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Entrevista

Grabois: “La Argentina viene creciendo pero no se distribuye esa riqueza”

En una entrevista exclusiva, el líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos planteó su decepción y malestar por el acuerdo con el FMI. Sin filtro dijo que «hay que ser muy sorete para andar contándole las costillas a los pobres».

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Fotos: Gustavo Fraietta

Juan llegó a su lugar de trabajo temprano, saludó, preparó mate y se acomodó en la mesa redonda que ocupa el centro del salón. Sobre ella varios libros apilados: “Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium” del Papa Francisco, “Derechos de los pueblos indígenas” de Silvia Inés Arias, “Ganancia vs Maximización de ganancias” de Daniel Carone, “La separación de poderes” de Montesquieu, “Sola” de Dolores Etchevere, entre otros.

Dos grandes bibliotecas con escritos jurídicos cubren las paredes y un cartel de madera fileteado proclama: “Economía popular es trabajo”.

-¿Qué pensás de la situación social y política del país?

-Es un desastre, una gran decepción porque, con mucha esperanza, nuestro pueblo, la militancia, se movió para sacar al gobierno de Macri y construir un futuro digno para su gente, su familia, sus hijos y lo cierto es que hoy estamos más o menos en la misma situación, por lo menos en cuanto a los indicadores sociales. De hecho, estamos un poco peor. Lo que más creció es la extrema pobreza. No hemos resuelto el tema de la deuda, es decir, el acuerdo al que se llegó sostiene básicamente los términos generales del de Macri, que todos sabemos que fue violatorio a los propios estatutos del Fondo Monetario Internacional y se utilizó fundamentalmente para financiar la fuga y permitir que los banqueros saquen la plata del país y que los grupos financieros recuperen sus posiciones. No sirvió para hacer ninguna escuela, ningún puente, urbanizar ningún barrio o construir un hospital, no sirvió para nada para el pueblo argentino y ahora tenemos ese lastre que es la deuda negociada desde una posición de subordinación y aceptación. Creo que ese fue el quiebre en la coalición, lo que la puso como un cristal roto, muy frágil porque era un pacto tácito enfrentar esa situación de una manera digna y se podría haber hecho.

-¿El problema de la falta de distribución de la riqueza también incide en el quiebre de la coalición de gobierno?

-Claro, la Argentina viene creciendo pero no se distribuye esa riqueza, por lo tanto, los trabajadores asalariados están mal. El poder adquisitivo de sus salarios es muy malo. Hay trabajadores del sector público y privado registrado por debajo de la línea de la pobreza, es un fenómeno que empieza a ser común: tener trabajo registrado, asalariado, con convenio colectivo, con aguinaldo, con vacaciones y ser pobre. Antes la pobreza era un territorio vinculado a la informalidad, a la economía popular, al desempleo y no al trabajo registrado, eso está cambiando. Y ese poco más de un tercio del sector de la clase trabajadora en el que se encuentra la economía popular tampoco logramos darle la ampliación de derechos suficiente como hubiésemos deseado

-Desde el Frente Patria Grande proponen la creación de un Salario Básico Universal ¿Cómo imaginan su implementación?

-No somos dogmáticos en relación a eso, el problema de la globalización capitalista no se resuelve con un Ingreso Básico. La exclusión no se reduce a un problema de ingresos, pero el problema de los ingresos es muy serio, afecta la vida cotidiana de la gente y genera mucho sufrimiento. Resolver el problema de ingresos tampoco resuelve el problema del trabajo. Es decir, no se resuelven los grandes problemas que tiene nuestro pueblo como la falta de acceso adecuado a la tierra, el techo y el trabajo con un ingreso base. Sí se resuelve el problema, por lo menos, de la extrema pobreza o indigencia. En los países europeos todos los sistemas de seguridad social tienen un ingreso mínimo vital garantizado. Todas las personas que están empadronadas como ciudadanos o como residentes legales tienen acceso a un determinado piso de ingresos. Eso sucede en España, en Francia, en Alemania, en Suecia, en Noruega y en Italia que son los países que estudié. Entonces, lo que nosotros planteamos es que por lo menos tengamos un sistema que cubra la extrema pobreza. El Salario Básico Universal es una idea que tiene un componente un poco más trascendente, que es reconocer que la riqueza social se construye colectivamente y que todos aportamos a su construcción: desde un cartonero hasta la madre que cuida a los chicos. Cualquier esfuerzo humano, incluso el de un estudiante, que esté orientado al bien común, al desarrollo productivo, a la creación de conocimiento, al cuidado de los otros, es trabajo y tendría que tener una remuneración, por el sólo hecho de aportar algo a la sociedad, y esa remuneración tiene que cubrir las necesidades básicas.

