Consumo
Feletti aseguró que el nuevo acuerdo será «mucho más amplio» que Precios Cuidados y «con más del doble de productos»
Los nuevos máximos alcanzaran a 1.432 productos alimenticios de consumo masivo en todo el país. La medida entra en vigencia este miércoles y los productos deberá retrotraer sus valores al primer día del mes de octubre.
Los nuevos máximos alcanzaran a 1.432 productos alimenticios de consumo masivo en todo el país. La medida entra en vigencia este miércoles y los productos deberá retrotraer sus valores al primer día del mes de octubre.
El secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, anunció que a partir del miércoles entrará en vigencia una resolución con la que se pondrá en marcha el plan para retrotraer los precios de productos de consumo masivo a los valores vigentes al 1 de octubre pasado.
En un contacto con la prensa, el funcionario dijo que en el Gobierno «hay una vocación sostenida de seguir dialogando» con las empresas y advirtió que el comunicado de prensa que emitió la Copal «no ayuda» en las conversaciones que se vienen llevando adelante.
El secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, aseguró este martes que el nuevo programa de unos 1.400 productos con precios congelados que se publicará el miércoles en el Boletín Oficial será equivalente al vigente programa de Precios Cuidados pero «mucho más amplio, con más del doble de productos».
Al respecto, en un contacto con la prensa, dijo que su objetivo es «asegurar por los 90 días que vienen cierta estabilidad en los precios para facilitar la expansión del consumo».
El Gobierno publicará este miércoles en el Boletín Oficial una resolución a través de la cual se retrotraen al 1 de octubre y se congelan hasta el 7 de enero próximo los precios de unos 1.432 productos de consumo masivo, mientras continúan las reuniones con empresarios del sector para ampliar el listado de artículos, informó este martes por la noche el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti.
En un comunicado, la Secretaría de Comercio Interior estableció la «fijación temporal de precios máximos de venta al consumidor para todos los productores, comercializadores y distribuidores» de 1.432 productos de consumo masivo en todo el territorio nacional.
La decisión fue tomada en el marco de la ronda de negociaciones impulsada por la Secretaría con todos los actores que integran la cadena de producción y comercialización de los diversos rubros que conforman la canasta anunciada.

El parte oficial señaló que «en los encuentros mantenidos, los funcionarios subrayaron que el crecimiento económico proyectado para este año, sumado al aumento de la circulación producto del inicio de la pospandemia, el hecho de que el último trimestre es estacionalmente el de mayor consumo y el potencial de incremento que aún tiene la capacidad instalada en la industria, conforman un conjunto de condiciones que habilitarán un aumento de las ventas».
La cartera de Comercio Interior destacó que «la medida de retrotraer los precios de los productos en cuestión al 1 de octubre pasado y de mantenerlos vigentes hasta el 7 de enero de 2022 fue consensuada por un amplio porcentaje de los representantes de las empresas participantes (tanto productoras como comercializadoras), que así lo hicieron saber a las autoridades de la Secretaría».
«El objetivo de la resolución es garantizar la competencia equitativa en todo el universo de las empresas que formaron parte del diálogo, evitando conceder privilegios al grupo minoritario que decidió oponerse al acuerdo», expresó el comunicado.
«A partir de ahora está vigente una resolución que se conocerá mañana en el Boletín Oficial que contiene casi 1.500 productos en todo el país con los precios al 1 de octubre y que es de obligatorio cumplimientos para todas las cadenas productoras y comercializadoras», había dicho horas antes Feletti, en un contacto con la prensa.
El parte oficial agregó que «la lista acordada comprende un diverso espectro de 1.432 artículos, que incluye tanto primeras marcas como productos de pequeñas y medianas empresas. Por otra parte, la resolución garantiza que en las 23 provincias y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la canasta contendrá necesariamente los siguientes rubros: Almacén, Limpieza e Higiene y Cuidado Personal».
