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Femicidio

Poder judicial patriarcal: «Luchamos con el asesino y con la Justicia»

En el Ni una menos, familias reclaman por la falta de investigación y encubrimiento de femicidios.

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Por Ian Werbin

Una estudiante de la carrera de Medicina muerta de una supuesta sobredosis, una joven quemada en el barrio porteño de Barracas y una mujer trans presuntamente fallecida en una comisaría de la localidad bonaerense de Derqui son tres de los casos que organizaciones feministas, en apoyo a las familias de las víctimas, piden investigar como femicidios, en el marco del octavo aniversario de la primera marcha por el «Ni Una Menos».

Dos de estos hechos fueron debatidos durante las asambleas feministas del citado movimiento, en las cuales se consensuan las consignas que definen la marcha principal del «3J» que se realizará hoy en las inmediaciones del Congreso Nacional.

Uno de ellos es el de Micaela Rascowsky (36), una estudiante de Medicina que murió en su departamento del barrio porteño de Villa Ortúzar en abril del 2021 de una supuesta sobredosis.

Según sus allegados, la joven había advertido que era víctima de violencia de género por parte de su pareja, Guido Pascuccio, por lo que exigen que éste sea detenido y condenado.

De los peritajes realizados al cuerpo de Micaela surgió que la causa de muerte se debió a una intoxicación con cocaína, aunque los forenses constataron que además la joven estuvo atada y que su cuerpo presentaba lesiones defensivas y por lo menos 13 golpes, según contaron sus allegados.

Actualmente, Pascuccio se encuentra en libertad, imputado de «lesiones leves en contexto de violencia de género agravada por el vínculo» en contra de Micaela, y se mantiene a la espera de que el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 10 porteño fije una fecha para el comienzo del juicio oral por ese delito, no por femicidio.

Patricia Ortiz, mamá de Micaela, dijo que confía en que «el beneficio que tiene Pascuccio va a durar poco» ya que «la verdad va a salir a la luz», a la vez que reclamó un cambio de calificación de la causa para que la Justicia investigue el hecho como un femicidio.

«Estamos atravesando dos luchas: luchando con el asesino de mi hija y con parte de la Justicia que no acciona. Nos causa una terrible decepción que la Justicia no respalde las causas con la verdad», remarcó.

Y agregó: «La causa actualmente se encuentra en la presentación de pruebas suplementarias. Como padres estamos seguros de que Micaela fue víctima de femicidio y las pruebas son más que suficientes. Intentaremos que los tres jueces otorguen esa sentencia».

Patricia fue muy crítica con el fiscal que instruyó el expediente, Patricio Lugones, y dijo que solo recibió ayuda proveniente de un canal de YouTube español, Triun Arts, que el mes pasado lanzó una serie documental de tres episodios analizando la muerte de su hija. (https://www.youtube.com/watch?v=sD1QkU_wc0E&t=87s)

«Solo hemos tenido ayuda y verdad de otro país. Y eso lo único que hace es acumular más tristeza. Seguimos de pie en la lucha de justicia por Mica. Estamos como podemos, como cualquier papá que le arrebatan a su hijo. Es muy difícil«, concluyó la mujer.  

La muerte de Florencia Galarza (21) es otro de los casos que el colectivo «Ni Una Menos» pide investigar en contexto de violencia de género, tal como surgió en las asambleas de mayo pasado.

La joven murió el 1 de agosto de 2020 a causa de quemaduras que sufrió en su casa del Barrio 21-24 de Barracas y por el hecho, tanto las organizaciones feministas como sus familiares piden que se investigue a quien era su pareja, un hombre que tiene varias denuncias por violencia de género, aunque nunca fue citado en la causa.

«Aún no hay respuestas judiciales respecto a su caso. Justicia por Florencia. Fue Femicidio», señaló mediante un comunicado la Asamblea Feminista Villa 31 y 31 bis.

Otro de los casos que tanto allegados como organizaciones sociales piden que se investigue con visión de género es el de Sofía Fernández (39), una mujer trans que murió asfixiada el pasado 10 de abril en una comisaría de la localidad bonaerense de Derqui.

Para su familia existieron «terribles irregularidades» en el accionar de los agentes policiales que estaban de turno en la dependencia

Vanesa, sobrina de Fernández, dijo que la «pesadilla» comenzó la tarde del 8 de abril, cuando Sofía fue detenida por un supuesto «robo por escalamiento».

