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Femicidio

Caso Dalmasso: una testigo dijo que Nora «planeaba separarse»

La empleada de la casa de los padres de la víctima aseguró que Macarrón la tenía «cansada» y que tenían discusiones económicas, lo que, según el Fiscal es el móvil del crimen.

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Por Pablo Rivero

Una testigo del juicio por el femicidio de Nora Dalmasso recordó este jueves que la semana previa al crimen, en noviembre del 2006, vio a la víctima llorando y que le dijo que su marido Marcelo Macarrón la tenía «cansada» y que planeaba «separarse» por desacuerdos económicos, lo que para el fiscal que investigó el caso fue el motivo por el cual fue asesinada.

Se trata de la testigo Francisca «Paca» Andrada, empleada desde hace más de 30 años en la casa de los padres de Dalmasso, quien declaró en la novena audiencia del juicio por jurados que se lleva a cabo en los tribunales de Río Cuarto, y que tiene al viudo Macarrón como único acusado.

La testigo ratificó en la audiencia lo que ya había declarado en la instrucción del caso, cuando dijo que vio llorando a Nora la semana previa a su asesinato en la casa de sus padres por cuestiones de pareja.

«Como la vi mal, le pregunté qué le pasaba y ella me respondió que estaba cansada, me dijo ‘este hijo de puta me tiene cansada, lo que va a lograr es que me voy a separar…’”, en referencia a Macarrón, explicó Andrada en su declaración realizada ante la Justicia durante la investigación.

La mujer explicó que, luego, escuchó a Nora decirle a su padre «Marcelo me tiene cansada, porque lo que me pagan en la cochería es una miseria”.

Para el fiscal que elevó la causa a juicio oral, “la cuestión económica» fue «un factor central en la desavenencia” entre Nora y Marcelo y que, al momento del crimen, existía «una situación de crisis matrimonial».

En la audiencia de hoy declaró, además, Sandra López, cuñada de Nora, quien entre sollozos recordó que el padre de la víctima, Enrique Dalmasso, en 2010 “murió sin saber quién mató a su hija. Murió con ese dolor”, y reprochó la investigación del caso, al sostener que “ensuciaron a toda la familia” y que “los que tenían que hacer justicia nada hicieron”.

Asimismo, resaltó que “Nora era muy buena madre, se preocupaba muchos por sus hijos. Eran compinches con mi marido (Juan Dalmasso)” y que además compartía todo el tiempo en familia, y que nunca vio actos de conflictos ni de violencia entre el matrimonio de Nora y Marcelo.

Otra de las testigos de hoy fue Patria Ángela Funes, psicopedagoga y amiga de la víctima, con quien compartía algunas reuniones sociales y circunstanciales, quien remarcó también que al matrimonio siempre los vio “normal, bien” y pidió que se haga “justicia por Nora”.

Antes del inicio de la audiencia, Facundo Macarrón, hijo de la víctima y del acusado, aseguró que las testigos Paula «Poly» Fitte de Ruiz y María del Carmen Pelleritti, quienes declararon en el juicio el martes y ayer, «no eran amigas» de su madre y que «lo único que buscan es defender a su amigo Michel Rohrer», el empresario al que él y su hermana Valentina apuntan como principal sospechoso.

El hijo del acusado dijo a la prensa: «Tanto María como ‘Poly’ Ruiz son enviadas de Rohrer para defender su honor, eran amigas circunstanciales (de su madre) nada más».

«Las verdaderas amigas de mi madre no están en el proceso» de enjuiciamiento, aclaró el hijo de la víctima.

Asimismo, reitero que «El Francés» Rohrer, un empresario que en la época del crimen era allegado de la familia, «debería haber estado investigado, cosa que no fue».

La acusación sostiene que en fecha que no se puede establecer con exactitud, presumiblemente unos meses antes del 25 de noviembre de 2006, Marcelo Macarrón “en acuerdo delictivo con personas aún no identificadas por la instrucción, instigó el crimen de su mujer por desavenencias matrimoniales”.

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Femicidio

Con la figura del «femicidio no íntimo», confirman la perpetua para el asesino de Nadia Arrieta

Según el fallo, el máximo tribunal de justicia de la provincia de Buenos Aires rechazó el recurso que la defensa oficial había presentado y así dejó firme la condena para Néstor Maximiliano Montiel (42) por «homicidio doblemente calificado por femicidio y alevosía».

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La Suprema Corte de Justicia bonaerense confirmó la prisión perpetua para el asesino de Nadia Arrieta, la joven degollada en 2018 en un comercio de la localidad de Villa Tesei, en un fallo donde dejó en claro que no es necesario que un homicida tenga una relación previa con la víctima para que termine siendo condenado por femicidio, como sucedió en este caso, informaron hoy fuentes judiciales.

