DDHH
Un abogado cercano a Milei admite que la ONU puede abrir la revisión de la condena de Cristina
Francisco Oneto, letrado identificado con el oficialismo, contradijo a los analistas que minimizan el alcance del proceso ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas y sostuvo que un dictamen favorable a Cristina Fernández de Kirchner habilitaría invocar el artículo 366 del Código Procesal Penal Federal para pedir la revisión de la sentencia firme en la causa Vialidad.
La estrategia internacional de Cristina Fernández de Kirchner generó un debate jurídico que cruzó todas las líneas partidarias. El martes 29 de julio, el abogado Francisco Oneto, identificado con el oficialismo y cercano al presidente Javier Milei, publicó en la red social X una afirmación que sorprendió por su origen: un dictamen favorable del Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas podría abrir la puerta a la revisión judicial de la condena de la expresidenta, incluso siendo una sentencia firme.
«Sorprende el desconocimiento de los ‘especialistas’ que aseguran que un dictamen favorable a CFK del Comité de DDHH de la ONU no tendría efectos en su condena ‘porque está firme’. Falso», escribió Oneto en una publicación que al día siguiente superó las 571.000 visualizaciones.
La publicación adquirió una dimensión política singular: fue un letrado del propio espacio gobernante el que refutó a quienes, desde sectores afines al Gobierno, intentaron reducir el impacto institucional del recurso internacional presentado por la defensa de la expresidenta.
El fundamento legal: el artículo 366 del CPPF
Oneto fundamentó su postura en el derecho procesal penal vigente. Señaló que el artículo 366, inciso f, del Código Procesal Penal Federal habilita la revisión de una sentencia firme cuando un órgano de aplicación de un tratado internacional se pronuncia en una comunicación individual. Según explicó, el Comité de Derechos Humanos de la ONU encuadra exactamente en esa categoría: los artículos 28 y siguientes del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), combinados con el artículo 1 del Protocolo Facultativo de 1966, otorgan al organismo competencia para recibir denuncias de individuos, mientras que el artículo 5 del mismo protocolo lo faculta a emitir dictamen.
«Traducción: un dictamen favorable habilitaría la acción de revisión. La cosa juzgada no es el muro que dicen», concluyó Oneto en su publicación.
La tesis de Oneto coincide en lo sustancial con la estrategia procesal que el propio abogado defensor Carlos Beraldi anticipó en conferencia de prensa: ante un pronunciamiento favorable del Comité, la defensa invocaría ese mismo artículo 366 ante la Cámara Federal de Casación Penal para solicitar la reapertura del caso. Lo notable es que el argumento llegó también desde el campo opositor al kirchnerismo.
Lo que la defensa llevó a Ginebra
La comunicación individual presentada ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, no plantea una nueva discusión sobre los hechos del caso ni sobre la culpabilidad de la expresidenta. El eje del planteo son las violaciones a garantías procesales fundamentales: el derecho al debido proceso, la independencia e imparcialidad del tribunal, la presunción de inocencia y el derecho a contar con tiempo y medios adecuados para preparar la defensa.
El equipo legal, integrado por Beraldi, el jurista brasileño Rafael Valim y el ex juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Javier Borrego, denunció además la presunción de culpabilidad que operó sobre el proceso, señalando declaraciones públicas tanto del expresidente Mauricio Macri como del actual mandatario Javier Milei como evidencia de un «ambiente hostil de persecución» que quedó consignado en la presentación.
La comunicación también incluyó pedidos cautelares. El más urgente es la suspensión de la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, la sanción que la defensa considera «la pena principal» y que impide a Fernández de Kirchner participar en competencias electorales. Según el abogado Javier Borrego, esa cautelar podría resolverse en octubre de 2026. La revisión de fondo de la sentencia, en cambio, podría demorar varios años.
