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¿Por qué la guerra con Ucrania?
Ucrania y Rusia tienen vínculos desde hace siglos, además hay factores ambientales que resultan importantes en este conflicto.
POR GUADALUPE CARRIL
El conflicto que a muchos sorprendió ayer, o en las últimas semanas, es, en realidad, un problema de larga data. La relación vincular entre Ucrania y Rusia tiene muchos siglos encima. Mientras en el Río de la Plata formábamos parte de la colonia española, allá en el este de Europa, había Zares e Imperios que nucleaban el territorio que luego pasó a dividirse en fronteras y naciones.
Pero no solo en la época de los zares hubo homogeneidad entre el pueblo ucraniano y el ruso, en el siglo pasado, la vieja Unión Soviética mantuvo a esos países bajo el mismo sistema económico y social, con un mismo pasaporte, formando parte de una misma cultura, y con un mismo legado para quienes vivieron allí.
Cuando el muro cayó y la URSS implosionó, en Ucranía, comenzaron gobiernos que representaban un nuevo modo de vida para sus ciudadanos. ¿Pero qué ocurrió con esas personas que vivieron de una manera determinada durante casí 70 años? ¿Qué pasó cuando las leyes, sus creencias, y la realidad, cambió? Lo que pasó, fue que el pueblo siguió conviviendo, sin importar si eran de origen ruso, o ucraniano.
José María Escobar es profesor de historia, nació en Argentina, luego se radicó en Ucrania y formó su familia allá. Él, desde el este de Europa explica qué: “hace 30 años Rusia y Ucrania era un solo país. Hoy, el pueblo, no hace diferencia si sos ruso, o ucraniano”.
José comenta, que este conflicto viene dado desde hace casi 8 años, “el país ya estaba en guerra desde el 2014, en una región puntual, en un espacio reducido”, eso mismo es lo que explica el periodista argentino radicado en Rusia, Cesar Salvucci: “Rusia comenzó a temer que Ucrania realmente empiece a armarse y que pudiera darle batalla. Por eso decide anticiparse, no tanto por Donbass, si no temiendo que Ucrania, con el apoyo de la OTAN, intentase recuperar la Península de Crimea. Punto clave en el mapa, porque tiene acceso al mar negro.”
Y agrega: “durante 8 años, Occidente no se preocupó por los 14.000 muertos que hubo en la región del Donbass. Muertes que fueron generadas por el ejército ucraniano y las milicias del Donbass, de las que Rusia no ha participado”.
El análisis de Salvucci se basa en que “para Rusia, en sus planes iniciales, no estaba concretar una invasión en Ucrania. Putin, cayó en una suerte de profecía autocumplida que llevó a cabo Estados Unidos y el resto de la OTAN. Porque durante semanas estuvieron diciendo que iba a haber una invasión rusa, dieron fechas, horas concretas, pero esa invasión no sucedía. Mientras tanto, Occidente seguía enviando instructores y armamentos, tanto a Ucrania, como a Polonia, Rumania y Alemania”
”Yo le pido al pueblo argentino que nos ayude para que esto no se desarrolle, hay que ir a las embajadas hay que exigir que se pare esta locura»
jose maria escobar, argentino en ucrania.
Para el periodista argentino radicado en Rusia: “Moscú sintió que sus pedidos no eran escuchados, en el plano diplomático, ya que enviaron cartas pidiendo que la OTAN se deje de expandir hacía el este, y Estados Unidos nunca respondió de manera positiva a estos pedidos. Por eso es que Rusia comenzó a temer que Ucrania realmente pudiera darle batalla”.
Por otro lado, el periodista Ignacion Hutin, especialista en Ucrania, ve esta situación como “la crónica de una muerte anunciada”. En su reflexión apunta a que “Putin, hace más de un año que le pide a Occidente que no cruce las líneas rojas. Esas líneas tienen que ver con las demandas rusas sobre materia de seguridad y defensa para Europa. Lo que pedía era que la OTAN no se expanda hacia el este, y que se retire el armamento de países miembros que estén cerca de la frontera rusa ya que eso significaba para Rusia una amenaza a su territorio”.
Y agrega: “cómo Occidente, se negó a cumplir las demandas que Rusia pidió por vías diplomática, sin ninguna respuesta; Rusia crea esta guerra preventiva, atacando a Ucrania, antes que Occidente siga llenando de armas a Ucrania y pueda atacar».








