeros salieran al pasillo por el estruendo y comenzó a arremeter contra ellos con un cuchillo.

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Tres alumnos resultaron heridos hoy en un ataque perpetrado por un estudiante de 13 años en una escuela de Brasil, la segunda agresión de este tipo en 24 horas y casi una semana después de que un individuo matara a cuatro niños en una guardería.

Un alumno de la escuela estatal Doutor Marco Aurélio de Santa Tereza, en el norte del estado central de Goiás, arrojó un petardo en un aula, esperó a que sus compañeros salieran al pasillo por el estruendo y comenzó a arremeter contra ellos con un cuchillo, informó la agencia AFP.

Hirió a tres estudiantes, que están «fuera de peligro», según la policía, que no detalló la edad de las víctimas.

El atacante persiguió luego a una profesora, que se encerró en un aula. Finalmente, el agresor fue reducido por un trabajador de limpieza y entregado a las autoridades.

«El alumno que promovió el ataque no tiene historial de violencia», informó la policía, citada por la agecia

En la casa del menor, que responderá por el delito de tres intentos de homicidio, la policía encontró «materiales y anotaciones que demostraban que estaba planificando» el ataque hacía tiempo, dijo el delegado de la policía Stanislao Montserrat.

El Gobierno amenazó con denunciar y aplicar sanciones a empresas de redes sociales que no tengan una política de retiro de contenidos de apología de la violencia escolar y amenazas de masacres en escuelas, en el marco de una ola de mensajes aparecidas en Internet sobre ataques contra centros educativos tras una reciente matanza en un colegio del sur de Brasil.

La advertencia del ministro de Justicia, Flávio Dino, estuvo dirigida sobre todo a la red social estadounidense Twitter, en el marco de la ola de amenazas que se registran en redes sociales luego de que Luiz Lima, de 25 años, sospechado de filiación neonazi, matara a cuatro niños con un hacha el miércoles pasado en un jardín de infantes de Blumenau, Santa Catarina.

Ayer lunes, un alumno de 13 años una escuela religiosa evangelista privada de Manaos, en el norteño estado de Amazonas, hirió con un cuchillo a dos compañeras y una profesora.

Según la prensa local, en el barrio de Pérus, en la zona norte de la ciudad de San Pablo, un alumno fue descubierto con un cuchillo que llevó a la escuela con intención de cometer una masacre.

Lo mismo ocurrió en una escuela pública de Poços das Caldas, una comarca serrana del interior del estado de Minas Gerais.

El efecto dominó que generó la masacre del jardín de infantes de Blumenau explotó en las redes sociales, motivo por el cual Dino convocó a representantes de empresas de redes sociales en Brasil: Meta, Kwai, TikTok, Twitter, YouTube, Google y WhatsApp.

«Estamos viendo que se instala el pánico dentro de las escuelas y las familias y aún no hemos identificado la proporcionalidad de la reacción de las plataformas con esta epidemia de violencia que amenaza en este momento a nuestras escuelas», dijo a periodistas Dino tras reunirse el lunes con representantes de las redes.

Dino afirmó que advirtió a los representantes de las empresas, todas extranjeras, que si no retiran el contenido que amenace la vida de los niños serán procesadas.

«Dejé en claro en la reunión que si no se hace caso a la notificación, tomaremos acciones policiales y legales contra las plataformas. Obviamente, no queremos eso. Queremos que las plataformas nos ayuden», aseguró.

El Ministerio de Justicia identificó 511 perfiles con difusión de contenidos violentos contra las escuelas, los días 8 y 9 de abril, solo en Twitter.

Según la agencia de noticias estatal Agencia Brasil, el Laboratorio de Operaciones Cibernéticas (Ciberlab), del Ministerio de Justicia, registró una gran circulación, en Brasil y en el exterior, de mensajes sobre actos de violencia el 20 de abril.

Dino descartó el riesgo de ataques en esa fecha y que el caso está bajo seguimiento digital.

«No hay razón, en este momento, para entrar en pánico. Lo que existe es la necesidad de fortalecer los mecanismos institucionales y el comportamiento de las plataformas tecnológicas es determinante para que podamos tener una prevención general», dijo.

El 20 de abril de 1999 tuvo lugar la masacre de Columbine High School en Colorado, Estados Unidos, con 15 muertos a causa de un tiroteo perpetrado por dos alumnos. Es uno de los tiroteos masivos más famosos de Estados Unidos.

Tras la masacre de Blumenau, el ministro Dino lanzó una serie de medidas para investigar el trabajo de células neonazis que trabajan con personas en edad escolar.

El gobernador de Santa Catarina, Jorginho Mello, aliado del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, anunció que en el segundo semestre del año destinará más de 1.000 policías para ubicarse dentro las escuelas que dependan del estado.

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Otro argentino detenido en Brasil por racismo: esta vez, sin retorno a la vista

Un hombre de 67 años fue aprehendido en flagrancia en Copacabana tras insultar racialmente a una joven repartidora en la fila de un supermercado. A diferencia del caso Páez, el acusado es residente en Brasil y enfrenta condiciones procesales más duras.

