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Mujeres

Casa Rosada llamó “estafa” al feminismo en el 8M para justificar el machismo del Gobierno libertario

Un video oficial difundido este domingo tildó de «estafa millonaria» a las políticas de género y cuestionó sin pruebas al ex Ministerio de la Mujer. El mensaje omitió que desde el desmantelamiento de esa cartera los femicidios alcanzaron 262 víctimas en 2025 y el desempleo femenino subió al 7,4%.

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★ El Gobierno Nacional difundió este 8 de marzo una pieza audiovisual que presenta una crítica a la institucionalización de políticas de género en Argentina, argumentando, sin ningún tipo de dato concreto ni causa judicial que lo respalde, que el Ministerio de la Mujer funcionó como una herramienta de corrupción política en lugar de resolver problemas reales.

Según el relato oficial, durante décadas una causa noble fue distorsionada y transformada en una estructura destinada a concentrar militancia política, marcando el año 2019 como el inicio de una etapa de malversación, aunque el video no aporta evidencia judicial ni administrativa de esas acusaciones.

#8M y la contradicción entre el discurso libertario y la realidad.

«Lo que nos vendieron como una conquista fue en realidad una estafa millonaria», sentencia el video oficial, que describe a las políticas de género y diversidad impulsadas desde el Estado como un negocio que benefició únicamente a una pequeña élite militante mientras la pobreza y la inseguridad crecían en todo el país.

Un diagnóstico sin datos que lo respalden

El relato gubernamental sostiene que, mientras la agenda ideológica se expandía, el esfuerzo de las mujeres argentinas valía cada vez menos debido a la inflación y a la falta de soluciones concretas. Sin embargo, el mensaje oficial omite mencionar que la inflación continúa sin resolverse bajo la gestión libertaria y que las condiciones económicas de las mujeres empeoraron desde la asunción de Javier Milei.

Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basándose en datos de la Encuesta Permanente de Hogares al tercer trimestre de 2025, el desempleo femenino subió al 7,4%, frente al 5,9% de los varones. Las mujeres representan el 64,2% de las personas con menores ingresos en el país, evidenciando una profundización de las brechas de género durante el gobierno actual.

Ante este diagnóstico que el propio video omite, la administración actual propone un cambio de paradigma basado en la libertad económica y la igualdad ante la ley como los únicos motores verdaderos para el desarrollo de la ciudadanía, aunque tampoco menciona el masivo cierre de empresas y el crecimiento del desempleo durante la gestión libertaria.

La contradicción entre discurso y realidad

«Hoy el rumbo es claro: igualdad ante la ley, libertad económica y déficit cero para poner fin a la inflación que golpea primero a los sectores más vulnerables», afirma la locución del video oficial, vinculando directamente la estabilidad financiera con la protección efectiva de las mujeres, lejos de la burocracia estatal previa.

Sin embargo, los datos desmienten esta narrativa. Durante 2025, con las políticas de género desmanteladas, se registraron 262 víctimas fatales de violencia de género según distintos observatorios, lo que representa una mujer asesinada cada 33 horas. Además, 7,5 de cada 10 programas destinados a reducir brechas de género sufrieron recortes o fueron eliminados en el presupuesto 2026, según el análisis de CEPA.

La moratoria previsional fue recortada un 41,71%, lo que impedirá a 9 de cada 10 mujeres acceder a una jubilación ordinaria. Se eliminó el programa de construcción de jardines de infantes y la línea 144 registró una caída del 23% en el crédito ejecutado entre 2023 y 2025, precisamente en un contexto donde la violencia machista se mantiene en niveles alarmantes.

El desmantelamiento de políticas como modelo

El propósito final del mensaje oficial es ratificar el desmantelamiento de las estructuras políticas que el oficialismo considera inútiles para priorizar un modelo meritocrático individual y una supuesta seguridad.

El Gobierno sostiene que el verdadero homenaje no consiste en multiplicar oficinas públicas, sino en construir un país donde cada argentina pueda progresar gracias a su propio esfuerzo en un entorno de presunta libertad.