Según el fallo, el máximo tribunal de justicia de la provincia de Buenos Aires rechazó el recurso que la defensa oficial había presentado y así dejó firme la condena para Néstor Maximiliano Montiel (42) por «homicidio doblemente calificado por femicidio y alevosía».

Con esta pena confirmada, Montiel deberá permanecer en la cárcel durante 35 años, por lo que no podrá salir de prisión hasta 2053, cuando tenga 73 años.

Consultada sobre el fallo, la madre de la víctima, Beatriz Flores, se mostró conforme y aseguró hoy: «No hay un segundo que no recuerde el brutal asesinato de mi hija, pensar en todo lo que le hizo padecer un salvaje que debería haber estado preso. Ojalá esté falló sea un precedente para la Justicia».

Montiel había sido condenado a la pena máxima por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de Morón en un juicio oral que culminó el 18 de marzo de 2019, y en 2020 la Sala I del Tribunal de Casación bonaerense había confirmado la sentencia condenatoria.

Pero la defensa oficial volvió a intentar una nueva apelación con un recurso ante la Corte de la provincia y entre los cuestionamientos, invocó la arbitraria y errónea aplicación de la agravante «femicidio» para este caso.

El voto de la presidenta de la Corte bonaerense, la ministra Hilda Kogan, al que luego adhirieron sus colegas Sergio Torres, Daniel Fernando Soria y Luis Genoud, fue el que derribó este cuestionamiento de la defensa.

«La circunstancia de que el agresor no conociera previamente a la víctima -femicidio no íntimo-, tal como lo señalaron los órganos judiciales que actuaron en este caso, no impide la aplicación del agravante ya que lo decisivo es que los elementos típicos de la violencia de género se encuentren configurados. Y en el caso lo están», dice Kogan en uno de los párrafos del fallo.

Para la jueza, «a las pericias psiquiátrica y psicológica que refrendan un perfil misógino del imputado, se le suman las características que presentó el hecho».

«El haber buscado Montiel la oportunidad de atacar por sorpresa a una mujer que se encontraba sola e indefensa, haberla golpeado e inmovilizado y haberle quitado sus pantalones, arrastrado y posicionado a su merced previo a ultimarla son circunstancias comprobadas que traslucen una relación de violencia y poder y dan cuenta de cómo el imputado transformó a su víctima en un objeto, denigrándola y aumentando así su humillación», argumentó Kogan.

El caso tuvo gran repercusión no solo por lo brutal del crimen, sino porque se descubrió que al momento del hecho el femicida Montiel gozaba de una libertad condicional que le fue concedida tras cumplir 15 de los 18 años de cárcel a los que había sido condenado por cuatro tentativas de homicidio y un abuso sexual, todos cometidos en 2001 contra miembros de su propia familia, lo que generó un pedido de juicio político para los camaristas de Morón que le habían dado el beneficio.

El femicidio de Nadia (31) fue cometido el 1 de marzo de 2018 y si bien en el caso no se obtuvieron evidencias científicas para probar un abuso consumado, según la investigación realizada por el fiscal de Morón Mario Ferrario, el móvil del crimen fue un ataque sexual.

Según lo acreditado en el juicio, Montiel ingresó a las 12.45 del mediodía al local de venta de regalos «NyB» de Arrieta, situado en avenida Pedro Díaz 596, de Villa Tesei, partido de Hurlingham.

Allí, el delincuente maniató y amordazó a la mujer y con un arma blanca le efectuó un corte en el cuello, que le provocó la muerte.

Montiel estuvo prófugo cuatro días, hasta que el 5 de marzo de 2018 fue detenido cuando planeaba encontrarse con su novia en Avellaneda.

Entre las pruebas que llevaron a su condena figuran las imágenes de cámaras de seguridad que grabaron a Montiel cuando llegaba y cuando huía de la escena del crimen y escuchas realizadas a su teléfono celular, cuyo número la propia Arrieta había dejado anotado en un papel hallado en su local junto al nombre «Maxi».

También fue clave el hallazgo en poder de Montiel de una bolsa celeste con un termo y dos latas para yerba y azúcar iguales a las que vendía Arrieta en su local, un juego de llaves de la víctima y una mochila con un cuchillo con mango de madera.

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Pero la evidencia científica que probó la presencia de Montiel en la escena del crimen fue el informe del sistema AFIS -la base de datos de improntas dactilares de personas con antecedentes-, que identificó como suya una huella dactilar encontrada en una lata plateada.

(Línea 144: atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia de género. Por WhatsApp: +5491127716463).

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