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Femicidio

Un femicidio cada 33 horas y 260 niños huérfanos: el saldo mortal de la violencia machista en 2025

El Observatorio «Adriana Marisel Zambrano» documentó 262 víctimas fatales de violencia de género durante 2025, incluyendo 238 femicidios de mujeres y niñas, 20 femicidios vinculados de varones y niños, un lesbicidio y tres trans/travesticidios. El 58% de las mujeres fueron asesinadas en viviendas propias o compartidas, mientras 260 niños quedaron huérfanos.

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— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ El Observatorio de Femicidios en Argentina «Adriana Marisel Zambrano», de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, presentó su informe anual correspondiente al período comprendido entre el 1° de enero y el 31 de diciembre de 2025, que reveló 262 víctimas fatales por violencia de género en el país. Los datos, elaborados a partir de un relevamiento de medios digitales nacionales y provinciales, muestran que en promedio hubo una víctima fatal cada 33 horas durante todo el año.

Esta cifra se suma a los relevamientos de otros observatorios que también monitorearon la violencia machista durante 2025. El Observatorio «Ahora que sí nos ven» había documentado 262 víctimas fatales (219 femicidios directos, 30 vinculados, 5 travesticidios y transfemicidios y 8 instigaciones al suicidio), mientras que la Defensoría del Pueblo de la Nación registró 247 femicidios y Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá) relevó 266 femicidios más 997 intentos de femicidio.

El desglose de las víctimas: femicidios directos y vinculados

El informe de La Casa del Encuentro especificó que de las 262 víctimas fatales, 238 fueron femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas, mientras que hubo un lesbicidio, tres trans/travesticidios y 20 femicidios vinculados de varones adultos y niños.

Los femicidios vinculados constituyen una categoría que visibiliza a aquellas personas con vínculo familiar o afectivo con la mujer que fueron asesinadas por el femicida para castigarla o destruirla psíquicamente, o bien que fueron asesinadas al intentar impedir el femicidio o quedaron atrapadas «en la línea de fuego». Esta categorización permite comprender que la violencia machista no solo afecta directamente a las mujeres, sino que se expande hacia sus entornos familiares.

La niñez huérfana: 260 hijos sin madre

Uno de los datos más devastadores del informe es que 260 hijos quedaron sin madre durante 2025 como consecuencia de la violencia machista. Estos niños y niñas, que el observatorio denomina «víctimas colaterales de estos crímenes», quedan en situaciones de vulnerabilidad extrema tras el asesinato de sus madres.

«Realizar los informes de femicidios implica mucho más que elaborar una estadística. Es asumir la responsabilidad de nombrarlas, de recordar que no son números ni cifras. Detrás de cada mujer asesinada hay un proyecto de vida que no se concretará, sueños que no llegaron a cumplirse, abrazos que ya no estarán. Cada informe es memoria. Es visibilización. Es denuncia. Pero también es compromiso», afirmó Ada Beatriz Rico, presidenta de la Asociación Civil La Casa del Encuentro.

Rico también destacó la continuidad del trabajo del observatorio: «A 18 años de nuestro primer informe de femicidios, desde La Casa del Encuentro continuamos trabajando para fortalecer la prevención, exigir políticas públicas eficaces y garantizar acompañamiento a quienes atraviesan situaciones de violencia. Porque cada vida importa, cada ausencia nos duele y porque nuestra lucha es por una sociedad más igualitaria para todas las personas».

El hogar como espacio más peligroso

El informe confirmó que más del 58% de las mujeres fueron asesinadas en una vivienda propia o compartida, ratificando que el hogar continúa siendo el espacio más peligroso para las mujeres en situación de violencia. Este dato coincide con el relevamiento de MuMaLá, que había determinado que el 65% de los femicidios se cometieron en las viviendas de las víctimas.

Además, el observatorio registró que el 83,5% de las víctimas tenían algún tipo de vínculo con el femicida y más del 50% eran sus parejas o ex parejas, lo que evidencia que la violencia machista se concentra principalmente en relaciones de pareja o ex pareja.

La persistencia de mitos sobre la violencia de género

El Índice de Violencia hacia las Mujeres de la Fundación Instituto Natura y Avon (2025) reveló datos preocupantes sobre la percepción social de la violencia de género. Según el relevamiento, el 30% de las personas todavía cree que «lo que pasa en la pareja, queda en la pareja», manteniendo la violencia encerrada entre cuatro paredes y naturalizando situaciones de maltrato.

