Cambio climático
Fuerte terremoto en Japón: alerta de tsunami
Un fuerte sismo submarino sacudió la costa de Iwate y llevó a las autoridades japonesas a emitir un aviso de tsunami y pedir a los residentes que se alejen del mar.
Lo que tenés que saber
- El sismo fue de magnitud 6,7 con epicentro en el mar frente a la costa de Iwate.
- La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) emitió un aviso de tsunami de hasta un metro.
- Se registraron olas en alta mar, según la cadena nacional NHK.
- Japón sufre alrededor de 1.500 terremotos al año por su ubicación en el “Anillo de Fuego”.
- El país aún recuerda el tsunami de 2011, que dejó 18.500 muertos y desaparecidos.
Japón emite aviso de tsunami tras temblor de magnitud 6,7
Las autoridades de Japón emitieron un aviso de tsunami este domingo luego de que un movimiento telúrico de magnitud 6,7 sacudiera la región del Pacífico norte.
El sismo ocurrió a las 17:03 hora local y tuvo su epicentro en aguas cercanas a la costa de Iwate, lo que motivó la advertencia de un posible maremoto de hasta un metro de altura, según informó la Agencia Meteorológica de Japón (JMA).
“Se ha emitido una alerta de tsunami para la costa de Iwate”, señaló la JMA en su boletín, al tiempo que advirtió que las olas podrían llegar en cualquier momento.
La cadena pública NHK indicó que se observaron olas de tsunami en alta mar e instó a los residentes a mantenerse alejados de las zonas costeras hasta nuevo aviso.
Recuerdo del tsunami de 2011
La región afectada por el sismo conserva el recuerdo del terremoto de magnitud 9,0 de 2011, que generó un devastador tsunami con alrededor de 18.500 muertos y desaparecidos.
Aquel desastre provocó además la fusión de tres reactores en la planta nuclear de Fukushima, considerado el peor accidente nuclear del mundo desde Chernóbil.
Japón, en el “Anillo de Fuego” del Pacífico
Japón se ubica sobre cuatro grandes placas tectónicas en el borde occidental del “Anillo de Fuego” del Pacífico, una de las zonas sísmicamente más activas del planeta.
Con una población de 125 millones de personas, el país experimenta unos 1.500 temblores por año. Aunque la mayoría son leves, los daños dependen de su profundidad y distancia de zonas pobladas.
Cambio climático
El SMN advierte sobre un posible “Súper El Niño”: qué provincias estarán en riesgo esta primavera
El Servicio Meteorológico Nacional confirmó una probabilidad cercana al 100% de que continúe la fase El Niño durante el trimestre agosto-octubre de 2026. Las regiones del Litoral, el noreste y el este pampeano concentran el mayor riesgo de lluvias torrenciales y crecidas de ríos. El cambio climático agrava el escenario.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó en su actualización de agosto que las condiciones del ENOS son consistentes con una fase cálida, es decir, con un episodio de El Niño activo, con temperaturas del Pacífico ecuatorial por encima de los valores normales. Los modelos utilizados por el organismo estiman una probabilidad cercana al 100% de continuidad del fenómeno durante los meses de agosto, septiembre y octubre. Este escenario, que algunos especialistas comenzaron a describir como un posible «Súper El Niño», plantea interrogantes urgentes sobre el impacto que tendrá sobre el territorio argentino durante la primavera y el verano.
Qué significa «Súper El Niño» y por qué no es una categoría científica
La expresión «Súper El Niño» ganó circulación entre especialistas para describir episodios de particular intensidad, pero el propio SMN aclaró que esta denominación no constituye una categoría científica oficial. Lo que sí está verificado es que se trata de un episodio El Niño de fase cálida sostenida en el tiempo, cuya interacción con otros sistemas atmosféricos y con el calentamiento global determinará su impacto real sobre cada región del país.
El fenómeno responde a la dinámica conocida como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS): el debilitamiento de los vientos alisios en el Pacífico ecuatorial genera un calentamiento superficial del océano que, al ascender a la atmósfera, altera los patrones globales de circulación, modificando lluvias y temperaturas en vastas regiones del planeta. Para Argentina, ese mecanismo tiene consecuencias asimétricas: afecta de manera diferente según la ubicación geográfica, la época del año y, cada vez más, el estado de base de la atmósfera global.
