Consumo
Consumos con tarjeta y pasajes al exterior de más de US$ 300 por mes pagarán un extra del 25%
La medida abarca también a los considerados bienes suntuarios o «de lujo» comprados en el exterior, como automóviles y motos de alta gama, jets privados -pequeños aviones; embarcaciones de uso recreativo -barcos; bebidas alcohólicas premium; relojes, perlas, diamantes y otras piedras preciosas, máquinas tragamonedas y máquinas para minar criptomonedas.
El Gobierno nacional resolvió hoy que los consumos en moneda extranjera con tarjeta de crédito y débito en pasajes y paquetes turísticos que superen los US$ 300 al mes pagarán una percepción extra del 25% de concepto de adelanto del impuesto a los Bienes Personales, que dará como resultado un tipo de cambio de $300 en base a los valores actuales, dijeron fuentes oficiales.
La medida abarca también a los considerados bienes suntuarios o «de lujo» comprados en el exterior, como automóviles y motos de alta gama, jets privados -pequeños aviones; embarcaciones de uso recreativo -barcos; bebidas alcohólicas premium; relojes, perlas, diamantes y otras piedras preciosas, máquinas tragamonedas y máquinas para minar criptomonedas, añadieron los informantes.
Considerando un tipo de cambio del dólar del Banco Nación de $150, si se le adiciona el Impuesto PAIS (30%), la percepción a cuenta de Ganancias (45%) y la percepción de 25% a cuenta de Bienes Personales, el valor de la operación por dólar será de $ 300.
Los consumos por un valor inferior a US$ 300 por mes seguirán pagando el tipo de cambio de $262 vigente en la actualidad, correspondiente al tipo de cambio oficial más el Impuesto PAIS y la retención del 45% de Impuesto a las Ganancias.
El objetivo de la medida -que comenzará a regir mañana luego de su publicación en el Boletín Oficial- es evitar el establecimiento de cupos y favorecer el acceso al mercado para la importación de bienes intermedios o necesarios para la producción local, al mismo tiempo que encarece el acceso para actividades no esenciales y de un segmento reducido de la población.
En ese sentido, unas 3 millones de personas realizaron consumos con tarjeta en dólares en agosto último, de las cuales 2,8 millones hizo gastos por menos de US$ 300 en el mes, a un promedio de US$ 22 dólares cada uno -equivalentes al 19% del total de gastos con tarjeta del mes-.
Mientras que 200 mil personas hicieron gastos superiores a US$300 -por un monto promedio de US$ 1.314, equivalentes al 81% del total de gastos con tarjeta-.Si se tiene en cuenta los datos de agosto como parámetro, no se verán afectados el 93% de las personas con consumos en dólares con tarjetas, que suelen usarla para pagar consumos de aplicaciones y streaming (Youtube, Spotify, Netflix, etc.), aseguraron las fuentes.
Por último, los servicios contratados en el exterior de recreaciones y actividades artísticas como recitales, actividades deportivas, entre otros gastos de esparcimiento, deberán pagar el impuesto país del 30% para girar dólares al exterior.
Además, cada sujeto del exterior (por ejemplo, artista musical) recibe la retención del impuesto a las ganancias que le practica el sujeto local que paga la contratación.
Consumo
Las pymes minoristas acumulan ocho meses en rojo: cayeron 2,7% en agosto
El comercio pyme cerró agosto con una baja mensual del 2,7% a precios constantes y profundizó la retracción acumulada del año, que ya alcanza el 2,4%, según la CAME. Pérdida de poder adquisitivo, tarifazos y endeudamiento de los hogares siguen siendo el telón de fondo.
Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas volvieron a retroceder en agosto. Según el relevamiento mensual de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la caída fue del 2,7% en términos reales respecto de julio, y el acumulado entre enero y agosto ya marca una retracción del 2,4% frente al mismo período del año anterior. Los datos confirman que el consumo popular no encuentra piso y que el discurso oficial sobre la recuperación sigue sin traducirse en el mostrador de los comercios del interior del país y de los barrios.
El ajuste que se cobra en el bolsillo de los que compran
La CAME identificó tres factores estructurales que condicionaron el consumo durante agosto: la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, el aumento de las tarifas de servicios públicos y el nivel de endeudamiento de los hogares, que limita la capacidad de gasto discrecional. A esos elementos se sumó el fin del período vacacional de invierno, que habitualmente genera un pico de consumo en julio y deja un vacío de demanda en las semanas siguientes.