«Tenemos en nuestras manos una herramienta colectiva que nos permite ver, nombrar y comprender una realidad. Sostener datos en el tiempo es actuar. Hoy sabemos que solo el 27% de la población alcanza niveles altos de conciencia sobre la violencia de género, y que casi cinco de cada diez personas tienen poca o ninguna información sobre cómo acompañar a quien la atraviesa», afirmó Florencia Mezzadra, gerenta de la Fundación Instituto Natura y Avon.

Mezzadra agregó: «Por eso, además de fortalecer las respuestas institucionales, tenemos que fortalecer la trama humana que sostiene, escucha y acompaña, amplificando este conocimiento experto y trabajando en red».

Estos datos exponen que pese a años de visibilización de la violencia de género, persisten concepciones culturales que naturalizan la violencia machista y que parte importante de la población carece de herramientas para identificar, acompañar o denunciar situaciones de violencia.

Las diferencias metodológicas entre observatorios

La existencia de distintas cifras entre los observatorios que monitorearon 2025 (La Casa del Encuentro con 262 víctimas, «Ahora que sí nos ven» con 262, la Defensoría con 247 y MuMaLá con 266) responde a criterios metodológicos diferentes en cuanto a las categorías incluidas en cada relevamiento.

Mientras algunos organismos registran exclusivamente femicidios directos, otros incorporan categorías más amplias como femicidios vinculados, travesticidios, transfemicidios, lesbicidios e instigaciones al suicidio en contextos de violencia de género. Estas variaciones no invalidan ninguno de los registros, sino que reflejan distintas formas de medir y visibilizar la violencia machista, siendo todos los datos complementarios para comprender la magnitud del problema.

La coincidencia en las cifras de La Casa del Encuentro y «Ahora que sí nos ven» (ambos con 262 víctimas fatales) resulta significativa, ya que ambos observatorios utilizan metodologías similares que contemplan el espectro amplio de violencias de género.

El contexto político y el desfinanciamiento de políticas públicas

El sostenimiento de cifras alarmantes de violencia de género durante 2025 se da en un contexto de desfinanciamiento de políticas públicas de prevención y protección implementado por el gobierno nacional. Las organizaciones feministas y de derechos humanos han señalado que el recorte presupuestario en áreas de género, la desarticulación de programas de acompañamiento a víctimas y los discursos negacionistas desde sectores del poder político contribuyen a naturalizar la violencia machista e impiden avanzar en su erradicación.

A esto se suma la persistencia de concepciones culturales que minimizan o invisibilizan la violencia de género, como quedó evidenciado en el Índice de Violencia hacia las Mujeres, que mostró que solo el 27% de la población alcanza niveles altos de conciencia sobre esta problemática.

Una década desde Ni Una Menos sin respuestas efectivas

Los datos de 2025 se suman a una estadística demoledora de largo plazo. Entre el 3 de junio de 2015 (fecha de la primera movilización masiva de Ni Una Menos) y el 25 de mayo de 2025, se registraron al menos 2.827 femicidios en Argentina, según relevamientos de organizaciones de derechos humanos.

Esta cifra evidencia que pese a una década de visibilización masiva del problema, desde aquella histórica movilización que puso en la agenda pública la violencia machista, los femicidios se mantuvieron en niveles alarmantes año tras año, sin que se implementaran políticas públicas efectivas y sostenidas para erradicar la violencia de género.

Enero de 2026: la violencia continúa sin tregua

El inicio de 2026 confirmó que la violencia machista no cedió. El Observatorio «Ahora que sí nos ven» relevó 25 víctimas fatales de la violencia de género durante enero (18 femicidios directos, 4 vinculados, 1 trans/travesticidio y 2 instigaciones al suicidio), lo que representa casi un femicidio por día durante el primer mes del año.

Entre los primeros casos de 2026 se registraron dos femicidios en Córdoba durante la primera semana: Delfina Aimino, de 22 años, encontrada sin vida el 1° de enero en un camino rural cerca de la Universidad Nacional de Villa María, y otra mujer que falleció en enero por las quemaduras sufridas tras ser atacada e incendiada el 27 de diciembre junto a otra víctima en barrio San Jorge.