«Uno de los policías se presentó en su casa y nos informó que la habían detenido porque la encontraron perdida. Unos momentos después, otro nos dijo que había sido por un robo. Realmente no sabemos por qué la privaron de su libertad, dieron muchas versiones confusas y contradictorias«, recordó la mujer.

Vanesa sostuvo que su tía no tenía antecedentes penales y que durante los tres días que pasó alojada en la comisaría 5ta. de Derqui nunca la dejaron comunicarse con su familia.

«Hasta el domingo, toda la familia intentó contactarse con ella, pero nunca le permitieron un llamado desde la comisaría. Ella estaba en su derecho de tener una llamada«, reclamó.

Finalmente, el martes siguiente a su detención, personal de Gendarmería Nacional (GNA) se presentó en el domicilio de la hermana de Sofía Fernández para informarle que había sido hallada «sin vida en su celda» aparentemente a raíz de una «muerte súbita».

Esa versión fue luego descartada por la autopsia, que indicó que Sofía había fallecido producto de una «asfixia por estrangulamiento», en el marco de un hecho «traumático».

«Sabemos dos cosas: que ella estaba sola en la celda y que no tenía intenciones de matarse. Ahora no nos dicen más nada a nosotros. Solo nos dicen que están investigando», cerró Vanesa en referencia al fiscal que interviene en la causa, Gonzalo Agüero, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 4 de Pilar, quien por el momento no tiene imputados por el hecho.

Las demanda de investigar los casos con perspectiva de género fueron dadas a conocer dentro de un contexto en el que se destaca que 252 femicidios fueron cometidos durante 2022 en el país, 26 de ellos vinculados y 7 trans-travesticidios, lo que arroja un promedio de un crimen por motivos de género cada 35 horas, cifra similar a la de 2021, según un informe del Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina realizado por la Oficina de la Mujer (OM) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN).

En la misma línea, otras organizaciones de la sociedad civil como La Casa del Encuentro y MuMaLá-Mujeres de la Matria Latinoamericana dieron a conocer relevamientos de la cantidad de femicidios desde el primer «Ni Una Menos», hace ocho años, hasta la actualidad.

Ambos observatorios coincidieron en que hubo más de 2000 crímenes motivados por el género en el país desde el 3 de junio del 2015 hasta mayo del 2023, ya que La Casa del Encuentro reportó 2554 casos y MuMaLá, 2209.

El femicidio que motivó el primer «Ni Una Menos» fue el de Chiara Páez, la adolescente de 14 años asesinada en mayo del 2015 en la ciudad santafesina de Rufino por su pareja, Manuel Mansilla, quien era menor al momento del hecho.

El asesinato generó tal conmoción nacional que el 3 de junio de 2015 se llevó a cabo la primera marcha «Ni Una Menos» contra la violencia de género que tuvo su epicentro frente al Congreso, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se reunieron unas 300.000 personas.

Mansilla fue condenado en 2016 a 21 años y 6 meses, aunque el pasado 19 de marzo su pena fue rebajada a 15 años de prisión, luego de que la Corte santafesina contemplara que el femicida era menor de edad al momento del hecho.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

Femicidio

Fueron 169 las víctimas de femicidio en 8 meses: el mapa de la violencia de género que Milei niega

El Observatorio de Femicidios Adriana Zambrano registró 144 femicidios y femicidios vinculados, 8 transfemicidios y 17 crímenes vinculados de varones entre enero y agosto de 2026. Otros 203 hijos e hijas quedaron sin madre, el 57% son menores de edad. La Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema constató un incremento del 8% en las denuncias durante la última feria judicial de invierno.

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El horror tiene número y el número sigue creciendo. Entre el 1° de enero y el 31 de agosto de 2026, 169 personas fueron asesinadas en la Argentina como consecuencia directa de la violencia de género, según el informe publicado por el Observatorio de Femicidios en Argentina «Adriana Marisel Zambrano», dirigido por La Casa del Encuentro. La cifra desagregada revela la magnitud del problema: 144 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas, 8 transfemicidios y 17 femicidios vinculados de varones adultos y niños, todos ellos asesinados en el marco de la violencia patriarcal.

