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Femicidio

Detuvieron a la dueña del Ford Ka: tres arrestados por el femicidio de Agostina

La expareja de Claudio Barrelier fue arrestada esta noche por supuesto encubrimiento. La investigación reconstruyó cómo el Ford Ka negro se convirtió en la pieza clave del traslado del cuerpo de la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba.

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Detienen a Soledad Andreani, dueña del Ford Ka, por encubrimiento en el femicidio de Agostina Vega.

La causa por el femicidio de Agostina Vega suma su tercer arresto: Soledad Andreani fue detenida

La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en la ciudad de Córdoba, sumó este lunes una nueva detención. Soledad Andreani, dueña del Ford Ka negro que el fiscal Raúl Garzón identificó como el vehículo utilizado para trasladar los restos de la víctima, fue arrestada por supuesto encubrimiento, según confirmaron fuentes del caso. Se trata de la tercera persona privada de la libertad en la causa, luego de Claudio Gabriel Barrelier, imputado por homicidio agravado por violencia de género, y Osvaldo Fassetta, de 47 años, detenido días antes también por encubrimiento.

El Ford Ka negro: de vehículo prestado a prueba central

El automóvil Ford Ka de color negro se convirtió en uno de los elementos más determinantes de la investigación desde las primeras horas posteriores a la desaparición de Agostina. Cámaras de seguridad de domos policiales captaron el vehículo ingresando al descampado del barrio Ampliación Ferreyra, al sur de la capital provincial, alrededor de las 11.45 del lunes 25 de mayo, el día siguiente al crimen, y retirándose aproximadamente media hora después. Fue en ese mismo descampado, cinco días más tarde, donde los peritos hallaron los restos de la adolescente.

Según la reconstrucción de los movimientos que realizó la fiscalía, Barrelier abandonó su vivienda de la calle Juan del Campillo, en el barrio Cofico, aquella mañana transportando bolsas negras y dos heladeras conservadoras de viaje. Para hacerlo, utilizó el Ford Ka que le había pedido prestado a Andreani, quien declaró ante la Justicia que su expareja argumentó que necesitaba el rodado para llevarle ropa a un familiar internado.

La propia Andreani reconoció públicamente que tuvo una sensación negativa antes de entregarle las llaves. «Yo no le quería prestar el auto, algo feo sentí», expresó en declaraciones posteriores. Sin embargo, accedió al pedido. Al no recibir respuestas de Barrelier durante más de una hora, llegó a pensar que le habían robado el vehículo. Más tarde, esa misma tarde, Barrelier se reunió con el padre de Agostina, Gabriel Vega, en la puerta misma de la casa de Andreani, y repitió la historia de que la adolescente se había ido con un amigo.

La versión de Andreani y las sospechas de la familia

Andreani sostuvo desde el primer momento que fue manipulada por Barrelier y que desconocía completamente lo que había ocurrido con Agostina. «Ahora me doy cuenta de que siempre me usó y me mintió», declaró. Afirmó que su familia entera confiaba en el acusado y que jamás habría permitido que una persona violenta formara parte de su entorno.

Sin embargo, ni la familia de la víctima ni los abogados de la querella aceptaron esa versión. Fernanda Alaniz, abogada del padre de Agostina, presentó en la fiscalía un audio en el que Andreani supuestamente intentó desviar la investigación. «Ella algo sabía, porque se nota en la charla cómo quiere dirigir la conversación», indicó la letrada en diálogo con Cadena 3. Carlos Nayi, abogado de los abuelos de la víctima, fue más directo: «Hay un mérito para investigarla y darle un grado de responsabilidad. Creemos que en algún tramo fue engañada y en otro tramo mintió, y eso es un delito llamado encubrimiento. Sostenemos que hizo un aporte logístico.»

Gabriel Vega señaló públicamente a Andreani como cómplice del asesinato. La madre de Agostina, Melisa Heredia, también pidió que se investigara a la mujer por «apañar» constantemente al detenido.

El lazo con Wachitas Bar y la clausura municipal

La figura de Andreani no solo estuvo bajo la lupa judicial por el préstamo del automóvil. Su nombre también apareció vinculado al bar Wachitas, establecimiento ubicado en la calle Ituzaingó al 521, en la zona de Nueva Córdoba, donde se presentaba como productora de eventos. La Municipalidad de Córdoba, a través del Ente de Fiscalización y Control, ordenó la clausura del local al verificar que desarrollaba actividades que no se correspondían con las habilitaciones vigentes. Las irregularidades detectadas incluyeron fallas graves en las instalaciones eléctricas, falta de señalización adecuada, elementos de seguridad vencidos y modificaciones estructurales no declaradas. El establecimiento ya acumulaba tres clausuras previas desde marzo de 2025. El bar emitió un comunicado institucional para desvincularse del caso y aclaró que ni Andreani ni otras personas mencionadas en la causa son propietarias del negocio.