Un debate jurídico abierto: vinculante o no
El alcance real de un eventual dictamen favorable del Comité no está exento de polémica entre los especialistas. El constitucionalista Pablo Manili advirtió que la obligatoriedad no es automática: «Hay que ver qué dice la Corte. Sí reconoce la obligatoriedad de la Corte Interamericana, pero esto es un comité. No es un órgano jurisdiccional». La Corte Suprema argentina reconoció el carácter vinculante de algunos pronunciamientos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pero no de todos, y no existen antecedentes directos con el sistema de Naciones Unidas en este tipo de casos.
Beraldi, por su parte, sostuvo que «aunque lo que emita se llame dictamen, es una decisión que debe respetar el Estado argentino». La resolución definitiva sobre el peso jurídico del pronunciamiento, si llegara a producirse, quedará en manos de la propia Corte Suprema argentina, el mismo tribunal que confirmó la condena en 2025.
Lo que el pronunciamiento de Oneto puso en evidencia es que el debate ya no puede reducirse a un cálculo político: la herramienta procesal existe en el derecho argentino vigente, y su activación dependería de un órgano internacional que Argentina reconoce como parte de sus obligaciones convencionales. Que esa constatación haya llegado desde el propio espacio oficialista revela la solidez del andamiaje jurídico construido por la defensa de la expresidenta.
Puntos clave
- El abogado Francisco Oneto, cercano al oficialismo, afirmó que un dictamen favorable del Comité de DDHH de la ONU habilitaría la revisión de la sentencia firme contra Cristina Fernández de Kirchner.
- El fundamento legal es el artículo 366, inciso f, del Código Procesal Penal Federal, que permite revisar una sentencia firme ante un pronunciamiento de un órgano de aplicación de un tratado internacional.
- La defensa de la expresidenta solicitó una cautelar ante la ONU para suspender la inhabilitación perpetua que le impide presentarse a elecciones; podría resolverse en octubre de 2026.
- El alcance vinculante de un eventual dictamen favorable del Comité aún es objeto de debate jurídico y dependerá, en última instancia, de la Corte Suprema argentina.
- La presentación denuncia un «ambiente hostil de persecución» y señala declaraciones de Macri y Milei como evidencia de una presunción de culpabilidad sobre el proceso.
DDHH
“Muy pronto volveremos a encontrarnos”: la carta abierta de Cristina que desafía la proscripción
En una carta abierta publicada este miércoles en su sitio oficial, Cristina Fernández de Kirchner denunció que la condena de la Corte Suprema y su inhabilitación de por vida no persiguen la verdad jurídica sino eliminarla de la vida política. Señaló que lo que padece constituye graves violaciones a los derechos humanos con raíces en el machismo estructural del poder judicial y convocó al pueblo a no bajar los brazos.
Con la serenidad de quien da una pelea de largo aliento, Cristina Fernández de Kirchner eligió las palabras con precisión quirúrgica. En la carta difundida este miércoles desde su sitio cfkargentina.com, la dos veces presidenta argentina afirmó que el ataque del que es víctima «no tiene como destinataria únicamente a una persona», sino a un proyecto político y, por encima de todo, a la voluntad soberana del pueblo argentino.
El documento, que circuló de inmediato en redes sociales y medios afines al kirchnerismo, representa el texto político más contundente que CFK firmó desde que se conoció su condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos en la causa Vialidad. La carta no es solo un descargo personal: es una declaración de principios sobre el uso de la justicia como instrumento de persecución política, un fenómeno que, advierte, no es exclusivo de la Argentina.
La proscripción como objetivo central
El núcleo político del documento es una distinción que CFK planteó con claridad: «La proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal. La privación de la libertad por seis años es solo la accesoria». La frase condensa la lectura que el kirchnerismo hace del proceso judicial: no se trata de sancionar hechos de corrupción sino de cerrar el camino electoral a la principal figura de la oposición.
