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La I.A. permitió identificar a un nazi en la foto más emblemática del Holocausto

Ochenta años después, se logró poner nombre al nazi que aparece apuntando un arma a un hombre en Ucrania, mientras la víctima sigue desconocida.

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El-Argentino-Inteligencia Artificial-Open IA, ChatGPT.

Lo que tenés que saber

  • La imagen, tomada en 1941, muestra a un nazi apuntando a un hombre junto a una fosa común.
  • El historiador alemán Jürgen Matthäus identificó al perpetrador como Jakobus Onnen.
  • La víctima todavía permanece sin identificar.
  • La fotografía fue publicada por primera vez en 1961 durante el juicio a Adolf Eichmann.
  • La IA y fotografías aportadas por familiares permitieron confirmar la identidad del ejecutor.

“El último judío de Vinnitsa”: la foto que marcó la historia

En 1941, una fotografía tomada en Ucrania capturó un momento que simboliza el “Holocausto de las balas”: un soldado nazi apunta su arma a la cabeza de un hombre que observa la cámara con expresión desafiante, mientras otros soldados y un civil presencian la escena sin intervenir. A los pies de la víctima, se observa una fosa común abierta.

La imagen se difundió por primera vez en 1961 a través de la agencia United Press, durante el juicio a Adolf Eichmann, y se convirtió en uno de los registros visuales más impactantes de las ejecuciones masivas en Europa del Este.

Identificación del asesino gracias a la IA

Ochenta años después, Jürgen Matthäus logró identificar al nazi retratado: Jakobus Onnen, miembro de los Einsatzgruppen, quien tenía 34 años al momento del crimen y murió en 1943 durante un ataque partisano. El hallazgo fue publicado en la revista especializada Zeitschrift für Geschichtswissenschaft.

El reconocimiento facial se realizó con fotos aportadas por familiares de Onnen, comparadas mediante inteligencia artificial. Los resultados arrojaron índices de similitud de entre 98,5% y 99,9%, cifras muy altas para fotografías históricas de baja resolución.

La víctima sigue siendo un misterio

A pesar de avances en bases de datos como la de Yad Vashem, con 4,7 millones de nombres de personas asesinadas en la Shoah, aproximadamente 1,3 millones permanecen sin identificar. Matthäus señaló: “Sigo esperando que en el futuro se puedan encontrar pistas sólidas que ayuden a responder a la pregunta de quién era el hombre que estaba a punto de ser fusilado”.

Contexto histórico y documentación

Durante mucho tiempo se creyó que la foto registraba una matanza en Vinnitsa, pero diarios de guerra de un oficial de la Wehrmacht confirmaron que el crimen ocurrió en la ciudadela de Berdychiv. Los documentos detallan que miembros del ejército alemán conocían y presenciaban las ejecuciones de los Einsatzgruppen.

Perfil del perpetrador

Jakobus Onnen nació en 1906 en Tichelwarf, cerca de la frontera con los Países Bajos, y trabajaba como profesor. Se unió temprano a las SA y luego a las SS y los temidos escuadrones de la muerte nazis. Su participación quedó registrada en numerosos archivos, aunque su muerte en 1943 evitó que enfrentara juicio.

Obstáculos para identificar víctimas

El proceso de identificación de la víctima sigue siendo complejo debido a la falta de documentos de guerra, testimonios y archivos fotográficos previos a los ataques nazis. Las imágenes supervivientes, aunque permiten reconocer a perpetradores, raramente ofrecen información sobre quienes fueron asesinados.

Geopolítica 🌎

Treinta y dos años después: Rafecas procesó a ocho acusados por el atentado a la AMIA

El juez federal Daniel Rafecas dictó una resolución de más de 600 páginas que avanza sobre las máximas autoridades iraníes y un agente de Hezbollah, con embargos de US$ 500 millones para cada imputado. Es el paso previo al primer juicio oral en ausencia por la masacre que mató a 85 personas el 18 de julio de 1994.

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Rafecas procesó a ocho iraníes y libaneses por el atentado a la AMIA y dispuso embargos de US$ 500 millones para cada uno.

Ochenta y cinco muertos, 151 heridos y 32 años de impunidad. Ese es el peso que cargó la causa AMIA hasta este lunes, cuando el juez federal Daniel Rafecas procesó a ocho ciudadanos iraníes y libaneses como responsables del atentado más letal de la historia argentina y dispuso embargos por US$ 500 millones para cada uno de los imputados.

La resolución, que supera las 600 páginas, fue dictada en el marco del régimen de juicio en ausencia establecido por la ley 27.784, instrumento que habilitó avanzar en el proceso pese a que los acusados permanecen prófugos en el extranjero y sus países de origen jamás los extraditaron ni los juzgaron. El fallo marca un punto de inflexión histórico: por primera vez, la justicia argentina pone nombre, cargo y responsabilidad penal sobre quienes ordenaron y ejecutaron la bomba que destruyó la sede de la AMIA el 18 de julio de 1994.

