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Un mapa denuncia a Larreta y su voracidad desenfrenada por demoler

Con el nombre «La destrucción no para», la ONG Basta de Demoler subió a la web un plano de Buenos Aires donde están identificados como puntos amarillos los inmuebles demolidos en los últimos 15 años.

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Un mapa colaborativo disponible en internet permite tomar magnitud de un fenómeno con el que los habitantes de Buenos Aires se topan a diario: la acelerada demolición de edificios antiguos para levantar torres que los multiplican varias veces en altura con la consiguiente pérdida del patrimonio arquitectónico y deterioro socioambiental.

Con el nombre «La destrucción no para», la ONG Basta de Demoler subió a la web un plano de Buenos Aires donde están identificados como puntos amarillos los inmuebles demolidos en los últimos 15 años, en rojo los que están en peligro de serlo, en azul los que fueron rescatados y en negro las pérdidas «históricas» anteriores a 2007.

El valor agregado de este proyecto está dado por las fotos que se despliegan al hacer click en cada uno de los puntos coloreados. Además, este relevamiento cartográfico se va actualizando constantemente y enriqueciendo con los aportes que pueden acercar otras organizaciones o ciudadanos de a pie a través de un formulario de denuncia.

«La idea es visibilizar que gran parte de la arquitectura del centenario, de 1880 a 1940, está siendo demolida muy rápidamente y corremos el riesgo que muchos barrios cambien de escala o su identidad, para siempre», dijo a Télam Mauro Sbarbati de Basta de Demoler.

El activista advirtió que «lo mismo que le sucede hoy a Caballito o Recoleta, es lo que le va a suceder al resto de los barrios» a partir del nuevo Código Urbanístico que favorece este fenómeno, y por eso «hoy los barrios más movilizados son Villa Crespo, Villa Urquiza, Colegiales, Núñez y Floresta».

Entre los más de 100 inmuebles que tienen su fin tan cercano que ya ostentan un cartel de cómo se verá el predio cuando un moderno edificio lo reemplace, se cuenta «Villa Virgillino», la casona de Avenida Córdoba y Dorrego construida en 1908 donde se filmó la película de Ariel Rotter «Solo por hoy» que musicalizó Gustavo Cerati.

Otro de las casas en peligro es la de Pacheco de Melo 2.141, que tiene inscrita en su pared la firma del arquitecto Alejandro Virasoro y donde funcionó 15 años la productora de cine «Gea Cinematográfica» creada en 1980 por María Luisa Bemberg («Camila», «Yo la peor de todas», entre otras) y Lita Stantic, la primera fundada por dos mujeres que se caracterizó por producir films con mirada feminista.

Para Sbarbati, los perjuicios de la demolición de edificios bajos con valor arquitectónico para construir otros más altos son muchos, desde «pérdida de la identidad barrial, de la «memoria colectiva y acervo cultural» hasta la desvalorización turística de un área, pasando por la «degradación ambiental».

«Primero que nada, el edificio más verde es el que ya está construido; pero además, varios de estos edificios son objetos culturales, diseños de las vanguardias arquitectónicas de la época y representan un momento de Buenos Aires que explica en algún aspecto quiénes somos. Por otra parte, contribuyen a un entorno urbano equilibrado porque implican formas alternativas de vivir la arquitectura», dijo.

Aunque aclaró que «nadie dice que no se tiene que construir», Sbarbati insistió en que esa decisión no puede tomarse prescindiendo de la opinión de los vecinos y aseguró que los propietarios de esos inmuebles deben contar con «herramientas previstas en la legislación» para fomentar su conservación, como el Fondo Estímulo para la Recuperación de Edificios Catalogados (Ferec) que no se pone en marcha desde 1991, incentivos impositivos o mecanismos de «transferencia de la capacidad constructiva».

En la ciudad de Buenos Aires los inmuebles anteriores al 31 de diciembre de 1941 están protegidos por la ley 2.548 de 2009 y su modificatoria 3.056 de 2009, cuya vigencia caducaba el último día de 2011 pero se mantiene por una medida precautelar ordenada por la titular del Juzgado en lo Contencioso, Administrativo y Tributario N° 9 Andrea Danas, en el marco de un amparo de Basta de Demoler, el Observatorio del Derecho a la ciudad, SOS Caballito y Fundación Ciudad. Convertida en cautelar en 2015 por el juez Aurelio Ammirato, la medida fue confirmada por la Cámara un año después.

