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A un año de su asunción, Alberto y Cristina llamaron a «no olvidar y pedir justicia»

En el Día Internacional de los Derechos Humanos, Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner encabezaron en la ex ESMA el acto de entrega de reconocimientos y destacaron el valor simbólico del Espacio para la Memoria y los DDHH.

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En el Día Internacional de los Derechos Humanos, Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner encabezaron en la ex ESMA el acto de entrega de reconocimientos y destacaron el valor simbólico del Espacio para la Memoria y los DDHH.

Fernández cumplió un año al frente del Ejecutivo nacional, una gestión que se inició con las metas de sacar al país de la recesión, reducir la inflación y dar respuesta a la problemática social, potenciando el rol regulador del Estado, pero que a menos de tres meses de asumir debió sumar rápidamente otras prioridades para hacer frente a la peor pandemia de la historia mundial reciente.

En ese contexto, el presidente Alberto Fernández afirmó este jueves que el “verdadero reencuentro de los argentinos pasa por no olvidar y pedir justicia», al encabezar la entrega de los premios Azucena Villaflor en el predio de la Ex Esma, durante un acto que contó con la presencia de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y varios funcionarios del gabinete.

En el día de los Derechos Humanos, y al cumplirse este jueves un año de su gobierno, el jefe de Estado se comprometió además a seguir con la entrega de este galardón a figuras comprometidas con la defensa de los derechos humanos, una usanza que comenzó el exmandatario Néstor Kirchner y que había estado suspendida durante los últimos años.

«Como Gobierno, queremos un país que no olvide, que busque justicia y busque la verdad. El verdadero reencuentro de los argentinos no pasa por el olvido, sino por tener memoria y reclamar Justicia”, señaló el presidente en uno de los tramos de su discurso.

“Hoy cumplimos un año de gobierno, justo el mismo día en el cual se celebra la recuperación de la democracia y el día de los derechos humanos. Estamos aquí para premiar a estas mujeres valiosas que han tenido que afrontar la tragedia más dolorosa que es la de haber perdido a un hijo. Pero a pesar de ello, nunca dejaron de pelear”, destacó el mandatario.

En ese sentido, y en una clara referencia a Madres, Abuelas de Plaza de Mayo y militantes de los organismos que enfrentaron a la última dictadura militar, Fernández reconoció la terea de quienes «buscaron la verdad para que la mayor tragedia de la historia argentina tenga un correlato de justicia”.

Junto a Cristina, Alberto afirmó este jueves que el “verdadero reencuentro de los argentinos pasa por no olvidar y pedir justicia».

El presidente reconoció además la trayectoria de Azucena Villaflor, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo y víctima de la masacre de la Iglesia Santa Cruz, a cuya figura se homenajeó con este premio.

“Este premio le asigna valor a los que, como Azucena, lucharon por la justicia. Esa era la idea de esta distinción que durante cuatro años no se entregó. Hoy, me toca seguir a mí con lo que empezaron Néstor (Kirchner) y luego continuó Cristina”, subrayó Fernández.

Antes, la vicepresidenta se dirigió a la concurrencia y recordó que la última vez que había estado en la ex ESMA fue hace cuatro años, luego de unas refacciones que habían sido llevadas a cabo por cooperativistas de los planes “Argentina Trabaja” y “Ellas hacen”, muchas de las cuales eran víctimas de violencia de género y que, gracias a los ingresos que obtuvieron por esas tareas, pudieron “formar un nuevo hogar lejos de los hombres que las maltrataban.

Cristina recordó la primera vez que Néstor Kirchner estuvo en la ex ESMA, en 2004, cuando conoció a varios netos recuperados.

“En aquella oportunidad ya había un presidente electo y se hablaba de los subsidios. Pensaba que ojalá no los tuvieran que extrañar, y fue lo que sucedió. Hace cuatro años no vivíamos en Disneylandia, pero podíamos pagar las tarifas y los servicios. Nos desorganizaron la vida. Eso fue lo que sucedió”, indicó la expresidenta en alusión al gobierno de Mauricio Macri.

