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Consumo

Los alimentos subieron 2,4% en una semana: ¿se dispara la inflación de marzo?

Es la suba más fuerte en los últimos ocho meses.

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En la tercera semana de marzo, los precios de los alimentos subieron un 2,4%, lo que ha alterado las expectativas de una estabilización en el costo de los productos básicos. Este incremento mensual del 3,2% según un informe privado de la consultora LCG.

El aumento de 2,4% en la tercera semana de marzo representa el repunte más fuerte en los últimos ocho meses. Este brusco incremento sigue a una semana anterior en la que los precios se mantuvieron estables. Según el relevamiento de LCG, los mayores aumentos se concentraron en bebidas e infusiones (5%), azúcar, miel, dulces y cacao (4,2%), carnes (3,5%), condimentos y otros productos alimenticios (3,1%) y productos lácteos y huevos (2,5%). Aunque también se registraron subas menores, como aceites (1,3%), productos de panificación, cereales y pastas (0,7%), comidas listas para llevar y frutas (ambos con 0,5%), las verduras retomaron las bajas con un descenso de -0,4%.

La variación en los precios de los alimentos tiene un impacto directo en el poder adquisitivo de los consumidores.

El informe de LCG explica que el aumento de los precios de los alimentos en las últimas semanas responde principalmente a las subas en carnes y lácteos, que en conjunto explican el 70% de los aumentos en los precios de los productos básicos. En términos intermensuales, la suba promedio de 3,2% se desglosa en incrementos más acentuados en carnes y huevos (4,8%), verduras (3,4%), bebidas (2,7%) y productos panificados (2,4%).

Según los datos, las carnes y los productos lácteos continúan siendo los principales motores de la inflación alimentaria. El informe refleja que estos dos rubros han tenido un rol clave en el incremento de los precios durante las últimas semanas.

Consumo

Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios

El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.

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Lo que tenés que saber:

  • El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
  • La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
  • Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
  • Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
  • La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva

El consumo de carne cae y marca un piso histórico

El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.

La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.

El impacto de los precios en la mesa

El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.

Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.

Salarios en baja y cambio de hábitos

La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.

En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.

Un indicador clave del deterioro económico

El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.

En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.

Impacto en la producción y exportaciones

La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.

En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.

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