CABA
El 53% de los crímenes de mujeres en CABA fueron femicidios
El dato surge en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y expone la persistencia, y el agravamiento reciente, de la violencia machista en la Ciudad.
Más de la mitad de los homicidios de mujeres que llegaron a sentencia en la Ciudad de Buenos Aires fueron clasificados como femicidios. El número, que vuelve a confirmar la dimensión estructural de la violencia de género, forma parte del séptimo informe de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), difundido en el marco del 25N.
El reporte abarca el período 2015–2024 y detalla que el 53% de los homicidios de mujeres con elementos de violencia de género que obtuvieron condena judicial fueron calificados como femicidios. Si se consideran todas las causas iniciadas, la proporción crece: el 62% de los 199 homicidios investigados fueron identificados como femicidios.
Una década atravesada por la violencia extrema
Entre 2015 y 2024, la UFEM analizó 192 causas que involucraron homicidios de mujeres. El año más crítico fue 2020, atravesado por las restricciones de la pandemia, cuando el aislamiento forzoso dejó a muchas víctimas sin posibilidad de pedir ayuda o escaparse de situaciones violentas.
La tendencia, sin embargo, no se estancó con el fin de la cuarentena. Desde el Ministerio Público Fiscal advirtieron que en el último año se observó un incremento sostenido de los crímenes vinculados a violencia de género, incluso con dispositivos institucionales ya normalizados.
A julio de 2025, el sistema judicial registraba 96 condenas y 10 absoluciones en causas por homicidios dolosos de mujeres.
Justicia lenta
El informe también desmenuza los tiempos del proceso penal. Desde el hecho hasta la elevación a juicio transcurre en promedio 9 meses, mientras que el paso por la etapa oral estira los plazos hasta 26 meses.
Lejos de cerrarse allí, la mayoría de los fallos enfrenta un camino judicial mucho más largo: el 84% de las sentencias fueron apeladas ante la Cámara Nacional de Casación Penal, lo que extendió varios expedientes durante años.
Los procesos que agotaron todos los recursos, incluida la Corte Suprema, demoraron en promedio 7 años.
En cuanto a las condenas, las 96 sentencias dictadas involucraron penas para 105 personas, de las cuales el 63% recibió prisión perpetua, reflejando la gravedad con la que los tribunales encuadraron estos hechos.
Un 25N que vuelve a exigir políticas públicas
Los números reafirman una evidencia incómoda: la violencia machista no retrocede, y sus expresiones más extremas siguen golpeando con fuerza en la Ciudad más rica del país.
Mientras los discursos negacionistas avanzan y sectores del gobierno nacional insisten en relativizar la perspectiva de género, el informe de la UFEM deja al descubierto el peso real de la violencia que enfrentan las mujeres y diversidades todos los días.
Cada femicidio no es una estadística: es la expresión más brutal de una desigualdad estructural que la Justicia registra, pero que el Estado debe prevenir.
Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.
CABA
Amenazas en escuelas: la Ciudad responde con mano dura y esquiva el debate de fondo
La ministra Mercedes Miguel reconoció que los chicos “no tienen dimensión”, pero el Gobierno refuerza medidas punitivas en lugar de invertir en prevención y acompañamiento.
Entre el pánico y la respuesta punitiva: la Ciudad endurece el discurso ante amenazas escolares
La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, buscó instalar una definición tajante frente a la ola de amenazas de tiroteos en escuelas: “no es una broma, es un delito”. La frase, repetida como mantra, marca el tono de un Gobierno que, ante un fenómeno complejo y multicausal, parece inclinarse más por la lógica punitiva que por una lectura integral del problema.
En paralelo, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, anunció el refuerzo de protocolos que activan la intervención policial, judicial y de organismos de niñez ante cada episodio. El despliegue incluye incluso la incautación de celulares y el rastreo de conversaciones privadas de menores. La escena: chicos de 11 o 12 años bajo la lupa del sistema penal.
