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Denuncia

A 20 años del caso Grassi, una denuncia de abuso infantil de impacto mundial

El escándalo que significó este caso para la Iglesia Argentina se emitió en un programa televisivo el 23 de octubre de 2002, cuando Telenoche Investiga presentó en horario central varios testimonios de trabajadores de la Fundación Felices los Niños que denunciaron abusos sexuales a cinco chicos.

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Por Iván Hojman

Al cumplirse 20 años de la emisión del programa periodístico que sacó a la luz los abusos a menores de edad del cura Julio César Grassi, los profesionales que ayudaron a las víctimas recordaron el caso como un «hito» en las denuncias de abuso infantil en la Iglesia a nivel mundial, pero también las amenazas que sufrieron en ese camino hasta la condena a 15 años de prisión del ex titular de la Fundación Felices los Niños.

«Que se lo hayan condenado es muy importante, hay pocos antecedentes en el mundo donde personas tan poderosas cumplan la condena. El cumplimiento de una condena efectiva fue muy reparador para las víctimas», sostuvo Juan Pablo Gallego, abogado de la querella.

Enrique Stola, el psiquiatra que atendió a dos adolescentes víctimas del cura, sostuvo que el caso «fue un antes y un después no sólo en las denuncias contra la Iglesia sino también en los abusos que ocurren a nivel intrafamiliar. Se empezó a hablar en toda la sociedad del abuso sexual de las infancias».

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El cura Grassi.

El caso se destapó en una emisión del programa televisivo Telenoche Investiga el 23 de octubre de 2002 cuando se presentaron en horario central varios testimonios de trabajadores de la Fundación que denunciaban el abuso sexual a cinco niños y adolescentes de entre 11 y 17 años.

Pero uno de los principales relatos fue el de «Gabriel» -nombre que se dio para proteger su identidad- quien contó cómo había sido obligado a mantener relaciones sexuales con el cura en 1998 cuando tenía 15 años.

A pesar de las graves acusaciones en su contra, Grassi, que hoy tiene 66 años, continuó libre muchos años gracias a que se le otorgó la libertad morigerada, es decir que no se le permitió acercarse a los chicos de la fundación al tiempo que aseguraba que las denuncias en su contra eran parte de una «extorsión».

Durante todos los años que duró la causa, los querellantes denunciaron que desde el entorno de Grassi, quien contaba con grandes conexiones con el poder político, mediático y empresarial del país, intentaron entorpecer la investigación.

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El caso Grassi, un duro golpe para la Iglesia.

«Grassi manejaba los medios, él era famoso y muy poderoso, tenía como 30 abogados. Siempre se intentó frenar la causa, tuvo un apoyo descomunal», relató Gallego, quien recordó que «balearon a testigos clave, casi secuestran a una víctima y le cortaron un dedo a otro», entre otros episodios violentos.

Además, contó que «la justicia de Morón también intentó ayudarlo pero el nivel de prueba que presentamos hizo imposible no condenarlo».

Por su parte Stola dijo a Télam que entraron tres veces a su casa y hasta le dieron una paliza. «Era gente muy pesada la que rodeaba el cura», rememoró.

Grassi comenzó con la Fundación Felices Los Niños gracias al subsidio de 4 millones de dólares y el terreno de 65 hectáreas en el actual partido bonaerense de Hurlingham (por entonces Morón) que le cedió en 1993 quien era ministro de Economía, Domingo Cavallo.

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En junio de 2009 Grassi fue condenado a 15 años de prisión.

El cura llegó a tener 17 hogares distribuidos en todo país por los que transitaron más de 6.000 niñas y niños, y ante la opinión pública aparecía como un estandarte de la moralidad y la protección de esos chicos, lo que lo llevó a encabezar campañas de donaciones en estudios televisivos como los de Mirtha Legrand y Susana Giménez.

Luego de varios años de juicio, en junio de 2009 el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Morón condenó a 15 años de prisión a Grassi por dos hechos de abuso sexual y corrupción agravada de menores, y lo envió a prisión mientras que fue absuelto de las otras acusaciones.

El 20 de septiembre de 2010, el mismo tribunal resolvió que Grassi permaneciera en libertad hasta que la sentencia quedase firme, lo que ocurrió recién en 2013 cuando la Suprema Corte bonaerense ratificó la condena.

Fue entonces cuando se ordenó su detención y fue llevado a la Unidad Penitenciaria Número 41 de la cárcel de Campana, en la provincia de Buenos Aires.

El 21 de marzo de 2017, la Corte Suprema de Justicia de Nación desestimó por unanimidad diversos recursos presentados por la defensa y dejó firme la sentencia.

A Grassi se le concedió el beneficio del «2×1», es decir, que cada año detenido vale el doble debido a los años que pasó en prisión preventiva, pero en junio de este año la Cámara de Apelaciones de Morón hizo lugar a un recurso presentado por la querella sobre el cómputo de la pena y ahora el sacerdote condenado a 15 años de cárcel por abuso sexual no saldrá de prisión en 2026 sino en 2028.

«La clave del caso fue la solidez de las palabras de los chicos que denunciaron. Creo que la gente denuncia más a partir del caso Grassi pero también a partir del trabajo que hizo el feminismo para poner este tema en agenda. Se escondía mucho antes, no se le creía a la palabra de los niños», aseguró Stola.

Para Gallego, «el caso Grassi abrió un camino a nivel mundial, empezó a haber más denuncias como en España o Irlanda, por citar algunos lugares. Sin duda ayudó pero el tema de los abusos eclesiásticos no ha encontrado solución ni en la Argentina ni en ningún lugar del mundo».

