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Entrevista

Orlando Carriqueo: “Latinoamérica está en un conflicto permanente entre el Estado y las comunidades”

El vocero de la coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Rio Negro sostuvo que hay una mirada racista sobre la problemática de la tierra y los pueblos originarios y repudió el operativo desplegado por el Poder Judicial, los Ministerios de Seguridad de la Nación y de Río Negro.

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Entrevista exclusiva para EL ARGENTINO

-¿En qué situación se encuentran en este momento el conflicto en Villa Mascardi?

La policía del Comando Unificado ha ingresado nuevamente al territorio, está cazando gente. Las siete mujeres que aún están detenidas con dos bebes en la Aeroportuaria y han iniciado una huelga de hambre.

-¿Cuál es el origen del conflicto?

En lo inmediato arrancó en 2017, pero en la historia de la Patagonia y la provincia de Río Negro viene desde la Campaña el Desierto y los cientos de años posteriores donde la distribución territorial despojó a muchas familias del territorio. Los sectores de la derecha siempre pusieron el grito en el cielo porque la comunidad estuviese aquí. Hay una mirada racista sobre la situación y aparecen las denuncias sobre terrorismo, sobre la RAM, algo que no existe, es un invento de Patricia Bullrrich. Durante estos cinco años dos gobiernos provinciales del mismo signo y dos gobiernos nacionales de diferentes partidos, han tomado la misma postura, avanzar con el desalojo y con las fuerzas de seguridad y eso puede ser muy complejo en una zona donde la tensión con las comunidades se empieza a sentir cada vez más fuerte. En la provincia de Río Negro tenemos más de 100 conflictos territoriales.

-¿Dónde se ubican esos conflictos?

En la zona petrolera, cinco desalojos frenados en la zona valle, con municipios, con comisiones de fomento, con Parque Nacionales, con el INTA, con el Ejército, con empresarios mineros, con el gobierno que ha otorgado permisos mineros, con hidrógeno verde porque han entregado 625 mil hectáreas de tierra en la Meseta de Somuncurá con gente adentro. A esto hay que sumarle una estigmatización, un discurso de que somos terroristas, de que el pueblo mapuche viene de Chile y que mató a los Tehuelches todo un sistema bastante aceitado para generar un plafón que avale la represión. Lo que decimos es que el Estado, parte de la sociedad y la prensa han hecho acusaciones sin que la justicia haya verificado o determinado cómo sucedieron las cosas.

-¿Cómo se enmarcan estos conflictos y resistencias en la disputa geopolítica actual?

Todo ese proceso de opresión forma parte del colonialismo, Latinoamérica está en un conflicto permanente entre los Estados y las comunidades. Las comunidades vienen soportando el avance del extractivismo para consolidar un sistema capitalista esquilmando los territorios. Ese es un problema social porque hay un proceso de extranjerización de la tierra. El pueblo Mapuche Tehuelche tiene en la Patagonia más de 3000 años. Si por algo está en peligro es por la extranjerización de la tierra, por la acumulación de distintos procesos que afectan al territorio. Entendemos que el genocidio ha marcado el inicio del Estado moderno en la Argentina. Ese genocidio no es reconocido, son todos los pueblos originarios que están siendo tremendamente avasallados.

-¿Cómo continúa este proceso?

La construcción de estados plurinacionales es posible en la medida en que haya debate social. El primer paso tiene que ser reconocer un genocidio y a partir de ahí que se discuta la identidad de una sociedad que mayormente es indígena y no viene de los barcos. Estas discusiones son parte de ese camino de construir una sociedad distinta. Estamos impulsando que los gobiernos se sienten a dialogar. El Estado tiene que estar sentado porque esto es su responsabilidad.

Entrevista

EXCLUSIVO: Pablo Grillo y la vida después del disparo que lo dejó “casi contándola desde el cielo”

En una charla íntima, el fotógrafo cuenta sobre la vida después del ataque: el apoyo de su familia, lo espiritual, la ausencia de rencor y la esperanza de justicia. También recuerda sus comienzos con la fotografía y los sueños que lo empujan a seguir.

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El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

En una tarde de abril, de esas en las que el sol parece querer quedarse un rato más, la escena tiene algo de refugio: banderines colgados, una foto de Maradona y unos mates que circulan sin apuro. La charla es íntima. Pablo Grillo habla sin solemnidad, con una mezcla de liviandad y profundidad que atraviesa toda la conversación. 

“Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Hoy estamos alucinante, ATR. Estamos bien. Que no es poco”, dice, después de un año que define como “de casi contarla desde el cielo”. Su vida, admite, ya no es la misma. Cambió el ritmo, cambió la forma de moverse y también ciertas rutinas que antes eran naturales. “Ya no hago los mismos recorridos que hacía antes de salir al barrio… no por cuestión de que no lo puedo hacer, sino que no sé cómo hacerlo”.

La transformación también se mete en lo cotidiano, incluso en lo afectivo. Hace quince años que está en pareja, pero todavía no volvió a verla. “Estoy esperando que me llegue el mensaje”, sin enojo, más bien con una calma que sorprende después de todo lo vivido.

La veo con otra carrera, con otro ritmo”, dice sobre la vida. Y, fiel a su forma directa de hablar, lo resume con una imagen brutal: “A lo mejor los noviazgos son para 20 años, o no… pero después te agarra un pelotudo, te pega un bombazo en la cabeza y te entierra”.

