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Análisis

Brasil: así será el plan 2022 de Lula

Si el ex presidente se impone en las elecciones de este año, buscará articular cambios en las reformas neoliberales de Temer y Bolsonaro.

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Por Pablo Giuliano

La ola de reformas neoliberales que restauraron una suerte de thatcherismo tropical en Brasil desde la caída de Dilma Rousseff en 2016 busca ser amortiguada o revisada por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva en caso de vencer en las elecciones de octubre de 2022, para lo cual necesitará de una articulación política inédita, capaz de lograr una mayoría en el Congreso.

El primer paso fue dado esta semana por el propio Lula, quien participó de una reunión con dirigentes españoles, para aprender del proceso de revisión de la reforma laboral que -en ese país- lleva adelante el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Todo se inició cuando Lula destacó -la semana pasada en Twitter- el proyecto de revisión de la reforma laboral española votada por el ex presidente del gobierno Mariano Rajoy, del Partido Popular (PP), para intentar hacer lo mismo en Brasil con la reforma laboral que se implementó en Brasil en 2017, bajo el gobierno de Michel Temer.

Temer, ex vicepresidente de Rousseff, convocó en aquel momento a la antigua oposición del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y así anunció haber logrado «enterrar la era Getulio Vargas», una promesa incumplida en los ’90 por el gobierno neoliberal de Fernando Henrique Cardoso.

Las dos principales conquistas del gobierno de Temer fueron legalizar el trabajo intermitente (con lo cual el trabajador solo cobra lo que trabaja estando incluso en relación de dependencia), que es el empleo que más creció en Brasil, y eliminar la contribución obligatoria del 3% que cada trabajador aportaba mensualmente a su sindicato a través de su recibo de sueldo a su sindicato. La reforma laboral de 2017 en Brasil elimina también la figura del sindicato como mediador, dejando la negociación paritaria en manos del empleador y del empleado, sin posibilidad de judicializar las relaciones laborales.

La contrarreforma laboral española que llevó adelante el PSOE fue presentada el martes, en Brasil, en una conversación virtual liderada por Lula y el titular de la Fundación Perseu Abramo (centro de estudios del Partido de los Trabajadores), el exministro Aloizio Mercadante, quienes estuvieron acompañados por líderes de seis centrales sindicales. Del lado español estuvo José Luis Escrivá, ministro de Inclusión, Migraciones y Seguridad Social, y representantes de sindicatos ibéricos.

La flexibilización laboral española fue realizada al calor de la crisis global de 2008 mientras que la de 2017 en Brasil se realizó en medio de la peor recesión de la democracia brasileña, cuando la agenda del sector financiero irrumpió en el Palacio del Planalto de la mano de Temer y de la antigua oposición a Rousseff.

Lula propuso en la reunión que la mejor manera de Brasil poder recuperar algunos derechos laborales y sindicales es con la realización de una mesa tripartita entre sindicatos, empresarios y el gobierno.

Según contó a Télam uno de los asistentes a la conferencia virtual con los españoles, Lula aseguró en su exposición que es necesario crear un marco legal para los trabajadores de aplicaciones digitales como los entregadores en moto o bicicleta, o los choferes de automóviles que trabajan por cuenta propia bajo el régimen de la llamada ‘uberización’ (por la plataforma Uber).

NÚMEROS CRUDOS

Durante esa charla, el titular de la Central Única de Trabajadores (CUT, la mayor de Brasil, fundada por Lula en 1980), Sergio Nobre, recordó que el índice de desocupación en 2014, año de la reelección de Rousseff, era de 4,8 por ciento. Cuando Rousseff dejó el cargo en medio de una crisis política y de quiebra de contratos de infraestructura y petroleros por la operación Lava Jato, el desempleo había trepado al 11 por ciento.

El índice de trabajadores desempleados, informales que no buscan empleo, o directamente los desalentados, saltó de 52 millones en 2017 a 61,3 millones en 2021. Según los sindicatos brasileños, la reforma laboral de Temer redujo costos al empresariado pero no generó empleo.

Al contrario, el índice de desocupación no paró de aumentar incluso desde antes de la pandemia, un crecimiento que las estadísticas oficiales vienen registrando a pesar de que en Brasil al trabajador intermitente legalizado se lo contabiliza como un empleo aunque trabaje apenas una hora por mes.

Ese panorama se completa con la contundencia de las cifras: en 2017 el desempleo en Brasil alcanzó el 12,7%; en 2018 se mantuvo en 12,2%; en 2019 la tasa de desocupación se redujo levemente y llegó a 11,9%; en 2020, el año de la pandemia, subió a 13,5%; para finalmente estabilizarse en 12,6% en 2021.