Criminalizar la infancia, una respuesta ligera
Miguel insistió en que los niños “no tienen dimensión” de lo que hacen. Sin embargo, esa misma afirmación entra en tensión con la decisión oficial de encuadrar sus conductas como delito. La contradicción no es menor: si no hay comprensión plena, ¿qué sentido tiene la amenaza penal como eje de la política pública?
- Se instala la idea de “límite” desde la sanción antes que desde la pedagogía.
- Se desplaza la responsabilidad hacia las familias y las redes sociales.
- Se invisibiliza el rol del Estado en la prevención y el acompañamiento.
El resultado es una respuesta que corre el eje: del cuidado al castigo.
El fantasma de las redes y la coartada perfecta
La ministra apuntó contra TikTok y la viralización de desafíos como motor del fenómeno. La explicación, aunque atendible, aparece incompleta y funcional: pone el foco en plataformas globales mientras evita discutir el deterioro local del sistema educativo.
En la Ciudad, docentes vienen denunciando:
- Falta de equipos interdisciplinarios suficientes (psicólogos, trabajadores sociales).
- Escasa capacitación para abordar conflictos digitales y violencias emergentes.
- Recortes presupuestarios que impactan en programas socioeducativos.
Sin esas herramientas, la escuela queda sola frente a problemáticas cada vez más complejas.
Protocolos sin comunidad
El Gobierno porteño difundió un instructivo para familias que incluye revisar mochilas, controlar celulares y denunciar al 911. La prevención queda así reducida a la vigilancia doméstica y al reflejo policial.
Pero en esa lógica se diluye algo central: la construcción de comunidad educativa. No hay mención concreta a espacios de escucha, trabajo con estudiantes, ni estrategias sostenidas de educación digital crítica.
Lo que no se dice
Mientras se multiplican las amenazas, también crece el miedo. Familias que dudan en enviar a sus hijos a la escuela y docentes que enfrentan situaciones para las que no fueron preparados. Sin embargo, el discurso oficial evita una autocrítica de fondo:
- ¿Qué pasa con el presupuesto educativo en la Ciudad?
- ¿Dónde están los equipos de acompañamiento permanentes?
- ¿Qué políticas integrales se implementan más allá del protocolo reactivo?
La apelación al delito ordena el relato, pero no resuelve el problema.
Entre el control y el abandono
El mensaje final del Gobierno parece oscilar entre dos extremos: más control y menos Estado presente en lo cotidiano. Se endurecen las respuestas cuando el conflicto estalla, pero se debilitan las políticas que podrían prevenirlo.
En ese terreno, la escuela queda atrapada: exigida para contener, pero sin recursos; señalada como espacio de riesgo, pero sin respaldo suficiente.
La pregunta de fondo sigue abierta: si los chicos no dimensionan, como admite la propia ministra, ¿no debería el Estado dimensionar mejor su respuesta?
-
CABA7 díasEl show del “cura DJ” en Plaza de Mayo: horarios y el centro porteño blindado
-
Automovilismo6 díasMurió un espectador en el Rally Sudamericano de Mina Clavero y suspendieron la competencia
-
Espectáculos 🎭6 díasDolor en la cultura: murió María Nieves, leyenda que marcó la historia del tango
-
CABA7 díasEl cura DJ hizo vibrar una Plaza de Mayo estallada: emotivo homenaje multitudinario al Papa Francisco
-
Denuncia4 díasHackean el celular de Tomás Méndez en vivo: desde Crónica TV acusan a la SIDE y a la Federal
-
Entrevista6 díasEXCLUSIVO: Pablo Grillo y la vida después del disparo que lo dejó “casi contándola desde el cielo”
-
Buenos Aires7 díasDesalojo en Chapadmalal: orden judicial y tensión por la posible privatización
-
Legislativo6 díasTierras sin límite: avanza el proyecto que pone en jaque nuestra soberanía territorial
