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Lawfare

Cristina realizó un balance y destacó la labor del Congreso y el Gobierno, pero criticó a la Corte Suprema

La vicepresidenta publicó un balance, en vísperas de cumplirse un año de su asunción como titular de la Cámara Alta, en el que destacó el rol del Gobierno durante la pandemia y cuestionó a la Corte Suprema y a sus integrantes por sostener «el lawfare, la persecución a ex funcionarios y convalidar el endeudamiento con el FMI».

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La vicepresidenta publicó un balance, en vísperas de cumplirse un año de su asunción como titular de la Cámara Alta, en el que destacó el rol del Gobierno durante la pandemia y cuestionó a la Corte Suprema y a sus integrantes por sostener «el lawfare, la persecución a ex funcionarios y convalidar el endeudamiento con el FMI».

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner destacó la labor que cumplió el Senado a horas de cumplirse un año de su asunción como titular de la Cámara alta; elogió la reacción que tuvo el Gobierno de Alberto Fernández para ampliar el sistema de salud en el contexto de la pandemia de coronavirus y criticó a la Corte Suprema y a sus integrantes por sostener «el lawfare, la persecución a exfuncionarios y convalidar el endeudamiento con el FMI».

En una carta titulada «A un año… Balance», que se difundió por las redes sociales, la expresidenta ponderó la productividad del Senado durante la pandemia y recordó que hacía 13 años «que no se realizaban tantas sesiones en este cuerpo legislativo».

Cristina apuntó que el Senado sesionó en 32 ocasiones, realizó 215 reuniones de comisión, aprobó 40 leyes y le dio media sanción a 87 proyectos que se remitieron a Diputados.

«Mañana 10 de diciembre, vamos a sesionar una vez más en el Senado de la Nación. Desde que asumimos, hace exactamente un año, ya lo hicimos 32 veces. La verdad es que gracias al compromiso de los trabajadores y las trabajadoras legislativas, el 13 de mayo tuvimos nuestra primera sesión remota de la historia», valoró.

EL EJECUTIVO EN LA PANDEMIA

Para la ex jefa de Estado, «en su ámbito, el Poder Ejecutivo sin duda ha hecho un gran esfuerzo para afrontar dos tragedias. Una anunciada y otra inesperada. La primera: la economía arrasada del macrismo. La segunda: la pandemia inédita».

En ese sentido, indicó que «sobre un sistema de salud prácticamente abandonado por el macrismo y contra-reloj, se pudo rearmar un dispositivo y una infraestructura sanitaria que permitió que a ningún argentino o argentina le falte una cama».

Además, recordó que a lo largo de este año de gestión de Alberto Fernández «se logró reestructurar en un 99% la deuda externa en manos de bonistas privados que, como ya sabemos, dejó el gobierno de Cambiemos», e indicó que «con el IFE y el ATP se sostuvo durante la pandemia a los más vulnerabilizados».

LAS CRÍTICAS A LA JUSTICIA

Pero sobre el Poder Judicial, encabezado por la Corte Suprema, Cristina sostuvo que en un año «no hizo más que confirmar «el Lawfare», al cual describió como «esa articulación mediática-judicial para perseguir y encarcelar opositores» que se desplegó durante la presidencia de Mauricio Macri.

«Tampoco deberíamos extrañarnos si esta Corte, que consintió alegremente el mayor endeudamiento del que se tenga memoria a escala planetaria con el FMI, empieza a dictar fallos de neto corte económico para condicionar o extorsionar a este gobierno… O lo que es peor aún: para hacerlo fracasar», destacó.

También sostuvo que «de los tres poderes del Estado, sólo uno no va a elecciones. Sólo un Poder es perpetuo. Sólo un Poder tiene la palabra final sobre las decisiones del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo. Si ese Poder… Además de ser perpetuo… Además de no ir jamás a elecciones… Además de tener la palabra final sobre la vida, el patrimonio y la libertad de las personas por encima del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo».

Luego, recordó que en el 2003, y tras haber ganado con el 22% de los votos, el entonces presidente Néstor Kirchner denunció «la extorsión de lo que se conocía como la ‘mayoría automática de la Corte’, que fue renovada en los meses posteriores en «un proceso virtuoso» .

