Producción
La industria creció 2,5% y mostró solidez a pesar de los pronósticos
Su buen desempeño durante el primer cuatrimestre la ubicó incluso por encima del nivel de actividad económica general, que creció 1,5 % interanual entre enero y marzo, de acuerdo con datos del Indec.
Por Emiliano Bonanotte
La actividad industrial acumuló en el primer cuatrimestre del año un incremento del 2,5% y logró la suba más alta en los últimos cinco años para ese lapso, a contramano de los pronósticos de analistas y consultoras que, en general, esperaban una contracción.
El buen desempeño la ubicó incluso por encima del nivel de actividad económica general, que creció 1,5 % interanual entre enero y marzo, de acuerdo con datos del Indec (la industria subió 2,7 % en ese período).
Las líneas de financiamiento a tasa subsidiada que ofrece el Gobierno nacional, la agilización de las importaciones a partir del uso del swap con China, la robustez de la demanda local y la propensión al gasto e inversión privados en un contexto de alta inflación, son algunas de las principales razones que explican el crecimiento fabril, de acuerdo con el análisis de funcionarios, industriales pyme y especialistas.
La solidez mostrada por la industria cobra más importancia al tener en cuenta la compleja coyuntura macroeconómica, atravesada por una importante escasez de divisas a consecuencia de la sequía que desplomó las exportaciones agroindustriales.
¿Por qué creció la industria en un contexto que se preveía más negativo? En diálogo con Télam, el secretario de Industria y Desarrollo Productivo, José Ignacio de Mendiguren, respondió que «porque hay una decisión de estabilizar la macroeconomía desde el crecimiento y el desarrollo», a partir «de una batería de políticas públicas activas para que el sector privado crezca».
En esa línea, el funcionario resaltó la importancia de los Créditos Argentinos (CreAr), al definirlos como «el programa de financiamiento más grande de la historia reciente, que puso a disposición 1 billón de pesos para que las empresas inviertan».
Una de las principales amenazas para el sostenimiento de la actividad era y es la merma de ingresos de dólares debido al golpe que la sequía generó en la agroindustria, principal sector exportador del país.
Como resultado, la falta de divisas complica poder afrontar el pago de todas las importaciones que necesita la actividad para funcionar, lo que a su vez amenaza con detener el crecimiento económico de los últimos dos años.
En ese marco, el Gobierno viene trabajando en distintas alternativas para obtener las divisas faltantes, y el uso del swap de monedas con China para abonar las importaciones provenientes de aquel país fue uno de los instrumentos generados en los últimos meses.
El Banco Central (BCRA) informó el último jueves que «desde abril se autorizaron SIRA en yuanes por un equivalente de US$ 2.900 millones».
En diálogo con Télam, el presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, resaltó que «el uso de yuanes fue muy importante para acelerar las compras a través del sistema SIRA. Todo aquello que pueda ser importado en moneda china es un proceso que sale más rápido», afirmó.
La Consultora Sarandí, dirigida por Sergio Chouza, agregó que «a pesar de todos los obstáculos y restricciones para acceder a reservas para traer insumos, la mayor parte de las empresas encuentra alguna salida del laberinto».
En su informe semanal, planteó que «ya sea usando dólares propios, comprando en el mercado financiero, obteniendo financiamiento o esperando los tiempos burocráticos, el sector privado tiene incentivos muy fuertes para no frenar la producción dado el vigor de la demanda».
Entre las razones del crecimiento en los primeros meses del año, Sarandí añadió un factor: la alta inflación acelera la inversión y el consumo privado porque la adquisición de bienes y servicios funcionan como «cobertura» frente al aumento de precios, lo que le pone «un piso alto al nivel de actividad».
De cara a lo que resta del año, De Mendiguren aseguró que «contra los pronósticos de muchos, creemos que la economía y la industria van a crecer», y agregó que «la utilización de la capacidad instalada industrial, algo que muestra concretamente cómo estamos, se ubicó en abril 2 puntos por arriba de lo que fue el año pasado y está en 68,9%, el mayor nivel para un primer cuatrimestre desde hace más de siete años».
En una sintonía parecida, Rosato descartó un escenario recesivo aunque postuló que puede haber una «desaceleración en el crecimiento» lo que, de acuerdo con su mirada, está atado a que «el poder de compra de los salarios ha caído por la inflación».
El empresario remarcó que la demanda en algunos sectores industriales sigue siendo muy fuerte, lo que tracciona al resto, y mencionó como casos emblemáticos a los sectores automotriz y energético.
El Indec mostró que la «Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear» creció 14,4 % en los primeros cuatro meses del año, y los «Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes» subieron 12,3 %.
Las Industrias metálicas básicas también impulsaron fuertemente la actividad industrial, al subir 13,1 % interanual entre enero y abril.
Las mencionadas son segmentos clave porque tienen fuertes encadenamientos con una numerosa red de proveedores y producen derrames productivos y de demanda hacia otros rubros, impulsando también la actividad de éstos.
