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Entrevista

“¡A la fábrica!”, una obra necesaria 

Entrevista a Sergio Sabater, Director.

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Fotos: gentileza “A la fábrica!”

Las luces se apagan, la proyección de una película clásica en blanco y negro se enciende, un centenar de obreros se apiñan, hombro a hombro, mientras suben al ascensor de la fábrica. 

El escenario se llena de evocaciones brechtianas.

El cuerpo es protagonista y los episodios se enlazan en actos.

“Me matan si no trabajo, y si trabajo me matan. Siempre me matan”, retumban las palabras como ecos de Raimundo Gleizer.

“El espectáculo es el resultado del proceso de trabajo durante todo el año 2022 de los estudiantes, que son el elenco, de mi cátedra de Actuación 4 de la Universidad Nacional de Artes (UNA)”, cuenta el director Sergio Sabater.

-¿Cómo fue el proceso creativo?

-Nosotros nunca partimos de un texto teatral, sino de un universo temático y en base a ese universo vamos construyendo las distintas escenas. Acá el universo fue el mundo del trabajo y la fábrica como el símbolo del sistema de producción en la modernidad. Se definieron los roles de los distintos personajes, los obreros y las obreras, operarios u operarias industriales. Pero ellos no tenían la experiencia de haber estado en una fábrica y entonces apareció la propuesta de que trajeran testimonios de sus universos laborales reales, actuales. Así surgieron relatos que dan cuenta de cómo se fue transformando la lógica del trabajo, se precarizó y aparecieron nuevas formas de explotación vinculadas a la tecnología, a las redes, a los shoppings, al call center, entre tantos. 

-Esos testimonios muestran de manera visceral lo difícil que es vivir del arte, en particular del teatro.

-Claro, ellos dicen su nombre, su edad y manifiestan que a pesar de ser actrices o ser actores tienen que vivir de otra cosa, no pueden vivir del teatro. Y eso se anuda con todo el tema de la denuncia de las condiciones de trabajo.

-Aparece una clara evocación a Raymundo Gleizer

-Sí, vimos una película del colectivo Cine de Base que se llama, justamente, “Me matan si no trabajo y si trabajo me matan». Recrea la lucha de una fábrica metalúrgica en los años ‘70. Algunas imágenes que se proyectan son de esa película y también lo que cantan. Entre esos distintos hilos que se van tejiendo aparece la historia de Teresa Rodríguez. El espectáculo tiene una estructura episódica que empieza con un recuerdo personal, yo vivía en Parque Patricios a principios del año ‘60, en avenida Caseros había fábricas en todos lados y de chico escuchaba la sirena. Un día le pregunté a mi mamá “¿por qué suena la sirena?” Y mi vieja me dijo: “porque está cambiando el turno de las fábricas”. 

-Es muy potente el trabajo de los cuerpos en escena. 

-Trabajamos mucho con la lógica del entrenamiento físico. Hay un despliegue físico y vocal, las canciones, las danzas que se van cruzando en la trama. La estructura es muy brechtiana, son tres episodios en los que se expresa qué va pasando y cómo se enuncia cada uno de los tres turnos de la fábrica. 

-¿Cómo se construyó el texto que parece atravesado por la corporalidad? 

-El texto, en realidad, para nosotros, siempre llega al final. No es el punto de partida, sino al revés. Durante mucho tiempo los cuerpos interactúan sin texto, sin palabras, y hacia el final del año, en los últimos meses del año, yo comienzo a ponerle palabras a escenas que ya prácticamente tienen una estructura y tienen un diseño, sobre eso aterrizan las palabras. El texto es como una esfera verbal que se suma a la esfera corporal, sonora, objetal, ese pequeño fierrito que nosotros llamamos “la herramienta” se transforma y cobra distintos sentidos. La última esfera es la de las palabras. El cuerpo yendo a buscar la palabra. 

-Muy interesante la incorporación del lenguaje de señas ¿Cómo surgió esa idea?