«De aquella Corte, hoy no queda absolutamente nada. De los 4 miembros que propuso Néstor Kirchner, la Dra. Carmen Argibay (magistrada independiente si las hubo) falleció y el Dr. (Raúl Eugenio) Zaffaroni, reconocido a nivel internacional como uno de los mejores penalistas del mundo, renunció al cumplir los 75 años de edad en cumplimiento de lo dispuesto por la Constitución Nacional», recordó.

«La descripción de los hechos que protagonizaron los dos restantes miembros propuestos por Néstor para integrar la Corte, me eximen de mayores comentarios», señaló en alusión a Ricardo Lorenzetti y Elena Highton de Nolasco, aunque sin mencionarlos.

«Uno de ellos es el que se fotografiaba con el Juez brasileño Sergio Moro y con Claudio Bonadío. El primero -Sergio Moro- es el que sin pruebas metió preso al ex presidente del Brasil, Inacio Lula Da Silva, impidiéndole ser candidato a presidente y posibilitando la llegada al poder de Jair Bolsonaro, quien lo premió designándolo, en un escándalo sin precedentes, como su Ministro de Justicia», dijo sobre Lorenzetti.

Cristina criticó duramente a la Corte.

Con respecto al fallecido juez federal Bonadio, Cristina recordó que «nunca rindió un examen para ser magistrado e integró la célebre lista de los ‘jueces de la servilleta'», y que «se autodefinía como un practicante del ‘derecho penal creativo'», al cual definió como «una aberración».

«Este mismo integrante de la Corte, el que se fotografiaba con Moro y Bonadío, fue Presidente de ese cuerpo hasta el año 2018 y en una reunión de jueces federales de Comodoro Py, les aseguró que todas las instancias superiores les iban a confirmar y convalidar todas las decisiones de primera instancia que dictaran contra los dirigentes y ex funcionarios kirchneristas. Lawfare al palo, agregó.

Sobre Highton de Nolasco, apuntó: «La otra integrante que Néstor propuso, no sólo no renunció a su cargo al cumplir los 75 años de edad -como lo hiciera el Dr. Zaffaroni-, sino que además recurrió a un juez de primera instancia para que le permitiera permanecer en el cargo en acuerdo con el Gobierno de Cambiemos -que no apeló aquella resolución judicial- y en abierta violación a la jurisprudencia de la misma Corte Suprema y a lo dispuesto por la Constitución Nacional».

Y sostuvo que «el macrismo en el Poder completó la fotografía de la Corte actual, cuando a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia intentó nombrar a Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti como miembros de la Corte Suprema» y evaluó que «lo más terrible de aquel episodio fue que quienes debían garantizar el cumplimiento de la Constitución y las leyes en todo el país, aceptaron ser designados por decreto».

«Por si todo ello fuera poco, en el año 2018, Carlos Rosenkrantz, uno de los dueños del estudio jurídico cuya cartera de clientes esta conformada por los principales grupos empresarios argentinos y extranjeros en el país, fue designado Presidente de la Corte Suprema Justicia de la Nación», manifestó.

Recordó que «la Corte esta integrada por esos cuatro funcionarios más el Dr. Juan Carlos Maqueda, histórico dirigente político del peronismo cordobés, propuesto por el Dr. Eduardo Duhalde, durante su breve interinato como presidente», y lamentó que «estos cinco funcionarios deciden hoy sobre la vida, sobre el patrimonio y la libertad de las personas que habitan nuestro país».

En ese sentido, recordó que la Corte convalidó el endeudamiento con el FMI que contrajo el Gobierno de Macri y criticó el hecho de que el Poder Judicial sea «perpetuo, no vaya a elecciones y tenga la palabra final sobre las decisiones de los otros dos poderes».

Y deploró «que sea ejercido por un puñado de funcionarios vitalicios que toleraron o protegieron la violación permanente de la Constitución y las leyes».

«Bueno… Si esto sigue sucediendo en nuestro país, estaremos muy lejos de construir la República y la Nación que, estoy segura, anhelamos la inmensa mayoría de los argentinos y las argentinas», puntualizó.

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Banderazo en Parque Lezama: miles reclamaron la libertad de Cristina

El banderazo convocado para reclamar la liberación de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que cumple prisión domiciliaria en su vivienda de la calle San José 1111 desde hace un año, desbordó las expectativas de los organizadores y se replicó de manera simultánea en más de 135 municipios de todo el país.

