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Consumo

Se vienen las Fiestas y escasea la oferta de gaseosas

En las góndolas se observa que falta el agua mineral y bebidas gaseosas, tanto las que forman parte del programa Precios Justos, como las otras. También continúa el problema para encontrar aceites a los valores más económicos.

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En los distintos supermercados que formaron parte de nuestra recorrida semanal se observó, mayoritariamente, una escasa oferta en bebidas gaseosas y agua mineral, en momentos en que se aproximan las fiestas de Fin de Año y también las altas temperaturas hacen crecer la demanda. Además, las marcas que forman parte de Precios Justos aparecen en faltantes y el resto, sobre todo las de la línea Coca-Cola, presentan valores que superan los 500 pesos, en sus botellas de más de dos litros.

En esta oportunidad, el relevamiento de precios de EL ARGENTINO alcanzó a locales de las cadenas Coto, Día % y Carrefour Exprés de la localidad de La Tablada en el partido de La Matanza y en el barrio porteño de Parque Patricios. Si bien continúa, en general, el respeto de los valores fijados en el programa Precios Justos, también se nota cierta escasez de productos en las góndolas.

El dato significativo está relacionado con los faltantes de agua mineral, en este caso, de la Nestlé y Eco de los Andes de 1,5 litro que figuran en Precios Justos a 104 y 94 pesos, respectivamente, mientras si se encuentra la Villa del Sur de 1,65 litro que cuesta 108 pesos. De todas maneras, la poca oferta de botellas y bidones de agua mineral es notoria, aunque se argumentó que hubo una gran demanda en los últimos días por las altas temperaturas, pero hay quienes la atribuyen a cierta especulación ante la llegada de Navidad y Año Nuevo.

También ocurre algo similar con las gaseosas, que alcanza a las primeras marcas y no tanto a las más económicas o las “propias” de los supermercados. Una de las críticas de los consumidores está vinculada a que el plan gubernamental decidió congelar el precio hasta marzo de la 7-UP y la Coca Cola, pero en sus versiones Ligth, a 183 y 321 pesos. No obstante, sobre todo en los locales de Carrefour Expréss y Día %, no así en los Coto, “se ve poca oferta de gaseosas y si están las de la línea Coca-Cola que son las más caras. Ahora que vienen las fiestas, la gente quiere ir llevando para tener y descomprimir un poco el bolsillo cuando haya que comprar para la comida, pero se encuentra con este problema”, contaron los clientes consultados por EL ARGENTINO.

Por otra parte, se repite el escenario con el tema aceites. Los que figuran en el listado de Precios Justos comenzaron a faltar, tales los casos del Cocinero mezcla o Natura de 900 cc., en desmedro del Lira que tiene un valor superior.

Consumo

El sueldo que no alcanza: la brecha entre inflación y salarios destruye el consumo de las familias argentinas

Los datos cruzados del INDEC y del Ministerio de Capital Humano revelan que los salarios perdieron terreno frente a los precios tanto en marzo como en el primer trimestre del año. La brecha acumula presión sobre las familias trabajadoras en un contexto de tarifas disparadas y canasta básica que no cede.

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El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.

Salarios contra inflación: el poder adquisitivo sigue cayendo y el consumo interno se resiente

★ En marzo de 2026, la inflación registrada por el INDEC fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, creció apenas un 2,4%. La diferencia, de un punto porcentual, puede parecer menor en términos abstractos, pero se convierte en un deterioro concreto y mensurable para los hogares que dependen de un salario para subsistir.

La tendencia se sostiene al ampliar el horizonte temporal. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 9,4%, en tanto que los salarios medidos por el RIPTE avanzaron un 8,6%. Eso significa que, incluso en el período en que el Gobierno anuncia una desaceleración inflacionaria, los ingresos de los trabajadores no logran seguir el ritmo de los precios.

Un deterioro que se acumula sobre otro deterioro

El dato de marzo no emerge en el vacío. Se monta sobre una base salarial ya diezmada por años de ajuste. Desde el inicio de la gestión libertaria de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema de tarifas y precios relativos golpeó con dureza desproporcionada a los sectores de ingresos fijos. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), los servicios y el transporte público acumularon subas que superaron el 525% desde entonces, con el transporte liderando la escalada con un incremento cercano al 912%.

En ese marco, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, de acuerdo a datos del propio INDEC. Estas cifras confirman que el alimento sigue siendo el campo donde más se siente la erosión del salario real, aun cuando el índice mensual dé señales de moderación.

El «sueldo disponible» y el efecto sobre el consumo

Más allá del RIPTE, el impacto real sobre las familias se mide en lo que los economistas denominan «salario disponible»: lo que efectivamente queda en el bolsillo luego de cubrir las obligaciones básicas como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En la medida en que esas obligaciones fijas crecen más rápido que los ingresos, el margen para el consumo de otros bienes se contrae.

Este es el mecanismo que explica la debilidad del consumo interno. Cuando las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a gastos no postergables, el gasto en indumentaria, electrodomésticos, esparcimiento y otros rubros se retrae. Ese retroceso se traslada a la cadena productiva, deprimiendo la actividad industrial y comercial y generando un círculo de contracción que las cifras macroeconómicas oficiales tienden a subvalorar.

La discusión sobre el indicador

El Gobierno nacional cuestiona la representatividad del RIPTE como indicador de la evolución salarial, aduciendo limitaciones en su composición. El índice tiene características metodológicas específicas: considera únicamente los puestos de trabajo con una antigüedad mínima de 13 meses, incluye tanto al sector privado como al público nacional, provincial y municipal (solo para las cajas previsionales transferidas al SIPA), y contabiliza exclusivamente los componentes remunerativos hasta el tope imponible para aportes al sistema de seguridad social.

Estas restricciones son reales y deben tenerse en cuenta al interpretar el indicador. Sin embargo, la propia existencia de estas discusiones metodológicas no cancela la tendencia que los datos revelan, y que otros indicadores como el Índice de Salarios del INDEC o los convenios colectivos homologados refuerzan consistentemente: los ingresos de los trabajadores retroceden frente a los precios.

Estanflación como escenario de fondo

Los datos de abril de 2026 agregan otro elemento al diagnóstico. Consultoras como Eco Go y Equilibria proyectaron una desaceleración de la inflación hacia el 2,5% mensual, pero los combustibles presionaron con subas del 10,4%, generando una inercia que neutraliza cualquier alivio puntual en los alimentos. Esta dinámica configura un escenario de estanflación persistente: economía que no crece, precios que no ceden lo suficiente y salarios que no alcanzan.

El panorama es especialmente crítico en un contexto de deuda externa con el FMI que condiciona la política fiscal. El ajuste del gasto público comprometido con el organismo, que en el primer trimestre de 2026 implicó una caída adicional del 5,1% interanual en el gasto primario, reduce la capacidad del Estado de compensar la caída del poder adquisitivo mediante transferencias sociales, jubilaciones actualizadas o políticas de ingresos.

Puntos clave:

– En marzo de 2026, la inflación (3,4%) superó al crecimiento del RIPTE (2,4%), según datos del INDEC y del Ministerio de Capital Humano.
– En el primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación acumulada frente a 8,6% de suba salarial.
– La Canasta Básica Alimentaria registró una variación interanual del 32,8% en marzo de 2026.
– Los servicios y el transporte público acumulan aumentos superiores al 525% desde diciembre de 2023.
– El ajuste del gasto primario cayó un 5,1% adicional en el primer trimestre de 2026, agravando la pérdida de ingresos disponibles.

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