En el marco de la investigación, la Justicia ya había ordenado un allanamiento de urgencia en el domicilio de Andreani con posterioridad a la detención de Fassetta.

El segundo detenido y el entramado de encubrimientos

La detención de Andreani llegó días después de que la causa sumara a Osvaldo Fassetta, de 47 años, como segundo imputado por encubrimiento agravado en contexto de violencia de género. Fassetta residía en una habitación que el propio Barrelier le cedió en su vivienda de Cofico, considerada por los investigadores como la escena primaria del crimen. Fue precisamente Fassetta quien acompañó a la madre de Agostina a radicar la denuncia por la desaparición de la adolescente en la madrugada del domingo 24 de mayo.

La hipótesis de la fiscalía es que Fassetta intentó desviar la investigación y ganar tiempo. Durante la búsqueda, la madre de Agostina recibió mensajes que decían «quedate tranquila que Agostina está bien, está dormida», cuya voz fue reconocida por la abuela de la víctima. Los peritajes tecnológicos establecieron que esos textos y audios provenían de la zona geográfica donde vivía Barrelier.

La causa, que fue decretada bajo secreto de sumario por diez días a partir del miércoles 4 de junio, continúa con nuevas líneas de investigación abiertas. Fuentes del caso confirmaron que la fiscalía no descartaba más imputaciones en los próximos días, ante la hipótesis sostenida tanto por la querella como por las propias familias de que Barrelier no actuó solo.

Puntos clave

  • Soledad Andreani, dueña del Ford Ka negro, fue detenida este lunes por supuesto encubrimiento, y se convirtió en la tercera persona arrestada en la causa.
  • Cámaras de seguridad registraron el vehículo de Andreani ingresando al descampado de Ampliación Ferreyra a las 11.45 del 25 de mayo, lugar donde luego fueron hallados los restos de Agostina Vega.
  • La querella presentó ante el fiscal Raúl Garzón un audio en el que Andreani supuestamente intentó desviar la investigación.
  • Osvaldo Fassetta, segundo detenido, habría enviado mensajes falsos a la madre de la víctima durante la búsqueda para ganar tiempo.
  • La causa se encuentra bajo secreto de sumario y la fiscalía no descarta nuevas imputaciones.

Femicidio

Femicidio en Junín: la autopsia reveló que Mercedes Errapán estaba embarazada

La necropsia preliminar confirmó que la víctima cursaba un embarazo de entre 22 y 24 semanas al momento de ser asesinada. El acusado, Sebastián Bonafé, tenía antecedentes por violencia de género y enfrentaba una denuncia por grooming que ella misma había presentado días antes del crimen.

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Tres denuncias, un allanamiento sin resultados y un femicidio cinco días después: el sistema que no protegió a Mercedes Errapán.

La autopsia preliminar de Mercedes Errapán, la mujer de 32 años asesinada el miércoles 8 de julio en su domicilio de la calle Iberlucea en Junín, reveló que cursaba un embarazo de entre 22 y 24 semanas de gestación al momento del crimen.

El informe forense descartó además la hipótesis inicial de que la víctima había recibido un disparo: murió por múltiples heridas de arma blanca y un golpe contundente en la cabeza, compatible con un hacha. Sebastián Daniel Bonafé, de 36 años, imputado por el femicidio y el rapto de la hija de siete años de Errapán, deberá prestar declaración indagatoria este viernes ante la fiscal Fernanda Sánchez, titular de la UFI N°1 del Departamento Judicial Junín.

Un crimen planificado con semanas de anticipación

La reconstrucción de los hechos que realizaron los investigadores revela la premeditación del ataque con un nivel de detalle que conmueve. Las cámaras de seguridad del barrio registraron a Bonafé saltando el paredón de la vivienda de Errapán a las 5:11 de la mañana del miércoles, apenas cuatro minutos después de que Jonathan Videla, la pareja de la víctima, saliera hacia su trabajo. El acusado permaneció en el interior del inmueble por más de dos horas. A las 7:57 volvió a aparecer en las cámaras, esta vez caminando junto a la niña de siete años, ahijada suya, a quien tomó por la fuerza y utilizó como rehén durante su fuga.

Durante el allanamiento practicado en el domicilio de Bonafé, en la calle Almafuerte al 1400, los investigadores secuestraron cuatro cartas manuscritas dirigidas a su madre que exponen con crudeza la planificación del femicidio. En una de ellas, el acusado escribió con todas las letras: «Mi plan es matar a Mechi y a Jona e irme de Junín», en referencia a Mercedes Errapán y a su pareja. Los manuscritos muestran que Bonafé modificó en varias oportunidades la fecha prevista para el ataque, estudió el recorrido de escape con el celular de su abuela y hasta anticipó que, si la Policía lo encontraba, podía matar a la niña. «Espero que leas esto antes que la Policía. Quémalo, porfa», escribió al final de una de las cartas.