El día “D”

El 12 de marzo de 2025 no es un recuerdo lineal, pero tampoco se borró. Hay fragmentos nítidos: dos amigos, los únicos rostros conocidos entre la confusión, y la necesidad de no quedarse solo. “Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.

El momento más crítico fue en la ambulancia. “Ahí sentí que me tenía que dejar hinchar las pelotas. Fueron 10 minutos”. Después, la intervención médica y el sistema de salud hicieron lo suyo: “Con toda la salud pública encima… me fui tranquilizando”.

No habla de miedo. Hace una distinción precisa: “Miedo no. Respeto. Respeto por lo que podría venir”.

Del gendarme que disparó (Héctor Guerrero) no tiene una imagen clara. No recuerda un gesto, ni una reacción. Sí, en cambio, una lógica: la de alguien que cumple un rol sin detenerse. Si lo tuviera enfrente, no imagina revancha. “Le tocaría el hombro y le diría: loco, tenés buena puntería, pero bajá un cambio. Bajá un cambio que tenemos vida por delante”.

Lo que lo sostuvo

En la reconstrucción, hay un sostén claro: su familia. Se aferra a su madre y a su padre, especialmente a su padre, a quien define como un referente. “Mi viejo es un líder para mí. Es un chabón que lo tengo ahí arriba. Y mi vieja también”, y agrega: “El chabón se cargó al hombro lo de los medios y salió en todos los medios”. También a su hermano, con quien creció entre discusiones y peleas típicas de la edad.

Los amigos ocupan otro lugar central. Los nombra con orgullo, como una red que creció incluso en medio de la adversidad. También aparece la ausencia de uno de ellos, que murió en un viaje. Una pérdida que atraviesa el relato con naturalidad, sin dramatizar.

A ese entramado se suma algo más difícil de definir. Grillo no se declara creyente en términos tradicionales, pero reconoce que algo cambió. Las muestras de afecto, los mensajes, las personas que rezaban por él lo llevaron a acercarse a una idea de lo espiritual. “Mucha gente venía y me decía, estamos orando por vos, entonces con esas cosas me fui aferrando un poquito más», comenta. “No es joda ser creyente”, resalta.

Contar y ser contado

La fotografía aparece como hilo de continuidad: “La cámara es un objeto que vi siempre”. Empezó de chico, casi como un juego heredado: su padre tenía una cámara y él la tomó como propia. De los cumpleaños y eventos familiares pasó a formarse y a construir un oficio.

Hoy se define como documentalista. Alguien que sale a buscar historias.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Después de lo que vivió, esa mirada cambió. Ya no se trata solo de registrar, sino de entender mejor lo que está pasando. De anticipar, de leer el contexto.

También cambió su lugar: por primera vez, fue protagonista de una historia que otros contaron. Aun así, no hay rencor. “Cada uno actuó como tenía que actuar”, dice. Y agrega: “no siento rencor, y si lo siento, ya lo voy a liberar”.

Violencia institucional y la búsqueda de justicia

Cuando habla de política, el tono se vuelve más áspero. Recuerda la reacción pública de Patricia Bullrich y la indignación que le generó. Con Javier Milei es más directo, sin matices: “Es una basura”.

Cuestiona el rumbo del país y la dirigencia, y no oculta su posicionamiento político: se define abiertamente como “re-kirchnerista” y mantiene una identificación fuerte con Cristina Fernández de Kirchner, a quien incluso pudo saludar en una videollamada tras su internación y confiesa que le gustaría visitar.

En el plano judicial, su mirada apunta más arriba del autor material. Cree que el proceso no puede quedarse solo en quien disparó. “Agarraron al gendarme, pero las cabezas para arriba, bien, gracias”, dice. Y lo grafica con su propio lenguaje: “Están lavando los tuppers… y no es el único tupper”.

Lo que espera es claro: que la justicia avance y que lo haga de manera integral. “Lo tiene que hacer para que la gente vuelva a creer en ella”.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Lo que viene

Después de pasar un año internado, volvió a su casa en marzo de este año. Pablo hoy se mueve con cierta cautela, pero también con decisión. Se siente acompañado, reconocido incluso por gente que no conoce. Eso todavía lo sorprende.

No volvió a la cancha -es hincha de Club Atlético Independiente, pasión heredada de su padre- por recomendación médica, pero tiene claro que quiere volver a hacer lo que hacía. Salir, estar, registrar. “Voy a ir al mismo lugar y voy a sacar las mismas fotos”, dice.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Sueña con algo concreto: trabajar de fotógrafo, vivir de eso, que su trabajo sea valorado. Algo que antes le costaba decir y ahora no. También aparece un deseo más íntimo: volver a un lugar de su historia, Las Cañas, en Uruguay, donde pasaba los veranos con su familia. Un regreso que no tiene que ver con escapar, sino con recuperar algo propio.

“Valgo tanto”, dice. Y en esa frase, simple y nueva, parece condensarse todo lo que pasó.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Ping pong con Pablo Grillo

¿Messi o Maradona?

“Maradona”

¿Música?

“El rock and roll… y el reggae”

¿Qué es el barrio para vos?

“La vida. Me sacás del barrio y me sacás de la vida”

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