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Consumo

Caen las ventas de churros en la Costa: la economía y el clima frenan el negocio

La primera quincena de enero dejó números en rojo para los churros en la playa. Los vendedores señalan que la falta de días soleados golpeó el consumo frente al mar, aunque los locales en la calle lograron sostenerse.

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★ La venta de churros en la Costa Atlántica cayó durante la primera quincena de enero en comparación con el mismo período del año pasado, según confirmó Juan Navarro, dueño de Churrerías El Topo en Villa Gesell, en declaraciones a Radio 750.

El empresario gastronómico detalló que diciembre estuvo por debajo del 2024, a pesar de contar en 2025 con un fin de semana largo extra por un feriado que en el año anterior había caído en domingo.

El clima como factor determinante

«Arrancó muy bien, con mucha gente», explicó Navarro sobre el inicio de 2026. Sin embargo, «después la variable climática» modificó radicalmente el escenario: mientras los locales con venta en comercio mostraron números al alza, los puntos de venta en la playa registraron cifras iguales o inferiores al año anterior.

«En Mar Azul, que no tenemos venta en playa, estamos trabajando arriba. Y donde sí tenemos venta en playa, estamos igual o menos que el año pasado. Estamos teniendo un enero a nivel climático horrible. No hay días de playa», precisó el dueño de las churrerías.

Navarro señaló que la ecuación es clara: «Si vos tenés venta en playa, tenés los revendedores, te conviene más tener días lindos. En cambio, para el local es mejor tener días feos». Y estimó que, pese al clima adverso, «hay un poco más de gente que el año pasado. Al menos un poquito».

La comparación con enero 2025

El empresario lleva un registro detallado en planillas de Excel sobre el comportamiento del clima y las ventas. Recordó que en enero del año pasado hubo «del 1 al 4 una sudestada y después todos días de playa», mientras que febrero fue «muy parecido al enero de ahora».

«Así que ojalá venga al revés que el año pasado y por ahí compensamos un poquito», expresó con expectativa.

Reservas tímidas para la segunda quincena

Consultado sobre el futuro inmediato, Navarro afirmó que «ahora estamos en el pico, supuestamente. La segunda quincena de enero es el pico, donde más gente se junta».

Para evaluar las perspectivas, el empresario se apoya en el termómetro de los hoteleros: «Me dicen que estuvo duro hasta la semana pasada, pero que ahora empezó a moverse tímidamente», señaló.

De cara a los próximos meses, confirmó que «en Carnaval va a haber mucho trabajo», aunque advirtió sobre un cambio en el comportamiento de los turistas: «Hoy en día la gente, al tener las aplicaciones de clima en los teléfonos, decide en el momento si irse un fin de semana. No planifica tanto como antes».

Puntos clave:

• Las ventas de churros en playa cayeron en la primera quincena de enero 2026 respecto a 2025 por falta de días soleados
• Los locales en comercios mostraron números superiores al año anterior
• Los hoteleros reportan movimiento tímido de reservas para la segunda quincena
• El empresario lleva registros en Excel del clima y prevé repunte en Carnaval
• Los turistas deciden sobre la marcha según apps de clima, sin planificar como antes

CABA

Una familia porteña necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto

Un hogar porteño de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza y $2.603.556 para ingresar al sector medio. La canasta alimentaria y la canasta total volvieron a subir y dejaron al descubierto cuánto se achicó el margen de las familias.

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El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556. Mientras el umbral de indigencia se ubicó en $903.930.

Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 durante agosto para no quedar debajo de la línea de pobreza, mientras que debió reunir $2.603.556 para ser considerada de clase media, según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA).

El dato mostró, sin maquillaje, el tamaño del esfuerzo que tuvieron que hacer los hogares para sostener una vida cotidiana cada vez más cara. El grupo familiar tomado como referencia estuvo compuesto por dos adultos y dos menores. Para no caer en la indigencia necesitó, como mínimo, $903.930.

La canasta volvió a correrle al bolsillo

La Canasta Básica Alimentaria, utilizada para fijar el umbral de indigencia, subió 1,69% en agosto. La Canasta Básica Total, que además de alimentos contempló bienes y servicios indispensables y marcó la línea de pobreza, avanzó 1,74%.

La inflación porteña también llegó al 1,7% durante el mes. Así, el ingreso familiar tuvo que correr detrás de precios que no dieron tregua, incluso en un escenario de aumentos mensuales que el Gobierno nacional presentó como una señal de estabilidad. Para las familias, la cuenta fue bastante menos amable: cada compra ocupó una porción mayor del ingreso y el margen para pagar alquiler, transporte, medicamentos o educación quedó cada vez más ajustado.

Qué significó ser pobre o de clase media

El esquema del IDECBA distinguió a los hogares según su ingreso total y su capacidad para cubrir las canastas de consumo. Quienes no alcanzaron a pagar la Canasta Básica Total quedaron debajo de la línea de pobreza. El sector medio, en cambio, comenzó en un ingreso equivalente a 1,25 veces esa canasta y se extendió hasta menos de cuatro veces su valor.

Por eso, los $2.603.556 no representaron un salario cómodo ni una garantía de bienestar. Fueron apenas el piso estadístico para que una familia tipo ingresara al sector medio porteño. La etiqueta sonó a progreso, pero la realidad del changuito y las facturas marcó otra cosa: ser de clase media empezó por alcanzar una cifra que ya se consumió buena parte del mes antes de pagar todos los gastos básicos.

Un año después, el alivio no apareció

La comparación interanual también expuso el deterioro. En agosto de 2025, la línea de pobreza para esa familia se ubicó en $1.229.444. Un año después llegó a $1.651.798. La línea de indigencia, por su parte, pasó de $660.658 a $903.930.

La diferencia no fue un número perdido en una planilla. Fue la distancia que cada hogar tuvo que cubrir con salarios, jubilaciones, changas o más horas de trabajo. Mientras los ingresos quedaron obligados a negociar con paritarias, trabajos informales o empleos cada vez más inestables, los precios siguieron marcando las condiciones. El resultado fue un bolsillo con menos aire y una clase media a la que le exigieron cada vez más para seguir llamándose como antes.

Puntos clave

  • Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto.
  • El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556.
  • El umbral de indigencia se ubicó en $903.930.
  • La Canasta Básica Alimentaria subió 1,69% y la Canasta Básica Total aumentó 1,74% en agosto.
  • La línea de pobreza pasó de $1.229.444 en agosto de 2025 a $1.651.798 un año después.
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