-Dos estudiantes sabían el lenguaje de señas y nosotros trabajamos mucho internamente con una cosa a la que llamamos trueque. Quien tiene algún saber extra-teatral, más allá de la actuación, porque lo trabajó durante su vida, puede proponerlo, socializar con el grupo los principios de esa técnica. Siempre buscamos una utilización de las manos que no reproduzca la dinámica de la vida cotidiana. Ellas nos enseñaron el abecedario, a decir algunas frases cortas, por ejemplo: “me matan si no trabajo”.

-El contenido de la obra es necesario para esta época ¿Cómo llegaron a esa síntesis?

-La obra se construyó en 2022, había otro gobierno y sin embargo ya había ciertos signos en la dinámica de la realidad, esas preguntas, “¿cuánto cuesta el trigo?”, “¿cuánto cuesta el pan?”,  “¿cuánto está la leche?”, “la comida más barata que no alcanza la plata”, ya en 2022 se perfilaba la tragedia que estamos atravesando ahora. Algo de un orden bastante duro,  la primera vez que trabajadores en relación de dependencia, formales, en blanco no llegaban a fin de mes, eso era algo nuevo en Argentina.  Lamentablemente la obra cobra ahora mayor vigencia todavía porque la realidad se enrareció. En lugar de haber virado hacia una zona más humana, menos dura, fue al revés, es más cruel, más dramática y creo que también hay algo de lo emocional que nosotros recibimos mucho del público que tiene que ver con eso, con la actualidad que tiene la obra.  

-¿Cómo generaron el enlace entre las formas modernas de trabajo y las actuales?

-Fue en gran medida a partir de los testimonios que los actores y las actrices trajeron. Escribieron un pequeño texto sobre su realidad y la inmensa mayoría contó experiencias sobre sus trabajos precarios. Fue mucho el aporte de los actores que atravesaron la propuesta original, que era tomar un poco el espacio de la fábrica clásica como el espacio de ficción, desde donde hacernos preguntas sobre el trabajo como parte de la condición humana. El espectáculo abre preguntas, no sostiene una tesis. 

-Evocan a Raymundo Gleizer y ¿A qué otros artistas? 

-Hay elementos que tienen que ver con personajes de la historia del teatro. Por ejemplo, la pantalla, medio desnuda, colgando del techo, tiene que ver con Vsévolod Emílievich Meyerhold, fue un director de teatro ruso, discípulo de Konstantín Stanislavski que luego tomó un camino muy diferente, un genio del teatro del siglo XX que participó en la revolución bolchevique y en los primeros años creó un teatro proletario y desarrolló una técnica de entrenamiento del actor que se llama Biomecánica de la cual nosotros tomamos algunos ejercicios que se ven fugazmente. Berthold Brecht también está presente en la estructura episódica. Brecht con el teatro épico transformó la estructura dramática tradicional de principio, nudo y desenlace aristotélico en una estructura narrativa diferente donde la cosa transita por distintos episodios. Por ejemplo hay una obra muy conocida de Brecht que se llama “Terror y Miseria del Tercer Reich” que son todos pequeños episodios y esos episodios van armando una estructura. Para mí es muy importante también Tadeusz Kantor, por ejemplo con la incorporación del objeto, es un objeto pobre, casi un pequeño fragmento de caño pero que adquiere una condición poética en su manipulación, en su transformación que pasa de ser la herramienta a ser una metáfora del descanso y de la libertad. 

Podés ver A LA FÁBRICA! (O los trabajos y los días) TEATRO: Teatro Beckett, Guardia Vieja 3556. Funciones todos los  domingos de agosto y septiembre a las 21:30  DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Sergio Sabater.

ACTÚAN: Juan Pablo Agatiello, Julieta Rocío Barletta, Bautista Barreiro, Camila Cahn; Camila Cahn ; Lara Castro; Noga; Agostina Coluccio; Francisco Cottet; Luz Belén Dieguez; Manuela Diez Ledesma; Carolina Ersinger; María Belén Fal; Milagros Ferrari; Katiuska Francis; Julián Fuertes; Carolina Galende Krumm; Daiana Gonzalez; Lucila Grossi; Tatiana Gurevich; Belén Iza; Macarena Laura; Julieta Mantarro; Ailu Maser; Mavi Massa; Sabrina Paz Masseri; Federico Mazzeo; Daniela Yessica Nuño; Camila Paulo; Ana Vergara.

