CABA
Intento de femicidio en Saavedra: preventiva para el criminal
Julián Alberto Reina fue el autor de la tentativa de femicidio de su ex pareja Dana Pontoriero el 6 de julio pasado. La mujer se salvó de milagro.
El personal trainer que hace dos semanas intentó asesinar a balazos a su exnovia en el barrio porteño de Saavedra, pero falló por el mal estado del arma y por la intervención de dos policías que lo balearon y detuvieron en pleno intento de femicidio, fue procesado hoy con prisión preventiva en una resolución donde la jueza resaltó que el imputado acechaba a la víctima y que tenía con ella una “obsesión”, informaron hoy fuentes judiciales.
El auto de procesamiento -al que tuvo acceso Télam-, fue dictado ayer por la jueza en lo Criminal y Correccional 62 Patricia Guichandut, quien consideró Julián Alberto Reina (39) autor de la tentativa de femicidio de su expareja, Dana Pontoriero (29), ocurrida el 6 de julio pasado en la calle Superí al 4200, y donde en un hecho que además quedó filmado por cámaras de seguridad, dos efectivos de la Policía de la Ciudad le salvaron la vida a la joven y lograron reducir a tiros al agresor.
Reina -quien aún permanece internado bajo con custodia policial en el Hospital Pirovano por los balazos recibidos- fue procesado por los delitos de “tentativa de homicidio agravado por su comisión mediante el empleo de un arma de fuego, calificado por tratarse la víctima de su ex pareja, cometido con alevosía y mediando violencia de género” (tiene una pena de 10 a 15 años de cárcel), en concurso ideal con “tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil”.
A su vez, el imputado quedó embargado por la suma de 2.294.770 pesos.
En la misma resolución y tras una investigación dirigida por la Fiscalía del Distrito Saavedra-Núñez, la jueza sobreseyó a Cristian Adrián Dobrinsky Roa, el oficial de la División Intervenciones Rápidas de la Policía de la Ciudad que baleó a Reina, al entender que actuó “en cumplimento del deber” y ante “la inminente amenaza contra la vida de la damnificada”.
“Reina delineó un elaborado plan actuando en todo momento para conseguir el fin que buscaba, la muerte de Pontoriero, más si tenemos en cuenta que gatilló el arma insistentemente y siempre apuntó a una zona vital del cuerpo de la víctima -cabeza-, por lo que no podía ignorar que de haber logrado accionar el arma (…) esos disparos habrían ocasionado ciertamente el deceso de la damnificada”, afirmó Guichandut.
Al fundamentar la calificación y sus agravantes, la jueza señaló, en primer término, que quedó acreditado que la víctima y el imputado habían sido pareja entre abril de 2022 y mayo de este año.
La propia Pontoriero dijo en su declaración en la causa que le había puesto fin a su relación con Reina “por las escenas de celos y actitudes tóxicas que él tenía”.
La jueza también sostuvo que la tentativa de femicidio se dio “en un contexto de violencia de género” al recordar que “apenas días atrás” Reina “había intimidado a través de mensajes de texto y acechado en la puerta de la vivienda de su tía, tornándose violento e insistiéndole al grupo familiar que le pidieran que se presentara para poder hablar con ella y pedirle explicaciones sobre el fin de su relación”.
“La obsesión de Reina sobre la búsqueda de explicaciones sobre el fin de la relación de pareja, como fueron: los insistentes llamados y mortificación de la víctima, involucrando incluso a familiares, la injerencia en la vida privada aún luego de concluido el vínculo, las averiguaciones que procuraba realizar sobre la existencia de una nueva posible pareja, así como el acecho de la mujer en la vivienda de su tía, ocasión en la que ejerció decididos actos de violencia física, dejan al descubierto una relación desigual de poder”, remarcó la magistrada.
Al justificar la alevosía -el estado de indefensión de la víctima-, la jueza le dio una gran relevancia a los videos de las cámaras de seguridad que captaron la secuencia que, según Guichandut, “permiten sostener lo desprevenida e indefensa que se hallaba la damnificada frente al ataque inminente y sorpresivo de Reina al emboscarla y aproximarse sigilosamente por detrás mientras Pontoriero iba caminando despreocupadamente con los auriculares colocados”.
