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Cultura

Estamos invitados a tomar el té

Un recorrido por la Casa Museo María Elena Walsh. 

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Por María Sol Martínez

Era un sábado por la tarde cuando un grupo de doce niños que forman parte de un programa de apoyo escolar, uno entre tantos otros grupos; llegó a la Casa Museo María Elena Walsh. Un espacio que recrea y reconstruye, de manera interactiva, participativa y en primera persona, la vida y la obra de esta artista. Es un museo montado en la casa donde María Elena nació, vivió y soñó durante sus primeros doce años de vida. Para luego, convertirse en una escritora y cantautora de renombre que marcó infancias. 

Corría el año 1923 cuando Enrique Walsh, el padre de María Elena, compró la casa que está ubicada en Villa Sarmiento; a pocas cuadras de la estación de tren de Ramos Mejía, donde él trabajaba. En aquel año, iniciaba el gobierno de Alvear que asumió en 1922 mientras transcurría un marcado proceso de urbanización y concentración de la población en las grandes ciudades del país. Pero cuando María Elena tenía doce años, compró la casa una familia que tenía un taller de confecciones en lo que hoy es el sum del museo. 

– Empezaba la época de los departamentos y el disparate social de vivir como sardinas en lata ignorándose entre vecinos, mientras que antes el vecindario parecía sucursal de familia. – dice el recuadro de la línea de tiempo que se encuentra en el hall de entrada del museo y hace alusión a la mudanza de la familia Walsh hacia el centro de Ramos Mejía.

Tras años de abandono, en 2021, el Municipio de Morón, con fondos del Ministerio de Cultura, compró a los últimos herederos, la casa donde María Elena nació en 1930. Después de un año de investigación, el Instituto Cultural de la Provincia trabajó en la recuperación y puesta en valor de este espacio; reconstruyendo los objetos personales de María Elena y su familia para que el museo cuente la historia de esta artista de la palabra. “No paramos de buscar e investigar documentos y publicaciones donde aparecía María Elena. Fue hurgar cada detalle para saber qué es lo que ella pensaba. No dejamos nada al azar”,  explica Maribel Garcia, la museóloga que estuvo a cargo del montaje y diseño del museo en entrevista con este medio.   

La inauguración fue celebrada el 17 de julio de 2023. Y, a menos de dos meses de dicha inauguración, llegó a tener más de 120 visitas guiadas agendadas con contingentes e instituciones. El grupo de doce niños no se quedó afuera. Débora y Bianca, las guías, los recibieron en el hall de entrada mientras un público amplio recorría el museo. Los chicos se iban agrupando frente al mapa que está junto a la puerta y sintetiza cómo era la zona por los años treinta; mientras el resto de los visitantes observaban la línea de tiempo que está frente a la puerta y recrea la vida de la autora desde su nacimiento hasta su muerte. 

  • Bueno. Ahora vamos a conocer a toda la familia de María Elena porque no vivía sola – dijo Bianca después de mostrar el mapa y repasar sobre la historia de la cantautora. – Así que vamos a conocer su familia, su casa, lo que le gustaba, lo que no le gustaba. Vamos a poder tocar, investigar y nos vamos a poder acercar y hasta nos vamos a poder disfrazar en un momento. Con todo esto que les dijimos ¿Están listos para empezar? 
  • ¡Sí! – responden los niños enérgicamente y van formando una fila para comenzar adentrarse en el mundo de María Elena Walsh.  

En fila, los niños van hacia las dos primeras salas que recrean la infancia de María Elena y la vida de Lucia Elena Monsalvo y Enrique Walsh, los padres de la artista. A través de una biblioteca con libros de fantasía, un árbol genealógico de la familia Walsh hecho con caricaturas de cada integrante y el micrófono que Enrique le hizo a su hija con palo de escoba y una lata de sardinas; los niños comenzaron a naufragar la vida de María Elena. Para luego adentrarse en la vida de los padres a partir de objetos que ellos utilizaban en su cotidianidad y una radio galesa donde ellos solían escuchar la Traviata del Teatro Colón y hoy, en la casa devenida museo, transmite las canciones que la artista supo escribir en su adultez. 

Después de sumergirse en aquella infancia lejana de Walsh, llegó el momento de adentrarse en los ideales que esta artista defendió a través de su escritura y sus canciones; y que comenzó a formar en esa infancia. Las guías convocan al grupo a pasar a la cocina donde de fondo suena la Canción de tomar el té. Los niños iban rodeando la mesa de vidrio e iban descubriendo los poemas de María Elena que estaban en los platos que esta mesa reflejaba como una pantalla. 