-Al mismo tiempo evitaría la arbitrariedad en la distribución

-Se trata de evitar todos los abusos de poder que supone una política que no es universal. Abuso de poder que en nuestro país se da de una manera que nosotros conocemos bien, quien tiene la puerta de acceso a la política, que podemos ser organizaciones sociales, intendentes, los propios funcionarios del ministerio. Es una política de una subvención acotada a la que no entra todo el mundo, sino que entra el que más patalea, ahí está la arbitrariedad. En Europa tienen otra arbitrariedad, que es muy jorobada, la tecno burocrática del sistema que te presiona para que vos demuestres que sos merecedor del subsidio porque te estás esforzando por insertarte en la sociedad y ese juicio queda en manos de una sola persona que a veces no comprende la situación del otro y es el uno a uno entre el aparato del Estado y el ciudadano vulnerable. Una arbitrariedad igual de mala que la nuestra. El ser humano transfiere su pulsión de abuso de poder en todas las modalidades civilizatorias existentes, algunas son mejores y otras son peores y lo que le saca ese elemento de poder es la universalidad.

-¿Qué respuesta le darías al Gobierno y a los sectores de la derecha en relación al encono contra los más humildes y los programas sociales?

-Yo podría dar una respuesta de barricada que sería que hay que ser muy sorete para andar contándole tanto las costillas a los pobres mientras los multimillonarios se llevan la plata a Uruguay y nadie los controla, que las mineras se llevan los minerales y nadie los controla, que los grandes agroexportadores contrabandean la mitad de la producción y nadie los controla. Pero, eso sería una respuesta de indignación. Una respuesta de comprensión sería entender esa técnica de manipulación que se ejerce sobre los sectores medios y asalariados para que, en la lucha de clases, se pongan del lado de las clases propietarias. Eso es manipular su conciencia para que busquen en los más pobres, la razón de sus propios problemas. Hay una intencionalidad de los sectores económicamente dominantes y de las clases políticas de enfocar los problemas en las clases más bajas, entonces, dicen: “estamos manteniendo vagos”, lo puede decir un empresario, lo puede decir un laburante y el laburante como paga los impuestos y siente que quien está más abajo no los paga y recibe un beneficio que él no recibe, se va retroalimentando en este pensamiento, en este prejuicio, que fue lo que ha llevado a las grandes tragedias de la humanidad, que es el enfrentamiento entre los sectores populares.

-No sería la primera vez en la historia de la humanidad que recurren a esos métodos

-En otro momento histórico, la forma de manipulación de los sectores populares era cuestión racial y en este momento tiene que ver con las políticas de Seguridad Social. Esto pasa en todo el mundo porque como el capitalismo no puede proveer empleo en igualdad de condiciones para todos y requiere determinado Sistema de Seguridad Social para evitar o grandes hambrunas o rebeliones, no podría funcionar sin ellos, la válvula de ajuste es crear este repudio de los sectores medios para mantener en el mínimo posible el otorgamiento de los subsidios y desde luego invisibilizar, aplastar o deslegitimar cualquier posición superadora de la política de subsidios como lo es la perspectiva de la economía popular. Es una discusión mundial, se pierden elecciones por esto. Port ejemplo, Conte en Italia creó lo que se llamó el “Reddito di cittadinanza” (o Renta Básica), este mínimo que puede tener cualquiera. Si bien le fue bastante bien en las elecciones las perdió contra Meloni que tiene el discurso inverso, que es “hay que sacarle las cosas a los vagos”. En Argentina llega a muy poca gente, 1 millón 300 mil; en Italia a 5 millones y es mayor el ingreso, ronda los 800 Euros cuando el salario mínimo es de 1000. Acá representa el 0,4% del presupuesto, claramente ese no es el problema del país.