Por más análisis que podamos realizar, cualquier acto armado es signo de rechazo. Si bien, como comenta Hutin, esta situación tienen que ver “con las políticas de seguridad y defensa que se plantearon en Europa en los años 90”, después del desmembramiento de la URSS, siendo Rusia mucho más débil. “Hoy Rusia está intentando reestructurar estas lógicas de seguridad y defensa en todo el continente Europeo, y lo hace a la fuerza”.
Para cerrar, el especialista en Ucrania aclara que “de ninguna forma hay una justificación a este ataque a Ucrania, más allá que Rusia diga que es una operación especial para desmilitarizarla, o para destruir infraestructura militar, o armamento, o para restarle capacidad de reacción a Ucrania. Acá, los civiles son afectados y es muy posible que el conflicto escale. Todo depende de la reacción que tenga la OTAN. Si deciden intervenir en la región, sería una situación catastrófica, inclusive para Ucrania, porque una guerra abierta entre OTAN y Rusia destruiría buena parte del país. Es un momento de mucha incertidumbre y cualquier escenario es posible”.
En tanto, para Salvucci: “esto no va a finalizar pronto, Rusia ha dado un paso importante, e inesperado. Cambió su política de una semana a otra, pasó de decir que no iba a invadir a, finalmente, hacerlo, con pasos muy estudiados: primero reconociendo a las Repúblicas su independencia, esperando el pedido de ayuda de los líderes del Donbass, y recién ahí mandó las tropas. Hay que ver qué hace Biden, pero creo que la frase más interesante que dijo fue, que no quiere pelear con Rusia en Ucrania, y ese mensaje abre la puerta a que el conflicto entre Estados Unidos (OTAN) y Rusia, podría llevarse a cabo en otro país”.
¿Por qué Ucrania? La situación ambiental en números:
1º lugar de Europa con reservas recuperables de minerales de uranio.
2º lugar en Europa y 10º en el mundo con reservas minerales de titanio.
2º lugar en todo el mundo de reservas de minerales de manganeso, que significan el 12% de las reservas mundiales (2,3 mil millones de toneladas)
2º lugar en el mundo de reserva de minerales de hierro (30 mil millones de toneladas)
2º lugar en Europa de reserva de mercurio
3º lugar en Europa y 13º en el mundo en reservas de gas esquisto (22 billones de metros cúbicos)
7º lugar en el mundo de reservas de carbón (33,900 millones de toneladas)
4º lugar en el mundo por el valor total de los recursos naturales.
Por último, vale la pena dejar el mensaje de quien realmente se encuentra sufriendo esta situación en el país que lo recibió, y en donde formó su hogar. José María Escobar, desde Ucrania, con la voz entrecortada, dijo:”yo le pido al pueblo argentino que nos ayude para que esto no se desarrolle, hay que ir a las embajadas en Argentina, hay que exigirle a esta gente que pare esta locura, porque esto puede traer consecuencias graves en todo el planeta”.

Deuda externa
Bessent usó a Argentina como ejemplo del poder financiero de Trump y Milei lo festejó
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, presentó al gobierno de Javier Milei como modelo de «políticas sólidas» ante el mundo, en el marco de una estrategia que usa el dinero de Washington para construir alianzas geopolíticas en el hemisferio occidental. Milei lo celebró en X con la frase «fenómeno barrial».
Argentina fue exhibida ante el mundo como un caso de éxito de la política financiera exterior de Estados Unidos. El elogio no provino de un think tank afín al libertarismo ni de un medio simpatizante, sino del secretario del Tesoro del gobierno de Donald Trump, Scott Bessent, quien presentó a la gestión de La Libertad Avanza como el ejemplo más claro de cómo Washington puede utilizar su poder monetario para ganar aliados.
Bessent realizó las declaraciones durante una disertación en la Escuela de Negocios Cox de la Universidad Metodista del Sur (SMU), donde expuso la doctrina financiera de la administración Trump. El funcionario fue explícito: «Creo que puedo utilizar el poder financiero de Estados Unidos como herramienta de política exterior. Tenemos un objetivo de política exterior y ese objetivo es crear aliados en el Hemisferio Occidental». En ese contexto, colocó a la Argentina en el centro del argumento: «Argentina fue la principal candidata para eso. Según mi opinión, el gobierno de Milei tenía políticas sólidas».
