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Energía

Tarifazo en cuotas: el Gobierno vuelve a subir el gas y la luz en plena ola de frío

El Poder Ejecutivo dispuso aumentos del 2,81% en gas y del 1,5% en electricidad para las facturas que llegarán desde el 1° de junio, mientras los entes reguladores reconocen mayores costos de distribución a las empresas y la provincia de Buenos Aires aplica subas adicionales de hasta el 14%

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El Argentino Diario-Tarifas de luz y de gas.

El Gobierno oficializó nuevas subas de gas y electricidad para junio en medio del ajuste pactado con el FMI

★ En la antesala del invierno, cuando el consumo de energía se dispara y el bolsillo de los hogares se tensa al máximo, el Gobierno de Javier Milei volvió a recargar las boletas de los servicios públicos. Según los nuevos cuadros tarifarios que aprobaron los entes reguladores, las facturas de gas aumentarán un 2,81% y las de electricidad un 1,5% a partir del 1° de junio, en una nueva vuelta de tuerca de un esquema de quita de subsidios que ya lleva más de dos años y que recae, una vez más, sobre los usuarios.

Las cifras del nuevo tarifazo

El incremento del gas se ubica por encima de la inflación estimada para mayo, que las consultoras privadas proyectan por debajo del 2,6%. La suba eléctrica, en cambio, quedó por debajo de esa referencia a nivel nacional, aunque el impacto real depende en gran medida de los entes reguladores provinciales, lo que abre la puerta a aumentos mucho más pronunciados según la jurisdicción.

Las medidas fueron formalizadas mediante resoluciones publicadas en el Boletín Oficial y alcanzan a los usuarios de Edenor, Edesur y Metrogas. Lejos de tratarse de un ajuste menor, el detalle de la letra chica revela el verdadero beneficiario: el Costo Propio de Distribución (CPD) reconocido a las empresas eléctricas trepará un 4,68% para Edesur y un 4,75% para Edenor respecto de mayo. Es decir, mientras se comunica un aumento «moderado» del componente final, se garantiza una rentabilidad reforzada a las distribuidoras privadas.

El doble golpe bonaerense

El relato oficial de la «desaceleración tarifaria» se desmorona apenas se cruza la General Paz. El gobierno de la provincia de Buenos Aires, que conduce Axel Kicillof, oficializó este viernes mediante la Resolución 399/2026 del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos un nuevo aumento eléctrico que impactará en las facturas de junio y julio, con incrementos que oscilan entre el 6% y el 14% según el nivel de subsidio de cada usuario.

Desde el área energética bonaerense fueron explícitos al señalar el origen del problema: el ajuste incorpora, según indicaron fuentes oficiales, «un ajuste significativo del precio mayorista de la energía debido a la fuerte quita de subsidios nacionales durante el mes de mayo». En otras palabras, la motosierra nacional sobre los subsidios se traslada en cascada a las tarifas que pagan millones de familias del conurbano, que ya enfrentaron este verano cortes masivos de luz por las deficiencias en el servicio de Edenor y Edesur.

Subsidios que crecen pese al ajuste

El argumento central del oficialismo para justificar cada tarifazo, la necesidad de eliminar subsidios para ordenar las cuentas públicas, choca con los propios datos del sector. Un informe de la consultora Economía & Energía, dirigida por el economista Nicolás Arceo, reveló que entre enero y abril de 2026 las erogaciones energéticas del Estado alcanzaron los USD 1.240 millones, más del doble de los USD 604 millones registrados en igual período de 2025, quebrando la tendencia descendente de los años previos.

En la misma línea, el Instituto Interdisciplinario de Economía y Política (IIEP) de la UBA y el Conicet estableció que el total de subsidios nacionales destinados a energía, transporte y agua aumentó un 14% en términos reales durante el primer trimestre de 2026 respecto del mismo período del año anterior, una suba explicada en parte por los mayores costos de abastecimiento energético. La paradoja resulta elocuente: pese a los tarifazos sucesivos, los subsidios rebotan, mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) continúa exigiendo más ajuste como condición del programa que co-gobierna la economía argentina junto al ministro Luis Caputo.

