El sociólogo y militante peronista se refiere a los “vueltos” que la dirigencia política ha recibido de las grandes corporaciones extractivas, lo que “silencia” el saqueo de las riquezas naturales. En este sentido, analiza el rol de la figura presidencial y reflexiona sobre quién tiene “realmente el poder” de un país.
Un informe del Registro Nacional de Tierras Rurales, estableció que el 5,23% de las tierras argentinas se encuentran en manos de extranjeros.
En los años ’90 la familia Benetton compró la mayorcantidad de tierras argentinas. Otros dueños extranjeros son The Conservation Land Trust S.A., la empresa chilena Alto Paraná S.A., la empresa suiza offshore Estomonte AG y, aunque sólo posee un pequeño patrimonio de hectáreas en el Lago Escondido de Río Negro, el magnate inglés, JoeLewis, sobresale por haberse apropiado de forma fraudulenta de un espejo de agua, como es un lago.
La Ley de Tierras fue sancionada en 2011 para dimensionar la problemática e indicar quiénes son los dueños extranjeros. Sin embargo, en 2016 el gobierno de Macri modificó por decreto la ley volviendo más laxas las restricciones para la venta de tierras a extranjeros. Más recientemente, el presidente, Javier Milei, eliminó por decreto el límite para que los extranjeros compren tierras argentinas. El DNU de Milei reavivó la polémica sobre la extranjerización ¿Argentina en venta?
En este marco, continúa el reclamo de manifestantes que marchan por la soberanía del Lago Escondido.
Al respecto, Gustavo Koenig, militante peronista, sociólogo de la UBA y Director de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Fundación Interactiva para la Cultura del Agua, dialogó con El Argentino y se refirió a la apropiación ilegal del Lago Escondido.
-“El tema del Lago Escondido no sólo se trata del derecho constitucional de todos los ciudadanos argentinos de acceder al lago, sino que la gravedad institucional tiene que ver con que las hectáreas apropiadas por el magnate Joe Lewis están en zonas de seguridad de fronteras. Lewis lo que hizo fue una maniobra fraudulenta cambiando la composición de la Asociación Civil que estaba comprando las tierras, en principio las presentó con nombres argentinos y después cambió la composición accionaria a su nombre”.
Pero además, Koenig enfatizó que la razón por lo que la justicia no avanza es que “tiene que ver con la política” y agregó que “poner en el centro del debate la cuestión del Lago Escondido, es poner en discusión la cuestión de la soberanía. Por eso el juicio está paralizado y toda la dirigencia se corre de la cuestión de Lago Escondido”.
En este sentido, el sociólogo explicó el planteo que hace como militante peronista en su libro «Ecoperonismo: Recursos Naturales, Soberanía y Ambiente. Geopolítica para la Liberación»:
-“El peronismo no puede deslindarse de las cuestiones que tienen que ver con los recursos naturales, porque el movimiento justicialista es anticolonial. Tiende a defender el territorio nacional de las grandes corporaciones extranjeras. Por eso, el libro plantea como urgente que el peronismo empiece a discutir grandes temas que necesitamos como pueblo argentino, como, por ejemplo, los recursos naturales y la soberanía. Hay una crisis tan grande en el peronismo, que necesitamos volver a la doctrina, actualizarla y tratar de que la política ponga en el centro de la discusión los ecosistemas, el cuidado del medioambiente y la defensa de la soberanía de los recursos naturales. El peronismo necesita convertirse en un movimiento ecologista”.
-¿Hay voluntad política de discutir el tema del extractivismo?
-De los militantes, seguro. De la diligencia política, no lo sé, porque creo que quizás ha vivido de los vueltos de estas grandes corporaciones extractivas, como Monsanto y Barrick Gold Corporation. Perón ya hablaba de ecología y de recursos naturales, de hecho en 1953 le plantea a los militantes que lo más importante era defender los recursos naturales. Entonces tenemos hoy una dirigencia peronista que se olvidó de leer a Perón.
-Javier Milei sacó un DNU eliminando el límite para que los extranjeros compren tierras. ¿Cuál es su visión sobre la defensa de los intereses nacionales?
