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Gremiales

Despidos y guardias en Blender: trabajadores denuncian represalia por reclamar salarios

El canal de streaming del empresario Augusto Marini desvinculó a entre 20 y 40 empleados luego de que enviaran una nota colectiva reclamando aumentos trimestrales. La conductora Fiorella Sargenti levantó el programa en vivo en señal de solidaridad y denunció la presencia de personal de seguridad armado en la puerta del estudio.

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Blender despidió a trabajadores que reclamaban salarios y una conductora levantó el programa en vivo.

El canal de streaming del empresario Augusto Marini desvinculó a entre 20 y 40 empleados luego de que enviaran una nota colectiva reclamando aumentos trimestrales. La conductora Fiorella Sargenti levantó el programa en vivo en señal de solidaridad y denunció la presencia de personal de seguridad armado en la puerta del estudio. El conflicto expone la trama de negocios de Marini, que simultáneamente avanza sobre el Canal de la Ciudad y cosechó contratos millonarios del Estado nacional.

La pantalla que se fue a negro

Todo ocurrió el jueves 25 de junio durante la transmisión de «Último Aviso», uno de los programas centrales de la grilla de Blender. En un momento que rompió abruptamente el tono habitual del ciclo, la conductora Fiorella Sargenti detuvo la emisión y miró a cámara para informar a la audiencia lo que sucedía puertas adentro. «Perdón, chicos. Está sucediendo una situación laboral con nuestros compañeros: echaron a muchos por hacer un reclamo vinculado con nuestro salario y los aumentos», dijo la periodista, según consta en la grabación que se viralizó en redes sociales.

Sargenti aclaró que no se trataba de ningún artificio para captar atención, uno de los recursos habituales del género streamer. La gravedad del momento fue inmediata: «Hay guardias esperándonos afuera», advirtió antes de abandonar el estudio junto al equipo técnico y los demás integrantes del programa. Segundos después, la transmisión se cortó, la pantalla quedó congelada con el logotipo del canal y Blender dejó de emitir programación. La escena se volvió tendencia en redes sociales en cuestión de minutos.

El detonante: la nota colectiva y la respuesta patronal

El conflicto se desencadenó luego de que la mayoría de los trabajadores enviara una nota colectiva a la empresa reclamando el cumplimiento de acuerdos salariales establecidos antes del inicio del ciclo 2026. Los puntos centrales del reclamo incluían el respeto de los aumentos trimestrales acordados, el pago por jornadas de feriados trabajados y la regularización de compañeros afectados por reestructuraciones internas. Hasta el año pasado, la empresa otorgaba actualizaciones salariales cada tres meses; la nueva propuesta patronal estiró ese plazo a revisiones cada seis meses, según fuentes cercanas al conflicto.

La respuesta de la conducción de Blender fue inmediata y contundente: la desvinculación de un número de trabajadores que los distintos medios ubican entre 20 y 40 personas. Según trascendió, los sueldos en el canal estarían muy por debajo del valor de la Canasta Básica Total, lo que habría profundizado el malestar entre el personal. No es la primera vez que medios de comunicación privados acuden a despidos masivos como respuesta a reclamos colectivos organizados, un patrón que en el contexto del ajuste económico vigente adquiere particular resonancia.

Guardias armados y trabajadores en la puerta

El exempleado Nacho Suárez documentó en sus redes sociales lo que ocurrió detrás de cámara. Según mostró en su cuenta de Instagram, personal de seguridad privada se apostó en las puertas del estudio para impedir el ingreso de los desvinculados. «Aparecieron monitos con armas que no nos dejaban volver a entrar al estudio después de echarnos a varios», escribió Suárez. Más tarde publicó un nuevo video desde la puerta junto a los demás afectados por los despidos: «Acá estamos los despedidos».

El cuadro descripto, trabajadores despedidos apostados en la vereda mientras guardias privados custodiaban el estudio, ilustra con crudeza la dimensión del enfrentamiento. En el mundo del streaming, donde la construcción de marca se apoya en nociones de cercanía, horizontalidad y comunidad, el episodio golpeó con fuerza sobre la narrativa que el propio canal venía construyendo.

