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Diversidad

«Queremos salir de una situación de precariedad», dicen las trans argentinas

Los colectivos opinaron sobre el decreto del Gobierno nacional que otorga «Cupo Laboral Travesti Trans en el Sector Público Nacional».

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El Gobierno nacional estableció esta semana que los cargos públicos deberán ser ocupados en una proporción «no inferior al uno por ciento» por personas travestis, transexuales y transgénero idóneas, una medida que de manera local ya habían implementado provincias y localidades del país y sobre la que colectivos trans.

Es el caso de Neuquén, donde el cupo laboral del uno por ciento ya era una realidad gracias a una ordenanza municipal que lleva el nombre de Yanina Piquet, una de las primeras activistas trans de la provincia, que en 1990 lideró un sinnúmero de gestiones para mejorar las condiciones de vida para el colectivo. Ella murió en 2011 «sin ver cómo sus luchas transformaban la realidad, pero dejando en todo el colectivo LGBTTI+ su ejemplo de valentía y determinación», dice la ordenanza.

Georgina Colicheo, de 52 años, es mujer travesti mapuche, se reconoce como trabajadora sexual y es militante social de Río Negro, donde fundó la Asociación de Trans y Trabajadoras Sexuales (ATTS) que impulsó la Escuela Popular de Género, el Consultorio Inclusivo y el Club Social Deportivo y Disidente de Fiske Menuco y realizó el primer relevamiento de personas trans del Alto Valle.

«Nos persiguen, detienen o matan, queremos salir de una situación de precariedad», contó, mientras con la Universidad Nacional del Comahue, el Hospital Francisco López Lima y la Escuela Cooperativa Casa Verde ofrecen charlas, capacitaciones, acceso a la educación y realizan testeos de VIH en la vía pública.

Algo más al norte del país, Francia Gabriela López es graduada de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), profesora de Ciencias Jurídicas y Contables, licenciada en Enseñanza de la Economía, directora de una escuela pública, conductora del programa «Impropias» en Radio Nacional y militante social.

Gracias a un fallo histórico, la justicia provincial le otorgó la adopción plena de su hijo Juan Emanuel, de 9 años, y hace unos días fue protagonista de un hito al leer una intención durante la misa patronal de San Luis Rey, en la catedral de San Luis, para conmemorar los 426 años de su fundación.

También en San Luis, vive Pablo Amílcar Ramírez un varón trans de 33 años que se desempeña como jefe del Programa Diversidad, de la Secretaría de Mujer de San Luis, uno de los primeros en visibilizar allí las luchas del colectivo.

Contó que fue criado «con mucho amor y libertad» por sus abuelos: «Cuando terminé el secundario, comencé la construcción de mi identidad, siempre masculina», porque «necesitaba posicionarse en un rol activo en la sociedad”.

Fue la primera persona trans operada por el sistema público provincial en el 2017, un proceso que llevó cinco años, que lo hizo «libre y fue un logro de todo el colectivo», aseguró y compartió que su labor como funcionario representa un nuevo desafío.

«Discutimos mucho sobre el cupo laboral trans, la salud, la educación, espacios que para nosotros son, muchas veces, de tortura, y hay que trabajar para que ciertos comentarios y chistes dejen de ser estigmatizantes y represivos», pidió.

Desde Santa Fe, Alejandra Ironici es pionera en la militancia por los derechos de las disidencias sexuales y de género explicó: «Si bien tenemos un vasto recorrido, aún hay derechos por conquistar».

Nacida en la ciudad de Tostado en 1976, fue la primera en acceder a la operación de reasignación de sexo a mediados de 2013, logró también tener un DNI con su identidad, presidir la vecinal Pro Mejoras Barranquitas y ser trabajadora efectiva del Hospital Iturraspe.

Comenzó su militancia en 1999, cuando llegó a Santa Fe y recordó que ingresar a la facultad de Ciencias Económicas fue «darse la cabeza contra la pared» porque, al vestir «camisitas entalladas, pantalones chupines», provocó rechazo en un ambiente donde «no había casi mujeres, menos travestis y trans».

Martín Apaz, de Córdoba, es fundador de la organización Devenir Diverse y presidente de la Liga LGBTIQ+ y rememoró que «hubo cinco décadas de lucha» en reclamo de sus derechos, para conseguir el reconocimiento del matrimonio igualitario en el Código Civil y Comercial, la identidad autopercibida y la salud.

También aportó que «9 de cada 10 personas del colectivo no tiene trabajo formal, salvo la prostitución, que conlleva violencia institucional, hábitos de drogas y exposición de las ETS (enfermedades de transmisión sexual)».

Lourdes Ibarra nació en la capital jujeña, residió la mayor parte de su vida en Palpalá, es actriz, profesora de artes y creadora de la Fundación Damas de Hierro (2008), con la que consiguieron realizar el primer censo de la población trans provincial, la aplicación del cupo laboral en la ciudad de San Pedro y la adhesión a la ley de Identidad de Género. En junio de 2012 recibió su DNI, lo que le «cambió la vida: es reconocer cómo te autopercibís», reveló la activista de 35 años.

Por su parte, Saira Millaqueo, activista trans e integrante del Observatorio de Género y Diversidad Sexual de la Universidad Nacional del Sur (UNS) de Bahía Blanca se definió cómo “una luchadora más de la reinvindicación de nuestros derechos y para reafirmar todo lo que hemos conquistado».

Ella es jugadora de hockey trans federada en la categoría femenina de la Argentina y contó que «la situación en Bahía Blanca es compleja porque no vemos una línea de atención directa hacia nuestra población. Pero sabemos que la nueva gestión tanto provincial como nacional contempla nuestras especifidades, y necesidades».