Detrás de cada número hay una historia de violencia previa, de denuncias ignoradas, de medidas cautelares incumplidas y de un sistema que llega tarde o no llega. El 53% de los agresores eran parejas o exparejas de las víctimas, y el 67% de los crímenes ocurrió dentro de la propia vivienda de la víctima o en la vivienda compartida con el agresor. La violencia de género no viene de afuera: habita en el lugar donde debería reinar la seguridad.

203 hijos e hijas sin madre

El impacto generacional de estos crímenes es devastador. 203 hijas e hijos quedaron sin madre como consecuencia directa de los femicidios relevados en estos ocho meses, y el 57% de ellos son menores de edad. Niños y niñas que crecerán con la ausencia como marca permanente, con la herida de haber perdido a su madre a manos de un hombre, en muchos casos el mismo que debía proteger a la familia.

En términos geográficos, la distribución no es pareja pero el problema es de alcance nacional. La provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad de casos, seguida por Santa Fe y Córdoba. No existe una región del país que pueda declararse ajena a esta crisis.

349 tentativas: la violencia que no mató pero pudo hacerlo

El informe incorpora también un dato que suele quedar fuera del debate público: 349 tentativas de femicidio en seguimiento. Son mujeres que sobrevivieron, pero que siguen en riesgo. Entre los casos relevados, un 16% de las mujeres agredidas contaba con denuncias previas al crimen, lo que pone en evidencia una falla estructural del sistema judicial y de las políticas de protección: las denuncias existieron, el peligro estaba documentado, y aun así la violencia llegó a consumarse.

Esta brecha entre la denuncia y la protección efectiva es uno de los nudos más críticos del problema. No alcanza con que las mujeres denuncien si el Estado no garantiza que esa denuncia se traduzca en una medida real de resguardo de su vida.

La feria judicial y el termómetro de la OVD

En paralelo, la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación aportó su propio registro sobre el período de la última feria judicial de invierno. La OVD asistió a 600 personas. De ese total, 357 denunciaron violencia doméstica, lo que representó un incremento del 8% respecto al mismo período del año anterior. Se realizaron 491 evaluaciones de riesgo, un 15% más que en el período previo.

Los datos de tipología de violencia son reveladores: predominó la violencia psicológica (97%), seguida por la simbólica (58%) y la física (38%). El equipo médico evaluó a 70 personas y constató lesiones en el 81% de los casos; de ese grupo, el 74% presentaba antecedentes por episodios anteriores. La violencia que termina en femicidio rara vez surge de la nada: tiene historia, tiene señales y, en demasiados casos, tiene expedientes judiciales previos.

El 49% de las víctimas asistidas tenía entre 18 y 59 años, y el 44% de los vínculos correspondió a parejas o exparejas, en línea con los datos del Observatorio Adriana Zambrano sobre el universo de femicidios consumados.

Una crisis que el ajuste profundiza

Las cifras de 2026 se producen en un contexto de desfinanciamiento sostenido de las políticas de género y de protección a las víctimas de violencia. Los recortes presupuestarios ejecutados por la gestión de Javier Milei afectaron de manera directa a los programas de asistencia, a los hogares de tránsito y a los dispositivos territoriales que funcionaban como primera línea de contención para mujeres en situación de riesgo. Un Estado que achica su presencia en los barrios, en los centros de salud y en la justicia de proximidad es un Estado que deja a las mujeres más vulnerables frente a sus agresores.

La violencia de género no es un fenómeno privado ni individual. Es una emergencia pública que requiere respuesta institucional sostenida, financiamiento real y voluntad política. Los números del Observatorio Adriana Zambrano y de la OVD lo confirman una vez más: mientras se debate en abstracto, las mujeres y las disidencias siguen muriendo.

Los números de la violencia de género

  • 169 personas asesinadas por violencia de género entre enero y agosto de 2026, según el Observatorio Adriana Zambrano (La Casa del Encuentro).
  • 203 hijos e hijas quedaron sin madre; el 57% son menores de edad.
  • El 67% de los femicidios ocurrió en la vivienda de la víctima o en la compartida con el agresor.
  • 349 tentativas de femicidio en seguimiento; un 16% de las víctimas tenía denuncias previas.
  • La OVD registró un aumento del 8% en las denuncias por violencia doméstica durante la feria judicial de invierno.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

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