-No hay una propuesta nacionalista que cuide los recursos naturales desde una perspectiva soberana. El gobierno macrista escondía sus intereses de extranjerización del territorio argentino, en cambio Milei utiliza una estrategia psicológica que, de tanto decirte lo que va a hacer, terminas asimilándolo como algo natural. Es una estrategia de naturalización de la extranjerización.
-En cuanto al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones, ¿a qué riesgos nos enfrentamos?
-Por lo menos hay dos riesgos de máxima gravedad: por un lado, las inversiones extranjeras empiezan a generar procesos que podrían derivar en problemas de fragmentación del territorio argentino. Por otro lado, para incentivar las grandes inversiones no hay ningún tipo de legislación y recaudo sobre el impacto y la protección ambiental. Esto genera procesos de desastres ambientales.
-El Presidente confía en que pronto llegaráninversiones extranjeras. ¿Usted qué cree?
-Norman Briski dijo: “Las inversiones tienen que llegar de nuestra desobediencia, sino seremos nada”. Nosotros necesitamos ser pueblo argentino, nadie va a invertir para que nosotros seamos un pueblo digno. La inversión siempre es para sacar más ganancias de la que ponen. Esto lo entiende cualquiera. Hasta el que quiere poner un quiosco sabe que invierte para sacar más ganancia.
-¿Quién tiene entonces el verdadero poder de un país?
-Quizás tengamos que entender que Trump o Mileifuncionan más como un entretenimiento para la opinión pública y que realmente el poder tiene que ver con estas grandes corporaciones y con los intereses geopolíticos que están repartiéndose las riquezas del mundo.
Milei me parece un problema menor. Hoy la Presidenta de la Argentina es Laura Richardson, jefa del Comando Sur de Estados Unidos, no Milei. Por lo tanto, hoy lo que tenemos que observar son los intereses geopolíticos de Israel, Estados Unidos y Gran Bretaña en el territorio argentino.
-¿Qué se viene con Trump de nuevo presidente de los EEUU?
-Yo creo que se viene algo fuerte con el tema de los recursos naturales. Hay muchos peronistas que se entusiasman con el nacionalismo de Trump frente a este globalismo progresista, pero creo que aquellos que se enamoran de Trump también son desarrollistas porque están queriendo hacer un seguidismo sudamericano al nacionalismo norteamericano. Esto implica rogar que cuando Estados Unidos empiece a recuperar la producción china, nosotros seamos una especie furgón de cola del industrialismo norteamericano. Es decir, tenemos que rogar que vengan a instalarse en nuestro país para dar trabajo.
Los argentinos no tenemos que ser ni globalistas ni nacionalistas norteamericanos, tenemos que ser nacionalistas sudamericanos, es decir, regionalistas.
“Rezamos cada mañana para no dormir en la calle”: huyó de la violencia machista en Argentina y denuncia abandono en España
Valeria De Bernardinis habló con El Argentino sobre la violencia que la obligó a huir del país junto a sus hijos. Hace siete años viven en España entre la precariedad, las secuelas psicológicas y el temor de quedar en la calle, mientras reclaman ayuda urgente del consulado argentino y que la Justicia los reconozca como víctimas para acceder a derechos básicos.
“Vivimos el día a día, prácticamente no tenemos para comer. Rezamos cada mañana para no dormir en la calle esa misma noche”. La frase sale de la boca de Valeria De Bernardinis, pero atraviesa a toda la familia. «Hace 7 años y 145 días» vive en España junto a sus dos hijos menores -hoy 16 y 19 años-, uno de ellos con autismo severo y el otro diagnosticado con trastorno por estrés postraumático. Escaparon de Argentina después de años de violencia extrema, amenazas y denuncias que -asegura- nunca lograron protegerlos del todo.
Hoy, lejos de encontrar tranquilidad, dice sentirse nuevamente abandonada. “El consulado argentino nos ha abandonado literalmente”, denuncia, al tiempo que reclama una vivienda urgente, la restitución de la pensión por discapacidad de uno de sus hijos -suspendida desde febrero- y que la Justicia española finalmente los reconozca a los tres como víctimas de violencia machista, condición que les permitiría acceder a asistencia económica, programas habitacionales y derechos básicos.
