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Diego Schwartzman se despidió del tenis en el Argentina Open

A los 32 años, el argentino se retiró tras enfrentar dificultades físicas y emocionales.

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Lo que tenés que saber

  • Diego Schwartzman se retira del tenis profesional tras perder ante Pedro Martínez en el Argentina Open.
  • El Peque no pudo mantener su nivel y cayó 6-2 y 6-2 en segunda ronda.
  • En su carrera, Schwartzman ganó 4 títulos ATP y llegó a estar en el Top Ten.
  • La despedida oficial fue en el ATP 250 de Buenos Aires, donde había ganado en la primera ronda.
  • A los 32 años, el argentino se retiró tras enfrentar dificultades físicas y emocionales.

Una despedida llena de emociones

Este jueves, Diego Schwartzman dio un adiós definitivo al tenis profesional tras su derrota ante el español Pedro Martínez en el Argentina Open. El jugador argentino, que en el pasado alcanzó el puesto número 8 del ranking ATP, cerró su carrera con una caída por 6-2 y 6-2 en la segunda ronda del torneo, luego de haber superado en la primera a Nicolás Jarry. La jornada estuvo marcada por la emoción del público que acompañó al «Peque» con aplausos y ovaciones constantes.

Una carrera con logros y desafíos

A lo largo de su carrera, Schwartzman se destacó por su gran tenacidad y lucha en la cancha. A pesar de no haber alcanzado la cima como otros íconos del tenis argentino, logró conquistar 4 títulos ATP y se convirtió en un referente para muchos. En 2020, llegó a ocupar el octavo puesto en el ranking mundial, pero sus últimos años fueron difíciles. En 2024, se vio relegado al puesto 386° y experimentó dificultades tanto físicas como emocionales, lo que lo llevó a anunciar su retiro en mayo de ese año.

«Oficialmente jubilado», expresó con humor

Al finalizar su partido, el tenista argentino, entre lágrimas, se despidió con las siguientes palabras: «Oficialmente jubilado». En su discurso, destacó lo complicado que resultó mantenerse competitivo en los últimos tiempos. «Intenté estar lo más enfocado posible, pero no podía. La cabeza y el cuerpo no conectaban. Lo competitivo lo tengo hasta el último segundo, pero voy a hacer como que el partido no existió. No tengo más que palabras de agradecimiento», expresó.

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Con mucha emoción, Schwartzman agregó: «Siempre intenté disfrutarlo con la familia, mi novia, mis amigos y mis entrenadores. En cada momento y cada detalle intenté estar con ellos para que disfruten a la par mía. Esto llegó a su fin y me va a tocar disfrutar desde otro lado». Además, al referirse a su carrera, dijo: «Todos estos años fueron increíbles. Argentina ha tenido monstruos del tenis y yo no les toqué ni los talones, pero toqué otra fibra en la gente. Eso hizo que me quieran y fue espectacular».

Decisión tomada en 2024

En mayo de 2024, Schwartzman ya había decidido poner fin a su carrera profesional. A través de sus redes sociales, comunicó que su despedida oficial se realizaría en el ATP 250 de Buenos Aires. A pesar de sus esfuerzos por mantenerse en competencia, los problemas físicos y la falta de motivación llevaron al «Peque» a tomar la difícil decisión de retirarse del tenis profesional a los 32 años.

EL TEXTO COMPLETO

¡Qué viaje! Cuántos momentos que jamás imaginé, cuántas anécdotas que jamás soñé, cuánta gente conocí, que me ayudó a crecer, que me enseñó tanto, que me convirtió en un jugador y una persona mucho mejor de lo que alguna vez alguien creyó que sería incluyéndome.