Además de Grassi, los curas Eduardo Lorenzo, Luis Anguita, Walter Eduardo Avanzini, Nicola Corradi, Horacio Hugo Corbacho y Armando Gómez son algunos de los eclesiásticos denunciados en la Argentina por abuso sexual.

«A partir del caso se empezó a denunciar más, que un cura poderoso vaya preso sacó el miedo a las víctimas para denunciar. Fue un hito y lo sigue siendo, mostró que si uno sigue con firmeza, sin miedos, se puede lograr Justicia», concluyó el abogado.

Aunque no hay datos oficiales, Anne Barret Doyle, de BishopAccountability.org (Rendición de Cuentas para los Obispos), dijo en 2019 que «la cifra de curas acusados de abuso (en la Argentina) hoy llega a cerca de 100, pero sabemos que esto es una fracción pequeña del número real».

Y agregó: «Calculamos que podrían llegar a 1.300 los agresores sexuales dentro de la Iglesia argentina y eso se basa en la extrapolación de la relación entre los casos públicamente expuestos y los que la propia Iglesia se vio forzada a divulgar en países como Irlanda, Australia y Estados Unidos».

Denuncia

Talerico, lapidaria contra Adorni: “La sociedad solo puede corregir esto con el voto”

La exvicepresidenta de la UIF cuestionó los controles del sistema antilavado, habló de señales de alerta ignoradas en las operaciones inmobiliarias del jefe de Gabinete y apuntó contra la complicidad del entorno político. Su diagnóstico es lapidario: la Justicia no alcanza; el voto es el único correctivo real.

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Talerico, dura por la causa Adorni: «La sociedad solo puede corregir esto con el voto»

★ La exvicepresidenta de la Unidad de Información Financiera (UIF), María Eugenia Talerico, lanzó este sábado una batería de críticas contra el manejo de la causa por presunto enriquecimiento ilícito que pesa sobre el jefe de Gabinete Manuel Adorni. En diálogo con el programa Dicen que Dicen, por Radio Rivadavia, la especialista en lavado de activos y financiamiento del terrorismo advirtió que el caso presenta irregularidades que debieron haber activado las alertas del sistema financiero mucho antes de que interviniera la Justicia.

«Acá tenemos operaciones con dudoso origen de fondos»

Talerico apuntó directamente al rol de los sujetos obligados a reportar operaciones sospechosas ante la UIF: escribanos, bancos e inmobiliarias. «Acá tenemos operaciones con dudoso origen de fondos», afirmó, y cuestionó la actuación de quienes debían informar ante este tipo de situaciones, especialmente tratándose de personas políticamente expuestas (PEP), categoría que incluye a funcionarios de alto rango como Adorni.

La exfuncionaria fue categórica al evaluar los esquemas de compra y financiación que la Justicia investiga. «Eso no existe, simplemente no cierra», sostuvo en referencia a los valores y condiciones declaradas en las operaciones vinculadas al funcionario y su entorno, y subrayó que no hace falta un análisis técnico sofisticado para detectar esas inconsistencias.

Como informó este medio en reiteradas ocasiones, la investigación que lleva adelante el fiscal federal Gerardo Pollicita se centra en la adquisición de un departamento en la calle Miró al 500, en el barrio porteño de Caballito, financiada en un 87% mediante préstamos privados otorgados por cuatro mujeres, jubiladas y empleadas públicas, con ingresos que no guardan relación con las sumas prestadas. La Justicia ya allanó tres inmobiliarias vinculadas a la operación y ordenó el levantamiento del secreto bancario del funcionario para investigar también el pago de vuelos privados al exterior.

«Que entre bomberos no se pisan la manguera, y es una vergüenza»

Talerico no se limitó a la dimensión técnica del caso. Apuntó contra la falta de controles con una frase que resume el problema estructural: «Que entre bomberos no se pisan la manguera en política no tengas ninguna duda, y es una vergüenza». La expresión alude a la protección mutua entre funcionarios del mismo espacio político como obstáculo real para el funcionamiento de los mecanismos de control del Estado.

La especialista advirtió que este tipo de situaciones no solo pone en riesgo la credibilidad del caso individual, sino que profundiza la desconfianza institucional en los organismos encargados de velar por la transparencia pública.

El escepticismo sobre la Justicia y el peso del voto

En el cierre de su intervención, Talerico expresó un escepticismo marcado sobre la capacidad del sistema judicial para resolver el caso de manera satisfactoria. «La sociedad solo puede corregir esto con el voto», sentenció, y encuadró la lucha contra la corrupción como uno de los desafíos estructurales más persistentes de la Argentina.

La frase cobra particular relevancia en un contexto de año electoral, con Adorni como figura visible del Gobierno de Javier Milei y con una causa judicial que no deja de sumar elementos. La semana pasada, incluso el biógrafo del presidente, Nicolás Márquez, había pedido públicamente su renuncia, mientras que este sábado la senadora Carolina Losada intentó defenderlo en la mesa de Juana Viale y terminó reconociendo que la situación «complicó al Gobierno».

Puntos clave:

  • La exvicepresidenta de la UIF, María Eugenia Talerico, cuestionó la actuación de escribanos, bancos e inmobiliarias obligados a reportar operaciones sospechosas en el caso Adorni.
  • Afirmó que los esquemas de compra y financiación investigados «simplemente no cierran» y no requieren análisis técnico complejo para detectar inconsistencias.
  • Denunció la complicidad política entre funcionarios del mismo espacio: «Que entre bomberos no se pisan la manguera, y es una vergüenza».
  • Expresó escepticismo sobre la Justicia y advirtió que «la sociedad solo puede corregir esto con el voto».
  • El caso acumula allanamientos a inmobiliarias, levantamiento del secreto bancario, declaración de la escribana y la investigación de vuelos privados al exterior.

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