Denuncia

Cinco años sin Tehuel: un condenado con perpetua firme, pero su cuerpo sigue ausente

A cinco años de la desaparición y asesinato de Tehuel de la Torre, el joven varón trans de 21 años que salió a buscar trabajo y nunca regresó, la justicia confirmó la prisión perpetua para el principal condenado, pero su cuerpo sigue sin aparecer. La causa expone las condiciones de vulnerabilidad estructural que enfrentan las personas trans en el mercado laboral informal y la violencia que se ejerce contra su identidad, incluso después de la muerte.

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★ El 11 de marzo de 2021, Tehuel de la Torre, de 21 años, varón trans, salió de su casa en el partido bonaerense de San Vicente para concurrir a una entrevista de trabajo. Le habían ofrecido un puesto de mozo en un evento. Nunca regresó. Cinco años después, su cuerpo sigue sin ser encontrado, pero quien lo mató ya tiene condena firme: prisión perpetua.

Una condena que tardó tres años en consolidarse

El 30 de agosto de 2024, el Tribunal Oral en lo Criminal N°2 de La Plata, integrado por los jueces Claudio Bernard, Silvia Hoerr y Ramiro Fernández Lorenzo, declaró culpable a Luis Alberto Ramos, de 37 años, por el asesinato de Tehuel. El tribunal lo encontró responsable no solo del crimen sino también de la desaparición del cuerpo, y reconoció «el daño que eso provoca a sus seres queridos».

Esa condena fue confirmada el 11 de julio de 2025 por la Sala I del Tribunal de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires, que rechazó los recursos de apelación presentados por la defensa. Los jueces Daniel Carral y Ricardo Maidana ratificaron la pena máxima bajo el cargo de homicidio agravado por odio a la identidad de género y orientación sexual.

En los fundamentos de la resolución, el tribunal puso énfasis en la vulnerabilidad estructural de Tehuel como joven trans en situación de informalidad laboral: esa precariedad fue, según los jueces, la condición que Ramos aprovechó para atraerlo hasta su domicilio. El fallo también señaló que la desaparición del cuerpo y la quema de sus pertenencias constituyeron un acto simbólico de negación de su identidad, lo que reforzó la existencia de un móvil discriminatorio.

Las pruebas que sostuvieron la condena máxima

La investigación judicial acumuló una cadena de evidencias que desbarataron la versión de Ramos y del otro acusado, Oscar Montes. Entre los elementos determinantes figuran:

  • Registros de cámaras de seguridad que ubicaron a Tehuel en el trayecto hacia la vivienda de Ramos.
  • La tarjeta SUBE de la víctima, que rastreó sus movimientos.
  • Geolocalización del celular de Tehuel, que lo situó en el domicilio de Ramos.
  • Una fotografía tomada a las 20:42 hallada en el teléfono del propio Tehuel, que contradijo la versión inicial de los acusados.
  • Restos calcinados de pertenencias de la víctima, hallados en un terreno.
  • Análisis de manchas hemáticas con perfil genético coincidente con Tehuel, encontradas en las paredes de la casa de Ramos.
  • La campera del joven, hallada prendida fuego.
  • La conducta evasiva del imputado durante toda la investigación.

La denuncia había sido radicada el 13 de marzo de 2021 por Michelle, novia de Tehuel, en la Comisaría 1° de San Vicente, luego de dos días sin noticias. Fue entonces cuando la Policía geolocalizó el celular de la víctima en el domicilio de Ramos.

El caso Montes: todavía sin juicio

El destino judicial de Oscar Montes, el segundo acusado, permanece abierto. Se aguarda el inicio de su debate por jurados, una instancia que todavía no tiene fecha confirmada.

Ramos y Montes fueron detenidos originalmente bajo los cargos de encubrimiento, entorpecimiento de la investigación y falso testimonio. Ambos siempre negaron su participación en el crimen, pero las pruebas reunidas a lo largo de la investigación contradijeron sistemáticamente sus declaraciones.

El cuerpo que no aparece: una herida abierta

A cinco años del crimen, el cuerpo de Tehuel sigue sin ser encontrado. Esa ausencia no es solo una deuda con su familia y su comunidad: es también una dimensión específica del crimen, reconocida como tal por el propio tribunal.

El Ministerio de Seguridad Nacional estableció una recompensa de 5 millones de pesos para quienes aporten datos certeros sobre el paradero de la víctima. Hasta ahora, esa información no llegó.

Un crimen que es también un espejo

El caso de Tehuel de la Torre no es un episodio aislado. Es el reflejo de una violencia sistemática contra las personas trans, que en Argentina continúan siendo uno de los colectivos con menor acceso al mercado laboral formal, mayor exposición a la precariedad y mayor riesgo frente a la violencia. Salir a buscar trabajo, como hizo Tehuel, no debería ser un acto que cueste la vida.

La condena a Ramos es un paso institucional necesario. Pero cinco años después, sin cuerpo, sin juicio para Montes y con la estructura de desigualdad que hizo posible el crimen todavía intacta, la justicia para Tehuel sigue siendo incompleta.

Puntos clave

  • Tehuel de la Torre, varón trans de 21 años, desapareció el 11 de marzo de 2021 en San Vicente, provincia de Buenos Aires.
  • Luis Alberto Ramos fue condenado a prisión perpetua por homicidio agravado por odio a la identidad de género; la condena fue confirmada por Casación el 11 de julio de 2025.
  • El tribunal reconoció que la desaparición del cuerpo y la quema de pertenencias constituyeron una negación simbólica de la identidad de Tehuel.
  • El cuerpo de Tehuel no fue encontrado tras más de cuatro años de búsqueda.
  • Oscar Montes, segundo acusado, aguarda el inicio de su juicio por jurados. ★

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