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Consumo

Se extiende el programa Cuota Simple: hasta cuándo

El programa abarca 35 rubros y busca fomentar el consumo en medio de la recesión.

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El Gobierno extendió hasta fin de año la vigencia del programa “Cuota Simple” y sumó opciones 9 y 12 cuotas fijas con la intención de fomentar el consumo en medio de la recesión económica.

La prórroga fue oficializada mediante la Resolución 69/2024 de la Secretaría de Industria y Comercio publicada hoy en el Boletín Oficial.

A los planes de 3 y 6 cuotas fijas se sumaron opciones de 9 y 12 cuotas para comprar productos de 35 diferentes rubros

Los rubros que se sumaron son materiales para la construcción y herramientas, Kits de conexión a internet satelital, Seguridad electrónica (circuitos cerrados de TV y cámaras) y Servicios de instalación de alarmas.

A su vez, para facilitar compras con montos altos se dispuso la actualización de los topes de financiamiento de los siguientes rubros: Motos, Anteojos y lentes de contacto, Espectáculos y eventos culturales y Equipamiento médico.

En esta etapa, la tasa de Cuota Simple se calcula a partir de la tasa de política monetaria fijada por el Banco Central (que en este momento es del 40%) por un coeficiente de 1.25, lo que arroja una tasa actual del 50% para el programa.

En marzo de este año, Cuota Simple registró más de 4,6 millones de operaciones con un volumen de aproximadamente 459 mil millones de pesos, lo que representa un 10,3% más de lo operado en febrero de este año. Los rubros con mayores ventas mensuales fueron Indumentaria, Pequeños electrodomésticos y Línea blanca.

Cuota Simple incluye los siguientes rubros: Turismo, Notebooks y Tabletas, Línea Blanca, Artefactos de iluminación, Anteojos y lentes de contacto, Artículos de librería, Artículos de librería, Bicicletas, Calzado y marroquinería, Colchones, Computadoras, Elementos durables de cocina, Equipamiento médico, Espectáculos y Eventos culturales, Indumentaria e Instrumentos musicales.

También incluye Juguetes, Libros, Maquinaria y Herramientas, Motos, Muebles, Neumáticos, accesorios y repuestos, Pequeños Electrodomésticos, Perfumería, Servicios educativos, Kit para la conexión domiciliaria a los servicios de agua y cloacas, Servicios de preparación para el deporte, Servicios de reparaciones, Talleres de reparación de vehículos automotores y motocicletas, Teléfonos celulares con tecnología 4G y 5G, Televisores y monitores, Materiales y herramientas para la construcción, Servicios de Cuidado Personal, Servicios de instalación de alarmas, Servicios de organización de eventos y exposiciones comerciales, Kits para la conexión a servicios de internet satelital y Seguridad electrónica.

Consumo

Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios

El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.

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Lo que tenés que saber:

  • El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
  • La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
  • Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
  • Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
  • La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva

El consumo de carne cae y marca un piso histórico

El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.

La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.

El impacto de los precios en la mesa

El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.

Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.

Salarios en baja y cambio de hábitos

La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.

En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.

Un indicador clave del deterioro económico

El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.

En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.

Impacto en la producción y exportaciones

La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.

En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.

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