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La nueva cepa británica de Covid-19 llegó a Chile y se endurecen las restricciones
El Gobierno chileno anunció este martes que a partir de este jueves todas las personas que ingresen al país deberán hacer una cuarentena obligatoria de diez días, poco después de informar que detectó el primer caso en el país de la nueva mutación de coronavirus.
«A partir del 31 de diciembre, todos los chilenos y extranjeros que ingresan a nuestro país deberán hacer una cuarentena de diez días», informó en conferencia de prensa la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza.
El Gobierno chileno anunció este martes que a partir de este jueves todas las personas que ingresen al país deberán hacer una cuarentena obligatoria de diez días, poco después de informar que detectó el primer caso en el país de la nueva cepa británica de coronavirus, que tiene en vilo a Europa por su alto nivel de contagiosidad.
«A partir del 31 de diciembre, todos los chilenos y extranjeros que ingresan a nuestro país deberán hacer una cuarentena de diez días», informó en conferencia de prensa la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, poco después de que esa misma cartera anunciara el caso de una joven que estuvo recientemente en el Reino Unido, llegó al país desde el aeropuerto del Madrid el 22 de diciembre y está contagiada con la nueva cepa.
“El 22 de diciembre a las 6:35 de la mañana, en un vuelo proveniente de Madrid llegó una pasajera chilena que se le hizo un PCR en el aeropuerto. Estuvo una semana en Londres visitando a familiares. El día 23 de diciembre su examen dio positivo”, detalló Daza.
“El análisis corresponde a la cepa encontrada en el Reino Unido. Se tomaron todas las medidas de alerta y esta persona se encuentra trasladada en el hospital de su comuna”, aclaró la autoridad sanitaria.
Daza explicó también que la joven está siendo “vigilada en forma estricta por personal de salud”, al igual que sus contactos más estrechos, que fueron trasladados al hospital. La subsecretaria aclaró, asimismo: “Si bien sabemos hasta el momento que no es una cepa más agresiva, sí tenemos información de que se trataría de una variante que tiene mayor contagiosidad”.
Esta noticia se conoció justo cuando las autoridades chilenas monitorean «día a día» la posibilidad de un segundo cierre de fronteras para evitar nuevos brotes de coronavirus, explicó este martes el ministro de Relaciones Exteriores, Andrés Allamand,entrevistado en la Televisión Nacional de Chile (TVN).
Allamand aseguró que hasta el momento sólo existe una restricción de entrada al país a “personas provenientes del Reino Unido” y que en el caso de otras personas que vienen a Chile “la única puerta de entrada autorizada es el aeropuerto Arturo Merino Benítez» de Santiago.
El canciller pidió “mantener al máximo las medidas como las que se tomaron en la Región Metropolitana», en relación a la cuarentena que rige los fines de semana por el alza de casos, y llamó a las personas a “ser cautelosas, prudentes y mantener con rigor las medidas que se están adoptando”.
El ministro reveló que Chile espera recibir 800.000 dosis de la vacuna desarrollada por la empresa china Sinova para el primer trimestre de 2021, e indicó que el Gobierno quiere que la “población objetiva”, que estiman en 15 millones de chilenos, “pueda estar vacunada durante el primer semestre” del próximo año.
El Reporte
Mientras, la pandemia avanza en el país al reportar 1.958 nuevos contagios y 45 personas que fallecieron por el virus en las últimas 24 horas, según el último balance presentado por el Ministerio de Salud.
Con estas cifras, Chile llega a 603.986 casos confirmados y 16.488 muertes totales por coronavirus. Asimismo, el Ministerio detalló que hay 13.477 casos activos en el país, es decir, personas que pueden contagiar a otras.
«Las cifras nos muestran que no debemos bajar los brazos y que más aún, es necesario seguir esforzándonos en el respeto de las medidas sanitarias de autocuidado”, enfatizó en el balance el ministro de Salud, Enrique Paris.
Hasta el momento, existen 745 personas internadas en unidades de cuidados intensivos, de las cuales 589 están conectadas a ventilación mecánica y 63 se encuentran en condición crítica.
Chile alcanzó su pico de 6.000 contagios y 200 muertes diarias entre mayo y junio, cuando además el sistema hospitalario registró una ocupación de camas superior al 90% en la Región Metropolitana.
Las cifras tuvieron un leve repunte en las semanas recientes, a lo que se suma un nuevo brote registrado al interior de la cárcel de Chillán, ubicada a casi 400 kilómetros al sur de Santiago, con 122 internos y 5 funcionarios del recinto contagiados, informó el director de Gendarmería de la Región de Ñuble, Gonzalo Hermosilla.
Indicó que «actualmente los internos del penal se encuentran en aislamiento y monitoreados constantemente por un médico institucional, enfermeras y personal técnico paramédico».
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Chat Control: la ley europea que convierte tu celular en un testigo
El Parlamento Europeo debate una normativa que obligaría a escanear mensajes privados para detectar abuso sexual infantil, incluso en aplicaciones con cifrado de extremo a extremo. El debate enfrenta la protección de la infancia contra el derecho a la privacidad de millones de usuarios y pone en cuestión el futuro de las comunicaciones digitales.
Millones de conversaciones privadas, fotos, audios y textos intercambiados a diario en aplicaciones como WhatsApp o Signal podrían ser escaneados automáticamente antes de llegar a su destinatario. Eso es lo que prevé la normativa conocida como «Chat Control», una propuesta legislativa en debate en el Parlamento Europeo que divide a juristas, activistas digitales, gobiernos y organizaciones de derechos humanos en toda la Unión Europea.
La regulación apunta a detectar contenido de explotación sexual infantil (CSAM, por sus siglas en inglés) en las comunicaciones digitales. En su versión vigente, una normativa temporal prorrogada hasta 2028 permite a las plataformas identificar de manera voluntaria ese tipo de material en mensajes privados, imágenes y videos. Pero la propuesta de largo plazo, denominada «Chat Control 2.0», plantea extender esa capacidad de detección también a los servicios con cifrado de extremo a extremo, lo que representa un salto cualitativo de enorme magnitud en términos de vigilancia digital masiva.
Un escudo que también puede convertirse en una red de arrastre
El cifrado de extremo a extremo, tal como funciona hoy en aplicaciones como Signal o WhatsApp, impide que ni siquiera el proveedor del servicio pueda leer los mensajes en tránsito. Es, en términos prácticos, el equivalente digital del secreto postal. Cualquier sistema de detección que pretenda operar sobre mensajes cifrados tendría que actuar antes de que ese escudo se active, es decir, en el dispositivo del usuario, justo antes de que el mensaje sea enviado. Esta técnica se denomina «client-side scanning» y consiste en examinar el contenido mientras aún es legible, antes de que se aplique el cifrado.
Las herramientas técnicas propuestas funcionan transformando cada archivo en una especie de huella digital que se compara con bases de datos de material ilegal ya identificado. Además, utilizan modelos de aprendizaje automático capaces de reconocer contenido nuevo o modificado y analizan los textos en busca de patrones lingüísticos asociados al grooming o acoso sexual a menores.
El fallo humano en la cadena de verificación
En plataformas sin cifrado, cuando un sistema automático detecta una coincidencia, la alerta es enviada a revisores humanos expertos que examinan el material antes de informarlo a las autoridades. Empresas como Google sostienen que este proceso garantiza una verificación responsable. Sin embargo, según señaló el ex eurodiputado alemán Patrick Breyer, jurista y activista por los derechos digitales, es precisamente en esa etapa de verificación donde el sistema comienza a fallar cuando se utiliza a gran escala.
Los empleados encargados de revisar las alertas aplican criterios legales diversos, no siempre logran discernir la intención detrás del contenido y, con frecuencia, confunden situaciones de sexting consensuado entre jóvenes o imágenes enviadas como bromas en chats grupales. En muchos casos, los adolescentes involucrados nunca tuvieron intención de enviar ni recibir material ilegal, simplemente reenviaron un archivo dentro de una conversación diferente.
Breyer no se opone a la detección en sí misma. Su argumento es más preciso: el escaneo debería permitirse solo cuando un tribunal independiente confirme que hay motivos razonables para sospechar de una persona específica, tal como ocurre con una orden judicial para revisar la correspondencia de un ciudadano. Extender ese control a toda la población «por si acaso» representa, en sus términos, un tipo de intervención de naturaleza completamente diferente.
Una regulación que depende de la app que uses
Por el momento, lo que sucede con un mensaje depende enteramente de la aplicación que se use. En servicios sin cifrado, el contenido puede recibir una identificación digital o ser examinado por algoritmos antes o justo después de ser enviado, revisado luego por expertos y comunicado a las autoridades ante una coincidencia confirmada. En servicios con cifrado de extremo a extremo, la legislación europea actual no se aplica de la misma forma y el contenido permanece inaccesible para los proveedores.
Esa asimetría está en el centro del debate parlamentario. Si «Chat Control 2.0» finalmente incluye a los servicios cifrados, la arquitectura de privacidad digital que millones de personas dan por garantizada quedaría radicalmente transformada. La pregunta que el Parlamento Europeo no puede eludir es hasta dónde está dispuesta la sociedad a ceder privacidad en nombre de la seguridad, y si esa cesión puede hacerse sin abrir una puerta que, una vez abierta, sea prácticamente imposible cerrar.
El debate no es solo técnico. Es político, filosófico y tiene implicancias directas para las nuevas generaciones que crecen en un entorno donde la comunicación digital es constitutiva de su identidad. La decisión que tome Europa en los próximos años marcará un precedente global sobre los límites del Estado en las comunicaciones privadas.
Lo que tenés que saber
- La normativa «Chat Control» vigente, prorrogada hasta 2028, permite a las plataformas detectar voluntariamente contenido de abuso sexual infantil en mensajes privados.
- La propuesta «Chat Control 2.0» plantea extender ese escaneo a servicios con cifrado de extremo a extremo, lo que implicaría revisar mensajes en el dispositivo del usuario antes de que sean enviados.
- El ex eurodiputado Patrick Breyer advierte que el sistema falla a gran escala y que el escaneo solo debería habilitarse con orden judicial previa, no de manera masiva e indiscriminada.
- Las herramientas de detección combinan huellas digitales de archivos conocidos, inteligencia artificial para contenido nuevo y análisis de patrones lingüísticos vinculados al grooming.
- La decisión del Parlamento Europeo sobre si incluir o no a los servicios cifrados en la regulación definitiva tendrá impacto global en el futuro de la privacidad digital.
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