DISEÑO DE LUCES: Leandra Rodríguez.
EDICIÓN DE VIDEO: Sol Altare; Carolina Ersinger. OPERACIÓN DE SONIDO: Sol Altare.
OPERACIÓN DE VIDEO: Sol Altare. ASESORAMIENTO AUDIOVISUAL: Violeta Sabater. ASISTENCIA DE DIRECCIÓN: Sol Altare. COLABORACIÓN ARTÍSTICA: Omar «Chino» Kuhn.

Cultura

Pensar al Che para entender un siglo XXI en crisis

Con motivo del lanzamiento de un seminario a distancia, dialogamos con el profesor, ensayista y editor chileno residente en Bolivia, Javier Larraín Parada, sobre «Pensar a Ernesto Che Guevara: claves para el siglo XXI». Un seminario que dictará en el mes de octubre y que pondrá el acento en la figura de Ernesto Che Guevara y su legado, a la luz de las nuevas formas políticas que se vislumbran para este siglo XXI, que se preanuncia  peligroso para el mundo y las sociedades

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Por Alejo Brignole

A finales de la década de los años 90 el ecologista y escritor alemán Carl Amery publicó Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI?: Hitler como precursor; un breve ensayo sobre su tesis de que Hitler no fue un accidente ni un error, sino un aviso de la Historia. Es decir, una figura y una doctrina que no concluyó con su desaparición. Si Amery dio en la tecla con su tesis, de la misma manera creo, tampoco pueden ser canceladas sus contrapartes, entre ellos el Che y el ideal de lucha de los pueblos. ¿Su próximo seminario qué mirada y tesis tendrá como ejes?

Consultando el programa de este curso, organizado por la Fundación Pinves y CID COMP de Bolivia, nos proponemos: “conocer, reconocer y analizar el pensamiento integral de Ernesto Che Guevara para apropiarnos de las herramientas teóricas que nos permitan interpretar la realidad social, política y económica actual del mundo, América Latina y el Caribe, y evaluar los límites, alcances y potencialidades de los procesos revolucionarios y progresistas de nuestra mayúscula América, siempre con la mirada puesta en la construcción de una revolución socialista continental y mundial”.

A partir de ahí, a través de seis sesiones, profundizaremos en su formación inicial, en la Revolución cubana, en los aportes teóricos de Che así como su pensamiento económico, internacionalista y elementos vigentes.

¿El Che fue una figura romántica aupada a un proceso revolucionario como el cubano y desde allí encarnó una leyenda latinoamericanista, o habría que verlo cómo un teórico social y político que nos señala con sus escritos y sus desempeños lo que puede venir y cómo enfrentarlo?

Lo de “figura romántica” me trajo a la memoria la carta de despedida a sus padres antes de partir rumbo al África, en 1965, donde les dice: “Muchos me dirán aventurero, y lo soy, solo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.”

Más allá de lo anecdótico, pienso que, efectivamente, estamos en presencia de uno de los pensadores comunistas más profundos de Nuestra América, a la par de Fidel Castro, José Carlos Mariátegui y precursores con Luis Emilio Recabarren y Julio Antonio Mella.

Por sus inclinaciones intelectuales y sus cualidades de escritor, la obra guevariana es abundante y da muchas luces respecto a temas vitales para los pueblos hoy, como son: acceso al poder, transformación del poder, tránsito socialista.

El profesor e historiador chileno residente en Bolivia, Javier Larraín Parada, que acaba de publicar con enorme suceso en varios países, su libro Fidel Castro en la canción de Silvio Rodríguez.

Los escenarios sociales y las subjetividades cambiaron radicalmente desde 1965 en que murió el Che. ¿Cómo cree que enfrentaría la lucha hoy Ernesto Guevara?

A principios de este siglo, cuando emergió el Foro de Porto Alegre, recuerdo un eslogan que decía: “Otro mundo es posible”.