Cristina Fernández recordó la primera vez que Néstor Kirchner estuvo en la ex ESMA, en 2004, cuando conoció a varios netos recuperados, entre ellos a Juan Cabandié, actual Ministro de Medio Ambiente de la Nación.

“Ese día, Néstor vino a inaugurar la política de Memoria, Verdad y Justicia y a revindicar los valores de una generación que integraba y que quedó diezmada”, remarcó la vicepresidenta

Por último, el Presidente le cedió la palabra a Lita Boitano, referente de la histórica agrupación de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, quien a los 89 años manifestó “estar viviendo un día hermoso” junto al jefe de Estado y a Cristina.

“Es un día hermoso el que estoy viviendo, acá en la ESMA. Estoy segura que los más de 5.000 compañeros que pasaron por este lugar, hoy están en el cielo junto a Néstor”, apuntó Lita, quien exhibía un pañuelo verde en una de sus muñecas en apoyo a las luchas feministas, el día en el cual se debate en Diputados la Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Entre las personalidades distinguidas con este premio estuvieron un reconocimiento al fallecido Víctor Basterra, el fotógrafo que estuvo cautivo en la ESMA y retrató a sus captores y que fue entregado a sus hijos.

También fue distinguida Rosa Schonfeld de Bru, madre de Miguel Bru, desaparecido por la policía bonaerense en 1993; Lita Boitano; Iris Avellaneda, madre de Floreal Avellaneda, arrojado al mar durante la última dictadura; la Madre de Plaza de Mayo Vera Jarach y la vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Rosa Roisnblit.

Autoridades de la AFI, entregaron además información que la ex SIDE colectó sobre los organismos de derechos humanos durante la última dictadura militar, y el cierre de la ceremonia estuvo a cargo de la cantante Hilda Lizarazu, que entonó la canción “La Cigarra”, de María Elena Walsh.

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Marcha del Orgullo: de las máscaras de 1992 a la resistencia contra el odio en 2026

La 35ª edición sale este sábado 7 bajo el lema “Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia”. La primera, en 1992, reunió a unas 300 personas con máscaras por miedo a la persecución; hoy reclama una Ley Integral Trans y el fin del DNU 62/2025.

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Marcha del Orgullo: 35 ediciones de resistencia

La 35ª Marcha del Orgullo se hará este sábado 7 de noviembre en la Ciudad de Buenos Aires bajo una consigna que condensa el momento: “Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia”. El lema lo definió la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo (COMO), que reúne a organizaciones de distintos sectores y coordina la movilización que volverá a unir la Plaza de Mayo y el Congreso en plena semana de operativo por la visita del papa León XIV. Detrás de una convocatoria que, según la organización, superó el millón de personas en las últimas ediciones hay una historia de más de tres décadas que arrancó con 300 valientes que se tapaban la cara para no perder el trabajo.

El origen: 1992, entre máscaras y miedo

Todo comenzó el 2 de julio de 1992. Aquella primera marcha reunió a unas 300 personas en un contexto hostil que obligó a los manifestantes a cubrirse el rostro con máscaras de cartón, pañuelos o anteojos por miedo a perder sus empleos o sufrir persecución policial. El recorrido, igual que hoy, unía la Plaza de Mayo con el Congreso de la Nación. En 1993, los organizadores tomaron como referencia la primera marcha histórica del mundo, la de 1970 en conmemoración del aniversario de los disturbios de Stonewall en Nueva York, considerados el catalizador del movimiento moderno por los derechos LGBTQ+.

La segunda movilización llevó demandas muy concretas: la inclusión en la Ley Antidiscriminatoria, la unión civil para legalizar las parejas del mismo sexo y el fin de la persecución policial. En 1994, bajo el lema “Visibles para ser libres e iguales”, asistieron más de 1.000 personas y comenzó, gradualmente, el fin de las máscaras. Exigían que la prohibición de la discriminación por orientación sexual entrara con rango constitucional en la Carta Magna.