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Otro argentino preso en Brasil: el racismo como patrón que se repite

★ A poco más de tres meses del escándalo que protagonizó la abogada argentina Agostina Páez, detenida en Río de Janeiro por realizar gestos racistas frente a empleados de un bar de Ipanema, Brasil vuelve a ser escenario de un incidente protagonizado por un ciudadano argentino. Esta vez, el acusado es José Luis Haile, de 67 años, residente en el país vecino desde hace dos años, detenido en flagrancia el lunes en una sucursal del supermercado sobre la calle Siqueira Campos, a metros de la playa de Copacabana, en Río de Janeiro.

«Negra puta»: el insulto que derivó en prisión preventiva

Según consta en la denuncia policial, la víctima es Samara Rodrigues de Lima, de 23 años, trabajadora de una aplicación de repartos. Samara se había ubicado frente a una caja que estaba por abrir en ese local para ganar tiempo con sus pedidos. La cajera demoró aproximadamente diez minutos en comenzar a atender.

Durante esa espera, Haile comenzó a quejarse en voz alta por la demora. Cuando Samara intervino para explicar que la tardanza correspondía al proceso de apertura de caja y que no era responsabilidad de la empleada, el hombre le exigió que se callara. Al negarse, Haile le dirigió el insulto «negra puta» en dos oportunidades.

La escena fue presenciada por otro ciudadano argentino que también realizaba compras en el local. Ese testigo, indignado, alertó a una patrulla de la Guardia Municipal que se encontraba en la esquina del supermercado. Los agentes detuvieron a Haile en el acto y lo trasladaron a la 12ª Comisaría de Policía Civil de Copacabana, donde quedó detenido en flagrancia por injuria racial.

Residente, no turista: una distinción clave

Un elemento diferencia este caso del de Agostina Páez y condiciona el proceso judicial de Haile: el acusado no está de vacaciones en Brasil. Según declaró ante la policía, vive en el país desde hace dos años y cuenta con residencia. Esa condición aceleró su derivación directa a una cárcel común en el barrio de Benfica, en lugar del arresto domiciliario con tobillera electrónica que tuvo Páez en sus primeras semanas, situación asociada a su estatus de turista.

La Justicia de Río de Janeiro convirtió rápidamente la detención en prisión preventiva. Desde enero de 2023, Brasil equiparó la injuria racial al delito de racismo por vía legislativa, lo que lo convierte en un delito imprescriptible, inafianzable en instancia policial y con una pena de entre dos y cinco años de reclusión.

Para Haile, las posibilidades de obtener autorización para abandonar el país durante el proceso son significativamente menores que las que tuvo Páez: al ser residente y no turista, los fundamentos procesales para una eventual morigeración de la pena o salida anticipada se reducen considerablemente.

El caso Páez: un antecedente que no cerró

El episodio de este lunes ocurre mientras el caso Páez aún no tiene sentencia firme. La abogada santiagueña fue filmada en enero de este año realizando gestos de imitación de mono frente a empleados de un bar de Ipanema. Estuvo más de 70 días bajo medidas cautelares y tobillera electrónica en Río, y solo pudo regresar a la Argentina luego del pago de una caución de aproximadamente 20.000 dólares.

Como informó este medio, el regreso de Páez al país no estuvo exento de nuevas polémicas: días después de su arribo, su padre Mariano Páez fue filmado repitiendo los mismos gestos racistas en un bar de Santiago del Estero. El hombre reconoció luego haber «reaccionado muy mal» ante lo que describió como una situación de provocación, aunque la retractación llegó después de haber intentado desmentir el video tildándolo de «trucado». La causa de Agostina Páez sigue abierta a la espera de la sentencia definitiva del juez brasileño.

El caso también tuvo derivaciones políticas en Argentina: la ministra de Seguridad Patricia Bullrich se reunió con Páez en un café, en un gesto interpretado por analistas como una reivindicación implícita de la acusada que generó críticas dentro y fuera del oficialismo.

Una pauta que se instala

La acumulación de casos de argentinos detenidos o investigados en Brasil por injurias raciales o actos de discriminación comenzó a instalarse como pauta periodística recurrente. Más allá de las circunstancias individuales de cada episodio, el fenómeno refleja la brecha entre la legislación antirracista brasileña, que desde 2023 no distingue entre injuria racial y racismo, y la percepción que algunos viajantes o residentes argentinos tienen sobre sus propias conductas en el exterior. En Brasil, ese tipo de actos no quedan en una disputa interpersonal: son delitos graves, de acción pública, imprescriptibles y con penas de prisión efectiva.

Puntos clave:

  • José Luis Haile, argentino de 67 años residente en Brasil, fue detenido en flagrancia por insultar racialmente a una joven repartidora en un supermercado de Copacabana, Río de Janeiro.
  • El incidente ocurrió en la fila de una caja y fue presenciado por otro ciudadano argentino que alertó a la Guardia Municipal.
  • La Justicia de Río convirtió la detención en prisión preventiva; Haile quedó alojado en una cárcel del barrio de Benfica.
  • A diferencia de Agostina Páez, que era turista, Haile es residente en Brasil desde hace dos años, lo que reduce sus posibilidades de obtener autorización para salir del país.
  • Desde enero de 2023, Brasil equiparó la injuria racial al racismo: el delito es imprescriptible, inafianzable y contempla penas de entre 2 y 5 años de prisión.
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