El esquema regresivo de fondo

Las nuevas tarifas se aplican bajo el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), vigente desde enero, que eliminó la segmentación por niveles y dejó topes diferenciados de consumo subsidiado: hasta 300 kWh mensuales en los meses de mayor demanda, como junio, y 150 kWh en los templados. Todo consumo que supere esos límites se abona a tarifa plena, sin asistencia estatal. El diseño, presentado como una «corrección de distorsiones», profundiza en los hechos un traslado del costo de la energía desde el Estado hacia los hogares, en un país donde la soberanía energética y el acceso a servicios esenciales deberían operar como un derecho y no como una variable de ajuste fiscal.

Según información confirmada por fuentes oficiales, el Gobierno decidió desacelerar el ritmo de quita de subsidios en ambos servicios para amortiguar el impacto de la inflación, un reconocimiento implícito de que el esquema aplicado durante los últimos meses se volvió insostenible para una parte creciente de la población.

Puntos clave:

  • El gas aumentará un 2,81% y la electricidad un 1,5% a nivel nacional desde el 1° de junio, según los cuadros tarifarios de los entes reguladores.
  • El Costo Propio de Distribución reconocido a las empresas subirá 4,68% (Edesur) y 4,75% (Edenor), por encima del aumento final al usuario.
  • La provincia de Buenos Aires oficializó subas eléctricas de entre 6% y 14%, atribuidas a la quita de subsidios nacionales de mayo.
  • Las erogaciones energéticas del Estado se duplicaron en el primer cuatrimestre de 2026 (USD 1.240 millones), según la consultora Economía & Energía.
  • El esquema SEF mantiene topes de consumo subsidiado y traslada a tarifa plena todo excedente.

Desregulación

Vaca Muerta parada, aceiteras sangrando y sin margen para negociar: el “kiosco” de Sturzenegger les salió caro

La parálisis de los prácticos, desencadenada por el Decreto 690/2026 de Sturzenegger, ya golpea a las aceiteras, paraliza la construcción de la terminal offshore de Vaca Muerta Oil Sur y amenaza el abastecimiento energético. El Gobierno enfrenta un vacío legal para forzar el retorno a las tareas porque los trabajadores, profesionales independientes, no integran un sindicato.

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El Argentino Diario-Federico Sturzenegger.
Sturzenegger desreguló sin negociar y ahora paga el precio: el conflicto portuario revela el límite del decreto como único método de reforma.

La interrupción del servicio de practicaje en todos los puertos del país cumplió su segundo día sin que el Gobierno nacional encontrara una salida al conflicto abierto por la implementación del Decreto 690/2026, la norma promovida por el ministro de Desregulación, Economía y Producción, Federico Sturzenegger, para reformar de raíz las reglas del sector vigentes desde 1991. Lo que el funcionario presentó como la demolición de un «kiosco regulatorio» se convirtió en un bloqueo real de la principal arteria comercial del país, con consecuencias que ya se extienden más allá de los muelles.

El nudo legal que inmoviliza al Gobierno

La particularidad estructural del conflicto es también su talón de Aquiles para la Casa Rosada: los prácticos no están organizados bajo un sindicato reconocido, sino que operan como profesionales independientes que, de forma coordinada, decidieron no aceptar nuevos contratos tras la entrada en vigencia de la nueva normativa. Esa condición jurídica impide al Ejecutivo dictar una conciliación obligatoria, el instrumento habitual con el que el Estado interviene para frenar medidas de fuerza en actividades esenciales.

La Prefectura Naval Argentina intentó sortear ese obstáculo con intimaciones perentorias a los profesionales para que retomaran las tareas, invocando el carácter de servicio público que reviste el practicaje. La respuesta de los prácticos fue ratificar la medida. El panorama, por tanto, se vislumbra sin resolución inmediata.

