Entrevista
Yasky: “Los tiempos que vienen tienen que ser con el pueblo en las calles”
Después de la inmensa movilización a Plaza de Mayo del 17 de Octubre, el Secretario General de la CTA y diputado nacional del Frente de Todoshizo un balance y planteó un posible recorrido hacia 2023.
-¿Cuál es el balance de la movilización a Plaza de Mayo por el Día de la Lealtad?
-Quedamos entusiasmados por la respuesta multitudinaria y el espíritu fraternal. Confluyeron cuatro vertientes sindicales distintas: la Corriente Sindical Federal y el Fresimona de la CGT, las dos CTA, los partidos políticos que integran el Frente de Todos, militancia barrial, pequeños y medianos empresario, cooperativistas, gente que se sumó al acto espontáneamente. Se pudo conformar un bloque sindical, social y político que pudo expresar en un documento un hilo de propuestas con reformas estructurales que se nutren de la tradición del pensamiento nacional y popular, del peronismo y que nos permiten avanzar hacia iniciativas similares en distintas provincias.
-¿Trazaron un camino y nuevas convocatorias?
-La idea es volver a reunirnos y expresar en forma unificada una demanda que, en principio la han formulado los compañeros del Fresimona (Frente Sindical para el Modelo Nacional) en una reunión con el ministro de Economía, que es el pedido para elevar el piso de Ganancias, que en parte ya fue anunciado pero hay que agregarle una suma fija que permita levantar el salario de los que están más abajo, la universalización de las asignaciones familiares, que se complementa con el anuncio que se hizo de un bono especial para indigentes, y junto con esto hay que pelear por una política que haga frente al rastrillaje de los formadores de precios.
¿Ese es un tema central?
Cada vez que hay aumento de salario se terminan llevando todos esos recursos. Hay que buscar caminos y alternativas para contener la inflación que va esterilizando cualquier esfuerzo hacia una distribución de la riqueza. Si cada aumento de salario, suma fija, aporte del Estado para quienes cobran planes sociales se los terminan llevando los formadores de precios, se alimenta la desigualdad, la pobreza, la inflación, la concentración en pocas manos. Por eso, la movilización popular en el mes de noviembre tendrá alguna fecha sobresaliente, como el Día de la Militancia, que seguramente nos volverán a juntar en las calles. Necesitamos la movilización popular porque los tiempos que vienen tienen que ser con el pueblo en las calles, tienen que ser con el pueblo movilizado para que la derecha que quiere volver a aplicar sus políticas brutales, en tiempos más cortos, con mayor eficacia, con mayor represión no lo pueda hacer.
-¿Cuál es la respuesta a la receta neoliberal de Mauricio Macri y su planteo de regreso a los ´90?
-La derecha tiene que sacarse la careta porque no se puede volver a los ´90 si no se reconoce que ese período fue posible porque estuvo José Alfredo Martínez de Hoz al frente de la economía durante la dictadura genocida. Ellos no se hacen cargo de eso. La continuidad de esa política fue la de Cavallo. Un regreso a los ´90 sería letal para nuestro país, ya lo vivimos: endeudamiento externo, el despojo del sector público, la provincialización del sistema educativo, la destrucción del sistema jubilatorio. La manera de enfrentarlo es construyendo organización, movilización popular y también una propuesta electoral que unifique a todos los sectores del Frente de Todos y nos permita garantizar la articulación de aquellos argentinos y argentinas que no queremos volver a la picadora de carne de las políticas neoliberales.
-La plaza gritó “Cristina presidenta”. ¿Está la Vicepresidenta dispuesta a consolidarse como conductora de ese espacio político?
-Creo que va a conducir el proceso, es la aspiración que tenemos quienes sabemos que no podemos quedar a mitad de camino. Hay un sentimiento muy fuerte en nuestro pueblo que se expresó en esa Plaza que tenía distintos componentes, del movimiento sindical, político y social pero que fue unánime a la hora de expresar ese sentimiento, ese fervor popular bajo la consigna “Cristina presidenta”. Sé que ella tiene la suficiente sensibilidad como para advertir que eso implica un reconocimiento y una responsabilidad desde ella hacia nuestro pueblo.
-¿Cómo se lee la presencia de Máximo Kirchner y de Áxel Kicillof en el acto del 17?
-Creo que es el compromiso de un Partido Justicialista bonaerense que pudo reinventarse, que encontró un liderazgo que lo identifica y lo pone como parte de la construcción de una fuerza política que recupera toda su potencialidad transformadora. El PJ con una presidencia como la de Máximo y con un Gobernador como Áxel que venía esa mañana de tener una paritaria con todo el sector público, con referentes sindicales y de firmar el 95% de aumento y cláusula de apertura, demostrando que cuando hay voluntad política y coraje los salarios de los trabajadores del sector público también se pueden recomponer y que la resignación, el agachar la cabeza frente a la adversidad, para la gente que quiere pelear por la justicia social no existe.