-En tu libro “Los Peores”, que acabás de publicar, explicás la conformación del sujeto de la economía popular como un emergente ante la crisis del modo de producción capitalista ¿Cómo describirías ese proceso constitutivo?

-En esta etapa del capitalismo existe una población sobrante para las necesidades productivas del capital que se ha estancado y que va creciendo y, por lo tanto no va a ser reabsorbida en momentos de crecimiento económico. Esto genera que haya una proporción que va variando pero que es creciente tendencialmente de descarte social, en el sentido de las necesidades productivas del capital. Entonces, la administración de esta población en los países “civilizados” es a través de la seguridad social, pero como no alcanza y, como el ser humano, esté o no descartado, tiene el deseo de hacer algo útil en su vida, la gente, efectivamente se inventa un trabajo; o por necesidad o por deseo, pero se inventa un trabajo. En nuestra América es por necesidad y en nuestro país, esa necesidad, en algunos casos, se organizó y, en otros casos, se mantiene dispersa.

-¿Cómo es la experiencia de los que se organizan?

-El sector organizado de la economía popular empieza a adquirir un sentido político profundo y se constituye como un sector emergente de las clases populares. También crea relaciones de producción, sociales y humanas distintas. Si esto se idealiza, parece ser que vive todo el mundo en una utopía de felicidad. Eso no es así, pero sí es verdad que esta tendencia a organizarse desde la precariedad de los medios de subsistencia, de los pequeños medios de producción que hay, del impulso de la militancia; empieza a mostrar experiencias bastante masivas donde la gente es más feliz. Existe una posibilidad de construir una tercera pata en un sistema que históricamente es dominado por el sector público y el sector privado, esa posibilidad yo creo que es la gran novedad. Es decir, nosotros, lo que planteamos como utopía posible, como propuesta transformadora para esta etapa histórica, es una economía de tres tercios. Un sector privado (que no sea la lumpenburgesía que tenemos acá que es infraproductiva y que no puede competir con nadie porque vive o de subsidios o de protecciones estatales), un sector público que sostenga los recursos estratégicos y un sector popular comunitario que permita nuevas formas laborales.

-¿Quiénes se tienen que reagrupar para construir un proyecto emancipatorio?

-En América Latina, en África, somos países dependientes con características muy particulares en relación a los países del capitalismo desarrollado y tenemos tareas previas, por ejemplo, la tarea de organizar con cierta racionalidad la división de trabajo en la sociedad. Esta pequeña perspectiva reformista es una lucha sin cuartel con las élites del subdesarrollo y nosotros tenemos una primera contradicción aquí con las élites del subdesarrollo, que son las que sostienen, por sus propios privilegios semifeudales, la postergación de nuestro pueblo. En esas élites están los rentistas, que son terratenientes e inmobiliarios, hay un elemento de la famosa “casta política” que existe y que está ahí, y lo que antes llamaban en el siglo XIX “La pandilla del barranco” que son los comerciantes de la importación y la exportación y los herederos del préstamo de la Baring Brothers, los especuladores financieros. Todos esos son elementos parasitarios sostenidos por élites locales en función de la División Internacional del Trabajo que hay que derrotar, hay que sacudirse, hay que sacarse eso de encima, son un lastre para cualquier desarrollo humano posible en nuestra sociedad y el bloque de poder para realizarlo, para mí, ya en esta etapa está fundamentalmente centrado en el sector de la economía popular. Desde luego, lo más lindo sería decir que debería haber una alianza entre los asalariados y el sector público, el sector privado, el sector de la economía popular y los sectores medios, y yo creo que eso hay que hacerlo y que se puede hacer, pero únicamente a partir de una posición de mayor fuerza de nuestro sector. Yo creo que el elemento que va a permitir un cambio cualitativo en las perspectivas sociales es el fortalecimiento genuino de la conciencia del poder popular en los estratos más bajos de la clase trabajadora.

-Explicaste factores subjetivos para generar un cambio social ¿Cuáles serían los elementos objetivos relevantes hoy?