EL NEOLIBERALISMO SALVAJE VS EL PUEBLO TRABAJADOR

Al referirse a la reforma laboral que se implementó durante su Presidencia, el propio Michel Temer la calificó como una «modernización» y reconoció que su línea fue seguida por Bolsonaro. De hecho, el relator del proyecto de ley que promovía la reforma laboral de 2017, Rogerio Marinho, del PSDB, es el actual ministro de Desarrollo Regional de Bolsonaro.

La intención de Lula de revisar legislación en materia laboral, que redujo el peso de los sindicatos, y concentró en el trabajador -en tanto individuo- la negociación de sus condiciones de trabajo ante el empresario, fue repudiada por el propio Bolsonaro, («es duro ser patrón en Brasil», suele decir ante auditorios empresarios) y por los precandidatos de derecha confirmados para octubre, el gobernador paulista, Joao Doria, y el ex juez Sérgio Moro.

La convicción de Lula es que, sin alianzas con la derecha moderada o liberal de cuño social, no se podrá tener un número robusto en el Congreso para lanzar esas contrarreformas en materia laboral. Es por eso que la coalición de izquierda que acompaña a Lula en este retorno de lleno a la centralidad política ha lanzado el nombre del ex gobernador paulista Geraldo Alckmin, un conservador que formó parte del PSDB, como posible compañero de fórmula por algún partido aliado en una eventual fórmula encabezada por el exmandatario brasileño.

Al ministro español, Lula le dijo en la videoconferencia que «si fuera por algunos sectores poderosos de Brasil habría que revocar la Ley Áurea», en referencia la norma que el 13 de mayo de 1888 terminó con la esclavitud legalizada.

La llamada Ley Áurea abolió la esclavitud en todo el territorio brasileño y se promulgó el 13 de mayo de 1888 a través de un decreto de la princesa regente Isabel I de Braganza, hija del emperador Pedro II, ante la ausencia de este por viaje, por lo cual Brasil es considerado el último país del mundo en prohibir la esclavitud.

En la videoconferencia con los funcionarios del PSOE, Lula coincidió con el ministro de Inclusión, Migraciones y Seguridad Social en que la calificación de la mano de obra, salarios por encima de la inflación y no la reducción de los ingresos deben ser la clave de la competitividad económica, según relataron testigos de la disertación.

EL PLAN 2022

Dentro del PT existe una agenda que se prepara para ser lanzada en el primer tramo de un eventual Gobierno en el caso de que Lula gane las elecciones en primera vuelta, es decir, con un capital político que le permita realizar contrarreformas como eliminar el techo de gasto público fijado a través de una enmienda constitucional por 20 años, como también eliminar la independencia del Banco Central.

El techo del gasto fue una enmienda constitucional impulsada por Temer apenas asumió con una amplia mayoría del Congreso, con la que que dio una señal a los mercados de que se impediría a futuro ampliar la inversión pública en los sectores estratégicos por dos décadas, más allá de la actualización inflacionaria. Bolsonaro, con la pandemia y su plan de reelección, logró sortear este techo para 2022 pero el límite presupuestario volverá a regir en 2023.

El fin del techo del gasto público es, tal vez, el asunto con más consenso en la clase política aunque no en la Avenida Faria Lima (nuevo centro financiero de San Pablo), como se define al mercado financiero en los medios y la política brasileña.

La otra discusión que circula en el ámbito partidario apunta contra una señal fuerte hacia el sistema financiero que dieron Bolsonaro y el titular de Economía, Paulo Guedes, cuando en 2021 lograron sancionar una ley que establece la independencia del Banco Central.

En Brasil, el mandato del presidente del Banco Central -y, por lo tanto, también la política monetaria- es independiente del jefe del Estado que los ciudadanos eligen a través del voto. En ese sentido, el diputado Carlos Zarattini, del PT, sostuvo que un Gobierno sin un Banco Central «está de manos atadas» para hacer política económica.

«Con la nueva ley el presidente del Banco Central actual (el bolsonarista ultraliberal Roberto Campos Neto) deberá quedarse los dos primeros años de un eventual Gobierno de Lula «, advirtió Zarattini. Lula había dicho que la independencia del Banco Central «apenas le interesa al mercado financiero y no al trabajador que se quedó desempleado porque Ford abandonó el país».

En el inicio de este año, en el área económica Lula se apoyó en los economistas Guido Mantega (exministro de Hacienda entre 2006-2015), Aloizio Mercadante (quien durante los gobiernos del PT ocupó las carteras de Educación; Ciencia, Tecnología e Innovación; y el Ministerio de la Presidencia o Casa Civil) y Nelson Barbosa (exministro de Hacienda y de Planificación).

Análisis

Un siglo de Fidel

A cien años del nacimiento del líder carismático de la Revolución cubana, su transmisión, que etimológicamente significa, acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá, sigue intacta. Millones de jóvenes y no tan jóvenes recuerdan esta fecha con una vigencia anacrónica, como si el tiempo todavía pudiera ser socialista.

