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Consumo

Era Milei: las ventas de electrodomésticos cayeron un 33% en los primeros seis meses del año

Las ventas en tiendas físicas disminuyeron un 37%, mientras que las ventas online cayeron un 19%.

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Un reciente informe privado reveló que la venta de electrodomésticos en comercios minoristas cayó un 33% en los primeros seis meses del año, reflejando el impacto profundo de la crisis económica sobre el consumo. Esta contracción afectó tanto a las tiendas físicas como a las plataformas de ventas online, siendo el sector de telecomunicaciones el más perjudicado, con una caída interanual del 49%.

Ventas en picada: las tiendas físicas las más afectadas

Según el relevamiento de NielsenIQ, la caída fue más pronunciada en el primer trimestre del año, con una baja del 39%, mientras que en el segundo trimestre la contracción moderó levemente, alcanzando el 27%. Las tiendas físicas experimentaron la peor parte, con una disminución del 37% en sus ventas, mientras que las plataformas online registraron una caída del 19%.

Este cambio en el comportamiento de los consumidores muestra un incremento del 5% en las compras por Internet, lo que representó un crecimiento del 2% en la facturación con respecto al año anterior. A pesar de la crisis, la digitalización del consumo sigue ganando terreno.

Telecomunicaciones, el rubro más golpeado

Dentro del sector de electrodomésticos, el segmento de telecomunicaciones, que incluye celulares y equipos relacionados, fue el más afectado, registrando una contracción del 49% en comparación al año anterior. Otros sectores también experimentaron caídas significativas, como los pequeños electrodomésticos (-22%) y el rubro de climatización (-20%).

Milagros Bin, gerente de Atención al Cliente de NielsenIQ, explicó que «las categorías de Celulares y Televisores, las más vendidas dentro de la Línea Marrón, fueron las que registraron las mayores disminuciones tanto en unidades como en facturación, contribuyendo al descenso general del 33%». Además, Bin señaló que «en el mix de ventas también pierden participación tanto en volumen como en ingresos».

Perspectivas futuras

A pesar de la caída generalizada, Bin destacó que «el crecimiento del comercio online y la resiliencia de algunos sectores ofrecen una perspectiva más matizada». Si bien el mercado de electrodomésticos enfrenta una caída significativa, la tendencia hacia el comercio digital y una leve recuperación en el segundo trimestre podrían indicar una estabilización en los próximos meses. La evolución de estas tendencias será clave para determinar si la recuperación observada en la segunda mitad del año se mantendrá.


Los números del primer semestre

  • Las ventas de electrodomésticos cayeron un 33% en los primeros seis meses del año.
  • El sector de telecomunicaciones fue el más afectado, con una baja interanual del 49%.
  • Las ventas en tiendas físicas disminuyeron un 37%, mientras que las ventas online cayeron un 19%.
  • El comercio online creció en un 5%, mostrando un cambio de hábito en los consumidores.

Consumo

El sueldo que no alcanza: la brecha entre inflación y salarios destruye el consumo de las familias argentinas

Los datos cruzados del INDEC y del Ministerio de Capital Humano revelan que los salarios perdieron terreno frente a los precios tanto en marzo como en el primer trimestre del año. La brecha acumula presión sobre las familias trabajadoras en un contexto de tarifas disparadas y canasta básica que no cede.

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El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.

Salarios contra inflación: el poder adquisitivo sigue cayendo y el consumo interno se resiente

★ En marzo de 2026, la inflación registrada por el INDEC fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, creció apenas un 2,4%. La diferencia, de un punto porcentual, puede parecer menor en términos abstractos, pero se convierte en un deterioro concreto y mensurable para los hogares que dependen de un salario para subsistir.

La tendencia se sostiene al ampliar el horizonte temporal. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 9,4%, en tanto que los salarios medidos por el RIPTE avanzaron un 8,6%. Eso significa que, incluso en el período en que el Gobierno anuncia una desaceleración inflacionaria, los ingresos de los trabajadores no logran seguir el ritmo de los precios.