-Hay factores objetivos que se están precipitando y se están acelerando que es el prologando, pero evidente, agotamiento del modo de producción capitalista en términos de su capacidad de resolver los principales desafíos del momento histórico como el cambio climático o la salud, la tierra, el techo y el trabajo, la paz, la precipitación de situaciones catastróficas. Son esos momentos de gran crisis donde aparece la ventana de oportunidad para la emancipación y también aparecen los grandes monstruos. Por ahora aparecen más monstruos que ventanas, pero hay que trabajar para construir esas ventanas y abrirlas.

-Llegaste hace poco de Roma ¿Cómo analizás las disputas hacia el interior de la Iglesia como estructura de poder?

-Creo que hay una gran resistencia a seguir el magisterio del Papa que se supone que en la doctrina católica es obligatorio, pero los dogmas se van relajando según las conveniencias.En la Iglesia argentina esta resistencia también existe, por lo menos en una buena parte del Episcopado, no en todo. Al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina que es Ojea, le tengo mucho aprecio y sé que la tiene difícil, pero la verdad no entiendo cierta pasividad que hay con el escándalo de la pobreza. Cuando estaba Bergoglio acá había 25% de pobreza y era un escándalo. Hay un tema en el que vale la pena escucharlo a Francisco. Él plantea, con mucha claridad, la caducidad del sistema, más allá de que acompañe o promueva medidas de alivio social y de ampliación de derechos sociales y laborales para los sectores más pobres. Creo que el planteo antropológico e histórico que hace Francisco es no solamente la caducidad histórica sino la injusticia esencial de este sistema y la necesidad de una transformación de carácter revolucionario, eso lo dice en todas las encíclicas y en las homilías y tomando fundamentalmente la cuestión ecológica, la cuestión de la desigualdad y la cuestión de la guerra en todos sus sentidos.

-Volviendo a nuestro país ¿Crees que se desperdició la oportunidad abierta en el 2019 y al no avanzar en conquistas para el pueblo fueron creciendo las derechas reaccionarias?

-La reacción de derecha es el castigo divino a los pecados de la centroizquierda. A la hipocresía, que es básicamente decir una cosa y hacer otra. Cuando decís que vas a hacer muchas cosas pero después no las haces todo el discurso progresista queda asociado a la hipocresía y a la mentira, a lo que está mal y eso nos mancha a todos. Embarra todo y no resuelve los problemas del pueblo, eso es lo que pasó en estos años y sí, se perdió una oportunidad muy buena. Creo que lo único que, si se quiere, hace que no nos tengamos que arrancar el pelo los que apoyamos este proceso, es que al menos, desde el punto de vista de la perspectiva Latinoamericana, tuvo buenas posiciones en la defensa de Lula, en la defensa de Evo y que queda un añito en el que esperamos que eso se consolide. Este Gobierno es una experiencia fallida y el Frente de Todos, por lo menos con esta hegemonía o con este funcionamiento, es una experiencia fallida. La disputa electoral va a ser una oportunidad para que se clarifiquen las cuestiones dentro del Frente de Todos y esto básicamente implica que nosotros de ninguna manera vamos a sostener una candidatura centrista aún si esta candidatura centrista fuese apoyada por Cristina de la que nos sentimos más cerca. Pero una cosa es la revalorización de lo que ella hizo durante su gobierno y de lo que significa como figura política, y otra es asumir tácticas que nos van colocando más al centro y que no son responsabilidad de ella pero insisto, las avale o no las avale, esta vez no vamos a acompañar de manera automática una candidatura al estilo de Alberto Fernández. Vamos a plantear una alternativa propia dentro del Frente de Todos y exigir que se cumplan las primarias de la forma que sea, sea con las PASO o sea con una primaria partidaria que también se puede hacer.

-¿Proponen algún candidato o candidata?

-La hipótesis principal nuestra es que haya un candidato como Wado de Pedro que compita en las PASO. Obviamente, si Cristina decide presentarse, la vamos a acompañar. La hipótesis en la que nosotros tendríamos que buscar una candidatura propia, de lo que en algún momento se llamó la Izquierda Popular o de los que no fuimos parte del Kirchnerismo y hoy estamos en el Frente de Todos, es aquella en la que no haya un candidato que nos represente. De ser así, nosotros tendríamos que construir una candidatura porque no vamos a permitir que una generación o dos generaciones de militantes se acostumbren a que la política es elegir entre Alberto Fernández y Massa.

-¿Te imaginas como candidato?