Los manuscritos también contienen una referencia directa a la denuncia que Errapán había presentado semanas antes, acusando a Bonafé de haberla filmado mientras se bañaba. «Te juro que jamás filmé a la nena y siempre la respeté como si fuera mi hija», escribió el imputado, aunque a renglón seguido admitió que seguiría adelante con el crimen: «Hoy me estoy equivocando en hacer esto, pero me cansé.»

La autopsia: violencia extrema y un dato que nadie esperaba

El vocero de la investigación, el fiscal Martín Laius, confirmó ante TeleJunín los resultados del informe forense preliminar. La autopsia determinó que Errapán sufrió al menos 12 heridas cortopunzantes, un fuerte golpe en la cabeza y múltiples fracturas. Los peritos concluyeron que las lesiones fueron provocadas con un arma blanca y con un objeto contundente compatible con un hacha. Estas conclusiones contradijeron las primeras versiones del hallazgo, que apuntaban a un disparo como causa de muerte.

El dato que paralizó a la opinión pública fue el del embarazo: al momento del crimen, Mercedes Errapán cursaba entre 22 y 24 semanas de gestación, aproximadamente cinco meses y medio. La información no era conocida hasta que el informe forense la estableció. Laius indicó que restan conocerse los resultados de otros análisis, que permitirán completar el cuadro probatorio.

Frente a la magnitud del caso, la fiscalía analiza incorporar nuevas calificaciones legales a la imputación. Entre ellas figura el agravante de ensañamiento por la violencia ejercida contra la víctima; la tentativa de homicidio en perjuicio de la niña, a quien Bonafé amenazó con matar apoyándole un cuchillo en el cuello cuando fue rodeado por efectivos policiales en un cañaveral de Pergamino; y el delito de resistencia a la autoridad. La causa está actualmente caratulada como femicidio seguido de rapto.

Tres denuncias previas, una investigación por grooming y un sistema que no protegió

El perfil judicial de Bonafé era conocido antes del femicidio. El acusado registraba tres denuncias previas por violencia familiar y de género, y además estaba siendo investigado por grooming, tipificado en el artículo 131 del Código Penal, luego de que Errapán lo denunciara formalmente el viernes 3 de julio por haber ingresado al baño de la vivienda y filmarla con el teléfono mientras su hija se higienizaba. Ese mismo día, personal de la Policía Federal practicó un allanamiento en el domicilio del imputado que no arrojó resultados.

El crimen tuvo lugar apenas cinco días después de aquella denuncia. La secuencia pone sobre la mesa una pregunta que la sociedad argentina viene formulando desde hace años: cuántas alertas deben acumularse antes de que el sistema de protección funcione de manera efectiva. Bonafé era padrino de la hija de la víctima, tenía acceso habitual al entorno familiar y, a pesar de sus antecedentes y de la denuncia reciente, no fue privado de la libertad.

La fuga, el rescate y la indagatoria

Tras el crimen, Bonafé huyó en una motocicleta Honda Titán 150 cc por la Ruta Nacional 188. A la altura de la localidad de Obligado, partido de Rojas, fue captado por cámaras con la niña. Luego abandonó la moto e hizo dedo junto a la menor. Un docente que circulaba por la zona los trasladó hasta el centro de Pergamino. Allí, un operativo de la DDI local los rodeó en la intersección de Alsina y Becerra. Al advertir la presencia policial, Bonafé se internó con la niña en un cañaveral y le apoyó un cuchillo en el cuello mientras amenazaba con matarla. Tras varios minutos de negociación, los efectivos lograron reducirlo y la menor fue rescatada sin lesiones.

La investigación quedó desde el inicio bajo la órbita de la UFI N°1 del Departamento Judicial Junín, a cargo de la fiscal subrogante María Fernanda Sánchez, con la colaboración del fiscal Martín Laius de la UFI N°8. El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires activó el protocolo Alerta Sofía para dar con el paradero de la menor. La hija de Mercedes Errapán permanece bajo asistencia y contención de equipos especializados.

Este viernes, Bonafé prestará declaración indagatoria ante la Justicia. La causa avanza con el peritaje de su teléfono celular y la autenticación forense de las cartas manuscritas secuestradas en su domicilio.

Puntos clave

  • La autopsia reveló que Mercedes Errapán cursaba entre 22 y 24 semanas de embarazo al momento del femicidio.
  • El informe forense descartó el disparo como causa de muerte: la víctima sufrió al menos 12 heridas de arma blanca, fracturas y un golpe contundente en la cabeza.
  • Bonafé tenía tres denuncias previas por violencia y estaba investigado por grooming, con un allanamiento sin resultados realizado apenas cinco días antes del crimen.
  • En las cartas secuestradas en su domicilio, el acusado describió el plan del femicidio, modificó la fecha en varias oportunidades y anticipó que podía matar a la niña si era interceptado.
  • La fiscalía evalúa agravar la imputación con ensañamiento, tentativa de homicidio de la menor y resistencia a la autoridad. La indagatoria de Bonafé está prevista para este viernes.
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