En las últimas dos décadas, lamentablemente, aquel mundo ha visto profundizarse la concentración de la riqueza, las desigualdades sociales, las migraciones Sur-Norte, la crisis climáticas, la ofensiva del capital contra el trabajo y últimamente la emergencia de un neofascismo, entre otros tantos fenómenos. En efecto, soy un convencido de que: “Este mundo es imposible”.

En ese contexto, de haber vivido, al Che Guevara me lo imagino en tres o cuatro escenarios. Primero, invirtiendo toda su inteligencia en buscar soluciones a los problemas de la Revolución cubana y denunciando al imperialismo yanqui; segundo, reflexionando con profundidad y despojado de cualquier prejuicio, de manera transparente, acerca de las causas de la caída de la URSS y el campo socialista, así como del reflujo de las izquierdas del continente; tercero, fomentando instancias de convergencia de las izquierdas, sin renunciar al proyecto emancipador comunista; cuarto, alentado todas las formas de acceso al poder por parte de los humildes, y nada condescendiente con los errores cometidos por dirigentes y desvíos de otro tipo.  

Los detractores del marxismo sostienen desde hace más de medio siglo que Marx caducó porque la lucha de clases está perimida. Sin embargo, ya los estructuralistas de la Escuela de Frankfurt, con Fromm, Adorno, o Franz Neumann, entre otros, nos advierten que, en tanto las condiciones objetivas que analizó Marx no cambien, el marxismo seguirá vigente. Mi pregunta es… ¿Hoy existen condiciones objetivas para algún tipo confrontación popular organizada como acto militar? ¿Hoy el Che elegiría armas convencionales o sería un hacker organizado, un ecologista radical o un líder de masas antisistema?

Es difícil prever las formas de protesta popular que habrá de aquí en adelante. Por lo pronto, hace pocos años vimos estallidos sociales en Colombia, Chile, entre otros. Y algunos movimientos de tipo armado clásico en el África, por ejemplo. Respecto al Che, lo imagino justamente denunciando la crisis medioambiental y civilizatoria –como lo hizo con insistencia en sus últimos años Fidel Castro–.  Y no dudo que agitaría banderas ya no antineoliberales, sino anticapitalista, por el socialismo.

¿A quiénes estará orientado este curso internacional?

Para todos los que se interesen por la figura de Che, por la Revolución cubana y por la historia e ideas socialistas en el continente. Para todos los que están inconformes con el sistema de dominación imperante y deben acudir al estudio de experiencias pasadas como fuente de la cual abrevar para sus acciones futuras.

En efecto, lo mismo puede resultar útil para un/a militante de izquierdas, un/a activista social, un/a joven estudiante, un/a académico/a.

Desde su perspectiva personal… ¿Hoy el Che sigue vivo, languidece, o creció de talla, considerando los derrumbes éticos y sociales que el criptofascismo vigente propone como forma de articular las relaciones sociales e internacionales?

En el Estado y la revolución Lenin escribió: “en vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para ‘consolar’ y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola.”

Con el Che, durante décadas han tratado de hacer eso -infructuosamente-, comercializándolo en todo tipo de productos, banalizándolo, o muchas veces difamándolo. Sin embargo, pienso que su trayectoria de vida fue tan rebelde y revoltosa que resulta inasible para las manipulaciones de la burguesía y su industria. 

Y ante un mundo sumamente injusto como el actual, por supuesto que la propuesta anticapitalista suya cobra vitalidad en tanto brinda esperanzas a las mayorías sociales para apirar a un mundo más justo.

Para informarse e incribirse: 

WhatsApp: +591 72556982
https://siga.cidcomp.com/oferta/site/4SU8DZ

Programación
Lunes 5/10: De Ernesto al Che: formación inicial.
Jueves 8/10: Revolución cubana: del Granma a la sierra y el llano.
Lunes 12/10: Teórico de la Revolución: el tránsito socialista.
Jueves 15/10: Pensamiento económico y hombre nuevo.
Lunes 19/10: Internacionalismo: Congo y Bolivia.
Jueves 22/10: Che para el siglo XXI.

Inicio: 05 de octubre

Inversión: BS 150 (bolivianos)
USD 20 (extranjeros/as)

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