Cada rincón de la cancha, cada segundo entrenando, cada punto compitiendo, cada momento fui inmensamente feliz. Lo viví con tanta intensidad que hoy me resulta difícil mantener. Todos esos momentos tan lindos se han convertido en algo que hoy lleva peso y me cuesta seguir disfrutando plenamente. Por un lado, dejar una vida que me dio tanto es una decisión demasiado difícil, pero, por otro lado, lo feliz que fui jugando al tenis me impulsa a seguir queriendo mantener la sonrisa dentro y fuera de la cancha como siempre lo hice. Sin embargo, hoy esa sonrisa por momentos me cuesta encontrarla. En mi interior, un animal competitivo me impide disfrutar, jugar y viajar como solía hacerlo. Quiero que mis últimos torneos sean una decisión propia. Que este 2024 sea de esa manera, ojalá teniendo la oportunidad de competir en los torneos que más disfruto. Y en 2025, en Argentina, poder tener mi momento final, el más hermoso cierre que pueda imaginar.

A mis entrenadores, preparadores físicos, fisios, Luchito Spena, mis rivales, compañeros. A mis amigos que los amo. Mis hermanos y mis viejos que desde chiquito volamos demasiado alto cumpliendo sueños en familia, y sin ustedes nada hubiera sucedido, Euge que es la mejor compañera que me podía tocar para compartir la vida y Pico que fue un gran Guía desde que tengo uso de razón en mi carrera. Gracias! Gracias de corazón.

El tenis me ha dado todo lo que tengo y mucho más que llevaré conmigo para siempre. Fue un viaje maravilloso y ustedes fueron una parte vital de él. Por eso quería comunicarlo acá y agradecerles porque “El Peque” tuvo una vida de gigante.

Diversidad

El ánima y el ánimus contra Milei: la gran oportunidad trans

Por Alejo Brignole.

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Por Alejo Brignole*

La agresión brutal contra las trabajadoras trans en los Bosques de Palermo madrugada del domingo 1 de noviembre de 2026, no puede entenderse como un hecho policial aislado, un mero brote de locura individual o un emergente azaroso de ciertamarginalidad nocturna.

En la Argentina actual, este tipo de ataques representa el espejo de la violencia social planificada desde las estructuras del poder formal. La agresión física en el espacio público es el correlato directo y material de una violencia discursiva e institucional que expresa diariamente el Poder Ejecutivo. Es decir, Javier Milei y su psicótico y sumiso entorno. 

Cuando el Estado desmantela las políticas de protección, estigmatiza las identidades diversas y valida el sálvese quien pueda como única brújula moral, el tejido social se desgarra y legitima la violencia y el odio contra los sectores históricamente más vulnerados.

Para diseccionar la profundidad de esta ofensiva cultural y económica, resulta útil recurrir a las herramientas que la psicología profunda y la sociología política nos han legado. En su vasta obra sobre la estructura de la psique, Carl Gustav Jung describió el ánima como el correlato femenino inconsciente en el hombre, y el ánimus como el elemento masculino inconsciente en la mujer. Y, –creo yo– estas dos energías arquetípicas, resultan sincréticas –cooperativas y complementarias– en el género trans. 

Estas categorías no representan meros roles de género biológicos, sino fuerzas energéticas, arquetipos de sensibilidad, acción, receptividad y logos que habitan en el inconsciente colectivo. Autores contemporáneos que han analizado la intersección entre psicoanálisis y política (como los teóricos de la Escuela de Frankfurt) señalan que el capitalismo tardío —en su versión ultraindividualistay de mercado— exaltan la violencia masculina (el ánimus) como modelo social y operante. Por la misma razón, el modelo de Milei exalta un ánimuspatológico: una racionalidad instrumental desalmada, una competitividad destructiva, el culto a la fuerza abstracta del dinero y un desprecio absoluto por el cuidado mutuo, que tradicionalmente se asocia al principio del ánima, lo femenino y dador de vida.

En este escenario de devastación material y simbólica, el género trans adquiere una centralidad no solo identitaria, sino estrictamente geopolítica y revolucionaria. Al romper con el modelo cultural binario y transitar con audacia las fronteras de lo masculino y lo femenino, las identidades transencarnan una confluencia única de las energías del ánima y del ánimus. No se trata de una fusión pasiva, sino de una síntesis dialéctica y disruptiva: la fuerza y la determinación para disputar el espacio público (atributos masculinos) unidas a la profunda empatía, la lógica del cuidado comunitario y la defensa de la vida (atributos del ánima femenina).

