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Consumo

El mercado de autos usados muestra recuperación en mayo

En comparación con abril de este año, que registró 136.230 unidades vendidas, el crecimiento alcanzó el 10,81%.

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El mercado de autos usados en Argentina experimentó una recuperación significativa en mayo debido a varios factores, incluyendo la baja de precios, mayor acceso a crédito con tasas reducidas y la ampliación de la brecha entre el dólar oficial y el dólar paralelo.

Aumento en ventas y factores influyentes

La Cámara del Comercio Automotor (CCA) informó que en mayo se comercializaron 150.964 vehículos usados, lo que representó una suba del 6,17% en comparación con el mismo mes del año pasado, cuando se vendieron 142.181 unidades. En comparación con abril de este año, que registró 136.230 unidades vendidas, el crecimiento alcanzó el 10,81%.

Alejandro Lamas, secretario de la CCA, destacó que mayo «ha sido el mejor mes en venta de autos usados en lo que va del año». Explicó que «la abrupta caída de las tasas de financiación por parte de los bancos, junto al reacomodamiento de los valores hacia la baja, fueron factores importantes que contribuyeron fuertemente a dinamizar el sector durante el último mes». Además, mencionó que «la ampliación de la brecha cambiaria que se produjo desde mitad del mes creó un momento de oportunidad para concretar operaciones de compra».

Stock y expectativas para el segundo semestre

Lamas también señaló que los locales de todo el país actualmente tienen un «importante stock de autos a diferencia de meses anteriores donde faltaban productos». Esta situación, sumada a la variada oferta de vehículos de diferentes segmentos, ha contribuido a la recuperación del mercado.

«Esperamos que este volumen comercializado en mayo se mantenga en junio y podamos apuntar a un segundo semestre auspicioso», concluyó Lamas.

Ranking de autos usados más vendidos en mayo

  1. VW Gol y Trend: 8.261 unidades
  2. Toyota Hilux: 6.100 unidades
  3. Chevrolet Corsa y Classic: 4.504 unidades
  4. VW Amarok: 3.814 unidades
  5. Ford Ranger: 3.732 unidades
  6. Renault Clio: 3.478 unidades
  7. Toyota Corolla: 3.274 unidades
  8. Ford Fiesta: 3.188 unidades
  9. Ford Focus: 2.968 unidades
  10. Peugeot 208: 2.895 unidades

Ventas en los primeros cinco meses del año por provincia

En los primeros cinco meses del año, se comercializaron 615.516 unidades, representando una caída del 7,28% en comparación con el mismo período de 2023, que registró 663.831 unidades. Las provincias que más sufrieron esta baja fueron:

  • La Rioja: -26,11%
  • Formosa: -25,15%
  • Jujuy: -24,63%
  • Misiones: -21,18%
  • Chaco: -17,27%
  • Salta: -16,94%
  • Santiago del Estero: -16,52%
  • Catamarca: -13,19%
  • Chubut: -12,89%
  • Santa Cruz: -12,72%
  • Corrientes: -12,49%
  • Tucumán: -11,90%
  • La Pampa: -10,70%
  • Santa Fe: -10,48%
  • Río Negro: -10,16%
  • Tierra del Fuego: -9,21%
  • Neuquén: -7,58%
  • San Juan: -6,96%
  • Córdoba: -6,01%
  • Provincia de Buenos Aires: -5,50%
  • San Luis: -5,13%
  • Entre Ríos: -4,79%
  • Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA): -3,20%
  • Mendoza: -3,13%

Puntos destacados

  • Las ventas de autos usados aumentaron un 6,17% en mayo comparado con el mismo mes de 2023.
  • Comparado con abril de 2024, el crecimiento fue del 10,81%.
  • La caída de las tasas de financiación y la baja de precios impulsaron la demanda.
  • La brecha entre el dólar oficial y el paralelo creó oportunidades de compra.
  • CABA y Mendoza mostraron las menores bajas en ventas acumuladas en los primeros cinco meses del año.
  • Los autos más vendidos en mayo fueron el VW Gol y Trend.

Consumo

El sueldo que no alcanza: la brecha entre inflación y salarios destruye el consumo de las familias argentinas

Los datos cruzados del INDEC y del Ministerio de Capital Humano revelan que los salarios perdieron terreno frente a los precios tanto en marzo como en el primer trimestre del año. La brecha acumula presión sobre las familias trabajadoras en un contexto de tarifas disparadas y canasta básica que no cede.

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El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.