Al respecto, Rosato explicó que «las proyecciones que hay en sectores como sector petróleo, gas, minería, este autopartista, son muy importantes. Y esas inversiones van a arrastrar de alguna manera al mercado interno, a todo el sector pyme, a toda la industria», aseveró.
Sobre el tema, De Mendiguren resaltó que en el quinto mes del año «la producción de vehículos creció 15% interanual y tuvo el acumulado enero-mayo de mayor producción desde 2014».
El funcionario también destacó que «la tasa de inversión hoy es del 17,3%, la más elevada de los últimos 14 años», y remarcó que «el empleo formal en la industria lleva 34 meses de crecimiento».
Economía 💲
Seis de cada diez máquinas paradas: la metalurgia en su piso más bajo desde la pandemia
La actividad metalúrgica cayó 6,1% interanual en agosto y acumula una contracción de 5,6% en 2026, con la capacidad instalada hundiéndose al 39,6%. El sector opera en niveles equiparables a los de la salida del COVID-19, mientras el empleo cede y más de una de cada diez empresas ya registra atrasos en sus obligaciones.
Seis de cada diez unidades de capacidad productiva permanecieron sin utilizar durante agosto en el sector metalúrgico argentino. No es una cifra de coyuntura: es el retrato de una industria que lleva casi un año sin encontrar el piso de su caída, con una utilización de la capacidad instalada que se desplomó al 39,6%, un nivel que el propio sector compara con los meses más oscuros de la salida de la pandemia de 2020.
El dato surge del relevamiento mensual del Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), correspondiente a agosto de 2026. La caída interanual fue de 6,1%, con un descenso mensual de 3,9% respecto de julio, lo que consolida una contracción acumulada de 5,6% en lo que va del año.
Bienes de Capital y Fundición, los más golpeados
La crisis no respetó rubros: la caída afectó a la totalidad de los segmentos industriales y cadenas de valor relevados. Sin embargo, los descensos más pronunciados se concentraron en los eslabones que traccionan la inversión y la producción estructural. Bienes de Capital registró la baja más severa, con una contracción de 11,1% interanual, seguido por Fundición con una caída de 7,9%, donde las propias fábricas remarcaron la escasez de pedidos y la debilidad de la demanda.
El resto de los sectores completó un cuadro de repliegue generalizado: Carrocerías y remolques retrocedió 6,6%; Autopartes bajó 6,4%; Equipos eléctricos cedió 4,4%; y Maquinaria agrícola cayó 2,7%.
El empleo también sangra: caída en todas las provincias
La contracción productiva arrastra al empleo. El sector registró una baja interanual de 2,5% en la nómina de trabajadores y una caída mensual de 0,3%. Ninguna provincia del rubro se salvó de la tendencia negativa.
Entre Ríos encabezó los descensos con una caída de 8,8% interanual; Córdoba retrocedió 7,8%; y la provincia de Buenos Aires bajó 7,3%, con menciones explícitas de los operadores a la combinación de menores pedidos y competencia importada como factores determinantes. Santa Fe disminuyó 4,4% y Mendoza registró una baja de 0,8%.
Por cadena de valor, los proveedores vinculados a la Construcción sufrieron el golpe más fuerte con una retracción de 9,3%, mientras que los de Consumo Final cayeron 8,8%.
«Sin horizonte de recuperación»: la advertencia de ADIMRA
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, fue categórico al presentar los datos: «La producción metalúrgica continúa sin mostrar una recuperación significativa, demostrado en que seis de cada diez unidades de capacidad productiva permanecieron sin utilizar y no permite vislumbrar un horizonte de recuperación».
Del Re agregó una señal de alarma adicional: «El 10,3% de las firmas metalúrgicas registra atrasos en sus obligaciones», y reclamó condiciones concretas para «una recuperación sostenida de la inversión, la producción y el nivel de actividad». La advertencia implica que más de una de cada diez empresas del sector ya opera al borde de la mora, una señal que anticipa posibles cierres o reestructuraciones si la tendencia no se revierte.
El informe de ADIMRA describe el nivel de utilización de la capacidad instalada como uno que «refleja un uso muy acotado del aparato productivo y confirma el carácter recesivo del actual escenario industrial, similar a los niveles de salida de la pandemia de 2020». La comparación con la crisis sanitaria no es retórica: es una señal de que la desindustrialización en curso no responde a un shock externo puntual, sino a un proceso sostenido de retracción que la política económica vigente no logra, o no intenta, revertir.
Lo que tenés que saber
- La actividad metalúrgica cayó 6,1% interanual en agosto y acumula una contracción de 5,6% en lo que va de 2026.
- La utilización de la capacidad instalada se hundió al 39,6%, un nivel comparable a la salida de la pandemia de 2020.
- Bienes de Capital registró la mayor caída sectorial con una baja de 11,1% interanual.
- El empleo metalúrgico retrocedió 2,5% interanual y ninguna provincia escapó a la tendencia negativa.
- El 10,3% de las firmas del sector registra atrasos en sus obligaciones, según ADIMRA.
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