-Es una posibilidad que no es la que más nos gusta, no es la hipótesis principal. Pero, a diferencia de lo que pasó en otros momentos, no la descartamos porque ¡hay que ver cuántos valientes encontramos! Pero mi primera opción es Wado o algo parecido a él. Porque es una hipótesis de victoria, es una hipótesis en la que podemos ganar las primarias y las generales.

-¿Cuál es el alegato de “Los peores”?

-Nuestro mejor alegato es mostrar lo que hacemos, en las cooperativas, en los grupos de trabajo, en los barrios, en la ruralidad. Esto que están haciendo ustedes con El Argentino y el esfuerzo que hacen muchos compañeros por los medios de comunicación es parte de ese intento de mostrar lo que hacemos y de mostrar esto que está en el inconsciente colectivo de los pueblos que es “la plata no hace a la felicidad”. El mundo posible, es un mundo donde la felicidad y la simplicidad vayan de la mano. Las formas de existencia de nuestros compañeros son formas que pueden ser liberadoras.

Entrevista

Caso Ángel: “Los jueces tendrían que pensar en las infancias: un error puede llevar a una muerte”

La Lic. Analía Gómez Malacalza, psicóloga y perito forense, sostiene que existen fallos “tibios” incluso frente a evidencias, donde no se escucha a los niños y las decisiones se toman “desde el adulto”. Cuestiona la prioridad de los procesos de revinculación en el Poder Judicial, advierte la falta de capacitación y recursos, y reclama políticas concretas de prevención desde el Estado.

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La muerte de Ángel Nicolás López, el niño de cuatro años que falleció en Comodoro Rivadavia, volvió a poner en el centro una pregunta incómoda: ¿Qué está fallando cuando quienes deberían proteger a las infancias no lo hacen?

La autopsia reveló que el niño presentaba al menos 22 golpes compatibles con agresiones físicas en la cabeza, correspondientes a episodios de violencia que habrían ocurrido en los días previos, según confirmó la Fiscalía.

Lic. Analía Gómez Malacalza

Por el hecho, la madre del niño, Mariela Altamirano, y su pareja, Michael González, permanecen detenidos e investigados por presunto homicidio agravado. A esto se suma un dato que complejiza aún más el cuadro: el padre del niño, Luis Armando López, había sido denunciado en 2025 por su pareja, Lorena Andrade, por presuntos episodios de violencia.

En diálogo con Radio Buenos Aires, Paula Wachter, directora de la Fundación Red por la Infancia, advirtió: “El 80% de la violencia sucede en donde los niños deberían estar más protegidos, en el hogar”. Y remarcó: “El mismo año que Lucio Dupuy perdió la vida, otros 56 chicos también murieron. Desde entonces hasta hoy, al menos 80 niños murieron en la misma circunstancia que Lucio y que Ángel; lo que pasa es que sus casos no trascendieron”. Y agregó: “Esto sucede en todo el país y tiene una escala aún más grave: desde que estalló el caso de Ángel, nuestra fundación recibió al menos 36 pedidos de ayuda”.

En ese marco, la pregunta deja de ser únicamente qué pasó con Ángel para volverse más amplia: qué señales no se vieron, qué intervenciones fallaron y qué responsabilidades quedan pendientes cuando se habla de infancias vulneradas.

Para profundizar en estas dimensiones, El Argentino dialogó con la Lic. Analía Gómez Malacalza, psicóloga y perito forense, magíster en Psicología Infantojuvenil (MN 34222).

-¿Qué implica que una infancia esté atravesada por situaciones de violencia?

-La infancia, a veces, se piensa como un asunto privado, pero en realidad es una responsabilidad compartida entre la familia, la comunidad y el Estado. Esto es fundamental para entender cómo se configura la afectación en la infancia.

El niño o la niña va a ir respondiendo en su vida psíquica de acuerdo al cuidado que reciba de estas tres instancias. No podemos pensarlo solo de manera individual ni únicamente desde la familia de origen, porque el cuidado de la infancia es una responsabilidad colectiva.

-En la sociedad sigue instalada la idea de “no te metas”. ¿Cómo impacta eso en la protección de las infancias?

-Estamos instalados como sociedad en la cultura del “no te metas”. Eso genera un prejuicio social que lleva a pensar que lo mejor es no intervenir.