Un botón antipánico y 148 denuncias
La historia que hoy la tiene al borde de quedar en la calle comenzó mucho antes de España. Valeria ya era madre de un hijo de 11 años de un matrimonio anterior cuando conoció a Dionisio Ruiz Díaz a comienzos de los 2000. “Él lo quería más que a sus propios hijos”, recuerda con angustia.
Al principio, la violencia fue silenciosa: “Me fue apartando de mis amistades, de todo mi entorno. Me hacía creer que sin él yo no era nadie”. Después llegaron los golpes: “Perdí cinco embarazos por las palizas”. Durante años ocultó la violencia incluso frente a médicos y conocidos. “Decía que me había caído o golpeado con una puerta”, y confiesa que sentía «vergüenza«.
Valeria asegura que convivió durante años con miedo constante. En octubre de 2016 consiguió una perimetral y fue una de las primeras mujeres de Almirante Brown en recibir un botón antipánico. “A mí ese botón me salvó la vida”, asegura.
Pero ni las denuncias ni las restricciones alcanzaron para frenar a su agresor. Según relata, violentaba las órdenes de alejamiento y vigilaba la vivienda permanentemente. Valeria llegó a realizar “59 denuncias en lo civil y 89 en lo penal”. El episodio que terminó de quebrarlo todo ocurrió una semana antes de viajar a España. Según cuenta, su expareja intentó incendiar la casa familiar de Claypole mientras ella y los chicos estaban adentro: “Escondí a mis hijos debajo de la cama y pensé: ‘Que sea lo que Dios quiera’”.
Asimismo, cuenta que la policía llegó después de la activación del botón antipánico y que el hombre «fue detenido con un bidón de combustible en la mano». Sin embargo, horas después recuperó la libertad: “Me dijeron que cuando llegara a mi casa avisara para poder soltarlo”.
Dormían todos juntos en el comedor mientras patrulleros vigilaban la casa durante la noche. Para llevar a su hijo a las terapias necesitaba custodia policial. “A cada hora me llamaban para ver si seguía viva”.
Cabe señalar que la historia de Valeria refleja una problemática estructural que se repite en muchos casos de violencia de género: mujeres que denuncian durante años y aun así continúan expuestas a situaciones extremas. Según el Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, de La Casa del Encuentro, durante 2025 hubo 262 víctimas fatales de violencia de género en Argentina: un femicidio cada 33 horas.
Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.
En esta misma línea, la Asociación Civil “Ahora que sí nos ven” registra que entre el 1 de enero y el 30 de abril de 2026 hubo 80 víctimas fatales de violencia de género: un femicidio cada 36 horas. Casi el 20% de esas mujeres había denunciado previamente y en el 70% de los casos los agresores eran parejas o exparejas.
“Hasta que no subí al avión no sabía si iba a seguir con vida”
Después de aquél episodio, escapar fue la única alternativa posible. Valeria consiguió la autorización del padre para sacar legalmente a los chicos del país, vendió su casa y armó las valijas de madrugada. “Hasta que no subí al avión no sabía si iba a seguir con vida”, confiesa.
El refugio apareció a través de Facebook. Una familia española le ofreció alojamiento después de conocer su historia. Pero cuando llegó, asegura, todo fue distinto: “Me usaron”.
Según relata, le quitaron dinero, contactos y documentación y, cuando “se acabó el dinero”, los echaron de la casa en plena pandemia. “Dormíamos en el piso y nos tapábamos con nuestra propia ropa”.
Durante estos años distintas asociaciones y personas particulares les brindaron ayuda. Pero con el tiempo -dice- muchos terminaron alejándose por el desgaste emocional y económico que implicaba sostener una situación tan prolongada. La sensación de haber cometido un error la acompañó desde el comienzo: “Sentí que había cometido el peor error de mi vida”.
El miedo siguió en España
Los hijos de Valeria llegaron a España siendo apenas chicos. Tenían 9 y 11 años. Atrás habían quedado las denuncias, los patrulleros y la violencia cotidiana. Pero el miedo -asegura- nunca desapareció del todo.
El menor fue diagnosticado con un grave trastorno por estrés postraumático. “El desarraigo es enorme. Mi hijo extraña a su hermano mayor, que se quedó en Argentina, y no puede con todo lo que vivimos”, cuenta.