«El verdadero homenaje a las mujeres no es multiplicar estructuras políticas inútiles que nunca dieron resultados», concluye el video oficial, cerrando una jornada marcada por el fuerte contraste ideológico entre la visión del Ejecutivo y las consignas tradicionales del movimiento feminista en Argentina.

Lo que el video oficial no dice

El mensaje gubernamental omite mencionar que las políticas de género impulsadas desde el Estado tuvieron impacto concreto en la reducción de brechas y en la visibilización de la violencia machista como problema público que requiere respuesta estatal.

Durante los años en que existió el Ministerio de la Mujer y se implementaron políticas específicas, se crearon líneas de atención telefónica, refugios para víctimas de violencia, programas de acompañamiento, capacitaciones en perspectiva de género para operadores judiciales y de seguridad, y se impulsó la Ley Micaela de capacitación obligatoria en género para toda la administración pública.

El desmantelamiento de estas herramientas coincidió con un recrudecimiento de la violencia de género. Los observatorios vinculan el aumento de femicidios con el desfinanciamiento de políticas de prevención y los discursos negacionistas desde sectores del poder político que minimizan o cuestionan la existencia de la violencia machista como problemática estructural.

Las acusaciones sin respaldo judicial

El video oficial acusa de «estafa millonaria» y «malversación» a las políticas de género implementadas desde 2019, pero no aporta ninguna causa judicial, investigación fiscal ni auditoría específica que respalde esas afirmaciones.

Esta estrategia discursiva, que denuncia corrupción sin pruebas concretas, forma parte de un patrón que el gobierno libertario aplica sistemáticamente contra las políticas del período anterior, descalificando programas sociales y de género mediante acusaciones genéricas que no se traducen en procesos judiciales efectivos.

El contexto internacional: el Papa y la violencia de género

Paradójicamente, en la misma jornada del 8 de marzo, el Papa León XIV expresó su solidaridad con las mujeres que sufren violencia y pidió «implementar proyectos específicos para prevenir y erradicar la violencia contra la mujer», enfatizando que el camino debe iniciarse «por la educación de los jóvenes».

El pontífice fue categórico al pedir que no se minimicen las agresiones: «Nunca debemos subestimar un acto de violencia, y no temamos denunciarla, incluyendo ese clima de justificación o que atenúa o niega la responsabilidad».

Este llamado del Papa contrasta radicalmente con la posición del gobierno argentino, que desmanteló las políticas de prevención y elimina presupuesto destinado a combatir la violencia de género mientras difunde mensajes que califican al feminismo de «estafa».

La meritocracia individual frente a las brechas estructurales

La propuesta gubernamental de reemplazar las políticas de género por un modelo de «libertad económica» y «meritocracia individual» ignora que las desigualdades de género son estructurales y no se resuelven con esfuerzo individual.

Cuando el 64,2% de las personas pobres son mujeres, cuando el 58% de los femicidios ocurren en las viviendas de las víctimas, cuando solo el 15% de las víctimas había denunciado previamente y cuando 9 de cada 10 mujeres no podrán acceder a una jubilación ordinaria, resulta evidente que el problema excede las capacidades individuales y requiere intervención estatal.

El planteo meritocrático del gobierno presupone igualdad de condiciones de partida, cuando los datos demuestran que las mujeres parten de posiciones estructuralmente desventajosas en el mercado laboral, en el acceso a la educación, en la distribución de las tareas de cuidado y en la exposición a la violencia.

El contraste entre retórica y realidad

El video oficial cierra con la promesa de «igualdad ante la ley» y «libertad» como soluciones, pero la realidad muestra que durante la gestión libertaria se profundizaron las desigualdades de género:

El desempleo femenino subió al 7,4%, los femicidios alcanzaron 262 víctimas en 2025, se eliminaron programas de jardines de infantes, se recortó la línea 144, se ajustó la moratoria previsional y se suprimió la Ley de Teletrabajo que reconocía las tareas de cuidado.