Un deterioro que se acumula sobre otro deterioro

El dato de marzo no emerge en el vacío. Se monta sobre una base salarial ya diezmada por años de ajuste. Desde el inicio de la gestión libertaria de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema de tarifas y precios relativos golpeó con dureza desproporcionada a los sectores de ingresos fijos. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), los servicios y el transporte público acumularon subas que superaron el 525% desde entonces, con el transporte liderando la escalada con un incremento cercano al 912%.

En ese marco, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, de acuerdo a datos del propio INDEC. Estas cifras confirman que el alimento sigue siendo el campo donde más se siente la erosión del salario real, aun cuando el índice mensual dé señales de moderación.

El «sueldo disponible» y el efecto sobre el consumo

Más allá del RIPTE, el impacto real sobre las familias se mide en lo que los economistas denominan «salario disponible»: lo que efectivamente queda en el bolsillo luego de cubrir las obligaciones básicas como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En la medida en que esas obligaciones fijas crecen más rápido que los ingresos, el margen para el consumo de otros bienes se contrae.

Este es el mecanismo que explica la debilidad del consumo interno. Cuando las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a gastos no postergables, el gasto en indumentaria, electrodomésticos, esparcimiento y otros rubros se retrae. Ese retroceso se traslada a la cadena productiva, deprimiendo la actividad industrial y comercial y generando un círculo de contracción que las cifras macroeconómicas oficiales tienden a subvalorar.

La discusión sobre el indicador

El Gobierno nacional cuestiona la representatividad del RIPTE como indicador de la evolución salarial, aduciendo limitaciones en su composición. El índice tiene características metodológicas específicas: considera únicamente los puestos de trabajo con una antigüedad mínima de 13 meses, incluye tanto al sector privado como al público nacional, provincial y municipal (solo para las cajas previsionales transferidas al SIPA), y contabiliza exclusivamente los componentes remunerativos hasta el tope imponible para aportes al sistema de seguridad social.

Estas restricciones son reales y deben tenerse en cuenta al interpretar el indicador. Sin embargo, la propia existencia de estas discusiones metodológicas no cancela la tendencia que los datos revelan, y que otros indicadores como el Índice de Salarios del INDEC o los convenios colectivos homologados refuerzan consistentemente: los ingresos de los trabajadores retroceden frente a los precios.

Estanflación como escenario de fondo

Los datos de abril de 2026 agregan otro elemento al diagnóstico. Consultoras como Eco Go y Equilibria proyectaron una desaceleración de la inflación hacia el 2,5% mensual, pero los combustibles presionaron con subas del 10,4%, generando una inercia que neutraliza cualquier alivio puntual en los alimentos. Esta dinámica configura un escenario de estanflación persistente: economía que no crece, precios que no ceden lo suficiente y salarios que no alcanzan.

El panorama es especialmente crítico en un contexto de deuda externa con el FMI que condiciona la política fiscal. El ajuste del gasto público comprometido con el organismo, que en el primer trimestre de 2026 implicó una caída adicional del 5,1% interanual en el gasto primario, reduce la capacidad del Estado de compensar la caída del poder adquisitivo mediante transferencias sociales, jubilaciones actualizadas o políticas de ingresos.

Puntos clave:

– En marzo de 2026, la inflación (3,4%) superó al crecimiento del RIPTE (2,4%), según datos del INDEC y del Ministerio de Capital Humano.
– En el primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación acumulada frente a 8,6% de suba salarial.
– La Canasta Básica Alimentaria registró una variación interanual del 32,8% en marzo de 2026.
– Los servicios y el transporte público acumulan aumentos superiores al 525% desde diciembre de 2023.
– El ajuste del gasto primario cayó un 5,1% adicional en el primer trimestre de 2026, agravando la pérdida de ingresos disponibles.

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