Consumo
Milei festeja «deflación» en Textiles, pero denuncian que es porque «no se vende nada»
«No se vende ni nacional ni importado y las empresas están trabajando con rentabilidades incluso negativas», señalaron desde Pro Tejer y desmintieron el relato del Gobierno.
Lo que tenés que saber
- El sector textil argentino enfrenta una caída de precios del 0,7% en enero.
- La falta de demanda tanto de productos nacionales como importados impacta en la rentabilidad.
- Fundación Pro Tejer explica que la caída de precios no está relacionada con la apertura de importaciones.
- Empresas textiles atraviesan dificultades económicas y luchan por mantener rentabilidad.
- La competencia internacional y la caída en el consumo complican la situación de las empresas.
Un panorama preocupante para el sector textil
En enero de 2025, el rubro de «Prendas de vestir y calzado» registró una caída en los precios del 0,7%, según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Este descenso en los valores fue interpretado por los expertos como una clara señal de la difícil situación que atraviesa el sector textil argentino. A pesar de que algunos economistas vincularon la deflación con la apertura de importaciones y el ajuste de precios por el cambio de temporada, la Fundación Pro Tejer advirtió que esta caída responde principalmente a la falta de demanda, tanto de productos nacionales como importados.
«No se vende ni nacional ni importado»
La Fundación Pro Tejer emitió un comunicado detallando la delicada situación que viven las empresas textiles del país. Aseguraron: «Los precios de la ropa cayeron en enero. Pero esto no se explica por la apertura de la economía ya que, por el contrario, las importaciones de ropa cayeron». Además, destacaron que las empresas están trabajando con rentabilidades incluso negativas y se ven forzadas a hacer esfuerzos para mantener sus operaciones y evitar despidos. «No se vende ni nacional ni importado y las empresas están trabajando con rentabilidades incluso negativas, haciendo un gran esfuerzo para no perder mercado, cubrir al menos una parte de los costos fijos y no despedir personas que les costó formar», precisaron.

La caída del consumo y los costos internacionales
La situación empeora debido a los altos costos en dólares que enfrentan las empresas textiles. Aunque algunos economistas sugieren que la apertura de importaciones y las rebajas de temporada han influido en la deflación, la Fundación Pro Tejer indicó que los crecientes costos y la caída en el consumo asfixian al sector. «Los costos que crecieron en dólares afectan la viabilidad de las empresas en un contexto de facilitación de las importaciones y mantenimiento de la caída en consumo que asfixia a las empresas», explicaron desde la organización.
Luis Caputo y su visión sobre los precios
El ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió a la situación de los precios de la ropa en Argentina en una entrevista. Caputo explicó que las empresas argentinas tienen precios más altos en sus productos debido a la falta de competencia. «Una empresa argentina de ropa que vende en Chile la misma prenda que vende en la Argentina. En Chile, a mitad de precio. Sale u$s250 en Chile y u$s500 acá. No la vende u$s500 en Chile porque hay competencia; hay prendas similares. En la Argentina la vende a u$s500 porque la puede vender, porque no hay competencia», detalló el funcionario.

Caputo concluyó afirmando que la competencia en el mercado argentino permitirá una caída en los precios en los próximos meses. «Esperamos que con competencia baje el precio. Y es lo que va a pasar. La indumentaria va a bajar fuertemente en los próximos doce meses porque va a entrar esa competencia», señaló.
Consumo
La confianza del consumidor cayó 6,78% en CABA y 4,07% entre los hogares de mayores ingresos
El Índice de Confianza del Consumidor elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella subió 2,4% en septiembre y llegó a 41,18 puntos, pero el dato promedio esconde una fractura que el relato oficial prefiere ignorar: en la Ciudad de Buenos Aires cayó 6,78% mensual, y entre los hogares de ingresos altos retrocedió 4,07%. La mejora la traccionaron el Interior del país y, paradójicamente, los sectores de menores ingresos, que aún no sienten haber recuperado lo perdido.
Mientras el Gobierno de Javier Milei celebra la desaceleración de la inflación como prueba de que el modelo funciona, el termómetro del consumo marca una temperatura que no cierra con el discurso oficial. En septiembre, la confianza del consumidor subió en el promedio nacional, pero cayó en la Ciudad de Buenos Aires y entre los hogares de mayores ingresos, que son los sectores que deberían haber sido los primeros beneficiados por el ajuste fiscal y la estabilización cambiaria.
El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella se ubicó en 41,18 puntos en septiembre de 2026, con una suba mensual de 2,37% respecto de agosto y un avance de 3,44% interanual. El relevamiento fue realizado entre el 1 y el 9 de septiembre sobre una muestra de 1.000 casos de población adulta de grandes centros urbanos, con un margen de error de +/-3,5%, y ejecutado por Poliarquía Consultores.
CABA y los más ricos, al margen de la recuperación
Lejos de un rebote uniforme, los datos desagregados revelan un mapa fragmentado. El Interior del país fue el motor de la mejora, con una suba mensual de 5,23% que lo dejó como la región con mayor nivel de confianza: 46,11 puntos. El Gran Buenos Aires también avanzó, 3,33% en el mes. Pero la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró una caída de 6,78% mensual y acumula una baja interanual de 8,53%, con apenas 37,16 puntos, el registro más bajo de las tres regiones relevadas.