Incluso remarcó que Reina “para asegurar su cometido, enmascaró su identidad al colocarse buzo con capucha, anteojos oscuros, llevando el arma de fuego escondida en el interior del casco que portaba en sus manos”. El procesamiento reveló un dato hasta ahora desconocido: que Reina le dejó a sus padres sus ahorros y una nota con una suerte de mensaje de despedida o pedido de disculpas, en su departamento de la calle Washington al 4100.
Dentro de una hoja de cuaderno rayada doblada a la mitad que decía “mamá y papá”, la Policía Federal encontró 500 dólares y 27.000 pesos, la documentación y una copia de la llave de su moto Honda Twister y cerca de ello otra hoja con la frase: “Perdón, los amo, no estén tristes”.
El psiquiatra del Cuerpo Médico Forense (CMF) que evaluó a Reina, le informó a la jueza que el imputado “presentaba ideas de muerte sin planificación suicida en el contexto de una personalidad con rasgos narcisistas”, y concluyó que presentaba “la autonomía psíquica suficiente como para comprender y/o dirigir su accionar en los hechos”.
También quedó demostrado que Reina falló en su plan homicida porque las pericias al deteriorado revólver calibre 32 largo marca D.V empleado por el acusado, determinaron que si bien era “apto para producir disparos” tenía un “funcionamiento anormal” por una serie de fallas en un seguro, el tambor y e percutor.
Guichandut dictó la prisión preventiva al entender que “la pena prevista para el delito en cuestión en caso de recaer condena no resulta pasible de ejecución condicional”, y a que en caso de estar en libertad “podría ejercer alguna suerte de actividad, amenaza o presión hacia la víctima y testigos”.
El hecho -que quedó grabado por cámaras de seguridad-, ocurrió a las 11.30 del 6 de julio pasado cuando la joven de 29 años, que es oriunda de Esquel pero estaba de visita en la ciudad de Buenos Aires, caminaba por la calle Superí al 4200 y detrás de ella se aproximó un hombre con capucha, anteojos y con un casco entre sus manos.
El audio de esa cámara registró que el atacante comenzó a gatillar con un revólver contra la mujer en reiteradas oportunidades, y la mayoría de los disparos no salieron pero sí consiguió hacerlo en dos oportunidades, aunque sin lesionar a la chica.
En ese instante llegó un móvil de la Comisaría Vecinal 12 A, cuyos ocupantes descendieron con sus armas 9 milímetros y uno de ellos le efectuó al agresor tres disparos que lo hirieron en un glúteo, en el muslo izquierdo y en el brazo derecho (allí sufrió una fractura expuesta del radio), y pusieron a resguardo a la víctima.
(Línea 144: atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia de género. Por WhatsApp: +5491127716463).
CABA
Con el techo por el piso: en CABA el ingreso laboral promedio apenas supera la línea de pobreza
El ingreso promedio de la ocupación principal en la Ciudad de Buenos Aires fue de $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, apenas $21.450 por debajo de los $1.687.299 que necesita una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda para no caer en la pobreza. Los trabajadores informales perdieron casi 28 puntos frente a la inflación interanual.
En la Ciudad de Buenos Aires, trabajar ya no garantiza no ser pobre. El ingreso promedio de la ocupación principal alcanzó los $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, mientras que en septiembre una familia tipo de cuatro integrantes, propietaria de su vivienda, necesitó $1.687.299 mensuales para superar la línea de pobreza. La diferencia entre ambas cifras es de apenas $21.450: una brecha tan angosta que cualquier imprevisto, cualquier suba de tarifas o cualquier mes de bajo rendimiento laboral puede empujar a una familia a la otra orilla.
Los datos fueron publicados este jueves 8 de octubre de 2026 por el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), como parte del informe de inflación y condiciones de vida de septiembre. Un análisis de Romina Piccirillo, candidata a secretaria gremial de la Lista 1 de la CTA Ciudad, advierte que la brutal caída del salario real forma parte de un proceso de vaciamiento del Estado que atraviesa universidades, administración pública, escuelas y empresas estatales.