El comunicado de la empresa: «valores» como argumento

Horas después del incidente, Blender difundió un comunicado en el que aseguró cumplir con todas sus obligaciones salariales y justificó las desvinculaciones en razones que nada tienen que ver con el reclamo. «BLENDER es una empresa que genera trabajo para más de 100 personas, honra sus compromisos y cumple en tiempo y forma con todas sus obligaciones», expresó la compañía. A continuación, describió a los trabajadores despedidos como «un grupo reducido de personas» que «adoptó conductas incompatibles con los valores de la compañía» al intentar «condicionar el funcionamiento del canal mediante la utilización de su propia pantalla como mecanismo de presión en el marco de una negociación entre las partes».

La retórica empresarial es elocuente: lo que los trabajadores definieron como un reclamo salarial organizado, la empresa lo reencuadró como una violación de «valores». El comunicado no precisó qué aumentos reconoció ni cuáles rechazó, no detalló los montos salariales en disputa y tampoco respondió a las denuncias sobre la presencia de personal de seguridad armado. Cerró con una declaración de continuidad: «BLENDER continuará invirtiendo, generando empleo y trabajando para ofrecer cada día el mejor contenido a su comunidad».

Quién es Augusto Marini: streaming, Estado y Canal de la Ciudad

El conflicto en Blender no puede leerse de manera aislada del perfil de su propietario. Augusto Marini, empresario misionero de 31 años, conduce Cale Group, un holding con actividad en infraestructura, energía, salud, transporte ferroviario, agroindustria y medios de comunicación. En el terreno mediático, controla dos canales de streaming de perfiles radicalmente distintos: Blender, con una identidad más progresista y cultural, y Carajo, el canal identificado con el oficialismo libertario, donde tienen presencia el referente Daniel Parisini («Gordo Dan») y funcionarios, como por ejemplo: Luis Caputo.

En paralelo al conflicto laboral, Marini atraviesa una semana de alta visibilidad por dos frentes. Por un lado, su empresa Motora Argentina recibió una contratación directa por compulsa abreviada de USD 3,8 millones de Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado, para la reparación de material rodante de las líneas Roca y Mitre, en el marco de la emergencia ferroviaria decretada por el Gobierno nacional. Por otro lado, su empresa Cale Group Media fue recomendada como adjudicataria de la licitación del Canal de la Ciudad, al ofrecer un canon mensual de 50 millones de pesos, muy por encima del piso de 10,75 millones fijado como base. Para esa gestión, Marini convocó a Liliana Parodi, exdirectora de contenidos de Grupo América, quien figura también en el epicentro del conflicto en Blender como responsable de la decisión de no renovar contratos.

La acumulación de negocios con el Estado, combinada con la gestión de un canal abiertamente oficialista y ahora con un conflicto laboral en el canal de perfil más independiente, configura un escenario de preguntas que el empresario aún no respondió. Marini negó en declaraciones periodísticas tener vínculos privilegiados con el Gobierno y sostuvo que sus contratos se obtuvieron por mérito propio. «Hay una fantasía de que si soy el dueño de Carajo, soy socio del Presidente», declaró.

Puntos clave

  • La empresa desvinculó a entre 20 y 40 trabajadores de Blender luego de que el personal enviara una nota colectiva reclamando el cumplimiento de aumentos trimestrales acordados.
  • La conductora Fiorella Sargenti levantó el programa «Último Aviso» en vivo en solidaridad con los despedidos; la pantalla quedó a negro y el canal dejó de emitir.
  • El exempleado Nacho Suárez denunció y documentó la presencia de guardias de seguridad privada armados que impidieron el ingreso de los desvinculados al estudio.
  • Blender justificó los despidos en «conductas incompatibles con los valores de la compañía» y negó irregularidades salariales.
  • El propietario de Blender, Augusto Marini, recibió simultáneamente una contratación estatal de USD 3,8 millones y avanza en la adjudicación del Canal de la Ciudad.

Economía 💲

Juez denunciado, acreedores ante la Corte y 700 despedidos: la turbulenta venta de SanCor

La licitación de la histórica cooperativa láctea enfrenta impugnaciones ante la Corte Suprema santafesina, denuncias contra el juez Gelcich y un recurso de un acreedor que también quiere comprar. Con 700 trabajadores ya desvinculados, el cronograma sigue vigente pero bajo presión.