Por eso es clave trabajar en educación y prevención, para revertir esa lógica y que las nuevas generaciones entiendan que el cuidado implica intervención activa, no indiferencia.

Históricamente, el niño fue pensado como propiedad privada. Con el tiempo, ese paradigma fue cambiando y hoy se lo reconoce como sujeto de derecho, con avances como la Convención sobre los Derechos del Niño. 

Sin embargo, aunque esto está claro en el plano técnico y profesional, todavía no logra instalarse plenamente en la sociedad. Frente a esto, es necesario generar acciones concretas de prevención. Los distintos gobiernos deberían convocar a especialistas de la temática para diseñar políticas efectivas que permitan intervenir antes de que estos hechos ocurran.

-¿En qué fallamos los adultos cuando estas situaciones se repiten?

-Hay muchos actores sociales involucrados. Por un lado están los pares, la comunidad: vecinos, amigos, personas del entorno. Ante cualquier sospecha de que un niño pueda ser víctima de abuso o violencia, es fundamental conocer los protocolos y saber hacia dónde dirigirse para realizar una intervención.

Por eso es clave contar con herramientas claras, canales de denuncia accesibles -incluso anónimos-e incentivar la intervención social.

Por otro lado, están las escuelas. Deben existir protocolos de actuación ante un niño que llega golpeado a la institución: qué hace el equipo directivo, a quién se recurre y cómo se interviene.

El problema es que no en todas las provincias estos protocolos están actualizados o correctamente implementados. En muchos casos son precarios o antiguos, por lo que es necesario reforzar la prevención en las comunidades educativas.

La escuela interviene, pero muchas veces carece de herramientas al momento de activar los protocolos. Luego interviene el Estado, a través de una justicia que debería contar con equipos técnicos capacitados. Hoy nos encontramos con equipos que, en algunos casos, limitan o condicionan la escucha de lo que realmente ocurre.

A esto se suma una realidad estructural: el recorte presupuestario. Eso genera, por ejemplo, que un profesional deba realizar una cantidad excesiva de pericias mensuales, lo que impide trabajar con la profundidad necesaria.

-¿Qué piensa de la acusación hacia la psicóloga del caso Ángel?

-Cuando se apunta directamente contra la psicóloga, hay que considerar todas las aristas. Ese profesional muchas veces trabaja bajo presión, con salarios bajos y exigencias que no se condicen con la responsabilidad de su rol como perito judicial. Además, los tiempos de evaluación suelen ser muy acotados. A veces sería necesario realizar más entrevistas, aplicar técnicas adecuadas y contar con mayor tiempo para analizar cada caso. Esto no beneficia ni al profesional ni al niño. Y no es un problema aislado: se repite en distintas provincias del país. Hay pocos profesionales para demasiados casos. 

No se trata de justificar responsabilidades individuales, sino de abrir el debate. Si no, todo se reduce a buscar culpables, y eso no es constructivo.

-Está la Ley Lucio, pero algo falló. ¿Qué mecanismos de protección no se implementaron o fallaron en el caso Ángel?

-Es necesaria una capacitación obligatoria y una actualización permanente sobre las formas actuales de violencia en todas las áreas del Poder Judicial.

También debería existir un organismo o comisión que supervise cómo se trabaja en estos casos, porque hoy el sistema funciona de manera fragmentada: cada área actúa por separado, sin articulación.

El problema es que quien recibe la denuncia es quien debe resolver sobre la vida de un niño. Si bien existen mecanismos de detección temprana, faltan acciones efectivas de prevención.

En el caso Ángel, esas acciones no alcanzaron para evitar el desenlace. Por eso es necesario crear una comisión de seguimiento de casos para evitar que los expedientes queden aislados o fragmentados. Esto ocurre con frecuencia.

En Argentina existe la percepción de que la justicia es lenta, pero en estos casos, además de lenta, puede ser negligente. Cuando las víctimas son menores, el tiempo es crítico: en la vida de un niño, el tiempo corre en otra escala. Por eso, la intervención debe ser urgente. Se necesitan equipos mejor formados y recursos que hoy no alcanzan.

Finalmente, es fundamental una justicia objetiva, sin sesgos ideológicos, ya que la protección de las infancias es una responsabilidad colectiva.

