fbpx
Conectate con El Argentino

Judiciales

Juicio a una mujer por el homicidio de su ex pareja: alegan legítima defensa

El juicio por el crimen de Alejandro Ramón Báez (26) estará a cargo del Tribunal de Juicio en lo Criminal de Ushuaia, y la acusada, Gina Eliana Cárdenas (25), llegará al debate oral bajo prisión domiciliaria y afrontará una acusación de «homicidio agravado por el vínculo», que estipula una pena de prisión perpetua.

Publicado hace

#

Una mujer comenzará a ser juzgada mañana por el crimen de su expareja, quien fue asesinado a puñaladas en noviembre del 2021 en la ciudad de Ushuaia, y si bien llega acusada de un delito que prevé una pena de prisión perpetua, su defensa advirtió que se trató de un caso de «legítima defensa» ya que atravesaba una situación de violencia de género.

El juicio por el crimen de Alejandro Ramón Báez (26) estará a cargo del Tribunal de Juicio en lo Criminal de Ushuaia, y la acusada, Gina Eliana Cárdenas (25), llegará al debate oral bajo prisión domiciliaria y afrontará una acusación de «homicidio agravado por el vínculo», que estipula una pena de prisión perpetua.

«Gina se defendió de su agresor, que la agredía no sólo ese día sino días anteriores. Hay testigos que dan cuenta de ello», aseguró a Télam la abogada Indiana Guereño, presidenta de la Asociación Pensamiento Penal, entidad que acompañará en el juicio a Cárdenas.

«Se está pasando por alto que Gina se defendió legítimamente, que era su vida y la de su beba o la vida de él», aseguró Guereño respecto al hecho que ocurrió el 13 de noviembre de 2021 en una casa de la ciudad de Ushuaia.

Según Guereño, Cárdenas se encontraba «encerrada en la habitación y él (su ex pareja) no la dejaba salir», hasta que «en un momento él se va a buscar el cuchillo, le insiste que le abra la puerta y ella abre por pedido de la dueña del lugar (donde residían). Él ingresa con el cuchillo y ahí es donde se produce el hecho».

«Lo que hay que entender acá es que un hecho así, de un hombre y una mujer en ese estado, es decir, un hombre que había ejercido violencia durante toda la relación, que la tenía encerrada y amenazada y ella embarazada, ese hecho está contemplado en la ley y es la legítima defensa», aseveró la letrada.

«La perspectiva de género es una obligación constitucional y cuando decimos que tiene que ser juzgada con esta perspectiva es para que le pongan a este hecho el único título que le cabe, que es legítima defensa», dijo Guereño, quien reclamó «que se cumpla la ley».

En el juicio, Cárdenas estará representada por los defensores oficiales Gustavo Ariznabarreta y José María Fernández López, y el fiscal será Eduardo Urquiza, quien ya planteó «la posibilidad que exista un cambio en la calificación del delito, ante la eventualidad que se exponga que la homicida era víctima de violencia de género y que actuó en legítima defensa».

«Cuando se habla de la violencia contra las mujeres, necesariamente tenés que extralimitarte al hecho y agregar elementos que están lejos de ello. En la fiscalía no hace mucho hemos desincriminado varios hechos en los que hay mujeres imputadas», expresó Urquiza al medio local Reporte Austral.

Y agregó: «La Fiscalía no quiere promover el castigo a una mujer porque sí. Hay elementos para hacer un juicio por eso pedí la elevación. Qué es lo que va a suceder eso se verá».

Por su parte, Lucía de la Vega, coordinadora de la clínica jurídica del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), cuestionó que «desde la fiscalía se dijo que (Gina) no hizo la denuncia (por violencia de género)».

«La verdad es que tenía pocas alternativas. Estaba en un contexto de mucha dificultad y tanto ella como su pareja tenían situaciones de mucho conflicto con la ley penal. Ir a acudir a la policía en ese contexto es muy difícil», explico.

«Sabemos que es difícil hacer la denuncia y más en estos contextos, donde si no hay otros dispositivos para acompañar a veces genera más riesgos. Exigir la denuncia en estos casos es exigir actos heroicos, es no entender los contextos de fondo», sostuvo De la Vega, y apuntó que el proceso judicial está «cargado de estereotipos de género».

Cárdenas fue detenida el mismo día del hecho, en noviembre pasado, y llevada a la cárcel con un embarazo en curso, aún cuando la ley contempla la posibilidad de beneficiarla con un arresto domiciliario, al que recién accedió cuando cumplía la semana 39 de gestación.

El CELS y la Asociación Pensamiento Penal se presentarán como amicus curiae en el juicio, con la intención de «acompañar estándares de derechos internacional para dar un tratamiento igualitario de poder judicial».

El Argentino
Seguir leyendo
El Argentino
Click para comentar

Deja un comentario

Argentina

Doble parricidio: Del Río intentó aclarar y oscureció

Habló sobre la inactividad de su celular, su llamado al 911, una bolsa de basura en Colegiales y un control remoto. No le creyeron.

Publicado hace

#

Martín Del Río, detenido como presunto autor del doble parricidio de Vicente López, no solo volvió a declarar que es inocente sino que en su segunda indagatoria intentó atacar algunos puntos de la acusación, como la inactividad de su celular en el horario clave del crimen, su frialdad en el llamado al 911, lo que descartó en un contenedor de basura de Colegiales y el hallazgo en su auto de un control remoto que abre el garaje donde sus padres fueron asesinados.

Así lo indicaron fuentes judiciales al señalar que estas situaciones serán utilizados por el equipo de fiscales de Vicente López para pedir la semana próxima su prisión preventiva, luego de que ayer, en su ampliación de la indagatoria, Del Río (47) y su defensa intentaron justificar.