Salarios contra inflación: el poder adquisitivo sigue cayendo y el consumo interno se resiente

★ En marzo de 2026, la inflación registrada por el INDEC fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, creció apenas un 2,4%. La diferencia, de un punto porcentual, puede parecer menor en términos abstractos, pero se convierte en un deterioro concreto y mensurable para los hogares que dependen de un salario para subsistir.

La tendencia se sostiene al ampliar el horizonte temporal. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 9,4%, en tanto que los salarios medidos por el RIPTE avanzaron un 8,6%. Eso significa que, incluso en el período en que el Gobierno anuncia una desaceleración inflacionaria, los ingresos de los trabajadores no logran seguir el ritmo de los precios.

Un deterioro que se acumula sobre otro deterioro

El dato de marzo no emerge en el vacío. Se monta sobre una base salarial ya diezmada por años de ajuste. Desde el inicio de la gestión libertaria de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema de tarifas y precios relativos golpeó con dureza desproporcionada a los sectores de ingresos fijos. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), los servicios y el transporte público acumularon subas que superaron el 525% desde entonces, con el transporte liderando la escalada con un incremento cercano al 912%.

En ese marco, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, de acuerdo a datos del propio INDEC. Estas cifras confirman que el alimento sigue siendo el campo donde más se siente la erosión del salario real, aun cuando el índice mensual dé señales de moderación.

El «sueldo disponible» y el efecto sobre el consumo

Más allá del RIPTE, el impacto real sobre las familias se mide en lo que los economistas denominan «salario disponible»: lo que efectivamente queda en el bolsillo luego de cubrir las obligaciones básicas como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En la medida en que esas obligaciones fijas crecen más rápido que los ingresos, el margen para el consumo de otros bienes se contrae.

Este es el mecanismo que explica la debilidad del consumo interno. Cuando las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a gastos no postergables, el gasto en indumentaria, electrodomésticos, esparcimiento y otros rubros se retrae. Ese retroceso se traslada a la cadena productiva, deprimiendo la actividad industrial y comercial y generando un círculo de contracción que las cifras macroeconómicas oficiales tienden a subvalorar.

La discusión sobre el indicador

El Gobierno nacional cuestiona la representatividad del RIPTE como indicador de la evolución salarial, aduciendo limitaciones en su composición. El índice tiene características metodológicas específicas: considera únicamente los puestos de trabajo con una antigüedad mínima de 13 meses, incluye tanto al sector privado como al público nacional, provincial y municipal (solo para las cajas previsionales transferidas al SIPA), y contabiliza exclusivamente los componentes remunerativos hasta el tope imponible para aportes al sistema de seguridad social.

Estas restricciones son reales y deben tenerse en cuenta al interpretar el indicador. Sin embargo, la propia existencia de estas discusiones metodológicas no cancela la tendencia que los datos revelan, y que otros indicadores como el Índice de Salarios del INDEC o los convenios colectivos homologados refuerzan consistentemente: los ingresos de los trabajadores retroceden frente a los precios.

Estanflación como escenario de fondo

Los datos de abril de 2026 agregan otro elemento al diagnóstico. Consultoras como Eco Go y Equilibria proyectaron una desaceleración de la inflación hacia el 2,5% mensual, pero los combustibles presionaron con subas del 10,4%, generando una inercia que neutraliza cualquier alivio puntual en los alimentos. Esta dinámica configura un escenario de estanflación persistente: economía que no crece, precios que no ceden lo suficiente y salarios que no alcanzan.

El panorama es especialmente crítico en un contexto de deuda externa con el FMI que condiciona la política fiscal. El ajuste del gasto público comprometido con el organismo, que en el primer trimestre de 2026 implicó una caída adicional del 5,1% interanual en el gasto primario, reduce la capacidad del Estado de compensar la caída del poder adquisitivo mediante transferencias sociales, jubilaciones actualizadas o políticas de ingresos.

Puntos clave:

– En marzo de 2026, la inflación (3,4%) superó al crecimiento del RIPTE (2,4%), según datos del INDEC y del Ministerio de Capital Humano.
– En el primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación acumulada frente a 8,6% de suba salarial.
– La Canasta Básica Alimentaria registró una variación interanual del 32,8% en marzo de 2026.
– Los servicios y el transporte público acumulan aumentos superiores al 525% desde diciembre de 2023.
– El ajuste del gasto primario cayó un 5,1% adicional en el primer trimestre de 2026, agravando la pérdida de ingresos disponibles.

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