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Consumo

Ni las promociones salvaron octubre: las ventas pyme cayeron 1,4% y perfumería se desplomó 6,3%

Un informe de la CAME reveló que, pese al Día de la Madre, el consumo continuó débil. El sector de perfumería fue el más golpeado con una baja del 6,3%, mientras los comerciantes advierten por altos costos operativos y escaso financiamiento.

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Las ventas minoristas cayeron y seis de siete rubros mostraron retrocesos

Las ventas minoristas de pequeñas y medianas empresas registraron en octubre una caída interanual del 1,4 por ciento, según informó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El dato confirma la continuidad de la tendencia recesiva que atraviesa el sector comercial, aunque con algunas señales de recuperación en la comparación mensual.

De acuerdo al relevamiento difundido por la entidad, en la medición desestacionalizada respecto de septiembre se observó un incremento de 2,8 por ciento. Sin embargo, esta mejora no logró revertir el panorama negativo cuando se lo compara con el mismo mes del año anterior. En lo que va de 2024, las ventas acumulan un aumento interanual de 4,2 por ciento.

Seis de siete rubros en terreno negativo

El análisis sectorial evidenció que seis de los siete rubros relevados mostraron caídas interanuales. El único sector que escapó a la tendencia bajista fue Farmacia, con un alza de 1,7 por ciento.

Perfumería encabezó la lista de los sectores más castigados, con una contracción del 6,3 por ciento en la comparación interanual. Le siguió «Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles» con una baja de 3,7 por ciento, y «Textil e indumentaria» con una caída del 2,8 por ciento.

Los rubros «Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción» y «Alimentos y bebidas» retrocedieron 2,1 y 1 por ciento respectivamente, mientras que «Calzado y Marroquinería» mostró una leve contracción del 0,2 por ciento.

En la comparación intermensual, todos los rubros registraron incrementos. Perfumería lideró el crecimiento con una suba de 9,7 por ciento respecto de septiembre, seguida por «Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción» con 4,1 por ciento.

Comerciantes sin expectativas de inversión

Respecto de la situación económica de los comercios, el 56 por ciento de los encuestados indicó que se mantuvo igual al año pasado, mientras que el 33 por ciento señaló que fue peor, cinco puntos porcentuales menos que en septiembre.

En cuanto a las expectativas para el próximo año, el 47,9 por ciento prevé una mejora, el 43 por ciento estima que se mantendrá sin cambios y el 9 por ciento anticipa un deterioro.

Sin embargo, la cautela se impone a la hora de pensar en inversiones: el 57,3 por ciento considera que no es un buen momento para invertir, mientras que sólo el 14,8 por ciento cree que sí lo es. El 27,9 por ciento no tiene una opinión definida o no respondió.

Promociones no alcanzan para revertir la tendencia

«En octubre, las ventas minoristas pymes mostraron una leve mejora mensual, aunque continuaron por debajo del nivel del año anterior», indicó la CAME en su informe.

La entidad agregó que «la mayoría de los rubros registró caídas interanuales, con ‘Perfumería’ y ‘Bazar y decoración’ entre los más afectados. Las promociones y el Día de la Madre impulsaron transitoriamente la demanda, sin revertir la tendencia general de consumo prudente».

El diagnóstico de la confederación remarcó las dificultades estructurales del sector: «Los comercios encuestados destacaron mayores costos operativos, baja rentabilidad y escaso acceso al financiamiento. Predomina la cautela en las expectativas y la baja disposición a invertir».

Puntos clave:

• Las ventas minoristas pyme cayeron 1,4% interanual en octubre según CAME
• Seis de siete rubros mostraron retrocesos, con Perfumería liderando la baja con 6,3%
• En la comparación mensual desestacionalizada se registró un alza de 2,8%
• El 57,3% de los comerciantes considera que no es buen momento para invertir
• Los comercios reportan altos costos operativos, baja rentabilidad y poco acceso al crédito

Consumo

El sueldo que no alcanza: la brecha entre inflación y salarios destruye el consumo de las familias argentinas

Los datos cruzados del INDEC y del Ministerio de Capital Humano revelan que los salarios perdieron terreno frente a los precios tanto en marzo como en el primer trimestre del año. La brecha acumula presión sobre las familias trabajadoras en un contexto de tarifas disparadas y canasta básica que no cede.

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El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.