Las provincias en mayor riesgo: Litoral, noreste y pampeana oriental
Según el SMN, las regiones que podrían recibir la señal más intensa del fenómeno son el noreste argentino, el Litoral y el este de la región pampeana. Entre las provincias identificadas con mayor exposición al riesgo climático se encuentran Misiones, Corrientes, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires. En estas zonas, El Niño históricamente se asocia con mayor frecuencia de lluvias, jornadas de precipitación sostenida y mayor probabilidad de tormentas severas con ráfagas fuertes, abundante caída de agua y, en determinadas condiciones, granizo.
La provincia de Buenos Aires, y especialmente el AMBA, enfrenta además un desafío estructural: los sistemas de drenaje urbano no están diseñados para absorber episodios de precipitación intensa en períodos cortos. Un escenario con mayor frecuencia de lluvias torrenciales amplifica, en ese contexto, el riesgo de anegamientos y cortes de servicios en zonas densamente pobladas.
El riesgo de crecidas: el Paraná, el Uruguay y el Iguazú bajo presión
Uno de los efectos más preocupantes del fenómeno sobre Argentina es su impacto en el sistema hídrico regional. Las precipitaciones abundantes en el sur de Brasil tienen efectos directos sobre los caudales de los ríos Iguazú, Uruguay y Paraná, cuya cuenca abarca buena parte del noreste argentino y el Litoral. Una temporada con lluvias superiores a lo normal podría favorecer nuevas crecidas y desbordes en sectores de la cuenca del Plata, con consecuencias graves para comunidades ribereñas y zonas productivas de baja cota.
El riesgo no es abstracto: el invierno de 2026 ya registró nevadas excepcionales en sectores de la cordillera y períodos prolongados de frío en la Patagonia, con algunas olas frías que se extendieron durante más de diez días. Esto indica que El Niño no actúa de manera uniforme ni garantiza «más calor» en todo el país; sus efectos se redistribuyen de maneras que pueden sorprender incluso a quienes monitorean el fenómeno de cerca.
El factor que cambia el juego: cambio climático y atmósfera más cargada
Los especialistas advierten que el episodio de 2026 no puede leerse con los mismos parámetros de los eventos históricos anteriores. Una atmósfera globalmente más caliente retiene mayor cantidad de vapor de agua, lo que potencia las precipitaciones cuando se dan las condiciones necesarias. La combinación entre un El Niño de intensidad significativa y el calentamiento global de base configura un escenario sin precedentes directos, donde los modelos de predicción tienen mayor incertidumbre que en décadas pasadas.
Esta advertencia tiene implicancias prácticas: los patrones esperados para un episodio de El Niño «estándar» pueden no ser suficientes para anticipar la magnitud de los eventos concretos que ocurran durante la primavera y el verano de 2026-2027. Los especialistas consultados anticipan que la señal más evidente del fenómeno se hará sentir a partir de la primavera de 2026 y se extendería hacia el verano de 2027, cuando aumenta el riesgo de períodos de lluvias superiores a los valores históricos.
Lo que el SMN no puede anticipar: eventos extremos puntuales
El organismo meteorológico fue explícito en un punto clave: no es posible afirmar que habrá inundaciones generalizadas ni anticipar con precisión qué ciudades serán afectadas. El Niño funciona como un modificador de probabilidades climáticas, no como un determinante absoluto de eventos concretos. Cada tormenta, cada período de lluvia intensa y cada crecida dependerá de la interacción de múltiples sistemas atmosféricos que solo pueden evaluarse en tiempo real.
Por eso, el SMN mantendrá bajo monitoreo constante la evolución del ENOS durante los próximos meses, y sus actualizaciones periódicas serán el insumo más confiable para que los organismos de gestión de riesgo, los gobiernos provinciales y los municipios puedan preparar respuestas preventivas. La primavera y el verano 2026-2027 serán el período determinante para conocer el alcance real del fenómeno.
Puntos clave
- El SMN confirmó una probabilidad cercana al 100% de que El Niño continúe durante agosto, septiembre y octubre de 2026.
- Misiones, Corrientes, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires son las provincias con mayor riesgo de lluvias intensas y tormentas severas.
- El término «Súper El Niño» no es una categoría científica oficial; lo relevante es la intensidad del episodio y su interacción con otros factores atmosféricos.
- El cambio climático hace que este episodio sea difícilmente comparable con los anteriores: una atmósfera más caliente potencia las precipitaciones.
- La señal más intensa del fenómeno se esperaría a partir de la primavera de 2026 y se extendería hacia el verano de 2027.
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