Una de ellas es la referido a la inactividad que el celular personal de Del Río tuvo en el horario clave de la tarde del 24 de agosto -entre las 16.50 y las 18.30 aproximadamente-, cuando, según la acusación, el imputado dejó «vivo» (encendido) dentro de su camioneta estacionada en Núñez su teléfono, mientras él iba y volvía caminando de asesinar a sus padres en Vicente López, para no ser geolocalizado en la escena y para despistar.

En su primara indagatoria, Del Río había dicho que en ese horario estuvo contestando mails y mensajes dentro de su vehículo, algo que los fiscales ya demostraron que no era cierto en una primera apertura que se hizo de su celular Samsung A80.

Ayer cambió la versión y para justificar que no usó el teléfono en ese horario dijo: «Estando en la camioneta escribí en ese período las pautas para que el Dr. Demarco redacte el convenio que el día 7 de septiembre secuestran en mi camioneta».

Del Río hizo referencia a un documento comercial que fue secuestrado entre los papeles que había en su auto y que, aclaró, lo hizo «a mano» porque en el auto no tenía computadora.

Pero además, en lo que para los fiscales Martín Gómez, Alejandro Musso y Marcela Semería fue una estrategia para justificar la inactividad del aparato, agregó que su celular «se encontraba prendido pero tildado, ya que, con la opción de Mercadopago, la huella, y todas las aplicaciones, se tildan».

«Lo apago, lo dejo descansar, y lo vuelvo a encender. El teléfono estaba prendido, pero tildado», dijo en la indagatoria, a la que accedió Télam.

Otro punto que quiso aclarar es el cruce de mensajes que tuvo con la empleada de sus padres, María Ninfa «Nina» Aquino, cuando el 25 de agosto a las 9.01 le informó que sus padres estaban «muertos» y su llamado posterior al 911, donde con tranquilidad dice: «Sí ¿cómo estás? Mirá… La mucama de mis padres me está diciendo que hay un problema en la casa de ellos. Que mis padres están muertos en el garaje».

«Sé que mucha gente me ha criticado en estos días, diciendo que soy frío, pero no todo el mundo reacciona de la misma manera, verán mi cara como la tengo del estrés que tuve todos estos días, de los ataques de presión que tuve», argumentó el imputado.

Y agregó: «Una novela de terror, nadie lo imaginaba, nadie lo pensaba, un drama familiar. Le digo, Nina estoy yendo para allá, está yendo la policía».

También dio una explicación sobre lo que fue a hacer entre las 20.02 y las 20.52 del 24 de agosto al departamento de la calle Virrey Arredondo 2465, de Colegiales, propiedad de su suegro pero que él usaba como oficina, y donde los fiscales creen que fue a bañarse y a descartar evidencia tras cometer el presunto parricidio.

Allí, Del Río quedó filmado saliendo con una bolsa de tela con algo pesado y 16 minutos después regresando con la misma vacía, en lo que creen que fue una maniobra de descarte de elementos clave como pueden ser el arma homicida y el DVR con las imágenes de las cámaras de seguridad que el autor del hecho se llevó de la escena del crimen.

«Siempre pasamos a ver si hay correspondencia y a hacer un poco de posta ahí. Había quedado basura en el tacho, y habían quedado unas bandejas de comida en la heladera. Como no se puede tirar desperdicios en los tachos, salgo a tirar esa bolsa de basura a uno de los contenedores del Gobierno de la Ciudad, y a darle las sobras de comida a una mujer y dos nenitas que, por lo general, están en la zona«, explicó Del Río sobre su salida del edificio.

Cuando le preguntaron dónde arrojó la supuesta basura, no dio precisiones y contestó: «En la zona. Todo lo tiré en los tachos, di una vuelta a ver si encontraba y volví porque no encontré a la mujer y a las nenas, volví con una bolsa en la mano de tela».

Otro elemento que lo compromete y en el que, según fuentes judiciales, ayer «Del Río mintió», es el control remoto que fue secuestrado oculto en el compartimiento de la goma de auxilio de su camioneta Mercedes Benz, que para los investigadores podría ser el que usaba su padre para acceder a la casa por una de las puertas del garaje donde se cometió el doble asesinato.

Del Río habló ayer de los tres controles remoto que le secuestraron: el «gris rectangular con un botón rojo y un botón verde» que era el suyo y que abría el portón derecho de la casa de sus padres, un segundo «de menor tamaño con un botón blanco que es de la cochera de Virrey Arredondo» -en referencia al departamento que usaba de oficina-, y un tercero hallado «en un buche» de «la parte trasera» de su camioneta.

«Es de un garaje que alquilamos hace ya un tiempo en el barrio de Villa Urquiza y que se utilizaba para poder ingresar por una puerta alternativa sobre la calle Roosevelt. Se guardó el control remoto por las dudas que en algún momento recuperemos ese garaje, no abre Melo. Eso es una alarma. Si van y hacen la prueba en Melo, no abre», le propuso Del Río a los fiscales.

Una fuente judicial confió a Télam que la prueba de ese control remoto ya se hizo y se documentó con un video que, efectivamente, abría una de las dos puertas del garaje donde las víctimas fueron asesinadas en su casa de la calle Melo 1101 de Vicente López.

José Enrique Del Río (74) y su esposa, María Mercedes Alonso (72), aparecieron asesinados -él de tres balazos y ella de uno-, el 25 de agosto en su casona de Vicente López y como presunto autor de un homicidio cuádruplemente agravado fue detenido el menor de sus hijos.

Los fiscales creen que el móvil fue económico, ya que Del Río no podía sostener la mentira de una mudanza que les había prometido a un departamento de Núñez valuado en más de un millón y medio de dólares que no había terminado de comprar.

El Argentino

Seguir leyendo

Las más leídas