Esta contradicción entre el discurso oficial y los datos concretos evidencia que el desmantelamiento de políticas de género no responde a una búsqueda de eficiencia o transparencia, sino a una decisión ideológica de retirar al Estado de la intervención sobre las desigualdades estructurales.

Puntos clave:

• El Gobierno difundió un video oficial que calificó de «estafa millonaria» a las políticas de género sin aportar pruebas judiciales ni causas que respalden esas acusaciones

• El mensaje omitió que desde el desmantelamiento del Ministerio de la Mujer los femicidios alcanzaron 262 víctimas en 2025 y el desempleo femenino subió al 7,4%

• Durante 2025 se recortaron o eliminaron 7,5 de cada 10 programas destinados a reducir brechas de género, según datos de CEPA

• El video propone reemplazar políticas de género por meritocracia individual, ignorando que el 64,2% de las personas pobres son mujeres

• El mensaje coincide con el 8M, jornada en que el Papa León XIV pidió implementar proyectos específicos para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres ★

Elecciones

¿Qué significa ser leales?: el pueblo vuelve a salir a buscar su propia historia

A 81 años de la jornada que parió al peronismo, el Día de la Lealtad llega con Cristina presa, un Gobierno que desprecia al Congreso y a la Justicia, y un feminismo que eligió la Ciudad de Buenos Aires para su Encuentro de 2027. La lealtad hoy tiene un nombre: organizarse para que Milei pierda.

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El 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores y trabajadoras cruzaron el Riachuelo, se lavaron los pies en las fuentes de la Plaza de Mayo y torcieron el rumbo de un país que hasta entonces decidía sin ellos.

No esperaron que nadie les concediera nada. Ese día el pueblo dejó de esperar y salió a buscar su propia historia. Ochenta y un años después, la fecha vuelve a interpelarnos con una pregunta urgente: qué significa ser leales cuando la democracia, los derechos y la propia identidad popular están bajo ataque.

Este Día de la Lealtad no es uno más. Llega con Cristina Fernández de Kirchner, dos veces presidenta de la Nación, cumpliendo prisión domiciliaria tras una condena que representa el fruto más acabado del lawfare de Comodoro Py; con un Gobierno nacional que gobierna por decreto y desprecia la división de poderes; y a menos de un año de unas elecciones presidenciales que definirán si la Argentina sigue por el camino del ajuste, el odio y la crueldad, o si recupera un horizonte de justicia social.

Una lealtad que se conjuga en presente

Este sábado, en el Polideportivo Juan Domingo Perón de González Catán, en La Matanza, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó el acto central del PJ provincial junto a la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente Fernando Espinoza. “Acá estamos, querían callarnos y acá estamos, recordando a Evita y Perón en La Matanza, que es la capital del peronismo”, dijo ante la multitud.

El gobernador recordó que aquella gesta “le dio voz a los que no tenían voz, les dio derechos y participación política a los que estaban marginados y excluidos”, sostuvo que Cristina “está injustamente presa por defender nuestras banderas” y planteó el desafío que atraviesa a todo el campo popular: “La lealtad con el pueblo es construir una alternativa que el año que viene termine con esta pesadilla que nos gobierna”. También dejó una definición que debería ordenar el debate de los próximos meses: “Sin justicia social no hay libertad verdadera: hay privilegios, hay explotación y desigualdad. Eso no es libertad”.

Un Gobierno que no respeta la democracia

Desde el primer día, Javier Milei eligió gobernar contra las instituciones. Inauguró su gestión con el DNU 70/2023, un megadecreto que pretendió derogar y modificar centenares de normas sin pasar por el Congreso.

Intentó designar por decreto a dos jueces de la Corte Suprema, Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, salteando el acuerdo del Senado, que finalmente rechazó ambos pliegos en abril de 2025.

Vetó la ley de financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad, y obligó al Poder Legislativo a insistir con dos tercios para defender lo que la sociedad ya había defendido en las calles.

Llamó al Congreso “nido de ratas” y llegó a decir que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”.