La trampa de los números: trabajar no alcanza
La línea de indigencia para esa misma familia tipo se ubicó en $925.941 mensuales en septiembre. Es decir, para no caer en la indigencia hace falta ganar más de $925.000, y para no ser pobre, casi $1.690.000. El ingreso promedio laboral se encuentra en el límite exacto entre la subsistencia y la pobreza.
El ingreso total familiar promedio, que incluye todos los ingresos percibidos por los miembros del hogar, fue de $2.574.524. Ese número más abultado no cambia la fotografía de fondo: la mayoría de los trabajadores porteños depende de que múltiples integrantes del hogar aporten ingresos para mantenerse por encima de la línea de pobreza, lo que pone en evidencia que el ingreso individual es estructuralmente insuficiente.
Los formales pierden 9 puntos; los informales, casi 28
El IPCBA registró una variación interanual del 32,9% en septiembre de 2026 respecto del mismo mes del año anterior. Frente a ese nivel de inflación, los ingresos de los trabajadores formales, es decir, quienes tienen descuento jubilatorio, cayeron 9,1 puntos porcentuales en términos reales.
La situación de los trabajadores informales es considerablemente más grave. Entre los asalariados sin descuento jubilatorio, el ingreso promedio quedó casi 27,7 puntos porcentuales por debajo de la inflación interanual. Esa brecha no es solo una diferencia estadística: es la expresión cotidiana de la desprotección de quienes trabajan sin cobertura social, sin aportes y sin ninguna red de contención ante el deterioro del poder de compra.
Empleados y agotados: el mercado laboral porteño en cifras
La tasa de actividad en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 64,5% y la desocupación se ubicó en el 7,2%. Pero la lectura superficial de esos datos esconde una realidad más compleja: tener empleo no es sinónimo de bienestar. El 26,3% de las personas ocupadas trabaja más de 45 horas semanales, y el 13,3% tiene más de una ocupación. La pluriempleo y la sobreocupación no son señales de dinamismo económico; son el síntoma de una economía que obliga a los trabajadores a multiplicar sus horas para compensar la pérdida de poder adquisitivo.
«La pérdida de ingresos obliga a trabajar cada vez más horas para poder llegar a fin de mes. Por eso, discutir el salario también es discutir nuestro tiempo: cuánto tenemos que trabajar para vivir y cuánto tiempo nos queda para nuestra vida. Defender el salario es defender el derecho a una vida digna», planteó Piccirillo en su análisis.
El vaciamiento como política
Desde la CTA Ciudad, Piccirillo enmarcó el deterioro salarial en un proceso más amplio: «La brutal caída del salario es parte de un proceso de vaciamiento de lo público que atraviesa las universidades, el Estado, la administración pública, las escuelas y las empresas públicas.» La lectura sindical apunta directamente al modelo económico del gobierno de Javier Milei, cuya política de ajuste fiscal recortó en términos reales el gasto primario total un 31%, los programas sociales un 61% y los salarios públicos un 29% desde diciembre de 2023, según datos del Foro Economía y Trabajo publicados en mayo de 2026.
El cuadro que emerge de los datos del IDECBA no es el de una economía en recuperación, sino el de una Ciudad donde el ingreso laboral promedio roza la línea de pobreza, los informales pierden casi tres veces más poder adquisitivo que los formales, y una proporción creciente de trabajadores necesita emplearse en más de un trabajo para llegar a fin de mes.
Lo que tenés que saber:
- El ingreso promedio de la ocupación principal en CABA fue de $1.665.849 en el 2º trimestre de 2026, apenas por debajo de los $1.687.299 necesarios para superar la línea de pobreza de una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda.
- Los trabajadores formales perdieron 9,1 puntos porcentuales de poder adquisitivo frente a la inflación interanual del 32,9%; los informales, casi 27,7 puntos.
- El 26,3% de los ocupados trabaja más de 45 horas semanales y el 13,3% tiene más de una ocupación.
- La tasa de actividad en CABA fue del 64,5% y la desocupación del 7,2% en el período analizado.
- La CTA Ciudad vincula el deterioro salarial con el vaciamiento del Estado impulsado por el gobierno de Milei, que recortó programas sociales un 61% y salarios públicos un 29% en términos reales desde diciembre de 2023.
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