La ley en cuestión estableció la emergencia patrimonial y creó el Procedimiento de Promoción Especial de Protección Patrimonial (PEPP) para todos los inmuebles de propiedad pública o privada catalogados como «Edificios Representativos» por la Subsecretaría de Patrimonio Cultural o que hayan sido construidos antes de 1942.

Cualquier proyecto de demolición o reforma sólo puede prosperar para estos casos si el inmueble es desestimado primero como patrimonio a conservar por el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales (CAAP), conformado por funcionarios y representantes de distintas instituciones vinculadas a la temática.

Pero un relevamiento realizado por el suplemento de arquitectura de Página/12 en 2010 mostró que el filtro de la CAAP es bastante poroso: de 843 edificios evaluados, se autorizó la demolición de 708.

A pedido de la Ciudad de Buenos Aires, a comienzos de 2021 la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA (FADU) relevó 141.000 inmuebles alcanzados por la ley 3056, a partir de los cuales la CAAP recomendó proteger una nómina de 18.195 (13%) que ahora deben ser puestos a cubierto por leyes especiales por comuna; lo que -según Basta de Demoler- hasta ahora se concretó solo para las comunas 1 y 2.

«El problema es que el procedimiento de la CAAP para determinar si un inmueble tiene valor o no, es totalmente opaco y como la decisión de desprotegerlo no se considera un acto administrativo, no se publica en el Boletín Oficial y la ciudadanía se entera cuando ve el cartel de venta como terreno o cuando empieza la demolición», dijo a Télam Jonathan Baldiviezo, presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad.

El abogado ambientalista destacó que la ola demoledora se vio favorecida por el nuevo Código Urbanístico aprobado en 2018 que incrementó la «capacidad constructiva» de algunas de las Áreas de Protección Histórica (APH) de la Ciudad, «generando un estímulo para la renovación urbana en barrios de casas bajas, donde se tiran abajo inmuebles para construir unos dos o tres veces más altos».

«En las parcelas protegidas es donde se puede hacer el mayor negocio (inmobiliario), porque compran la tierra barata porque no lo podés demoler o tenés una capacidad constructiva menor, pero luego se consiguen permisos ilegales o el cambio de norma, y las ganancias son exorbitantes. Estas políticas están pensadas para beneficiar algunos actores inmobiliarios, no para todo el sector que querría que haya reglas claras», concluyó.

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Con permisos y todo: la policía de Jorge Macri hostigó a un cafetero en pleno Once

Un vendedor de café identificado como Ariel fue interceptado por efectivos porteños en la esquina de Pueyrredón y Perón a pesar de contar con documentación habilitante. El episodio, registrado en video y difundido por la flamante Unión de Vendedores Ambulantes de Once (UVAO), reaviva el debate sobre la criminalización del trabajo informal en la Ciudad gobernada por Jorge Macri.

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El modelo Macri en Once: operativos contra laburantes mientras la "Ley Beatriz" sigue cajoneada.

Criminalización del trabajo informal: la Policía de la Ciudad hostigó a un cafetero habilitado y con permisos en pleno Once

★ En el corazón del barrio de Balvanera, sobre la concurrida esquina de la avenida Pueyrredón y Perón, a metros de la Plaza Miserere, la Policía de la Ciudad interceptó el miércoles 3 de junio a Ariel, un cafetero ambulante que desarrollaba su jornada laboral habitual con todos los permisos en regla. El hecho fue registrado en video y difundido por la Unión de Vendedores Ambulantes de Once (UVAO), organización que denunció el procedimiento como un nuevo episodio de «persecución sistemática» y «violencia institucional» contra los trabajadores de la vía pública.

Según el relato de la UVAO, dos efectivos de la fuerza porteña comenzaron a fotografiar a Ariel sin identificarse ni explicar el motivo. Minutos después, le exigieron detenerse y solicitaron refuerzos. Ante la exhibición de los permisos de trabajo correspondientes, la situación no se detuvo, sino que escaló, generando la indignación de transeúntes que presenciaron el procedimiento.