No se trata de exabruptos aislados, sino de un método: degradar a los otros poderes para concentrar el poder en uno solo. Cuando un presidente trata al Parlamento como un estorbo, a la Justicia como una herramienta y a la prensa crítica como un enemigo, lo que está en juego no es una gestión de gobierno, sino la propia arquitectura republicana que tanto dicen defender quienes lo votaron por odio al peronismo.

El odio como herramienta, el antiperonismo como tradición

El antiperonismo no nació con Milei. Tiene una genealogía sangrienta: el bombardeo a la Plaza de Mayo en junio de 1955, el golpe de septiembre de ese año, el decreto 4161 de 1956 que prohibió siquiera pronunciar el nombre de Perón y dieciocho años de proscripción del movimiento mayoritario del país. Cada vez que las élites no pudieron derrotar al peronismo en las urnas, intentaron borrarlo por la fuerza, por decreto o por los tribunales.

Lo nuevo es la escala y el tono. El discurso libertario convirtió el odio en política de Estado: contra los “kukas”, contra los “zurdos”, contra las feministas, contra la diversidad, contra los trabajadores estatales y los jubilados que reclaman. Ese clima no es inocuo. En septiembre de 2022, Cristina sobrevivió a un intento de asesinato frente a su casa, porque el arma no se disparó. Las palabras que deshumanizan preparan el terreno para la violencia que mata, y una democracia que naturaliza el odio termina pagando ese precio.

Las mujeres y disidencias van al centro del poder

Hace apenas cinco días, el 12 de octubre, terminó en Córdoba el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, con más de 150.000 participantes y un centenar de talleres. En el acto de cierre, por decisión unánime, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue elegida como sede del 40° Encuentro en 2027. No es un dato menor: el primer Encuentro Nacional de Mujeres se realizó en esa misma ciudad en 1986. Cuatro décadas después, el feminismo vuelve al lugar donde nació, en pleno año electoral, para hacerse oír frente a la Casa Rosada.

La ministra de Mujeres bonaerense, Estela Díaz, lo resumió así: “Es una demostración de que se puede convivir en un espacio con sectores con los que se tienen muchísimas diferencias, construyendo una fuerza para confrontar electoralmente en el 2027”. Esa es exactamente la lección que el campo popular necesita aprender: la unidad en la diversidad no es una consigna, es una condición para ganar.

Las razones para movilizarse sobran. Este Gobierno desmanteló el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, su ministro de Justicia anunció la intención de eliminar la figura de femicidio del Código Penal y el propio Presidente utilizó el escenario de Davos para atacar al feminismo y a la diversidad, lo que provocó la masiva Marcha Federal Antifascista y Antirracista de febrero de 2025. Para nosotras, el ajuste no es una abstracción macroeconómica: es menos asistencia a víctimas de violencia, menos políticas de cuidado y más trabajo no remunerado sobre las mismas espaldas.

Evita lo entendió antes que nadie. Fue ella quien impulsó el voto femenino en 1947 y organizó a las mujeres como sujeto político con voz propia. El feminismo popular argentino, del Ni Una Menos a la Marea Verde, es heredero de esa tradición. No hay 17 de Octubre sin las mujeres en la Plaza.

2027: la lealtad es organizarse

Decirlo con claridad no es una provocación, es una responsabilidad democrática: Milei tiene que perder en 2027. No por revancha, sino porque un proyecto que desprecia la división de poderes, persigue a opositores, insulta a periodistas, ajusta sobre jubilados, universidades y personas con discapacidad, y convierte el odio en programa de gobierno es incompatible con la Argentina que soñaron quienes se movilizaron aquel 17 de octubre.

Pero la derrota del proyecto libertario no vendrá sola. Exige un peronismo que deje atrás sus internas, que escuche a los movimientos sociales, a los sindicatos, a las juventudes y al feminismo, y que vuelva a ofrecer un horizonte de futuro y no solo una defensa del pasado. La lealtad no es nostalgia: es la decisión colectiva de no volver a esperar que otros escriban nuestra historia. Como en 1945, el pueblo tendrá que salir a buscarla.

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