Feletti se mostró satisfecho con el volumen de la canasta lograda y con el diálogo entablado con el sector empresario durante lo que fue su primera semana al frente de la dependencia. Sin embargo, lamentó que «en el complejo escenario que viene atravesando la sociedad argentina desde 2015 a la fecha, que se vio profundizado por la pandemia, haya fracciones de la cúpula empresarial que no sean conscientes de sus privilegios y se nieguen a adoptar una actitud colaborativa y contemplativa de la dura situación que vive hoy el pueblo argentino».
A pesar de esta actitud de la minoría mencionada, Feletti remarcó que seguirá «abierto al diálogo y con voluntad de construir acuerdos lo más abarcativos posibles que permitan atender la necesidad de la ciudadanía», pero enfatizó que «el principal objetivo de gestión es dar una respuesta rápida al problema que hoy representa el precio de los alimentos para la mayoría de los hogares» señaló el comunicado.
La resolución tiene lugar luego de una serie de reuniones mantenidas lunes y martes con titulares de distintas empresas y presidentes de distintas entidades productoras y comercializadoras de alimentos, entre ellas el titular de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios de Argentina (Copal), Daniel Funes de Rioja.
Comunicado de la Copal
La Copal emitió un comunicado en el ratificó su «voluntad de colaboración y diálogo para el acuerdo». Sin embargo, advirtió que «en la convocatoria recibida no están garantizadas las condiciones para conciliar las posibilidades de los sectores frente al pedido de estabilización de precios».
«A pesar del esfuerzo realizado por las empresas en enviar sus propuestas de participación, las mismas no fueron tenidas en cuenta, así como tampoco fue considerado el pedido de generar un espacio de intercambio en lo inmediato, que permita clarificar las realidades y posibilidades de los distintos sectores y encontrar en conjunto un acuerdo sostenible», dijeron desde la Copal.
Pero Feletti, al informar de su decisión, aseguró que advirtió «bastante consenso entre las empresas». «De los casi 1.500 productos incluidos en la lista hay observados por las empresas 139, de los cuales 68 corresponden a observaciones de una sola empresa», detalló.
Si bien no aclaró de qué empresa se trata sí dijo que fue convocada y que espera que «en estos días» pueda efectivizarse el encuentro. «Queremos asegurar por los 90 días que vienen cierta estabilidad en los precios para facilitar la expansión del consumo. Vemos un proceso de expansión de consumo y queremos que eso alcance a los asalariados y los sectores de ingresos medios», afirmó Feletti.
Y agregó: «Tengo mucha confianza y apelo a la responsabilidad empresaria. No parece un gran esfuerzo para unas 60 empresas mantener precios por 90 días de 1.400 y pico de productos. No vamos a producir un quiebre en sus planes de negocios sino que aseguramos una expansión de consumo y que ellos ganen por cantidad».
Consumo
El ajuste en la mesa: el consumo de carne volvió a caer al peor nivel en 20 años
La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) registró un consumo per cápita de 47,5 kilos anuales entre enero y mayo de 2026, el mínimo desde 2006. La merma del 6,1% interanual expresa el deterioro sostenido del poder adquisitivo de los hogares argentinos bajo el ajuste libertario.
La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) registró entre enero y mayo de 2026 un consumo per cápita de 47,5 kilos de carne vacuna por habitante al año, el nivel más bajo desde 2006. La caída interanual del 6,1%, equivalente a 3,1 kilos menos por persona, confirma que el deterioro del poder adquisitivo de los hogares argentinos profundizó un proceso de sustitución alimentaria que ya lleva más de dos años.
La Argentina, históricamente uno de los mayores consumidores de carne vacuna del mundo, atraviesa una transformación forzada en la mesa familiar. Los datos de Ciccra correspondientes al período enero-mayo de 2026 revelan que el consumo aparente de carne vacuna alcanzó 855.750 toneladas res con hueso, una contracción del 11,1% interanual. En términos absolutos, los hogares argentinos absorbieron más de 106.700 toneladas menos que en el mismo período de 2025, una diferencia que se explica no por razones culturales sino por la brutal pérdida de capacidad de compra acumulada desde diciembre de 2023.