Una organización que nació de la resistencia

La UVAO se constituyó en abril de 2026, en respuesta directa a la intensificación de los operativos policiales en la zona comercial de Once, coordinados entre la Policía de la Ciudad y el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana del Gobierno de Jorge Macri. La agrupación surgió bajo la consigna de «respeto y diálogo» y viene documentando y denunciando decomisos de mercadería, detenciones y lo que sus integrantes describen como un despliegue estatal desproporcionado.

«Patrulleros, motos y efectivos para arrestar a un laburante como si fuera un delincuente de alta peligrosidad. No somos delincuentes; pedimos una solución justa para quienes solo buscan el sustento diario», declararon desde la entidad en sus comunicaciones públicas.

El episodio del cafetero Ariel no es un caso aislado. En julio de 2025, efectivos de la Policía de la Ciudad y del área de Espacio Público vaciaron a la alcantarilla el café de otro vendedor ambulante apostado al pie de la estación Once del tren Sarmiento, sobre la calle Mitre, en la misma zona de Balvanera. El video de ese procedimiento se viralizó en redes sociales, y los peatones que pasaban gritaron: «A los laburantes le hacen eso, vergüenza les tiene que dar».

El patrón: más fuerza, menos derechos

El caso de Once se inscribe en un fenómeno más amplio que Tiempo Argentino documentó el 27 de mayo de 2026: una política sistemática del Gobierno porteño que despliega operativos de control masivo sobre trabajadores informales en barrios populares de toda la Ciudad. El megaoperativo «Tormenta Negra», ejecutado el 14 de mayo con más de 1.500 efectivos, drones y amplia cobertura mediática, se presentó como una acción contra el narcotráfico, pero organizaciones sociales y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) denunciaron que el despliegue funcionó en la práctica como una avanzada sobre vecinos, comerciantes y trabajadores de la economía popular.

Silvana Olivera, integrante de la Mesa de Urbanización de la Villa 31, describió el operativo como «un desfile de ley y orden para la televisión», y alertó que en numerosos procedimientos la mercadería y las herramientas de trabajo son secuestradas sin actas ni documentación formal que permita luego recuperarlas.

Una «Ley Beatriz» que nunca llegó

El conflicto en Once tiene historia. Años atrás, una agrupación predecesora, los Vendedores Ambulantes Independientes de Once (VAIO), vinculada a la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), impulsó la llamada «Ley Beatriz», un proyecto para regularizar el trabajo en el espacio público. La denominación recuerda a una vendedora que murió atropellada durante un operativo policial. La iniciativa nunca prosperó en la Legislatura porteña, y la política de «tolerancia cero» hacia la venta no autorizada se consolidó como norma, incluso cuando, como en el caso de Ariel, el trabajador cuenta con los permisos que la propia ley exige.

El contrapunto institucional existe: la agrupación Buenos Vecinos BA, con presencia en foros de seguridad del barrio, respaldó los operativos argumentando que «el espacio público es de todos» y que la venta ambulante equivale a una «usurpación de la vía pública». Esa postura refleja la tensión real que atraviesa el barrio de Once, uno de los polos comerciales más activos y populares de Buenos Aires, entre el derecho al trabajo y las políticas de ordenamiento urbano.

Pero la pregunta que se repite en los barrios de la Ciudad sigue sin respuesta institucional: cuando el Estado llega primero con patrulleros y no con políticas de inclusión, regularización y trabajo, ¿qué modelo de Ciudad se está construyendo?

Puntos clave

  • Ariel, cafetero con permisos habilitantes, fue hostigado por la Policía de la Ciudad en la esquina de Pueyrredón y Perón, en Once, el 3 de junio de 2026.
  • La UVAO, organización de trabajadores informales creada en abril de 2026, difundió el video y denunció una «persecución sistemática» y «violencia institucional».
  • El episodio se suma a un patrón documentado: en julio de 2025, la policía le volcó el café a otro vendedor ambulante frente a la estación Once.
  • El CELS y organizaciones sociales denunciaron que el megaoperativo «Tormenta Negra» (14 de mayo de 2026) afectó a trabajadores informales de barrios populares en toda la Ciudad.
  • La «Ley Beatriz», que buscaba regularizar el trabajo ambulante en el espacio público, nunca fue aprobada por la Legislatura porteña.
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