La cadena de mando iraní en el banquillo

Según la reconstrucción incluida en el fallo, la decisión de perpetrar el atentado fue adoptada en agosto de 1993 por las máximas instancias del régimen iraní, que encomendaron su ejecución a Hezbollah. La organización montó una red de apoyo regional y local con base en la Triple Frontera.

Rafecas procesó como autores mediatos a cuatro funcionarios de la cúpula del gobierno iraní: Ali Fallahijan, quien entonces era ministro de Inteligencia; Ali Velayati, ministro de Relaciones Exteriores en ese período; Mohsen Rezai, comandante de la Guardia Revolucionaria; y Ahmad Vahidi, comandante de la fuerza Al Quds, el brazo de operaciones externas de esa fuerza de élite.

En la figura de cómplices necesarios fueron procesados Hadi Soleimanpour, ex embajador de Irán en la Argentina; Mohsen Rabbani, quien se desempeñaba como consejero cultural de la Embajada iraní y que históricamente fue señalado como el articulador local del atentado; y Ahmad Asghari, identificado como agente de inteligencia de la Guardia Revolucionaria.

El octavo procesado es Salman Raouf Salman, también conocido como Samuel El Reda, agente libanés de Hezbollah a quien el magistrado atribuyó la coordinación de la etapa final de la operación. Su rol resulta clave en la cadena operativa: fue quien, según el fallo, articuló el eslabón entre la planificación estratégica iraní y la ejecución en suelo argentino.

La mecánica del crimen: 300 kilos de explosivo y una Renault Trafic

La resolución reconstruye con precisión los pasos operativos del atentado. El 10 de julio de 1994, los responsables adquirieron una camioneta Renault Trafic que fue acondicionada y cargada con 300 kilos de amonal y TNT. Ocho días después, el vehículo fue conducido hasta la sede de la AMIA y detonado, provocando el derrumbe del edificio y la muerte de 85 personas.

Los hechos fueron tipificados como homicidios y lesiones reiteradas, agravados por odio racial o religioso y por el uso de un medio capaz de causar peligro común, además de daño agravado por motivos discriminatorios. Rafecas fue más lejos aún en la calificación: encuadró el atentado como crimen de lesa humanidad y lo tipificó también en la figura de genocidio en los términos del Derecho internacional, una decisión de enorme peso político y jurídico que proyecta la causa más allá de los límites del derecho penal doméstico.

Quiénes quedaron afuera y por qué

El juez dispuso la falta de mérito respecto de Abdallah Salman y Hussein Mouzannar, cuyas responsabilidades no alcanzaron el umbral probatorio requerido para el procesamiento. Tampoco se trató la situación del líder supremo iraní Alí Khamenei, del histórico jefe de operaciones de Hezbollah Imad Mughniyeh ni de Ali Hussein Abdallah, dado que los tres fallecieron, según la resolución, en 2026, 2008 y 2020, respectivamente.

El camino hacia el juicio oral

La resolución de Rafecas no es firme. La Defensa Oficial está habilitada para apelarla y, en ese caso, deberá recorrer las instancias superiores antes de quedar confirmada. Si el procesamiento queda en pie, el juzgado correrá vista a las partes para avanzar hacia el primer juicio oral y público bajo el régimen de ausencia en la causa AMIA, una instancia que la Argentina lleva tres décadas intentando alcanzar.

La ley 27.784 fue precisamente el instrumento que desbloqueó esa posibilidad: permite juzgar a personas que no se encuentran en el país y que sus estados de origen se niegan a entregar. La aplicación de ese régimen a la causa AMIA convirtió lo que parecía un obstáculo procesal permanente en un mecanismo viable para la búsqueda de verdad y justicia.

Lo que tenés que saber

  • El juez Rafecas procesó a ocho iraníes y libaneses por el atentado a la AMIA y dispuso embargos de US$ 500 millones para cada uno.
  • Los cuatro autores mediatos son ex altos funcionarios del gobierno iraní: el ministro de Inteligencia, el canciller, el comandante de la Guardia Revolucionaria y el jefe de la fuerza Al Quds.
  • El atentado del 18 de julio de 1994 mató a 85 personas, hirió a 151 y fue calificado en el fallo como crimen de lesa humanidad y genocidio.
  • La resolución se dictó bajo el régimen de juicio en ausencia (ley 27.784), que permite avanzar con acusados prófugos en el exterior.
  • Si el procesamiento queda confirmado en las instancias superiores, la causa se encamina al primer juicio oral y público por la masacre.
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