Diversidad
«No podíamos creer que éramos libres», dijo una refugiada LGBT+ que se casó en Argentina
«Cuando en enero nuestro avión llegó a la Argentina, Anna y yo comenzamos a llorar. No podíamos creer que éramos libres», dijo Anastasia, para quien la Ley de Matrimonio Igualitario, que este viernes cumple su doceavo aniversario, es «una oportunidad maravillosa».
Anastasia y Anna son una pareja de mujeres rusas que llegó a la Argentina en enero de este año para pedir asilo por pertenecer al colectivo LGBT+, perseguido en su país que, al igual que John y Richard, provenientes de Jamaica, hace pocos meses lograron casarse bajo la Ley de Matrimonio Igualitario, que garantiza este derecho desde hace 12 años en el país y también a extranjeros.
«Cuando en enero nuestro avión llegó a la Argentina, Anna y yo comenzamos a llorar. No podíamos creer que éramos libres», dijo Anastasia, para quien la Ley de Matrimonio Igualitario, que este viernes cumple su doceavo aniversario, es «una oportunidad maravillosa».
Anna (33) y Anastasia (44) llevan el mismo apellido, Domini, para hacerse pasar por hermanas en su país natal.
«Nos conocimos en 2009, cuando yo era una activista LGBT y abogada de la organización LGBT ‘Krug Karelia’ -que ya no existe- en mi oficina a partir de un evento donde miramos y debatimos la película ‘Rainbow families'», contó Anastasia.
En marzo del año siguiente formaron pareja y en 2016 tuvieron su primer par de hijos mellizos, Mikhail y Aksinia, y en 2019 nacieron sus hijas menores, Agata y Uma.
«En ese entonces, la situación LGBT+ en Rusia se volvió más difícil. Desde el 2013, cuando el Gobierno aceptó la ley que prohíbe la propaganda LGTB, en efecto significaba que nos teníamos que olvidar de decirle a nuestros hijos que éramos una familia. Conocimos casos donde los chicos fueron tomados de familias LGBT+ y puestos en custodia. Comenzamos a tener miedo, y el miedo aumentó día a día», explicó Anastasia.
La última situación crítica que vivieron fue en 2021, cuando la policía visitó su casa para preguntarle a Anastasia con quién vivía y quién criaba a sus hijas menores.
«Cuatro meses después de esto, vendimos nuestro departamento, todas nuestras cosas, renunciamos al trabajo y nos fuimos de Rusia», contó.
Anastasia y Anna siempre quisieron casarse, y para ellas es importante tener todos sus derechos «como familia, como pareja y como dos mamás».
«Aceptación, respeto y derechos jurídicos es lo que necesitamos. Cuando supimos que en Argentina se nos podía proporcionar esas cosas decidimos venir», relató.
En enero de este año llegaron a la Argentina y el 11 de marzo se casaron.
«Fue el casamiento que soñamos. Nuestros amigos rusos y argentinos, hermosos vestidos, todos felices», dijo Anastasia.
Luego de la celebración, pidieron asilo en el país: «Sabemos que la gente en Rusia que nos conoce saben que dejamos el país por ser una familia lesbiana, y nuestros amigos nos dicen que es mejor para nosotras no volver. Igualmente no queremos hacerlo».
La Ley de Matrimonio Igualitario logró un antes y un después en sus vidas.
«Es una maravillosa oportunidad para que familias absolutamente diferentes puedan tener derechos y garantías de que son visibles, son aceptadas y son importantes», sostuvo Anastasia.
Desde enero de 2010 hasta junio de 2020, 43 personas obtuvieron efectivamente la protección del Estado argentino en calidad de refugiados, según los últimos datos de la la Comisión Nacional de Refugiados (Conare).
«En general vienen a solicitar refugio, y al estar acá se enteran que se pueden casar y muchos deciden hacerlo, sabiendo que pueden acceder a ese derecho en este país», explicó Maribe Sgariglia, integrante de la Federación Argentina LGBT y la Defensoría LGBT, perteneciente a la Defensoría del Pueblo porteña.
Las razones para pedir asilo, dijo Sgariglia, «tiene que ver con la situación de persecución que hay en sus países de origen debido a su orientación sexual o identidad de género que hace que las personas se vean en la necesidad de huir. En este caso fue venir a la Argentina a solicitar refugio para pedir la protección de parte del Estado argentino».
Según la última actualización del Informe de «Homofobia de Estado», de ILGA World, de diciembre de 2020, 67 Estados Miembros de Naciones Unidas presentan disposiciones que penalizan los actos sexuales consensuales entre personas adultas del mismo sexo.
Seis de ellos lo hacen con la pena de muerte (Arabia Saudita, Brunei, Irán, Mauritania, Nigeria (en doce Estados del norte del país) y Yemen, y en otros cinco «ciertas fuentes indican que podría potencialmente imponerse la pena de muerte»: Afganistán, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Qatar y Somalia.
También, según indica el informe, hay al menos 42 Estados Miembros de Naciones Unidas con restricciones jurídicas a la libertad de expresión en cuestiones vinculadas con la diversidad sexual y de género.
John Mogent (34) y Richard Hillary (31) llegaron a la Argentina en 2017 desde Jamaica, uno de los países que penaliza los actos sexuales consensuales entre personas adultas del mismo sexo, a través de la Ley de Delitos contra las Personas, de 1864, cuya última reforma fue en 2009.
«Nos amenazaron, fuimos discriminados y la razón por la que vinimos aquí fue para comenzar una nueva vida, un nuevo capítulo para ver un cambio en nuestra vida», dijo John, que está en pareja con Richard desde hace seis años.