La fractura también es visible por nivel socioeconómico. Entre los hogares de ingresos bajos, el ICC trepó 12,33% en el mes y quedó 4,82% por encima del nivel de septiembre de 2025. Entre los hogares de ingresos altos, en cambio, retrocedió 4,07% mensual, aunque todavía se ubicó 2,24% por encima del registro de un año atrás. El resultado final invierte la lógica esperada: la confianza de los hogares de menores ingresos (41,29 puntos) superó levemente a la de los hogares de mayores ingresos (40,95 puntos).
La explicación de esa inversión está en la percepción sobre la situación personal. Entre los hogares de menores ingresos, ese componente trepó 21,73% mensual, mientras que la evaluación de la situación macroeconómica subió 13,40%. Entre los hogares de mayores ingresos, la situación macro cayó 8,89% y la disposición a comprar bienes durables e inmuebles retrocedió 7%.
La situación personal mejora, la economía no convence
Al desagregar el índice por componentes, el de Situación Personal fue el de mejor desempeño del mes, con una suba de 11,33% que lo llevó a 43,04 puntos. Los otros dos componentes, en cambio, tuvieron un comportamiento opuesto: la Situación Macroeconómica cayó 0,75% y el de Bienes Durables e Inmuebles retrocedió 3,42%.
El deterioro de la percepción macroeconómica se concentró especialmente en el corto plazo: la perspectiva económica a un año cayó 3,2% mensual y quedó 6,2% por debajo de septiembre de 2025. A tres años, en cambio, la expectativa mejoró 1% mensual y avanzó 2,4% interanual. En CABA, ese deterioro fue todavía más pronunciado: la evaluación de la situación macroeconómica cayó 9,7% mensual, con un retroceso de 7,2% en las expectativas de corto plazo y de 11,2% en las de largo plazo.
Menos ganas de comprar electrodomésticos, autos y casas
La predisposición a realizar compras importantes también retrocedió. A nivel nacional, el componente de Bienes Durables e Inmuebles descendió 3,4% mensual: la disposición a comprar electrodomésticos cayó 4,4%, mientras que la correspondiente a automóviles y viviendas retrocedió 2%.
CABA volvió a mostrar el peor desempeño en este rubro: el indicador de bienes durables e inmuebles cayó 16,8% en el mes, con una baja de 21,9% en electrodomésticos y de 8% en automóviles y casas. En el Interior, en cambio, el componente general avanzó 4,7% y la predisposición a comprar autos y viviendas mejoró 7,2%.
Pese a la baja mensual, el indicador nacional de bienes durables e inmuebles se mantiene 13,68% por encima de septiembre de 2025, con un crecimiento interanual de 23,45% en el componente de automóviles y casas. Se trata, sin embargo, de una comparación con un piso muy bajo: el año pasado, la caída del consumo había sido de una magnitud que dificulta cualquier lectura lineal de la recuperación.
Lejos del pico de enero de 2025
Más allá del rebote puntual de septiembre, el informe de la Universidad Di Tella deja en claro que la confianza del consumidor está lejos de los niveles que el propio ciclo de Milei alcanzó en su mejor momento. El pico del ICC durante la gestión libertaria se registró en enero de 2025, cuando llegó a 47,38 puntos. Desde entonces, el índice acumula una caída de 13,09%.
La comparación con el piso de enero de 2024, cuando el índice había tocado 35,60 puntos en medio del shock devaluatorio y los primeros megadecretos, muestra una recuperación de 15,67%. Pero ese dato debe leerse con cuidado: el propio piso de 2024 era el resultado de la crisis que el gobierno de Milei generó con sus primeras medidas, por lo que la comparación no es un indicador de bienestar, sino de rebote desde el fondo del pozo.
Las Expectativas Futuras subieron 3,80% en septiembre, mientras que las Condiciones Presentes avanzaron apenas 0,33%. En la comparación interanual, las condiciones presentes están 9,42% por encima de septiembre de 2025, mientras que las expectativas futuras retrocedieron 0,24%. El cuadro que emerge es el de una sociedad que percibe cierta mejora en su situación inmediata pero mantiene serias dudas sobre el rumbo económico del país a corto y mediano plazo, en particular en los sectores que siguieron de cerca los números del ajuste y sus consecuencias.
Lo que tenés que saber
- subió 2,37% en septiembre de 2026 y se ubicó en 41,18 puntos, pero cayó 6,78% en CABA y 4,07% entre los hogares de mayores ingresos.
- El Interior del país fue el motor de la mejora, con una suba mensual de 5,23% y el registro más alto: 46,11 puntos.
- Los hogares de menores ingresos traccionaron la mejora con un alza de 12,33% mensual, y su nivel de confianza superó por primera vez al de los hogares de mayores ingresos.
- La percepción sobre la situación macroeconómica a un año cayó 3,2% y se ubica 6,2% por debajo de septiembre de 2025.
- El índice acumula una caída de 13,09% desde el pico de enero de 2025, cuando alcanzó 47,38 puntos bajo el actual gobierno.
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