Salarios contra inflación: el poder adquisitivo sigue cayendo y el consumo interno se resiente

★ En marzo de 2026, la inflación registrada por el INDEC fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, creció apenas un 2,4%. La diferencia, de un punto porcentual, puede parecer menor en términos abstractos, pero se convierte en un deterioro concreto y mensurable para los hogares que dependen de un salario para subsistir.

La tendencia se sostiene al ampliar el horizonte temporal. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 9,4%, en tanto que los salarios medidos por el RIPTE avanzaron un 8,6%. Eso significa que, incluso en el período en que el Gobierno anuncia una desaceleración inflacionaria, los ingresos de los trabajadores no logran seguir el ritmo de los precios.

Un deterioro que se acumula sobre otro deterioro

El dato de marzo no emerge en el vacío. Se monta sobre una base salarial ya diezmada por años de ajuste. Desde el inicio de la gestión libertaria de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema de tarifas y precios relativos golpeó con dureza desproporcionada a los sectores de ingresos fijos. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), los servicios y el transporte público acumularon subas que superaron el 525% desde entonces, con el transporte liderando la escalada con un incremento cercano al 912%.

En ese marco, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, de acuerdo a datos del propio INDEC. Estas cifras confirman que el alimento sigue siendo el campo donde más se siente la erosión del salario real, aun cuando el índice mensual dé señales de moderación.

El «sueldo disponible» y el efecto sobre el consumo

Más allá del RIPTE, el impacto real sobre las familias se mide en lo que los economistas denominan «salario disponible»: lo que efectivamente queda en el bolsillo luego de cubrir las obligaciones básicas como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En la medida en que esas obligaciones fijas crecen más rápido que los ingresos, el margen para el consumo de otros bienes se contrae.

Este es el mecanismo que explica la debilidad del consumo interno. Cuando las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a gastos no postergables, el gasto en indumentaria, electrodomésticos, esparcimiento y otros rubros se retrae. Ese retroceso se traslada a la cadena productiva, deprimiendo la actividad industrial y comercial y generando un círculo de contracción que las cifras macroeconómicas oficiales tienden a subvalorar.

La discusión sobre el indicador

El Gobierno nacional cuestiona la representatividad del RIPTE como indicador de la evolución salarial, aduciendo limitaciones en su composición. El índice tiene características metodológicas específicas: considera únicamente los puestos de trabajo con una antigüedad mínima de 13 meses, incluye tanto al sector privado como al público nacional, provincial y municipal (solo para las cajas previsionales transferidas al SIPA), y contabiliza exclusivamente los componentes remunerativos hasta el tope imponible para aportes al sistema de seguridad social.

Estas restricciones son reales y deben tenerse en cuenta al interpretar el indicador. Sin embargo, la propia existencia de estas discusiones metodológicas no cancela la tendencia que los datos revelan, y que otros indicadores como el Índice de Salarios del INDEC o los convenios colectivos homologados refuerzan consistentemente: los ingresos de los trabajadores retroceden frente a los precios.

Estanflación como escenario de fondo

Los datos de abril de 2026 agregan otro elemento al diagnóstico. Consultoras como Eco Go y Equilibria proyectaron una desaceleración de la inflación hacia el 2,5% mensual, pero los combustibles presionaron con subas del 10,4%, generando una inercia que neutraliza cualquier alivio puntual en los alimentos. Esta dinámica configura un escenario de estanflación persistente: economía que no crece, precios que no ceden lo suficiente y salarios que no alcanzan.

El panorama es especialmente crítico en un contexto de deuda externa con el FMI que condiciona la política fiscal. El ajuste del gasto público comprometido con el organismo, que en el primer trimestre de 2026 implicó una caída adicional del 5,1% interanual en el gasto primario, reduce la capacidad del Estado de compensar la caída del poder adquisitivo mediante transferencias sociales, jubilaciones actualizadas o políticas de ingresos.

Puntos clave:

– En marzo de 2026, la inflación (3,4%) superó al crecimiento del RIPTE (2,4%), según datos del INDEC y del Ministerio de Capital Humano.
– En el primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación acumulada frente a 8,6% de suba salarial.
– La Canasta Básica Alimentaria registró una variación interanual del 32,8% en marzo de 2026.
– Los servicios y el transporte público acumulan aumentos superiores al 525% desde diciembre de 2023.
– El ajuste del gasto primario cayó un 5,1% adicional en el primer trimestre de 2026, agravando la pérdida de ingresos disponibles.

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