Conectate con El Argentino

Consumo

Relevamiento de precios: el “Indice Góndola” sigue golpeando

Más allá de la cifra de la inflación, los aumentos que se vienen registrando en las últimas semanas en los productos de la canasta básica lo superan ampliamente.

Publicado hace

#

Relevamiento de góndolas y precios de El Argentino.

Por Néstor Llidó

La entrada en vigencia del programa Precios Justos apunta a estabilizar el mercado con el congelamiento de los valores.

Se dará a conocer este martes el índice de inflación correspondiente al mes de octubre y más allá de las especulaciones de economistas, consultores y dirigentes opositores, la cifra del INDEC representará un número muy distinto, un porcentaje siempre menor al impacto que tiene en el bolsillo de los consumidores.

Es que el “Indice Góndola” marca que los aumentos de los productos de la canasta básica siempre van por delante de la inflación y así se observa al momento de ir a comprar.

En consecuencia, la puesta en marcha del programa Precios Justos que establece la fijación de precios de cerca de 2.000 productos de primera necesidad durante cuatro meses y un aumento máximo del 4% para otros 30.000 artículos durante el mismo período generará estabilidad.

Antes de la entrada en vigencia del nuevo programa, acordado entre el gobierno y las empresas, en el relevamiento de la última semana de EL ARGENTINO se observaron incrementos en los precios de la yerba mate, el paquete de azúcar y en algunos casos, también en el sachet de leche.

La recorrida nos llevó esta vez a la localidad de Munro en el partido de Vicente López y al barrio porteño de Agronomía, consultando los precios en locales de las cadenas Coto, Día % y Carrefour Exprés, estos últimos evidenciando un marcado desabastecimiento.

Además, entre ambas zonas, registramos algunos valores diferentes, algo que no ocurre habitualmente.Por ejemplo, la yerba Mañanita por 500 gramos que se venía pagando a 374 pesos se fue a 396, la azúcar refinada Ledesma por 1 kilo (casi monopólica en el mercado) pasó de 220 a 254 y en el caso de la leche La Serenísima si bien se mantiene en 207 pesos en los supermercados relevados de Munro, en los de Agronomía costaban 230 a 245.En el rubro Lácteos, la ex empresa de Mastellone y hoy manejada por capitales internacionales, tiene una posición dominante.

Por lo tanto, en sus distintas variantes, se le impone al cliente comprar La Serenísima y pagar más de 200 pesos el sachet de leche y si bien hay “baratas” de segundas marchas a 117 pesos, entre la menor calidad y la escasa oferta, todo se complica.

Ya con el programa Precios Cuidados pasando a la historia, sin que vaya a ser recordado por su eficiencia, el gobierno ha lanzado el plan Precios Justos, del que ya se puede bajar la aplicación a los teléfonos celulares para el control ciudadano y en su funcionamiento, los precios quedaran estables durante los próximos cuatro meses en una importante cantidad de productos esenciales.

Ya hay más de 113 empresas incluidas en el programa y 1.823 productos que se mantendrán a precios constantes en 2.500 bocas de expendio de 18 cadenas de supermercados, 9 cadenas mayoristas con 200 puntos de venta, y 25 cadenas locales del interior con más de 150 comercios de todo el país.

Sin embargo, hay otras empresas que se siguen sumando y se espera que la cantidad de productos que participan de Precios Justos aumente.

Consumo

El sueldo que no alcanza: la brecha entre inflación y salarios destruye el consumo de las familias argentinas

Los datos cruzados del INDEC y del Ministerio de Capital Humano revelan que los salarios perdieron terreno frente a los precios tanto en marzo como en el primer trimestre del año. La brecha acumula presión sobre las familias trabajadoras en un contexto de tarifas disparadas y canasta básica que no cede.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.

Salarios contra inflación: el poder adquisitivo sigue cayendo y el consumo interno se resiente

★ En marzo de 2026, la inflación registrada por el INDEC fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, creció apenas un 2,4%. La diferencia, de un punto porcentual, puede parecer menor en términos abstractos, pero se convierte en un deterioro concreto y mensurable para los hogares que dependen de un salario para subsistir.