La cobertura mediática de la marcha de 1995 dio relevancia a referentes históricos como Carlos Jáuregui, en una de sus últimas movilizaciones antes de fallecer en 1996; Mariela Muñoz, ícono trans que luchaba por la tenencia de sus hijos adoptivos; Rafael Freda, y la visibilidad de actrices como Cris Miró, que en 1995 revolucionó la escena artística nacional. El año siguiente, 1996, fue el más triste y doloroso: la marcha quedó atravesada por la crisis del VIH/Sida y el luto por la muerte de Jáuregui, y el reclamo se enfocó en exigir la anulación de los edictos policiales que permitían detener arbitrariamente a homosexuales, travestis y trans solo por su identidad en la vía pública. En ese mismo año consolidó su voz pública la activista trans Lohana Berkins.

Los primeros pasos legales y la conquista de derechos

En 1997 el movimiento consensuó trasladar la marcha principal al primer sábado de noviembre, mes en que se fundó en 1967 Nuestro Mundo, la organización pionera del movimiento de liberación homosexual del país y de América Latina. Esa movilización celebró la derogación de los edictos policiales en la Ciudad: por primera vez en décadas, vestirse con ropa del género opuesto o ser homosexual dejó de ser motivo legal para terminar detenido en la calle. Desaparecieron las máscaras de cartón, la convocatoria superó las mil personas y aparecieron los primeros camiones con música y las estéticas coloridas que caracterizan a la marcha actual.

En 1998, bajo el lema “Orgullo de ser, derecho a expresar”, debutó el primer camión carroza con parlantes. Para el 2000 la convocatoria ya era masiva, superó las 2.500 personas y dejó de ser noticia policial para convertirse en un acto político central. En 2001 se pidió “Unión civil, ley antidiscriminatoria y cupo laboral travesti”, a un mes del estallido social de diciembre. Pocas semanas después de la movilización de 2002, la Legislatura porteña aprobó la Ley de Unión Civil, el primer antecedente legal de América Latina que reconoció a las parejas del mismo sexo. En 2003 se celebraron las primeras bodas bajo esa ley, la primera vez que el Estado argentino entregó una libreta legal a parejas del mismo sexo, aunque sin derechos de adopción ni herencia.

A partir de 2004 el activismo se articuló con la agenda de derechos humanos de Plaza de Mayo. El 6 de noviembre de 2010 se vivió la mayor fiesta: apenas tres meses antes se había sancionado la Ley de Matrimonio Igualitario, que convirtió a la Argentina en el primer país de América Latina en reconocer ese derecho. En 2012 ya estaba consolidada la Ley de Identidad de Género, aprobada el 9 de mayo de ese año, que despatologizó las identidades trans y permitió el cambio de nombre y sexo en el DNI sin cirugías ni diagnósticos. En esa misma marcha surgió el reclamo por el cupo laboral trans de la mano de Berkins, que advirtió que el DNI no bastaba si persistía la exclusión económica. Se congregaron más de 200 mil personas.

La memoria, la calle y la resistencia política

En 2015 la marcha tuvo como eje el brutal asesinato de la activista travesti Diana Sacayán, ocurrido tres semanas antes. El activismo instaló los conceptos de travesticidio y transfemicidio para que la justicia los tratara como crímenes de odio y no como delitos comunes. En 2016, la movilización denunció el protocolo de la entonces ministra Patricia Bullrich por criminalizar la protesta y superó por primera vez las 250.000 personas. De 2017 a 2019 nació la Campaña por el Aborto Legal y el movimiento LGBT unificó fuerzas de manera inédita con el feminismo; en 2019 se congregaron más de 400.000 personas.