Qué cambió el decreto y por qué los prácticos rechazan

El Decreto 690/2026 introdujo modificaciones sustanciales al reglamento del practicaje: exime de contratar prácticos a capitanes extranjeros con experiencia acreditada; amplía las dimensiones de embarcaciones para las cuales la asistencia es obligatoria; elimina el límite de cupos para la inscripción como práctico, lo que erosiona directamente los ingresos de quienes ya ejercen la actividad; y habilita a la Prefectura a prestar el servicio, incorporando al Estado como competidor directo de los profesionales privados.

Sturzenegger sintetizó la lógica del decreto con una frase que se volvió el eje del debate: «La Argentina necesita que sus ríos sean una autopista para el desarrollo, no un kiosco regulatorio.» Los prácticos, en cambio, advirtieron que las modificaciones afectan la seguridad náutica y reducen de manera drástica sus condiciones laborales y de ingresos, sin que mediara ninguna instancia de negociación previa con el sector.

El costo que escala: aceiteras, Vaca Muerta y energía en riesgo

La parálisis abarca desde Ushuaia hasta la Hidrovía Paraná-Paraguay y golpea con mayor intensidad sobre el Río de la Plata y el río Paraná, corredores por donde circula cerca del 80% de las exportaciones e importaciones argentinas. Las terminales del Gran Rosario, San Lorenzo y Timbúes concentran el mayor volumen de embarcaciones detenidas.

Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), describió el impacto económico en términos concretos: «Cada demora de barco es un taxi que va cobrando entre 50 y 100 mil dólares por día.» Idígoras también advirtió sobre un riesgo reputacional de largo plazo: «Argentina puede entrar en una lista de país sucio, un país inseguro a la hora de cumplir con sus contratos de exportación», declaró.

En la provincia de Neuquén, el conflicto alcanzó al corazón del proyecto energético más ambicioso del país. La restricción operativa en el puerto de Bahía Blanca detuvo la construcción de la terminal offshore de Vaca Muerta Oil Sur, al impedir la realización de maniobras portuarias pautadas para el avance de las obras. La afectación directa a ese proyecto, que el propio Gobierno presentó como una inversión estratégica de largo plazo, agrega una contradicción difícil de sostener al discurso oficial.

La Cámara Argentina de Energía (CADE) informó que las operaciones portuarias de sus empresas asociadas están interrumpidas por la «indisponibilidad de prácticos por un conflicto cuyas causas son ajenas al sector que representan», y alertó sobre posibles dificultades de abastecimiento por inconvenientes en el transporte de insumos energéticos.

Desregular sin negociar: una metodología que acumula conflictos

El conflicto portuario no es un caso aislado en la gestión de Sturzenegger. La metodología de imponer reformas estructurales por decreto, sin instancias previas de consulta con los actores afectados, ya generó fricciones en el sector editorial con la amenaza de derogar la Ley de Defensa de la Actividad Librera, y en otras ramas de la economía donde la «desregulación» chocó con resistencias sectoriales. En el caso del practicaje, esa lógica produjo un cierre total de una actividad que el propio decreto define como esencial.

La pregunta que el Gobierno no logra responder es de fondo: ¿cómo se desregula un servicio declarado esencial sin prever mecanismos de transición ni instancias de acuerdo con quienes lo prestan? La respuesta, por ahora, la está dando el mercado: con los puertos cerrados y el comercio exterior paralizado.

  • El Decreto 690/2026 de Sturzenegger desreguló el practicaje vigente desde 1991 sin negociación previa con el sector.
  • El Gobierno no puede dictar conciliación obligatoria porque los prácticos operan como profesionales independientes, no como sindicato.
  • CIARA alertó que cada barco demorado genera costos de entre 50.000 y 100.000 dólares diarios y daña la reputación exportadora del país.
  • La construcción de la terminal offshore de Vaca Muerta Oil Sur quedó paralizada por la restricción en el puerto de Bahía Blanca.
  • La CADE advirtió sobre riesgos de abastecimiento energético por la interrupción de operaciones portuarias en sus empresas asociadas.
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