-Cuando hay denuncias cruzadas y no se escucha al niño, ¿qué ocurre en el sistema?

-Yo veo todo el tiempo un vicio judicial. Muchas veces los jueces, secretarios o actores del sistema ubican el conflicto exclusivamente en los adultos y lo encuadran como un “conflicto parental de denuncias cruzadas”. En ese proceso, se pierde al niño.

Esto expresa un enfoque adultocéntrico que desvía el eje del caso y deja al niño en situación de vulnerabilidad. Se termina dando más respuesta a los expedientes de los adultos que al cuidado del niño.

-¿Por qué muchas veces se prioriza el vínculo con los progenitores y los procesos de revinculación por sobre la escucha del niño?

-Hoy todavía existe una cierta omnipotencia en los ejecutores judiciales que, en algunos casos, toman decisiones desde su ideología o juicio personal, de manera equivocada y fuera de criterios éticos.

Se habla del interés superior del niño, pero en la práctica muchas veces esto no se cumple. Hay niños que han hablado y no se ha tomado en cuenta lo que dijeron, y las decisiones se resuelven desde el mundo adulto. Esto es moneda corriente.

Uno de los argumentos frecuentes es evitar “el mal mayor” de perder el vínculo o no obstruir procesos de revinculación. Sin embargo, hay límites claros: existen situaciones donde hay estructuras de personalidad psicopáticas, consumos problemáticos o incapacidades para el cuidado de un menor, y en esos casos no puede haber dudas.

Se observan fallos tibios incluso ante evidencias. En muchos casos, los niños no son escuchados porque se sostiene que el rol del decisor es inapelable: “yo tengo la razón”.

Por eso, es necesario trabajar profundamente. Los jueces en la Argentina deberían pensar las infancias. Un error puede llevar a una muerte, por lo que estos roles requieren ética, conciencia y capacitación permanente.

-¿Cómo se relaciona la violencia de género con la violencia infantil en los hogares?

-En el pasado se hablaba de violencia familiar. Luego se avanzó en la diferenciación de tipos de violencias, entre ellas la violencia de género, que es una de las más relevantes. Puede coexistir o no con situaciones de violencia hacia niños. En términos estadísticos, muchas veces aparecen vinculadas, pero no siempre se puede establecer una relación directa.

Es necesario un análisis complejo de cada grupo familiar, ya que las violencias son múltiples y no se explican de manera única.

Cuando se trabaja con víctimas infantiles o juveniles, el abordaje debe centrarse específicamente en la infancia y con perspectiva de derechos. Si bien existe la Ley Lucio, el caso Ángel obliga a reflexionar sobre qué medidas deben modificarse y qué acciones concretas deben implementarse. Sin embargo, no se observan hoy planes concretos de prevención impulsados desde los espacios legislativos, más allá de los discursos.

-¿A quiénes les importan realmente las infancias?

-Es una pregunta angustiante. Da la sensación de que las infancias aparecen muchas veces en contextos electorales o en discusiones legislativas puntuales, donde pueden ser utilizadas dentro de determinados proyectos políticos.

No veo, en general, una inversión real en prevención: ni en presupuesto, ni en tiempo, ni en planificación sostenida.

Síndrome del niño maltratado: señales tempranas

La Lic. Analía Gómez Malacalza nos comenta qué señales pueden dar cuenta de situaciones de maltrato en las infancias y adolescencias:

En general, suelen presentarse dos patrones de comportamiento: por un lado, tendencia al retraimiento o aislamiento, con posibles conductas de autolesión; por otro, cuadros de alta irritabilidad, con cambios bruscos en el comportamiento y ausencia de sonrisa espontánea.

Otro indicador importante es la alimentación. En muchos casos, la angustia se expresa a través de la pérdida de apetito y dietas deficientes. En otros, puede darse el fenómeno contrario: una ansiedad marcada que deriva en un aumento significativo de peso.En todos los casos, se trata de señales asociadas a distintos niveles de desequilibrio emocional y conductual que requieren atención.

Línea 102
Si necesitas ayuda o conoces a alguien que esté expuesto a violencia, llamá al 102. Es un servicio gratuito y confidencial, de atención especializada sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes. Podés llamar ante una situación de vulneración de derechos. Si vivís una emergencia llama al 911.

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