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Femicidio

Francisco Amador, en juicio por el femicidio de Marianela, fue denunciado por violencia de género en 2020

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El único sospechoso que actualmente enfrenta el juicio oral por el femicidio de Marianela Rago Zapata (19), la estudiante de periodismo hallada degollada y con 23 puñaladas en el barrio porteño de Balvanera en 2010, fue denunciado ante la Justicia de Tierra del Fuego por violencia de género por una expareja con la que se relacionó tras el asesinato y con quien tuvo un hijo, confirmaron fuentes judiciales.

Se trata de Francisco Amador (35), quien luego de 13 años llegó al debate en libertad, no obstante este lunes el juzgado ordenó que tenga una custodia policial hasta que se conozca el veredicto, con el fin de evitar una posible fuga.

La violencia reiterada, parte de la personalidad de Amador

Durante el transcurso de la investigación por ese crimen fue sobreseído en cinco oportunidades, aunque en 2018 la Sala VI de la Cámara del Crimen lo procesó en forma directa en base a una nueva data de muerte, al pasado violento del acusado y a lesiones que presentaba y podrían haber sido producidas por la víctima en su defensa.

Sin embargo, la justicia permitió que Amador permanezca en libertad, por lo que retornó a la ciudad de Río Grande, en Tierra del Fuego, de donde es oriundo igual que Marianela, y en 2018 entabló una relación con una mujer, con la que tuvo un hijo.

Esta mujer, quien lo denunció en 2020 en plena pandemia por el coronavirus por violencia de género (tanto contra ella como contra su hijo), aseguró en las últimas horas que está atravesando «un calvario”.

Fuentes judiciales confirmaron que esas denuncias por “violencia de género” y “violencia familiar” contra Amador tramitan en el Juzgado de Familia y Minoridad 1 de Río Grande, a cargo del juez Fernando González Cárcamo.

En abril de 2021, el juez dictó una “prohibición de acercamiento” de Amador a su expareja, su hijo y el domicilio donde viven.

En tanto, el acusado del crimen de Marianela inició ante el mismo juzgado un juicio para que le establezca un régimen de visitas con su hijo, aunque el juzgado aún no se lo concede y en su lugar solicitó que le practiquen al hombre una serie de “pericias psiquiátricas y psicológicas”.

A esta presentación se le sumó un pedido de los abuelos paternos del niño para poder comunicarse con él, lo que está siendo evaluado por el Juzgado, dijeron los voceros consultados.

La mujer que lo denunció -de quien se preserva su identidad- expresó en una entrevista exclusiva a la periodista de Río Grande especialista en temas de género, Lorena Uribe, que conoció a Amador sin saber que estaba imputado en el crimen de Marianela y que, después de un tiempo de relación, ella quedó embarazada producto de un “engaño” del hombre.

“Me aseguró que no podía concebir hijos. Jamás vi un estudio que así lo dijera pero confié plenamente en su palabra. No dudaba de él, pasó el tiempo y quedé embarazada”, relató la mujer. Tras ello, según la víctima, Amador «desapareció un tiempo» hasta que finalmente regresó y comenzó una convivencia en la que se desencadenaron los hechos de violencia.

“Al principio pensé que sus enojos eran normales, pero después de mucho tiempo entendí que no. Ante cada hecho de violencia, física o psicológica, volvía y pedía perdón, agradeciendo que no lo denunciara”, aseguró la mujer, quien agregó que, en algunos de los casos, involucraron al hijo de ambos, que ya tiene dos años.

La mujer, además, se lamentó de que la prohibición de acercamiento que le impuso la justicia a Amador la perjudicó a ella, porque no puede salir de su casa ya que se siente insegura.

«La que no salgo soy yo porque todavía no estoy segura de lo que me pueda pasar. Él va al club, trabaja, y yo no salgo”, señaló la mujer, quien agregó que siente «vergüenza, miedo y culpa» por lo que nunca hizo público su caso hasta ahora.

Por su parte, Patricia Zapata, la madre de Marianela Rago, aseguró que estaba al tanto de las denuncias por violencia de género contra Amador, aunque no tuvo contacto con la denunciante.

«Lo que sí pido es que la joven sea ayudada para poder salir de toda la situación que atraviesa”, afirmó Zapata, quien pidió que la investigación de ese caso “pueda servir en algo para esclarecer lo que le pasó» a su hija y reclamó el rápido inicio del debate oral que tendrá a Amador como acusado del crimen.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

Femicidio

Femicidio en Los Polvorines: mató a una madre que defendió a su hija de ser abusada

Lorenzo Esteban Amarilla, de 25 años, fue capturado por la Policía Federal en un edificio del microcentro porteño luego de dos días prófugo. Este lunes se realiza la lectura de cargos: enfrenta una pena en expectativa de prisión perpetua por homicidio calificado con violencia de género y uso de arma blanca.

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Femicidio en Los Polvorines: atraparon al asesino de la madre que murió protegiendo a su hija

Lorenzo Esteban Amarilla, de 25 años, acusado del femicidio de Yolanda Raquel Cáceres, de 52 años, fue detenido por la Policía Federal en las últimas horas en un edificio de la calle Florida, entre Paraguay y Marcelo T. de Alvear, en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires, donde frecuentaba a una pareja ocasional. El hombre había permanecido prófugo desde el jueves, cuando cometió el crimen en el partido bonaerense de Los Polvorines, al norte del Gran Buenos Aires.

Una madre que dio su vida por su hija

El hecho ocurrió mientras Yolanda Cáceres y su hija de 9 años dormían en su vivienda. Según los reportes policiales, Amarilla ingresó a la casa a través de una ventana y comenzó a abusar sexualmente de la menor. La madre advirtió la situación e intervino para protegerla. En el forcejeo, el agresor, quien sería una persona conocida por la familia, atacó a Cáceres con dos puñaladas en el cuello y la cabeza, provocándole heridas fatales que le causaron la muerte en el acto.

Luego del crimen, Amarilla huyó. La niña logró escapar de la escena y pidió ayuda a los vecinos. Su testimonio ante los investigadores resultó determinante para identificar y localizar al sospechoso. Una de las frases que trascendió de su declaración resume el horror de lo vivido: «Me tapó la boca para que no gritara».

La detención y el peso de la ley

El allanamiento que derivó en la captura fue descripto como sorpresivo por fuentes policiales. Amarilla se encontraba en el edificio de la calle Florida sin aparente resistencia al momento de ser aprehendido.

Este lunes se realizará la lectura de cargos, el acusado enfrenta cargos por homicidio calificado por mediar violencia de género con uso de arma blanca y su condición de prófugo le cierra la puerta a cualquier beneficio procesal. «Se enfrenta una pena en expectativa a perpetua.

Violencia de género: el crimen que no puede naturalizarse

El caso de Yolanda Cáceres no es un hecho aislado. Es el resultado de una violencia estructural que sigue cobrando vidas de mujeres en Argentina. Una madre asesinada por interponerse entre un agresor y su hija de 9 años que era víctima de abuso sexual. Una niña que ahora carga con el testimonio de haber visto morir a su madre mientras la defendía. Un femicida que huyó y se escondió durante dos días antes de ser atrapado.

La muerte de Yolanda exige respuestas que van más allá de la condena individual: políticas públicas de prevención, recursos para la justicia con perspectiva de género, y una sociedad que no mire para otro lado cuando hay señales de violencia en el entorno.

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