El resultado concreto fue que los consumidores priorizaron los productos considerados esenciales y postergaron el resto. Una conducta que no es nueva, sino la consolidación de un patrón de ajuste del gasto familiar que se repite desde que la gestión de Javier Milei instaló los aumentos de tarifas como política de Estado, acumulando subas que según el IIEP (UBA-CONICET) ya superan el 525% desde diciembre de 2023 en la canasta de servicios y transporte.
Los comerciantes: entre la resignación y la espera
La percepción del sector empresarial pequeño y mediano refleja el desgaste acumulado. Según el relevamiento de la CAME, el 47,4% de los comerciantes consultados afirmó que su actividad se mantuvo sin cambios respecto de agosto del año pasado, aunque ese porcentaje bajó 0,7 puntos frente a julio. Más preocupante es el dato que sigue: el 46,5% sostuvo que su situación empeoró, dos puntos más que el mes anterior. Solo el 6,1% registró alguna mejora.
El ánimo inversor está en el piso. El 57,9% de los empresarios considera que no es un buen momento para invertir en sus negocios; apenas el 13,5% evalúa que las condiciones son favorables. Un dato que anticipa más cierres, menos contrataciones y menor dinamismo en la economía local para los próximos meses, en contradicción directa con el relato del gobierno sobre una recuperación en marcha.
Rubro por rubro: perfumería arriba, bazar y alimentos abajo
El comportamiento sectorial fue heterogéneo pero con más perdedores que ganadores. De los siete rubros relevados por la CAME, cuatro cerraron agosto con resultado positivo en la comparación interanual. Perfumería lideró el crecimiento con un 12,8%, seguida por Textil e indumentaria (más 6,4%) y Calzado y marroquinería (más 1,2%). También sumó, aunque de manera marginal, el sector de Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción (más 0,3%).
En el extremo opuesto, Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles registró la caída más pronunciada, del 4,8% interanual. Le siguieron Alimentos y bebidas (menos 2,5%) y Farmacia (menos 0,5%). La caída en alimentos es especialmente significativa: en un contexto de canasta básica alimentaria que acumula variaciones interanuales superiores al 32% según el INDEC, que los volúmenes de venta retrocedieran habla de una compresión real del consumo de primera necesidad.
El único oasis: el comercio digital sigue creciendo
La única nota positiva en el panorama general fue el canal online. Las ventas digitales de los comercios que también cuentan con local físico crecieron 17,6% interanual en agosto, con una mejora adicional del 0,4% frente a julio. El dato confirma una tendencia estructural: el comercio electrónico avanza como alternativa de supervivencia para las pymes en un contexto donde el tráfico de clientes en los locales físicos no se recupera.
Sin embargo, ese crecimiento digital no compensa la retracción del canal presencial. La mayoría de las pymes minoristas no tiene la infraestructura tecnológica ni el capital de trabajo para migrar completamente al e-commerce. El avance del comercio online es, en buena medida, el avance de las plataformas sobre un sector que el ajuste fue vaciando de clientes.
Ocho meses sin rebote: la promesa que no llega
Los datos de agosto de la CAME se encuadran en una serie de caídas que se extiende por al menos ocho meses consecutivos. En julio, el comercio pyme había reportado siete meses seguidos en terreno negativo; en agosto, esa racha se prolonga. La recuperación del consumo que el gobierno prometió como derivación natural de la baja de la inflación mensual sencillamente no está ocurriendo a la velocidad ni con la intensidad que el discurso oficial sugiere.
La razón es estructural: los salarios reales se recuperaron lentamente y desde una base muy erosionada por las devaluaciones y los tarifazos de los primeros meses de gestión. El consumo popular no se reactiva con una inflación mensual del 2,5% cuando el salario promedio perdió entre un 20% y un 30% de su poder adquisitivo real desde diciembre de 2023, y cuando cada mes una porción creciente del ingreso familiar se va en tarifas de luz, gas, agua y transporte.
Los números de la CAME
- Las ventas minoristas pyme cayeron 2,7% en agosto a precios constantes, según la CAME, y acumulan una baja de 2,4% en lo que va de 2026.
- El 46,5% de los comerciantes afirmó que su situación empeoró respecto de agosto del año anterior, dos puntos más que en julio.
- El 57,9% de los empresarios del sector considera que no es un buen momento para invertir en sus negocios.
- Alimentos y bebidas cayó 2,5% interanual; Bazar y decoración, 4,8%. Perfumería fue la excepción positiva con 12,8% de suba.
- El comercio electrónico creció 17,6% interanual pero no compensa la retracción del canal presencial para la mayoría de las pymes.
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