Según relata, las secuelas psicológicas se profundizaron con los años. El menor atravesó situaciones de bullying y discriminación escolar que terminaron afectando seriamente su salud emocional.
Pero lo peor volvió a ocurrir hace tres años. Valeria asegura que su expareja logró encontrarlos en España y secuestró durante varias horas a uno de sus hijos. “Creo que me desmayé cien veces en ese lapso”.
Todavía hoy recuerda esas horas como uno de los momentos más desesperantes de su vida. Para ella, hubo fallas graves que permitieron el ingreso de su agresor al país. “No falló el juez. Falló la policía”.
“No quiero dormir en la calle con mis hijos”
Siete años después de haber escapado de Argentina, Valeria asegura que volvió a sentir el mismo miedo: quedarse sola, sin protección y sin un lugar donde vivir. “La situación es cada vez peor. Vivimos el día a día. Prácticamente no tenemos para comer”, relata.
Hoy reclama que la Justicia española finalmente cierre el expediente y los reconozca formalmente como víctimas de violencia machista, algo que -según denuncia- permanece paralizado desde hace más de siete años en el Juzgado Nº3 de Sant Feliu de Guíxols.
En España, ese reconocimiento puede habilitar el acceso a asistencia económica, programas de vivienda, apoyo psicológico y otras ayudas sociales específicas. “Hasta que no nos reconozcan como víctimas, no podemos acceder a derechos básicos”, explica.
A eso se suma otra urgencia: desde febrero dejó de cobrar la pensión por discapacidad de uno de sus hijos. “Era lo único que me llegaba. Y hasta eso me sacaron”. Valeria asegura haber presentado toda la documentación requerida, incluida la fe de vida ante el consulado argentino en Barcelona, pero afirma que todavía no obtuvo respuestas.
La situación no es aislada. En distintos puntos de Argentina, familias vienen denunciando suspensiones de pensiones por discapacidad, demoras administrativas y falta de respuestas oficiales, en un contexto atravesado por auditorías impulsadas por el Gobierno nacional que alcanzaron a más de 110.000 beneficios durante el último año.
Pero detrás de los expedientes, las auditorías y las demoras administrativas, la urgencia de Valeria y sus hijos es mucho más simple y brutal: sobrevivir. Sin ingresos estables y con miedo constante a quedarse en la calle, intenta sostener a sus hijos como puede. “No quiero dormir en la calle con mis hijos”, repite.
Y aunque el miedo y el agotamiento parecen haber atravesado cada etapa de su vida, hay una ausencia que todavía le duele más que cualquier otra: la de su hijo mayor, que permanece en Argentina y al que no ve desde hace más de siete años. “¿Sabés lo que daría por un abrazo?”, dice con la voz quebrada.
Si queres colaborar con Valeria:
Banco BBVA a nombre de María Valeria De Bernardinis
“Hoy no sé quién soy”
La historia de Valeria también atraviesa otra búsqueda: la de su identidad. En Argentina, Abuelas de Plaza de Mayo estima que todavía quedan alrededor de 300 hombres y mujeres que podrían haber sido apropiados durante la última dictadura militar y aún desconocen su verdadera identidad. “Yo siempre supe que era adoptada”, cuenta.
Según relata, fue criada por un matrimonio italiano y sufrió violencia durante toda su infancia. “Yo siento que me criaron mis secuestradores”.
Años después, mientras revisaba viejas valijas familiares, encontró partidas de nacimiento y comenzó a investigar sus orígenes. Así fue como Valeria logró descubrir quién era su madre biológica. Se llamaba Teresa Sandoval y trabajaba en una casa de Capital Federal.
“Hay toda una historia oscura detrás”, que incluso la llevó a sospechar que pudo haber sido víctima de apropiación ilegal durante la última dictadura militar. “Cuando mi mamá dio a luz, el hijo de esa familia se fue a Israel y la abuela se suicidó. Hay muchas cosas que nunca pude entender”. Hoy, sigue buscando respuestas: “No sé quién soy”.
Línea 102 Si necesitas ayuda o conoces a alguien que esté expuesto a violencia, llamá al 102. Es un servicio gratuito y confidencial, de atención especializada sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes. Podés llamar ante una situación de vulneración de derechos. Si vivís una emergencia llama al 911.