  • Cuando ella era muy chiquita los varones no entraban a las cocinas y las únicas que limpiaban, cuidaban a los hijos y hacían la comida eran las mamás ¿Es justo eso? – pregunta Bianca. 
  • No, hay que ayudar – responde una niña. 
  • La idea de esta sala que ¿De qué color es?
  • Violeta 
  • Es pensar en lo importante que son las amas de casa y que no tenemos que no verlas. Hay que mirarlas. Y hoy en día las mujeres pueden estudiar, trabajar, tener familia, no tener familia, tener perro, no tener perro, decidir lo que quieran. Pero en la época de María Elena eso no pasaba. Su mamá no podía decidir.

Al acabar su explicación, Bianca les pide a los niños que acomoden los saleros y cubiertos sobre la mesa y los invita a salir al patio. Uno de los lugares que más allá de las remodelaciones y transformaciones pudo conservar uno de los pocos elementos que estaba cuando María Elena aún vivía allí. Se trata del jacarandá que inspiró la tan conocida canción y en aquel sábado soleado estaba florecido. Tiene más de noventa años y al momento de transformar la casa en museo decidieron conservar aquel árbol tal cómo estaba. 

Al finalizar la visita los niños se disfrazaron y acabaron dibujando la parte que más les gustó. Pero antes fueron a conocer el cuarto donde Lucia parió a María Elena. Ella estuvo entre las últimas mujeres que parió en su casa con ayuda de una comadrona. Luego pasaron a la sala contigua, el baño, lugar dedicado a Manuelita, la tortuga. La canción que María Elena contó que empezó a pensar mientras se bañaba y recordaba a su amiga Susana Rinaldi, una actriz y cantante de tango. 

“Hay un secreto en esa canilla – dice Bianca.- Pero nos va ayudar alguien. “

Una niña se para, se acerca al lavabo y hace girar la canilla. Y en lugar de salir agua comenzó a sonar la canción de Manuelita y el resto de los niños comenzaron a nombrar el título de aquella canción. Con esa canción de fondo es que pasan a una de las últimas salas del museo. Se trata de la recreación de un teatro donde los chicos pudieron disfrazarse y sacarse una foto arriba del escenario. 

Este fue apenas un recorrido por la Casa Museo María Elena Walsh, tiene varias lecturas posibles. “Cada sala está contada para que en el recorrido sigas interactuando con esa historia de María Elena pero es independiente también de la historia en general”, explicó Maribel Garcia en  entrevista con este medio. Esta historia  está contada tanto para las niñeces como para todo aquel que esté interesado en investigar y encontrarse con el mundo de María Elena Walsh. Cada una de las salas, aromas, sabores, colores y pensamientos de María Elena fue contado de manera tal que todos puedan acceder a este mundo y se lleven algo de esta artista. 

Cultura

DJ Zulan: la argentina que llevó la camiseta de Boca a Coachella y desató la euforia

“Qué orgullo”, escribió en sus redes tras la presentación, donde también se definió como “argentina y bostera”.

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La DJ argentina Amanda Szulansky, conocida artísticamente como Zulan, protagonizó uno de los momentos más comentados del Coachella 2026 al presentarse con la camiseta de Boca Juniors y cerrar su set con un remix del himno nacional y “Muchachos”.

La artista transformó el escenario Sahara en una suerte de tribuna: sumó estética azul y amarilla y llevó su fanatismo futbolero al centro del show. El cierre, con la fusión electrónica del himno argentino y la canción que acompañó a la Selección en el Mundial de Qatar 2022, desató la reacción del público.

Qué orgullo”, escribió en sus redes tras la presentación, donde también se definió como “argentina y bostera”.

Una carrera en ascenso internacional

Detrás del nombre Zulan está Amanda Szulansky, DJ y productora que creció entre Estados Unidos y Argentina. Esa doble pertenencia se refleja en su propuesta musical, donde mezcla house, latin dance y sonidos electrónicos con impronta global.

En los últimos años, ganó visibilidad en la escena internacional con lanzamientos como Forever, Campeón y Match My Speed, que la llevaron a tocar en distintos escenarios del mundo.

Su participación en Coachella 2026 marcó un punto de inflexión: se consolidó como una de las DJs argentinas con mayor proyección internacional y amplió su llegada a nuevas audiencias.

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