Un récord negativo que arranca en 2006
El informe de Ciccra establece que el consumo per cápita promedio de los últimos doce meses bajó a 47,5 kilos por habitante al año, la marca más baja desde el año 2006. Se trata de un retroceso del 6,1% interanual, equivalente a 3,1 kilos menos por habitante respecto del promedio del período inmediatamente anterior. El dato no es un piso circunstancial: es la continuación de una tendencia que se aceleró con fuerza desde el inicio de la gestión libertaria.
En el primer bimestre de 2026, registros previos de la misma cámara ya habían marcado un consumo per cápita de 47,3 kilos anuales, con una caída interanual del 13,8%. La acumulación de ese deterioro a lo largo de los primeros cinco meses del año perfila un escenario de contracción estructural que supera ampliamente los episodios de caída registrados en crisis anteriores.
Menos hacienda, más exportaciones: la ecuación que vacía la góndola
Detrás de la caída del consumo opera un mecanismo de doble presión. Por un lado, la producción de carne vacuna totalizó entre enero y mayo 1,168 millones de toneladas res con hueso, lo que implicó una reducción interanual del 7,3%, equivalente a unas 91.650 toneladas menos. La causa directa fue una menor actividad de faena: en los primeros cinco meses del año se procesaron aproximadamente 4,94 millones de cabezas de ganado bovino, por debajo de los niveles del mismo período de 2025.
Por el otro lado, las exportaciones no solo no cedieron sino que crecieron. Entre enero y mayo se embarcaron aproximadamente 312.200 toneladas res con hueso, un volumen 5,1% superior al exportado en el mismo lapso del año anterior. Las ventas a China, principal destino histórico, cayeron un 35,8% mensual en abril, pero esa retracción fue más que compensada por el crecimiento de las colocaciones en Estados Unidos, cuyos envíos se triplicaron en la comparación interanual y llegaron a representar el 29,2% del total exportado en ese mes. En el primer cuatrimestre, los ingresos por exportaciones ascendieron a USD 1.334 millones, un incremento del 48,4% frente al mismo período de 2025.
La combinación de menor producción con mayor orientación exportadora agrava la escasez relativa en el mercado interno y presiona los precios al alza, retroalimentando el ciclo de exclusión del consumidor local.
El precio que aleja la carne de la mesa popular
El informe de Ciccra señala que, pese a que en mayo los precios de la carne vacuna aumentaron apenas un 0,1% mensual, muy por debajo de la inflación del período, la comparación interanual exhibe una realidad muy diferente: los cortes vacunos acumularon una suba del 57,9% en el último año, contra una inflación general del 33,2%. La carne vacuna se encareció, entonces, casi el doble que el nivel general de precios. Ese diferencial explica por qué la estabilidad puntual de un mes no alcanzó para revertir la tendencia de fondo.
El documento del Ciccra lo formula sin rodeos: la pérdida de poder de compra de las familias argentinas, combinada con la suba del precio relativo de la carne vacuna frente a otras proteínas, se tradujo en una contracción del 11,1% anual del consumo aparente. Las familias no dejaron de comer proteínas, sino que las sustituyeron. El pollo aumentó un 38,9% interanual y el cerdo un 23%, ambos por debajo de la evolución de la carne vacuna, lo que aceleró el desplazamiento en los hábitos de consumo.
El ajuste en el plato: contexto de un deterioro anunciado
El dato del consumo de carne no es un hecho aislado. Se inscribe en una secuencia de indicadores que, desde diciembre de 2023, dibujan el mismo patrón. El consumo masivo general registró en abril de 2026 una caída del 3,8% interanual, según datos de la consultora Scentia relevados en cobertura previa de este medio. Las ventas de combustibles cayeron por tercer mes consecutivo en el mismo período. Y la Canasta Básica Alimentaria acumuló una variación interanual del 32,8% a marzo de 2026, según el INDEC, sobre una base ya erosionada por las devaluaciones previas y los tarifazos acumulados que, en el caso del transporte, superaron el 900% desde el inicio de la gestión.
La carne vacuna, símbolo histórico de la dieta y la identidad cultural argentina, se convirtió en un termómetro preciso del deterioro social. Que su consumo haya caído a niveles que no se registraban en dos décadas no es un dato técnico: es la radiografía de un modelo que exporta lo que produce y transfiere el costo a los sectores que menos pueden pagarlo.
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