La tendencia se sostiene al ampliar el horizonte temporal. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 9,4%, en tanto que los salarios medidos por el RIPTE avanzaron un 8,6%. Eso significa que, incluso en el período en que el Gobierno anuncia una desaceleración inflacionaria, los ingresos de los trabajadores no logran seguir el ritmo de los precios.

Un deterioro que se acumula sobre otro deterioro

El dato de marzo no emerge en el vacío. Se monta sobre una base salarial ya diezmada por años de ajuste. Desde el inicio de la gestión libertaria de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema de tarifas y precios relativos golpeó con dureza desproporcionada a los sectores de ingresos fijos. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), los servicios y el transporte público acumularon subas que superaron el 525% desde entonces, con el transporte liderando la escalada con un incremento cercano al 912%.

En ese marco, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, de acuerdo a datos del propio INDEC. Estas cifras confirman que el alimento sigue siendo el campo donde más se siente la erosión del salario real, aun cuando el índice mensual dé señales de moderación.

El «sueldo disponible» y el efecto sobre el consumo

Más allá del RIPTE, el impacto real sobre las familias se mide en lo que los economistas denominan «salario disponible»: lo que efectivamente queda en el bolsillo luego de cubrir las obligaciones básicas como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En la medida en que esas obligaciones fijas crecen más rápido que los ingresos, el margen para el consumo de otros bienes se contrae.

Este es el mecanismo que explica la debilidad del consumo interno. Cuando las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a gastos no postergables, el gasto en indumentaria, electrodomésticos, esparcimiento y otros rubros se retrae. Ese retroceso se traslada a la cadena productiva, deprimiendo la actividad industrial y comercial y generando un círculo de contracción que las cifras macroeconómicas oficiales tienden a subvalorar.

La discusión sobre el indicador

El Gobierno nacional cuestiona la representatividad del RIPTE como indicador de la evolución salarial, aduciendo limitaciones en su composición. El índice tiene características metodológicas específicas: considera únicamente los puestos de trabajo con una antigüedad mínima de 13 meses, incluye tanto al sector privado como al público nacional, provincial y municipal (solo para las cajas previsionales transferidas al SIPA), y contabiliza exclusivamente los componentes remunerativos hasta el tope imponible para aportes al sistema de seguridad social.

Estas restricciones son reales y deben tenerse en cuenta al interpretar el indicador. Sin embargo, la propia existencia de estas discusiones metodológicas no cancela la tendencia que los datos revelan, y que otros indicadores como el Índice de Salarios del INDEC o los convenios colectivos homologados refuerzan consistentemente: los ingresos de los trabajadores retroceden frente a los precios.

Estanflación como escenario de fondo

Los datos de abril de 2026 agregan otro elemento al diagnóstico. Consultoras como Eco Go y Equilibria proyectaron una desaceleración de la inflación hacia el 2,5% mensual, pero los combustibles presionaron con subas del 10,4%, generando una inercia que neutraliza cualquier alivio puntual en los alimentos. Esta dinámica configura un escenario de estanflación persistente: economía que no crece, precios que no ceden lo suficiente y salarios que no alcanzan.

El panorama es especialmente crítico en un contexto de deuda externa con el FMI que condiciona la política fiscal. El ajuste del gasto público comprometido con el organismo, que en el primer trimestre de 2026 implicó una caída adicional del 5,1% interanual en el gasto primario, reduce la capacidad del Estado de compensar la caída del poder adquisitivo mediante transferencias sociales, jubilaciones actualizadas o políticas de ingresos.

Puntos clave:

– En marzo de 2026, la inflación (3,4%) superó al crecimiento del RIPTE (2,4%), según datos del INDEC y del Ministerio de Capital Humano.
– En el primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación acumulada frente a 8,6% de suba salarial.
– La Canasta Básica Alimentaria registró una variación interanual del 32,8% en marzo de 2026.
– Los servicios y el transporte público acumulan aumentos superiores al 525% desde diciembre de 2023.
– El ajuste del gasto primario cayó un 5,1% adicional en el primer trimestre de 2026, agravando la pérdida de ingresos disponibles.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo