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EEUU: miles de personas protestan por el fallo antiaborto de la Corte
Aunque se registraron concentraciones en Nueva York, Filadelfia, Los Ángeles y Austin, la mayor de las protestas se dio en Washington, justamente frente a la sede de la Corte.
Miles de personas, en su enorme mayoría mujeres, protestaron este sábado en las calles de las principales ciudades de Estados Unidos por la decisión de ayer de la Corte Suprema de Justicia de anular el derecho federal al aborto y dejarlo, en cambio, en manos de los estados, en manifestaciones que amagan con prolongarse en el tiempo.
Aunque se registraron concentraciones en Nueva York, Filadelfia, Los Ángeles y Austin, la mayor de las protestas se dio en Washington, justamente frente a la sede de la Corte.
Mientras, los estados con gobiernos más conservadores ya avanzaron en prohibir las interrupciones voluntarias de embarazos, un cuadro que parece poner al país frente a una nueva polarización en torno a un derecho que estuvo vigente por 50 años.
Las protestas de hoy, algunas organizadas y otras más espontáneas, siguieron a una primera reacción de ayer, cuando ya miles de mujeres salieron a las calles en muchas ciudades para repudiar a la mayoría de la Corte que anuló el histórico fallo Roe v. Wade, de 1973.
Según la agencia AFP, al menos nueve estados de tendencia derechista ya impusieron prohibiciones del aborto (Alabama, Arkansas, Kentucky, Luisiana, Misuri, Oklahoma, Dakota del Sur, Utah y Wisconsin) y otro número similar hará lo propio en las próximas semanas.
A las cientos de personas que se manifestaron en Washington anoche frente a la Corte Suprema, que había sido previamente cercada, le siguieron hoy otras miles.
«La maternidad forzosa es la esclavitud femenina», «¿Qué hay de mi libertad?», «Yo no debería estar aquí» y «Esto es lo que pasa cuando pones a hombres en cargos de mierda que no entienden» fueron algunas de las leyendas que se leían en la primera fila de pancartas.
Entre los cánticos más elegidos estuvo «Abortemos al Tribunal» y «Mi cuerpo, mi decisión».
Frente al edificio enrejado se dieron cita también grupos menores que respaldaban el fallo de la Corte y, aunque cruzaron acusaciones y cánticos, no se registraron incidentes.
Los manifestantes antiaborto corearon «El aborto es racista» y «El aborto es opresión», según la agencia Ansa, que dio cuenta de gritos y abucheos desde el otro lado, con la policía preparada para intervenir.
Además, las protestas en la capital estadounidense se encontraron con una movilización organizada desde hace tiempo, la llamada Marcha de la Unidad, para protestar contra el aumento de la violencia antiasiática en los Estados Unidos.
Según la cadena CNN, hubo protestas en hasta 70 ciudades de todo el país, algunas convocadas por Planned Parenthood, la organización que gestiona la mayor red de clínicas de salud reproductiva en Estados Unidos, pero otras más espontáneas o llamadas por redes sociales.
En Nueva York, una numerosa manifestación llenó el Washington Square Park, la céntrica plaza que tradicionalmente es sede de encuentros políticos y manifestaciones.
En Los Ángeles los manifestantes bloquearon el tráfico del centro de la ciudad y en Filadelfia la multitud se juntó frente a la sede comunal.
En Austin, hubo una protesta frente a la corte federal y en Atlanta dos grupos de manifestantes que salieron de lugares diferentes coincidieron frente al Parlamento local. También hubo concentración en Chicago.
En Mississippi, manifestantes antiaborto se reunieron frente a la clínica Jackson Women’s Health Center, donde chocaron con miembros de los «Defensores de la Casa Rosa», voluntarios que durante años acompañaron a mujeres que elegían interrumpir sus embarazos.
Mientras los manifestantes arrojaban desde sus vehículos fotos de fetos sangrientos, varios defensores trataron de impedir que llegaran al estacionamiento de la clínica.
Se estima que las protestas seguirán lo que resta del fin de semana.
Las de hoy fueron todas pacíficas, igual que las de ayer, con las excepciones de Iowa y Phoenix, en un caso porque un auto atropelló a dos manifestantes y en el otro porque la Policía usó gases lacrimógenos para dispersar a quienes golpeaban los ventanales del edificio legislativo.
Tras conocerse el fallo –muy similar al que en mayo había sido filtrado a la prensa-, el presidente Joe Biden advirtió que el texto «pone en peligro la salud y la vida de las mujeres» y llamó a los estadounidenses a defender el derecho al aborto en las elecciones de medio mandato que tendrán lugar en noviembre.
Hoy sumó otra crítica, esta vez en su cuenta de la red Twitter: «La cruel verdad es que la revocatoria del fallo Roe afectará a las mujeres y niñas más pobres», escribió.
Para muchos sectores hay riesgo de que la Corte Suprema, que desde la administración de Donald Trump tiene una composición mayoritariamente conservadora, se enfoque ahora en el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo y la anticoncepción, una chance alimentada por algunas expresiones de magistrados.
«Lamentablemente, vamos a asistir a algunos escenarios de pesadilla», señaló la vocera de Biden, Karine Jean Pierre, a la prensa que viaja en el Air Force One, que traslada al presidente a Europa para participar en las cumbres del G7 y de la OTAN en Europa. «No se trata de una hipótesis», amplió Pierre.
Geopolítica 🌎
Bill Gates advirtió que la inteligencia artificial podría causar mil millones de muertes
El cofundador de Microsoft advirtió que la combinación de inteligencia artificial y malas intenciones es el arma más poderosa de la historia y reclamó leyes que obliguen a controlar los modelos avanzados, mientras la Casa Blanca rechaza cualquier freno en nombre de la carrera con China.
La inteligencia artificial ya tiene poder suficiente para desencadenar hechos que cuesten mil millones de vidas. La advertencia no salió de un activista antitecnología ni de una novela de ciencia ficción, sino de uno de los hombres que construyeron la industria informática moderna. Cuando el propio establishment tecnológico habla de muertes masivas, el debate sobre la IA dejó de ser una discusión de laboratorio para convertirse en un problema político global.
El magnate y cofundador de Microsoft, Bill Gates, lo dijo en el programa de televisión «Meet the Press», de la cadena estadounidense NBC, en una entrevista con la periodista Kristen Welker que salió al aire el domingo. «La IA es, sin duda, lo suficientemente poderosa como para desencadenar sucesos que causen mil millones de muertes», afirmó. Y agregó que, «aunque resulta muy difícil alcanzar una certeza absoluta, nunca existió un arma tan poderosa como la combinación de individuos malintencionados que utilizan las herramientas de IA más avanzadas».
El arma al alcance de pequeños grupos
Gates explicó que, en la actualidad, «pequeños grupos equipados con IA pueden llevar a cabo acciones que antes estaban al alcance exclusivo de las grandes potencias», por lo que «es la combinación de intenciones maliciosas e IA lo que representa una amenaza significativa». El riesgo que describe no es el de una máquina que se rebela, sino el de una tecnología que pone capacidades de destrucción estatal en manos de cualquiera.
En ese sentido, el empresario mencionó los ciberataques y el bioterrorismo como los usos que un sistema de monitoreo serio debería prevenir, y descartó que el llamado «botón de apagado» de los modelos alcance para evitar que la tecnología sea manipulada con fines dañinos. «Si los gobiernos no implementan salvaguardas adecuadas, nos enfrentaremos a graves consecuencias negativas precisamente debido a la falta de protecciones», advirtió.
Trump y la lógica de la carrera sin frenos
Las palabras de Gates apuntaron de lleno contra el enfoque de Donald Trump. A principios de este mes, el presidente estadounidense rechazó los pedidos para que el gobierno federal impusiera restricciones a las empresas que desarrollan modelos de IA y escribió en su cuenta de Truth Social: «¡QUIEN GANE EN IA, GANA!». Para la Casa Blanca, la respuesta a un riesgo que los propios desarrolladores describen como catastrófico es acelerar.
Gates eligió un tono conciliador con el mandatario. «Lo que él (Trump) dijo es legítimo, pero creo que, tras escucharme a mí y a otros (y al darse cuenta de que esto no nos coloca en desventaja en lo que él percibe como una competencia entre naciones), se alcanzará un consenso», sostuvo. Consultado sobre qué mensaje le daría al presidente, respondió que no le pediría frenar la innovación, sino establecer estándares de supervisión y monitoreo para los modelos más avanzados, lo que según su visión implicaría un costo menor para la industria y no una desaceleración drástica.
La entrevista se conoció pocos días después de que Trump recibiera en la Casa Blanca al presidente chino, Xi Jinping, en una cumbre donde la IA ocupó un lugar central junto al comercio, los minerales de tierras raras y los semiconductores. Un día antes de la emisión del programa, la Casa Blanca anunció la creación de un «diálogo sobre superinteligencia» entre ambos países. La contradicción salta a la vista: Washington acepta hablar de IA con su principal rival geopolítico, pero se niega a ponerle reglas a sus propias empresas.
Más difícil que la Guerra Fría
Gates advirtió que alcanzar un acuerdo internacional sobre un marco regulatorio global para la IA podría resultar más difícil que las negociaciones de la Guerra Fría para limitar las armas nucleares, sobre todo si disminuye la cooperación con los aliados. Para reforzar su planteo, apeló a la historia reciente de su país: «Desde la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad, Estados Unidos puede sentirse muy orgulloso de cómo abordó los desafíos globales: lo hicimos de manera constructiva, colaborando con amigos y aliados (basta pensar en la seguridad aérea, la protección de la capa de ozono o las armas nucleares) y actuando siempre con rectitud, sin tratar de explotar nuestras fortalezas singulares en beneficio exclusivo propio».
«En el caso de la IA, tendremos que volver a este concepto: oigan, toda la humanidad está en el mismo barco», lanzó. La apelación a un Estados Unidos desinteresado y cooperativo es, como mínimo, una lectura benévola de la historia, difícil de sostener desde los países que padecieron sus intervenciones y condicionamientos. Aun así, el diagnóstico de fondo choca de frente con la doctrina de la actual administración republicana, que concibe la tecnología como un campo de batalla y no como un bien común.
El fin del mito de la autorregulación
El cofundador de Microsoft fue tajante respecto del rol de las empresas: «Nadie cree que la autorregulación sea suficiente». Por eso reclamó una legislación que haga obligatorias las salvaguardas y el monitoreo, que exija a las compañías supervisar de cerca sus modelos más avanzados y mantener registros detallados de su actividad, y que involucre a las fuerzas de seguridad y a la dirigencia política en la definición de esos controles.
Su voz se suma a la de los líderes de Anthropic y OpenAI, que también reclaman intervención estatal. «Vamos a desacelerar tanto como sea necesario para asegurarnos de que cada nueva tecnología de IA que lancemos sea realmente segura», sostuvo Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, con quien Trump confirmó que se reuniría el mismo domingo por la noche. La paradoja es elocuente: los dueños de la tecnología piden reglas, mientras el poder político que debería imponerlas prefiere mirar hacia otro lado.
No es la primera vez que Gates alerta sobre los efectos de la IA sin control humano: tiempo atrás ya había advertido que la tecnología podía convertirse en la mayor fuerza igualadora o en la peor fuente de injusticia. Que ese mensaje provenga de uno de los hombres más ricos del planeta, fundador de una empresa que es protagonista central del negocio de la inteligencia artificial, no le quita peso a la advertencia, pero sí obliga a una pregunta incómoda. Si ni siquiera quienes se benefician del negocio confían en que el mercado se ordene solo, la discusión ya no es si regular, sino quién pone las reglas y en beneficio de quién.
Lo que tenés que saber:
- Bill Gates afirmó en el programa «Meet the Press» de la NBC que la IA es lo suficientemente poderosa como para desencadenar sucesos que causen mil millones de muertes.
- Según Gates, nunca existió un arma tan poderosa como la combinación de personas malintencionadas y las herramientas de IA más avanzadas.
- Donald Trump rechazó imponer restricciones federales a las empresas de IA y sostuvo en Truth Social que «quien gane en IA, gana».
- Gates advirtió que un acuerdo global para regular la IA podría ser más difícil que las negociaciones nucleares de la Guerra Fría.
- El empresario reclamó leyes que hagan obligatorios las salvaguardas y el monitoreo, y afirmó que la autorregulación de las empresas no alcanza.
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