Como explican teóricas de la talla de Judith Butler en Deshacer el género (libro de 2004), los cuerpos que desafían las normas matrices del Estado no solo ponen en crisis la noción biológica del sexo, sino que desestabilizan las estructuras de dominación que sostienen al propio sistema económico. La existencia trans es, en sí misma, un acto de resistencia colectiva frente a la homogeneización que el capital necesita para disciplinar a la fuerza de trabajo.

Esta síntesis arquetípica dota a la comunidad transde una potencia política inédita en este momento histórico de la Argentina. Frente a un gobierno que avanza en la destrucción planificada del Estado nacional, las instituciones públicas, las universidades y los sistemas de salud, la resistencia no puede limitarse a los viejos métodos de la política tradicional y burocrática, muchas veces domesticada por el miedo o la conveniencia. El sujeto trans, habituado a sobrevivir en los márgenes y a construir redes de subsistencia allí donde el mercado solo ofrece exclusión, posee la agudeza social necesaria para diagnosticar la crueldad del régimen actual. Por lo tanto, no se trata únicamente de reclamar cupos o derechos sectoriales; el desafío histórico actual es asumir un rol de vanguardia y conducción en un frente amplio de resistencia popular. ¡Hoy el colectivo trans tiene del poder de salir todo junto a la calle y decir “¡Fuera Milei, aunque nos cueste la vida”!

Esta oportunidad histórica de liderar una transformación profunda no puede concretarse de manera aislada. La potencia política del movimiento trans encuentra su aliada natural y estratégica en las feministas: aquellas mujeres realmente politizadas que entienden que la emancipación no pasa por el feminismo liberal de gestión o de mera representación institucional, sino por la lucha de clases, la defensa del territorio y la soberanía popular.

Autoras fundamentales como Silvia Federici, en su célebre libro Calibán y la bruja, han demostrado históricamente cómo el desarrollo del capitalismo requirió el disciplinamiento violento de los cuerpos de las mujeres y la destrucción de los lazos comunitarios. La convergencia entre el feminismo popular politizado y el movimiento transrepresenta la unión de las fuerzas que el sistema necesita atomizar para reinar. Cuando la combatividad de las mujeres organizadas en los barrios, las fábricas, las aulas y las calles se articulecon la insurgencia vital de las identidades trans, se dará forma a un bloque histórico capaz de impugnar de raíz el proyecto neofascista.

El horizonte de esta alianza es nítido y urgente: la defensa del Estado nacional frente a su desmantelamiento total y el desplazamiento, mediante la movilización popular y legítima contra un gobierno que aniquila a una Nación entera. La pulverización de los salarios, el hambre planificadaen los comedores populares, el abandono de los pacientes oncológicos y la entrega de los recursos naturales a los capitales transnacionales configuran un escenario de tierra arrasada que compromete la supervivencia misma de las futuras generaciones. Ante la magnitud de este ataque, la respuesta debe ser proporcionalmente contundente. La organización popular tiene el derecho y el deber ético de poner freno a la barbarie y recuperar las riendas del destino común, barriendo con los experimentos teóricos que utilizan a la población como material de descarte.

La historia enseña que las grandes transformaciones y las revoluciones no surgen de los despachos oficiales ni de los consensos biempensantes de las élites, sino de las periferias, de los cuerpos agredidos que deciden decir basta y organizar su rabia. El dolor por las compañeras atacadas en los Bosques de Palermo debe transformarse en combustible político y en lucidez estratégica. La confluencia arquetípica de las energías psíquicas y sociales en el sujeto trans, sumada a la experiencia acumulada del feminismo popular y combativo, ofrece a la Argentina la oportunidad de construir una alternativa política real. Es la hora de consolidar ese frente unificado en las calles, de disputar el sentido de la Patria y de liderar una reacción colectiva que acabe con este modelo necrófilo… ¡Serán quizás, ustedes, hermanas trans, las elegidas para la liberación nacional! 

Ojalá no pierdan esta histórica oportunidad.

*Alejo Brignole es escritor, analista internacional y miembro de la “Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad».

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