El «fenómeno barrial» y la lógica del cliente
Milei no demoró en amplificar el elogio. En su cuenta de X, el presidente de la Nación citó las palabras de Bessent y las celebró con la expresión «fenómeno barrial», una frase coloquial que usa para describir algo que considera excepcional. La reacción presidencial condensa con precisión la naturaleza del vínculo: el jefe de Estado libertario encuentra en el reconocimiento externo, especialmente el norteamericano, una fuente de legitimidad que difícilmente puede construir en el plano interno, donde los indicadores sociales de su gestión siguen siendo críticos.
Lo que el discurso oficial omite al celebrar el halago es el marco en el que fue pronunciado: Bessent no describió a Argentina como un socio soberano ni como un modelo de desarrollo, sino como el resultado más visible de una estrategia de poder donde el dinero de Washington opera como instrumento para moldear la política económica de gobiernos de la región. La «candidatura» argentina, en los propios términos del funcionario republicano, fue una elección estratégica de Estados Unidos, no un reconocimiento a la autonomía de Buenos Aires.
El swap de 20.000 millones y la intervención cambiaria
Las declaraciones de Bessent no pueden leerse en el vacío. En 2025, el gobierno de Milei firmó con Washington un acuerdo de swap por hasta 20.000 millones de dólares. De ese total, la Argentina utilizó 2.700 millones de dólares para intervenir en el mercado cambiario y cumplir con los compromisos adquiridos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). El swap, en la práctica, permitió al gobierno libertario sostener su esquema cambiario y mostrar ante el FMI reservas que, sin ese auxilio, no hubieran alcanzado las metas pactadas.
La secuencia revela una interdependencia que el elogio de Bessent vuelve más transparente que nunca: Argentina recibió asistencia financiera de Estados Unidos, cumplió con las condiciones del FMI y, en ese recorrido, se convirtió en el «ejemplo» que Washington necesita para justificar ante su propio auditorio el uso de herramientas monetarias como instrumento de política exterior. El círculo se cierra cuando el secretario del Tesoro sale a explicar en una universidad norteamericana por qué ese dinero fue bien invertido.
Geopolítica financiera y soberanía en disputa
Bessent también mencionó en su exposición la intervención sobre el yen japonés como parte de esta misma estrategia, lo que sitúa la relación con Argentina en una cadena de decisiones de política exterior global donde los recursos del Tesoro norteamericano se mueven según los intereses de Washington. Que Japón y Argentina aparezcan en el mismo argumento dice más sobre la lógica del poder que sobre las virtudes específicas del programa económico libertario.
La pregunta que el alarde presidencial deja sin responder es la misma que se repite desde diciembre de 2023: a qué precio se sostiene ese reconocimiento. El acuerdo con el FMI suscrito por Milei en abril de 2025 comprometió al país por 20.000 millones de dólares adicionales (el 479% de la cuota argentina), condicionó las reservas, el tipo de cambio y el gasto público, y transfirió hacia los próximos dos gobiernos una carga de vencimientos que, según estimaciones del Foro Economía y Trabajo, supera los 13.400 millones de dólares solo en intereses para el período 2026-2030. Ser el «ejemplo» de la política exterior financiera de Trump tiene un costo que los sectores populares argentinos pagan todos los días en la canasta, en las tarifas y en los salarios erosionados.
Puntos clave
- El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, presentó a Argentina como «la principal candidata» para demostrar el uso del poder financiero norteamericano como herramienta de política exterior.
- Milei celebró el elogio en X con la frase «fenómeno barrial».
- En 2025, Argentina utilizó 2.700 millones de dólares de un swap con EE.UU. de hasta 20.000 millones para intervenir en el mercado cambiario y cumplir metas con el FMI.
- Bessent encuadró la asistencia a Argentina en una estrategia para «crear aliados en el Hemisferio Occidental», no como un reconocimiento a la autonomía argentina.
- El acuerdo con el FMI de abril de 2025 compromete vencimientos que superan los 13.400 millones de dólares en intereses para el período 2026-2030.
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