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Por Jesús Rivero*

Fidel Castro Ruz nació el 13 de agosto de 1926 en Birán, antigua provincia cubana en la zona oriente de la isla. Hijo de Angel Castro Argiz y Lina Ruz González. Su padre era un migrante español (gallego) que al llegar a Cuba había conseguido cierta propiedad y, campesino de arraigo, en ella se dedicó a la producción cañera. Su madre provenía de una familia campesina acomodada de la Provincia Pinar del Río.

Inquieto, observador, audaz y agudo en sus reflexiones, Fidel Castro comenzó sus primeros estudios en la escuela pública de Birán, continuando los siguientes niveles educativos en escuelas particulares católicas en la ciudad de Santiago de Cuba. En 1945 se graduó de bachiller en letras en el colegio de Belén en la Habana, perteneciente a la campaña de Jesús. 

Entonces ingresó a la Universidad de La Habana para prepararse en Ciencias Sociales y Derecho, Nacional e Internacional. 

En el ambiente universitario se integró a las luchas socio-políticas de su época, ocupando diversas posiciones en la Federación Estudiantil Universitaria. De ideología marxista-leninista, favorable a las causas justas, libertarias y populares, se integró pronto a actividades revolucionarias como las del Comité Pro Independencia de Puerto Rico. 

Fidel Castro tenía 25 años  cuando fue designado por el Partido del Pueblo cubano, como candidato al Congreso en las elecciones previstas para junio de 1952, pero el 10 de marzo de ese mismo año se produjo el golpe de Estado del coronel Fulgencio Batista Zaldívar, siendo Fidel uno de los primeros en denunciar el carácter reaccionario e ilegítimo del régimen de facto y llamar a su derrocamiento. 

El 26 de julio de 1953 comandó el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, plan que incluía tomar también el cuartel de Bayamo, en una acción concebida como detonante de la lucha armada contra Fulgencio Batista. Los jóvenes no lograron su objetivo y fue hecho prisionero por las fuerzas represivas de la tiranía pocos días después del revés militar. Se le mantuvo incomunicado durante 76 días. Fue sometido a juicio donde hizo su autodefensa y condenado a 15 años de prisión, hecho histórico que quedó plasmado en su libro “La historia me absolverá”. La reacción popular en su apoyo y del resto de los moncadistas logró presionar al gobierno y fueron liberados en mayo de 1955. Semanas después fundó el “Movimiento 26 de Julio».

El 17 de enero de 1957 dirigió la primera acción armada contra el ejército de Batista  en el cuartel de La Plata y obtuvo su primera victoria. El ejército rebelde comenzó a crecer y fortalecerse.

En su condición de comandante en jefe, dirigió la acción militar y la lucha revolucionaria de las fuerzas rebeldes y del Movimiento 26 de Julio durante 25 meses de belicismo. Tuvo bajo su mando directo a la columna Uno “José Marti» y participó personalmente en casi todas las operaciones, combates que tuvieron lugar durante el belicismo interno en el territorio del primer frente rebelde.

Tras la contundente derrota de las tropas de élite de la tiranía, estas, a través de sus principales jefes, decidieron reconocer la derrota el 28 de diciembre de 1958, es decir la victoria rebelde.

Luego de la victoria de la Revolución cubana fue electo diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, creada en 1976, en presentación con el municipio de Santiago de Cuba. Desde entonces hasta 2008 ocupó los cargos de presidente del Consejo de Estado y presidente del Consejo de Ministros. 

Fidel recibió un gran número de condecoraciones extranjeras y nacionales, como así también numerosas distinciones académicas y compañías de espacios de enseñanza superior cubana, América Latina y Europa.

El 3 de enero de 1961, el entonces presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower rompió relaciones diplomáticas con Cuba por diferencias políticas e ideológicas y ordenó el cierre de la embajada de Estados Unidos en La Habana. El 3 de febrero de 1962 el presidente John F. Kennedy ordenó de manera oficial el bloqueó económico y comercial a Cuba vigente en la actualidad, ejerciendo así un brutal aislamiento de la Isla, y generando severas violaciones al derecho internacional y los derechos humanos fundamentales de la población con efectos directos en la vida digna de la población. 

El 20 de julio de 2015 como efecto del reordenamiento geopolítico (política internacional) se reanudaron las relaciones diplomáticas en un acto simbólico que marcó el punto final de una ruptura de poco más de medio siglo: Obama visitó Cuba y fue recibido por Raúl Castro en el Palacio de la Revolución. Fidel Castro quien a causa de una salud endeble había renunciado a sus cargos oficiales el 31 de julio de 2006, fue testigo de todo esto ya que murió el 25 de noviembre de 2016. Sus restos fueron cremados y esparcidos en el Cementerio de Santa Ifigenia.