América Latina
«La revolución es el arte de sumar»: el libro que une a Fidel, Silvio y un siglo de historia latinoamericana
El historiador chileno Javier Larraín Parada presenta en Argentina su obra que recorre la figura del líder cubano a través del cancionero del trovador. El libro, editado por Acercándonos Ediciones, propone una lectura política y humanista que desafía las miradas simplificadoras sobre Cuba.
Por Fernando Roperto
El próximo 13 de agosto llega a las librerías argentinas Fidel Castro en la canción de Silvio Rodríguez, la obra del historiador y periodista chileno Javier Larraín Parada, director de Correo del ALBA, editada por Acercándonos Ediciones. El libro propone un recorrido inusual: rastrear la figura de Fidel Castro en el cancionero de Silvio Rodríguez para reconstruir, canción por canción, la trama política, ética y humana de la Revolución Cubana. Una apuesta que llega en un momento preciso: el año del centenario del natalicio del Comandante.
Una lectura que va a fondo
Larraín Parada cuenta que la idea nació de «pensar una y otra vez las canciones del trovador», de darles vuelta constantemente. En ese proceso, Fidel emergió con la misma fuerza que Martí o el Che. Pero fue la figura del Comandante la que concentró la atención del investigador: «Creo en su propuesta política y ética», afirmó el historiador en una entrevista concedida a Acercándonos Cultura. El resultado, según el propio Larraín Parada, no fue tanto un descubrimiento como una confirmación: la profundidad humanista de la obra de Silvio Rodríguez, capaz de iluminar dimensiones del pensamiento castrista que el discurso político convencional suele aplanar o distorsionar.
La obra no se limita a la lírica. Cada canción funciona como una ventana hacia un episodio, un discurso o una actitud vital de Fidel. La canción Nunca he creído que alguien me odia, por ejemplo, dialoga con el «caso Marquitos» y el juicio por la masacre de Humboldt 7, episodio que amenazó con fracturar las fuerzas revolucionarias triunfantes en 1959. Allí, el trovador cita una reflexión clave de Fidel sobre la unidad: «la revolución es el arte de sumar», una frase que resume su concepción del proyecto colectivo como algo más grande que sus propios protagonistas.
Antiimperialismo, coraje y humanidad en clave de canción
Otro núcleo del libro es Los dientes de tiburón, canción que Larraín Parada lee como una intertextualidad directa con la Segunda Declaración de La Habana: aquel documento fundacional del antiimperialismo latinoamericano donde Fidel formuló que «el deber de todo revolucionario es hacer la revolución». La canción de Silvio, en esa lectura, opera como un puente entre el documento político y la sensibilidad popular, trasladando el pensamiento del Comandante a una forma artística que lo amplifica y lo preserva.
El libro también retrata a Fidel en sus dimensiones más humanas: el asaltante del Moncada, el expedicionario del Granma, el jefe guerrillero en la Sierra Maestra, pero también el dirigente que viste de luto junto a su pueblo tras el atentado contra el avión de Cubana de Aviación en Barbados, o el que dialoga con trabajadores y jóvenes sobre el significado de una revolución. Coraje, honorabilidad y compromiso colectivo son los rasgos que emergen, según el historiador, de esa lectura entre canciones y hechos históricos.
Arte y política en la Revolución Cubana
El libro incluye dos anexos que profundizan la relación entre arte y política en los procesos revolucionarios latinoamericanos, con menciones a la Revolución mexicana, la bolchevique, el muralismo, y la explosión cultural de los mil días de la Unidad Popular en Chile. En ese marco, Larraín Parada recorre la historia de la Nueva Trova, la corriente musical de la que Silvio Rodríguez fue fundador en 1972, y que el historiador define como «hija de la Revolución», con todas las tensiones y incomprensiones que eso implicó en ciertos períodos, incluido el llamado «quinquenio gris».
El volumen incluye además una entrevista directa al propio Silvio Rodríguez y un diálogo con el escritor argentino Alejo Brignole, que contextualizan la propuesta en el debate más amplio sobre el lugar de la cultura en los procesos de transformación social. La obra ya fue difundida con orgullo por el propio Silvio Rodríguez, dato que da cuenta del alcance y la legitimidad que el libro alcanzó antes incluso de llegar al mercado argentino.
El legado de Fidel, a cien años de su nacimiento
Consultado sobre qué rescata del legado de Fidel para las nuevas generaciones latinoamericanas, Larraín Parada destacó su «temprano desprendimiento de lo material», su capacidad de trabajar colectivamente, de escuchar, de rectificar, y su rechazo a los personalismos. «Fue un furibundo luchador contra los endiosamientos de cualquier tipo», señaló. Recordó también una máxima que Fidel solía practicar y repetir: «toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz», tomada de José Martí.
Al elegir las canciones que un joven debería escuchar para empezar a comprender a Fidel, Larraín Parada optó por dos: Todo el mundo tiene su Moncada, que retrata al abogado que organizó desde cero un movimiento político sin rendirse ante la derrota, y El aguerrido pueblo de Fidel, «porque ese discurso es muy conmovedor, allí se condensan la rabia, la furia y los valores, sueños más nobles y ansias de justicia de la Revolución«, explicó. En ambas, el elemento central vuelve a ser lo gregario: el amparo colectivo como fundamento de la política revolucionaria.
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