Este año decidieron casarse, lo que consideran «una gran oportunidad porque no muchos países tienen esa opción para las personas LGBT».
«Nos alegramos de hacerlo, la pasamos muy bien, disfrutamos. Debemos decir a las personas que lucharon por conseguir esta ley por los derechos de las personas LGBT para poder casarse que sepan que lo apreciamos y fue una gran oportunidad casarnos aquí en Argentina», concluyó.
CABA
Triple lesbicidio Barracas: el acusado no recuerda nada, pero niega todo
Justo Fernando Barrientos declaró ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°5 porteño, negó haber iniciado el incendio que mató a Pamela Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa y Andrea Amarante, y aseguró no poder recordar qué ocurrió. Para la querella de la FALGBT, sus dichos confirmaron el conflicto previo con las víctimas.
«Nunca discriminé a nadie». Con esa frase, el único acusado por el crimen que se cobró la vida de tres mujeres lesbianas en un hotel familiar de Barracas intentó despegarse del odio que le atribuyen las querellas. En la misma declaración en la que negó haber prendido fuego a las víctimas, admitió que no puede recordar lo que pasó aquella noche.
Justo Fernando Barrientos, de casi 70 años, habló este jueves ante el Tribunal en lo Criminal N°5 de la Ciudad de Buenos Aires, presidido por el juez Adrián Pérez Lance, en la última audiencia previa a los alegatos. Está imputado por el lesbicidio de Pamela Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa y Andrea Amarante, quienes sufrieron heridas mortales en el incendio ocurrido en mayo de 2024. Sofía Castro Riglos, que compartía la habitación con ellas, es la única sobreviviente del ataque.
«Me adjudican algo de lo que no tengo idea»
«Nunca trabajé con nafta ni pintura, no inicié el fuego, me adjudican algo de lo que no tengo idea», sostuvo Barrientos. Antes de que comenzara, Pérez Lance le aclaró que su declaración «no es bajo juramento de decir verdad», como corresponde a un imputado.
El acusado ensayó una reconstrucción fragmentaria: «Una noche que ellas estaban discutiendo fui a pedirles que pararan porque era muy duro, muy difícil estar en esas circunstancias, y de pronto pasó lo que pasó. Yo sentí un roce en el cuello y traté de agarrar un balde, creo que había ahí un balde, y ayudar». Luego agregó: «Cuando desperté fue en la comisaría y me dijeron que me autoagredí, creo haber perdido la conciencia o los sentidos al haber vivido esa situación».
«Trato de acordarme de todo lo que ha pasado y no puedo volver a recordar, traté de escribir y no me da la memoria», insistió. También descargó su enojo contra los vecinos del hotel que declararon en el juicio: «Nunca los he tratado mal, sí tuve alguna diferencia, pero no como para que ellos me traten de la manera que me tratan, fueron muy crueles conmigo». Ninguna de las partes pudo repreguntarle, porque su defensa ya había anticipado que no respondería consultas.
La querella: «Fue más una confirmación de los hechos»
Para Samanta Pedrozo, abogada querellante por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), el relato fue «muy contradictorio y ambiguo», pero dejó al descubierto que Barrientos «admitió que tenía un conflicto previo con las víctimas, que en el momento del incendio forcejeó con ellas».
«Fueron cuatro vecinos los que lo vieron atacándolas, lo que dijo hoy fue más una confirmación de los hechos», señaló. Y advirtió sobre la estrategia del acusado: «Trata de justificarse cuando dice ‘perdí la cabeza, no sé lo que pasó, no me acuerdo’; lo que está haciendo es buscar una atenuación».
La amnesia que alega Barrientos choca con la prueba incorporada al expediente. «Es un relato vacío porque no tiene respaldo profesional ni pericial, todas las evaluaciones psicológicas y psiquiátricas que se le hicieron a Barrientos arrojaron que es un hombre sano», recordó Pedrozo, quien precisó que no tiene antecedentes de enfermedades de salud mental ni de consumos y que fue «totalmente consciente». El olvido selectivo aparece así como la última trinchera de una defensa que no logra discutir la prueba.
Odio, alevosía y ensañamiento: lo que está en juego
Barrientos está imputado por homicidio triplemente agravado por haber sido cometido con un medio idóneo para generar peligro común, con alevosía y ensañamiento, y con odio. Permanece con prisión preventiva en el Complejo Penitenciario de Ezeiza. La pena prevista por el artículo 80 del Código Penal para esas figuras es la prisión perpetua.
La FALGBT irá más lejos en su acusación. Según adelantó Pedrozo, acusarán a Barrientos de «los tres homicidios doblemente agravados por odio y por ser femicidios y la tentativa de lesbicidio y femicidio de Sofía Castro Riglos». El reconocimiento judicial del odio lesbofóbico es, para las organizaciones de la diversidad, el núcleo político de este juicio. «Es momento de que se reconozcan las identidades lésbicas y se cuiden nuestros proyectos de vida, que se castigue a quienes vayan en contra de ellos con violencia y con asesinato como lo hizo Barrientos», remarcó la abogada.
El calendario hacia la sentencia
Los alegatos comenzarán el lunes 26 y continuarán el miércoles 28 de este mes. La primera en exponer será la querella de las familias de Pamela y Roxana, seguida por Luciana Sánchez, abogada de Sofía Castro Riglos. En la jornada siguiente alegarán la FALGBT y el fiscal Juan Manuel Fernández Buzzi. Se prevé sumar una fecha en noviembre para el alegato del defensor Ricardo Antonio Richiello, antes de que el tribunal pase a la sentencia.
Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.
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