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El 20 de junio tuvo este año una doble carga simbólica. Mientras el presidente Javier Milei encabezaba el acto oficial del Día de la Bandera en Rosario, miles de personas se congregaron en el Parque Lezama de la Ciudad de Buenos Aires bajo una consigna diferente: «Cristina libre».

El banderazo convocado para reclamar la liberación de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que cumple prisión domiciliaria en su vivienda de la calle San José 1111 desde hace un año, desbordó las expectativas de los organizadores y se replicó de manera simultánea en más de 135 municipios de todo el país.

El único orador del acto central fue su hijo, el diputado nacional Máximo Kirchner, quien tomó la palabra ante la militancia y agradeció el apoyo sostenido a la expresidenta. «Ustedes no saben la alegría que le da cuando la van a ver», dijo, y subrayó que Cristina «nos marcó el camino». En el momento más personal de su discurso, admitió que su madre «no era la típica madre que te preparaba la torta de cumpleaños o te esperaba en la puerta de la escuela», pero aseguró que fue quien «le abrió la cabeza». Luego vino la frase política de mayor impacto: «Es la mujer que muchos queremos votar y tener de nuevo en la Casa Rosada».

Un acto condicionado por la amenaza judicial

El traslado a Parque Lezama no fue casual. La movilización debió cambiar de escenario luego de que el juez de ejecución penal Rodrigo Giménez Uriburu intimara formalmente a la exmandataria a principios de esta semana. El magistrado advirtió que dejaría sin efecto el beneficio de la prisión domiciliaria si continuaban las concentraciones de militantes frente a San José 1111, con el argumento de que esas manifestaciones «alteran el orden público».

San José 1111.

El espacio político de la actual titular del PJ calificó la medida como un «apriete judicial», motivado por las vigilias y muestras de afecto que los simpatizantes organizaron al cumplirse el primer aniversario de su detención. Ante el riesgo concreto de que la Justicia revocara la modalidad del arresto, la militancia optó por trasladar el reclamo a un espacio público abierto para no poner en riesgo la situación de la dirigente. El resultado fue una plaza colmada y una imagen que el oficialismo difícilmente pueda ignorar.

Las voces de la gente

Desde bien antes de las 14, hora prevista para el inicio del acto, llegaron al Parque Lezama jubilados, familias, jóvenes y militantes con banderas y carteles. Los testimonios recogidos en el lugar reflejaron una mezcla de gratitud personal y rechazo político a la condena.

Andrea, que viajó desde Hurlingham con su familia, vinculó la figura de Cristina con su propia historia laboral: «Los jubilados la estamos pasando mal. Siento admiración, amor, es nuestra jefa. Gracias a ella me pude jubilar». Fabiola, llegada desde Malvinas Argentina, sintetizó el estado de ánimo de buena parte de los presentes: «Siento dolor por tenerla presa; no tenemos quién nos ampare con este Gobierno que tenemos hoy». Milagros, de 25 años, agregó que la expresidenta «fue la única mujer en lograr ser presidenta, y eso no es para nada menos».

Máximo Kirchner y el programa político

Más allá del homenaje a su madre, Máximo Kirchner trazó en su discurso algunas coordenadas programáticas. Sostuvo que la justicia fiscal no implica que alguien deje de ganar, sino que muchos argentinos dejen de perder, y resumió la ecuación en una fórmula que el peronismo repite desde sus orígenes: «Los que más tienen, más ponen». Planteó la necesidad de un Estado presente como «vehículo» para que las mayorías puedan ascender, y aclaró que esa presencia no debe limitarse a los sectores más vulnerables sino alcanzar también a la clase media y a las pymes.

«La Argentina necesita recuperar el orden y, dentro de ese orden, las prioridades», afirmó, y dejó en claro que para el espacio que representa, esa prioridad tiene nombre y apellido. «No aflojen, que no les gane la tristeza», cerró el diputado, en un discurso que combinó la reivindicación personal con la apuesta política de cara al futuro.

El banderazo del 20 de junio en Parque Lezama fue también, en el fondo, una declaración de vigencia: la de una fuerza política que sigue moviéndose en torno a su figura más convocante, a un año de su detención.

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