En lo que respecta a su relación con Argentina, estuvo cuatro veces en nuestro país. La primera fue el 1 de mayo de 1959, durante el gobierno de Arturo Frondizi, apenas cuatro meses después de la Revolución. El día siguiente habló ante la comisión de los 21 de la Organización de los Estados Americanos, en el noveno piso de la Secretaria de Industria.

La segunda visita se dio 36 años después. Fue en octubre de 1995 durante la presidencia de Carlos Saúl Menem. Fidel Castro fue alojado en el hotel Llao Llao por razones de seguridad en donde se reunió con el entonces presidente argentino quien hacía su juego presumiendo que intercambiaba habanos por vinos riojanos con el líder cubano, aunque ideológicamente los separaba un abismo.

Esta segunda visita estuvo enmarcada en la Cumbre iberoamericana que congregó a una treintena de mandatarios, y Fidel Castro era una de las voces más esperadas ya que su intervención tendría una repercusión internacional, más allá del contexto de aplicación de políticas neoliberales, no solo a nivel nacional, sino a nivel global como efecto de la caída del muro de Berlín en 1989.

La tercera visita es la más recordada por su afinidad con el mandatario electo y porque era la primera vez que venía a la asunción de un presidente y porque dio un discurso histórico  ante la multitud. Fue en 2003 nada más ni nada menos que para la jura del Flaco, nuestro Flaco, Nestor Carlos Kirchner. El día después, el 26 de mayo, fue muy activo, ya que primero se congregó a la plaza San Martín para homenajear al libertador, luego al Rosedal, para hacer lo mismo con José Martí y más tarde almorzar con unos doscientos invitados en el hotel Four Seasons.

Para finalizar su visita dio una charla histórica en la Facultad de Derecho, pensada inicialmente para 800 personas pero el acto debió trasladarse a las afueras donde se concentraban unos 30.000 asistentes que llegaron a ser alrededor de 50.000.

La cuarta y última visita es recordada también porque fue la última actividad internacional de Fidel Castro. Fue en julio de 2006 para la cumbre del Mercosur.

Además de los actos protocolares Fidel Castro y el entonces presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías, hablaron ante unas 40.000 personas en el cierre de la llamada Cumbre de los Pueblos, en un descampado de la Universidad de Córdoba. Al día siguiente y acompañado por Chávez visitó en Alta Gracia a casi 40 kilómetros de la capital cordobesa el museo montado en una de las casas de la infancia de Ernesto Guevara de la Serna. Esa misma noche Fidel Castro regresó a la Isla y ya no volvería a dejar Cuba. 

Nombrar a Hugo Chávez no es en vano. Nos retrotrae a la lll “Cumbre de los Pueblos de América» en 2005, que se realizo en el marco de la lV Cumbre de las Américas en Mar del Plata en la que Estados Unidos no consiguió imponer su voluntad de que se firmará el acuerdo de apoyo al ALCA.

Estoy un poco sorprendido, acá pasó algo que no tenía imprevisto” le dijo George Bush (hijo) a Nestor Kirchner. Y, Chavez regalo a la historia aquel “¡Alca, Alca, al carajo!”. “Hoy en Mar del Plata hemos enterrado al ALCA, y no solo debemos ser enterradores del ALCA, sino enterradores y en mucha mayor dimensión, complejidad y profundidad del modelo capitalista neoliberal  que desde Washington arremete contra nuestros pueblos desde hace tanto tiempo” dijo, el ex presidente venezolano y discípulo de Fidel.

Ese día Chávez llamó a impulsar el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de América), organismo creado por Fidel Castro quien convocó a todos los países de América Latina y el Caribe a construir una alternativa justa y solidaria: la Patria Grande para hacerle frente al ALCA (Área  de Libre Comercio de las Américas) u  tratado de Libre Comercio impulsado por el imperialismo estadounidense  con el legado de próceres como San Martín, Sucre, O` Higgins, Petión, Bolívar, Morazán, Garvey, Tupac Katari, Julián Apaza, Bartolina Sisa, Sandino y Martí  y un presente marcado por mandatarios como Lula da Silva, Nestor Carlos Kirchner, Evo Morales y Rafael Correa. 

Fidel fue quien junto al pueblo revolucionario de Cuba, a pesar de que la Isla sigue sometida al bloqueo férreo de Estados Unidos, consiguió sostener la soberanía, en varias ocasiones limitada, y se convirtió en referencia del siglo xx para todos los pueblos que buscan autonomía.

Fidel es símbolo de lucha global. No solo hizo signo en el pueblo cubano, sino también escribió historia a nivel mundial, abriendo espacio para que otros reescriban su propia historia, la historia de todos.

 

*escritor y activista político (fundador del Frente de Liberación Socialista).

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