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La quiebra de SanCor Cooperativas Unidas desencadenó una batalla judicial de tres frentes que amenaza con paralizar la licitación de sus activos, valuados en USD 52,1 millones. Un síndico denunció al juez, un bloque de acreedores llegó hasta la Corte Suprema de Santa Fe y un empresario rosarino que también quiere comprar presentó un recurso para suspender el proceso. Mientras tanto, más de 700 trabajadores ya perdieron su fuente de trabajo.

El fin del concurso preventivo y el decreto de quiebra

El Juzgado Civil y Comercial N° 4 de Rafaela, a cargo del juez Marcelo Gelcich, decretó la quiebra de SanCor Cooperativas Unidas Limitada el 22 de abril de 2026, tras el fracaso del concurso preventivo iniciado en 2025 por la inviabilidad estructural y financiera de la cooperativa. La decisión marcó el comienzo de un proceso de liquidación que el propio tribunal definió como orientado a «preservar el valor de la empresa en marcha y las fuentes de trabajo».

Entre el 11 y el 12 de junio, Gelcich aprobó el Pliego de Bases y Condiciones para la licitación pública de los activos de la cooperativa, con una base total de USD 52,1 millones. La venta se estructuró en siete lotes: seis plantas industriales ubicadas en las provincias de Santa Fe y Córdoba, y un séptimo lote que agrupa las marcas y activos intangibles de la compañía, valuados por la Justicia en USD 24,7 millones.

Las plantas industriales incluidas en el proceso son las de Devoto (la más alta valuación individual, USD 7 millones), Gálvez (USD 5,5 millones), La Carlota y Balnearia (USD 5 millones cada una), San Guillermo (USD 2,5 millones) y Sunchales (USD 2,4 millones, con reducción del 20% por el incendio registrado el 7 de junio en el sector de elaboración y fraccionado de leche larga vida, núcleo operativo de mayor valor residual de esa planta). Entre las marcas incluidas figuran SanCor, Mendicrim, Tolem y Quesabores, consideradas por especialistas como el activo intangible de mayor peso económico de la cooperativa.

El golpe sobre el empleo

El impacto laboral del proceso fue inmediato y severo. Al 22 de junio, fecha en que venció el plazo legal de continuidad de las relaciones de trabajo, de los 914 empleados que permanecían activos al inicio de la quiebra, solo alrededor de 178 continuaron vinculados a la empresa; más de 700 fueron desvinculados. La deuda laboral acumulada al momento del colapso incluye 1.860 créditos laborales reconocidos por aproximadamente $69.000 millones, más salarios impagos de varios meses, el medio aguinaldo y aportes retenidos y no transferidos a la obra social OSPIL, la mutual AMPIL y la propia ATILRA (Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina). Solo las obligaciones laborales generadas durante los meses previos al colapso superaron los $14.000 millones.

Pese a haber solicitado formalmente la quiebra ante el Juzgado Civil y Comercial de Rafaela durante el proceso concursal, los trabajadores nucleados en ATILRA sostuvieron como objetivo prioritario la continuidad de la actividad industrial y reclamaron alternativas que preservaran las plantas y las fuentes laborales. La sindicatura dejó constancia de que los empleados no conformaron una cooperativa para intentar adquirir los activos, por lo que el proceso continuó bajo la modalidad de licitación con base mínima.

Tres frentes intentan frenar la licitación

La ofensiva judicial contra el cronograma licitatorio definido por el juzgado de Rafaela se desplegó en tres frentes simultáneos.

El primer frente fue abierto por el síndico Juan Luis Tomat, quien denunció irregularidades en la administración de la quiebra. Entre los principales cuestionamientos, sostuvo que fue excluido del expediente digital durante semanas en las que se adoptaron decisiones relevantes, cuestionó la designación directa de una coadministradora sin el sorteo legal obligatorio previsto por el registro de la Corte, y reclamó que nunca se esclareció el destino de unos 24.000 kilos de queso que permanecían bajo garantía judicial.