Kirchner fue la única mujer electa y reelecta presidenta de la República Argentina. Esa singularidad histórica la usó para plantear una pregunta que, en su formulación, lleva implícita la respuesta: «¿ser la única ex presidente condenada por la Corte Suprema? ¿En serio alguien puede pensar que eso es una casualidad?» La pregunta no es retórica. Es la columna vertebral del argumento jurídico que, según anunció días atrás, ya fue presentado ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Machismo estructural en la toga
Uno de los pasajes más resonantes de la carta es el que vincula su persecución judicial con el machismo estructural que, sostiene, persiste en sectores del sistema judicial argentino. «Durante años se ha pretendido juzgarme no solo por mis actos, sino fundamentalmente por mi condición de mujer, por haber ejercido el liderazgo político con firmeza y por no haber aceptado jamás los privilegios de quienes siempre creyeron que el poder les pertenecía exclusivamente a ellos», escribió.
La expresidenta fue más lejos al referir el atentado del 1 de septiembre de 2022, cuando un hombre le apuntó con un arma en la puerta de su domicilio en el barrio porteño de Recoleta. Para CFK, el nivel de estigmatización y arbitrariedad al que fue sometida funcionó como un incentivo para que atentaran contra su vida, lo que encuadra la persecución judicial dentro de una violación más amplia de los derechos humanos fundamentales.
Una ofensiva jurídica internacional con nombres propios
La carta también es un mapa de la estrategia jurídica que Kirchner despliega en el plano internacional. Convocó a dos abogados de reconocida trayectoria: el español Javier Borrego, exjuez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y el brasileño Rafael Valim, académico y jurista de referencia en el proceso de defensa del expresidente Lula Da Silva. Ambos integrarán el equipo que presentó la comunicación individual ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU.
CFK también recordó que en 2022, tras el atentado, un grupo de juristas internacionales de primer nivel ya había formulado una primera denuncia. Entre ellos, el exjuez de la Corte Suprema argentina y referente del derecho penal regional Raúl Zaffaroni, el ecuatoriano Patricio Pazmiño Freire, el español Baltazar Garzón Real, el brasileño Juárez Tavares y juristas italianos de peso como Francesco Schiaffo, Sergio Moccia y Antonio Cavaliere. «Ante ese Comité, todos los jueces argentinos que participaron en mi juzgamiento serán sometidos al escrutinio del Derecho Internacional de los Derechos Humanos», afirmó la expresidenta.
Un fenómeno global, una respuesta democrática
La carta incorpora una lectura geopolítica del fenómeno. Kirchner advirtió que la utilización del sistema de justicia para neutralizar a dirigentes con respaldo popular no es una patología argentina. «En todos los continentes asistimos a la utilización creciente del sistema de justicia como un instrumento para neutralizar dirigentes políticos que cuentan con respaldo popular», escribió, y añadió que ese fenómeno «representa una de las mayores amenazas que enfrentan hoy las democracias constitucionales».
Frente a esa realidad, la expresidenta descartó responder «con odio» o «con violencia» y eligió la vía institucional: más derecho, más democracia y más verdad. El cierre de la carta fue un llamado directo a sus seguidores: «No bajen los brazos. No permitan que les roben la esperanza.» Y remató con una promesa: «Muy pronto volveremos a encontrarnos.»
Puntos clave
- CFK publicó una carta abierta este miércoles en cfkargentina.com en la que afirmó que la proscripción perpetua es «la pena principal» y la prisión «solo la accesoria».
- Denunció que su persecución judicial tiene raíces en el machismo estructural del poder judicial y que el nivel de estigmatización funcionó como un incentivo para el atentado del 1 de septiembre de 2022.
- Convocó a los abogados internacionales Javier Borrego (España) y Rafael Valim (Brasil) para integrar su defensa ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU.
- Señaló que el uso de la justicia como herramienta de persecución política es un fenómeno global que amenaza a las democracias constitucionales.
- Cerró la carta con un llamado al pueblo a no bajar los brazos y una promesa de regreso a la vida pública.
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