En 2020 la marcha se hizo virtual por la pandemia, y en 2021 fue una marea humana de más de 500.000 personas que desbordó el centro porteño, celebrando el Decreto que habilitó la opción “X” en el DNI y la sanción de la Ley Diana Sacayán Lohana Berkins. Entre 2022 y 2025, según la organización, la convocatoria superó el millón de asistentes en ediciones consecutivas. En 2022 se reclamó la reglamentación de la Ley de VIH y la aparición con vida de Tehuel de la Torre; en 2023, contra el avance de discursos de extrema derecha, con la consigna “Ni un ajuste más, ni un derecho menos” y en defensa de la ESI y el cupo laboral trans. Durante 2024 y 2025 se pronunció contra la austeridad y el cierre de organismos de protección contra la discriminación.

La 35ª edición: orgullo frente al odio

Este sábado 7 de noviembre, la marcha llega a su 35ª edición con un doble gesto de resistencia y memoria: la COMO anunció un homenaje a todas las organizaciones de derechos humanos al cumplirse 50 años del golpe cívico-militar de 1976, con la reivindicación de la consigna “Nunca Más”, y mantuvo firme la fecha pese al operativo por la visita del papa y los rumores de suspensión. “La fuerza colectiva de toda la sociedad fue la que nos hizo mantener la fecha de esta marcha”, enfatizó ante la prensa María Rachid, coordinadora de Relaciones Institucionales de la Marcha y presidenta de la Federación Argentina LGBT+.

Bajo la consigna “Resistir es insistir”, la convocatoria exigirá una Ley Integral Trans y una ley antidiscriminatoria, la emergencia en salud sexual frente al avance de las infecciones de transmisión sexual, la separación de las iglesias y el Estado y el rechazo al DNU 62/2025, que modificó el artículo 11 de la Ley de Identidad de Género para impedir que menores de 18 años accedan a los tratamientos previstos en esa norma, además del repudio al ataque que una patota de ciclistas cometió el 1° de noviembre contra trabajadoras sexuales travestis y trans en los Bosques de Palermo, que la Legislatura porteña condenó por unanimidad. Lo que nació con 300 personas tapadas con cartón para no ser reconocidas se prepara para teñir de nuevo el centro porteño, para demostrar que el orgullo, como la memoria, no se esconde. En 34 ediciones, la Argentina pasó de ocultar la identidad por miedo a la policía a convertir la diversidad en una de las mayores movilizaciones del país.

Una marcha contra el retroceso

La edición 2026 es la tercera bajo el gobierno de Javier Milei. El Presidente cerró el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) en 2024 y, en su discurso de Davos de enero de 2025, asoció la homosexualidad con el abuso infantil, una frase que provocó la Marcha Federal Antifascista y Antirracista del 1 de febrero de ese año. Las organizaciones sostienen que ese clima habilita ataques como el de Palermo y recuerdan el triple lesbicidio de Barracas, de mayo de 2024.

De aquella primera convocatoria que soñaba con el fin de los edictos a este sábado en el que reclama leyes trans e igualdad ante el odio, la marcha sigue escribiendo la historia de un colectivo que aprendió a no pedir permiso. Porque, como dice la consigna de esta edición, cuando el odio avanza, el orgullo en las calles responde.

Lo que tenés que saber:

  • La 35ª Marcha del Orgullo se realizará este sábado 7 de noviembre en la Ciudad de Buenos Aires, bajo la consigna “Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia”, definida por la COMO.
  • La primera marcha fue el 2 de julio de 1992 con unas 300 personas que se cubrieron el rostro por miedo a la persecución policial y laboral.
  • En 2010 se celebró la Ley de Matrimonio Igualitario y en 2012 la Ley de Identidad de Género, ambos hitos de vanguardia en América Latina.
  • Entre 2022 y 2025, según la organización, la convocatoria superó el millón de asistentes en ediciones consecutivas.
  • La edición 2026 rendirá homenaje a las organizaciones de derechos humanos a 50 años del golpe de 1976 y reclamará una Ley Integral Trans y una ley antidiscriminatoria.
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