El segundo frente lo encabeza el denominado Frente Unificado por la Defensa de SanCor, integrado por acreedores, tamberos, proveedores y exempleados, representados por los abogados Aldo Regali y Juan Manuel Bergallo. El espacio presentó ante la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe una denuncia contra Gelcich y solicitó la apertura de un Jury de Enjuiciamiento contra el magistrado. Entre los argumentos, señalaron «situaciones de subvaluación de activos, falta de transparencia en la gestión de bienes intangibles y la exclusión arbitraria de la sindicatura del expediente digital». Asimismo, interpusieron una Medida Cautelar Autónoma de Prohibición de Innovar para paralizar la licitación. El abogado Regali afirmó que «tenemos argumentos jurídicos para que se detenga el proceso de quiebra de SanCor». El Frente también cuestionó la validez de la declaración de quiebra y el rechazo de un plan de salvataje alternativo, descartado por haber sido presentado, según esa parte, apenas 15 minutos después del dictado de la sentencia.

El tercer frente fue habilitado por el empresario rosarino Gustavo Scaglione, quien acumula una doble condición en el expediente: es acreedor de la cooperativa a través de Fidulac S.A., firma que preside, y al mismo tiempo integra el grupo de interesados en adquirir los activos de SanCor. El 19 de junio, apenas una semana después de que el juez aprobara los pliegos, Fidulac S.A. presentó un recurso de revocatoria con apelación en subsidio para dejar sin efecto la resolución que habilitó la venta o, subsidiariamente, suspender todo el procedimiento hasta que se resuelvan las impugnaciones.

La disputa de fondo: ¿venta integral o fragmentación?

El núcleo económico del recurso de Fidulac apunta a un debate que atraviesa todo el proceso: si la venta fragmentada de plantas y marcas por separado maximiza el valor de los activos o, por el contrario, lo reduce en perjuicio de los acreedores. Según el planteo, la Ley de Concursos y Quiebras establece como principio rector preservar la empresa como unidad económica, y el esquema aprobado por Gelcich contradiría ese principio.

Fuentes con conocimiento del expediente indicaron que «los ‘fierros’ valen poco y nada. Lo que vale es la marca SanCor. Produciendo exactamente lo mismo, pero con esa marca, una empresa puede capturar entre un 10% y un 15% más de valor por producto». El recurso de Fidulac sostiene que «la empresa como unidad productiva presentará un mayor valor que las unidades que la integran consideradas en forma separada». Fuentes cercanas al grupo empresario señalaron además que el cronograma licitatorio «avanzó con una velocidad inusual» y sin agotar las instancias previstas para la intervención de los acreedores.

Fidulac también cuestionó la ausencia de una valuación comparativa entre la venta integral y la venta por partes, la falta de acceso de los acreedores a las tasaciones que sirvieron de base para fijar los precios mínimos, y la rebaja del 20% aplicada a la planta de Sunchales tras el incendio, por considerar que no contó con respaldo en un informe pericial concluyente. Aunque Scaglione no forma parte del Frente Unificado, varios de sus cuestionamientos coinciden con los de ese espacio y con los del síndico denunciante, en particular en lo referido a la transparencia del proceso y al diseño del esquema de venta.

Una disputa colateral se suma al cuadro: dos marcas incluidas en la licitación, Mendicrim y Santa Brígida, son objeto de un conflicto judicial con el fondo holandés BAF LATAM Trade Finance Fund B.V., que reclama derechos sobre esos activos. El pliego establece que el comprador recibirá las marcas libres de restricciones, pero una parte del dinero quedará inmovilizada en una cuenta judicial hasta que haya resolución definitiva sobre esa disputa.

El proceso sigue, pero bajo amenaza

Al cierre de esta edición, ninguna de las presentaciones modificó formalmente el cronograma licitatorio. Al menos seis grupos empresarios manifestaron interés en los activos: Adecoagro, Savencia, Punta del Agua, Elcor, La Tarantela y el grupo vinculado a Scaglione. Sin embargo, la decisión que adopte la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe sobre las cautelares y las denuncias contra el juez Gelcich será determinante. Si el máximo tribunal santafesino hace lugar a la prohibición de innovar o dispone la suspensión del magistrado, todo el proceso quedaría en suspenso, obligando a una revisión integral del expediente.

Lo que está en juego no es solo el destino de los activos de una empresa láctea emblemática, sino también el futuro laboral de centenares de trabajadores y el cobro de deudas por parte de miles de acreedores, entre ellos tamberos y proveedores de economías regionales. En un contexto de caída del consumo y retracción del sector industrial bajo la gestión de Javier Milei, la quiebra de SanCor representa uno de los cierres más significativos de la historia cooperativa argentina.

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