Estos datos muestran que 2026 arrancó con niveles de violencia similares a 2025, evidenciando que sin políticas públicas efectivas, presupuesto destinado específicamente a las áreas de género y un cambio cultural profundo, la violencia machista continúa cobrándose vidas todos los días.

Puntos clave:

• El Observatorio «Adriana Marisel Zambrano» documentó 262 víctimas fatales de violencia de género durante 2025, incluyendo femicidios directos, vinculados, lesbicidio y trans/travesticidios

• El 58% de las mujeres fueron asesinadas en viviendas propias o compartidas y el 83,5% de las víctimas tenían algún tipo de vínculo con el femicida

• 260 niños y niñas quedaron huérfanos durante 2025 como consecuencia de la violencia machista

• El 30% de las personas aún cree que «lo que pasa en la pareja, queda en la pareja», naturalizando la violencia de género

• Enero de 2026 comenzó con 25 víctimas fatales, manteniendo los niveles alarmantes del año anterior ★

Femicidio

Pablo Laurta: el doble femicida libertario ahora fue imputado por tener material de abuso infantil

La causa se agrega al doble femicidio de su expareja Luna Giardina y de su exsuegra Mariel Zamudio, y al homicidio del remisero Martín Palacio. El expediente vuelve a poner bajo la lupa a Varones Unidos, los discursos antifeministas y los vínculos con el ecosistema libertario.

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La Justicia de Córdoba sumó una nueva imputación contra Pablo Laurta, acusado por la tenencia de material de abuso sexual infantil. La causa se agrega al doble femicidio de su expareja Luna Giardina y de su exsuegra Mariel Zamudio, y al homicidio del remisero Martín Palacio. El expediente vuelve a poner bajo la lupa a Varones Unidos, los discursos antifeministas y los vínculos con el ecosistema libertario.

Una imputación que agrava un prontuario brutal

La Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual imputó a Laurta por tenencia de imágenes de abuso sexual infantil. El material fue hallado tras el peritaje del teléfono celular secuestrado al momento de su detención, según surge de la investigación. De acuerdo a la información judicial, se trata de registros de extrema violencia sexual contra niñas y niños.

La acusación se suma a un cuadro penal ya gravísimo: el doble femicidio y el homicidio del remisero que lo trasladaba a Córdoba. Tres muertes, ahora atravesadas por una nueva causa que exhibe un patrón de violencia persistente y escalonado.

Quién es Laurta: su odio hacia las mujeres

Antes de quedar detenido, Laurta se presentaba como empresario de medios digitales y miembro fundador de Varones Unidos, una organización uruguaya de extrema derecha que se define como antifeminista. Bajo consignas de “masculinidad positiva”, el grupo difundía la idea de una Justicia “sesgada” a favor de las mujeres y promovía la narrativa del “feminismo judicial” como enemigo.

Ese andamiaje discursivo, victimización masculina, negación de la violencia de género, desprecio por los derechos conquistados, no es neutro: produce un sinsentido común, habilita el odio y normaliza prácticas de control y dominación.

Del discurso de odio a la práctica criminal

El caso vuelve a mostrar cómo los discursos de odio no quedan en el plano simbólico. La deshumanización de las mujeres, la negación del femicidio como fenómeno estructural y la banalización del abuso sexual infantil construyen un clima que legitima la violencia.

En ese ecosistema, organizaciones como Varones Unidos operan como cajas de resonancia: convierten la misoginia en doctrina, el resentimiento en identidad política y la agresión en bandera.

Vínculos, fotos y el entramado libertario

En las redes circulan imágenes de Laurta compartiendo mesas con referentes libertarios argentinos, como Agustín Laje y Nicolás Márquez, ambos cercanos a Javier Milei. No se trata de imputaciones penales, sino de afinidades ideológicas que importan por lo que expresan: un espacio político que toleró y amplificó discursos antifeministas y de negación de la violencia machista.

El expediente Laurta interpela a la Justicia y a la política. No alcanza con condenar los hechos cuando explotan: es imprescindible desarmar las tramas que los incuban. El antifeminismo organizado, la banalización del abuso y la retórica del odio tienen consecuencias reales.

La nueva imputación no es un capítulo aislado. Es la evidencia de que cuando el desprecio por las mujeres se vuelve programa, el límite entre la palabra y el crimen se borra. Y el costo lo pagan las víctimas.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

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