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Consumo

Pymes en picada: las ventas cayeron 5,6% en febrero y acumulan diez meses de caída

El relevamiento de CAME confirmó que el comercio minorista retrocedió por décimo mes consecutivo. En el primer bimestre de 2026, las ventas acumulan una baja del 5,2%. Los comerciantes priorizan subsistencia y el 57,6% considera que el contexto no es apto para inversiones.

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★ Las ventas minoristas de las pymes retrocedieron 5,6% interanual en febrero, extendiendo a diez meses la racha de caídas consecutivas, según el relevamiento elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). En el primer bimestre del año, el consumo en los comercios acumula un descenso del 5,2%, profundizando la contracción que se inició en mayo de 2025.

El dato de febrero representa un nuevo deterioro respecto de la caída del 4,8% registrada en enero, y se suma a los retrocesos de diciembre (5,2%), noviembre (4,1%), octubre (1,4%), septiembre (4,2%), agosto (2,6%), julio (2%), junio (0,5%) y mayo (2,9%), cuando se interrumpió una seguidilla de cinco meses con mediciones positivas.

Repunte mensual que no revierte la tendencia

En la comparación mensual desestacionalizada, el Índice de Ventas Minoristas Pymes arrojó un repunte del 2,6% en febrero frente a enero. Sin embargo, esa mejora no alcanzó para compensar la baja del 4,2% que había registrado el mes inaugural de 2026.

Desde CAME señalaron que «febrero registró una mejora mensual del 2,6%, influenciada por el inicio del ciclo lectivo, sin lograr revertir la caída acumulada del 5,2%». El organismo precisó que «el consumo se concentró en bienes de subsistencia y artículos escolares por la reasignación del gasto de los hogares».

La entidad puntualizó que «la demanda operó con selectividad, priorizando ofertas y financiamiento para sostener las operaciones», y remarcó que «los costos operativos y la presión tributaria condicionaron la rentabilidad de los locales». Desde CAME concluyeron que «el escenario confirmó una contracción técnica pese al repunte estacional de fin de mes».

Deterioro en la situación económica de los comercios

El relevamiento reflejó un empeoramiento en la percepción de los propietarios sobre su situación económica. El 52,6% reportó estabilidad interanual, una cifra inferior en seis puntos al registro de enero. Ese margen se trasladó a quienes señalaron un deterioro (38,8%) en comparación con el mismo período del año anterior.

En cuanto a las expectativas futuras, el informe indicó que el 46,6% de los encuestados proyecta paridad con la situación actual de acá a un año, mientras que el 42,9% aguarda una mejora y el 10,5% anticipa un retroceso.

Sobre las perspectivas de inversión, el reporte arrojó que el 57,6% considera el marco como no apto para desembolsos, frente a un 15,5% que lo ve oportuno y un 26,9% sin definición.

Desde CAME afirmaron que «el desafío reside en estabilizar los márgenes frente al incremento de los gastos fijos» y remarcaron que «la reactivación dependerá de la recomposición de los salarios y de la previsibilidad en los costos».

Seis de siete rubros en baja

El relevamiento por rubros ratificó el proceso de contracción: seis de los siete sectores monitoreados cerraron con resultados negativos en la comparación interanual. Las mayores bajas se concentraron en Bazar y decoración (14,4%), Perfumería (10,7%) y Alimentos y bebidas (8,7%). Farmacia constituyó la única excepción, con un incremento del 0,3% interanual.

Alimentos y bebidas: las ventas bajaron 8,7% en la comparación interanual y acumulan un descenso del 7,4% en lo que va del año. En la comparación intermensual desestacionalizada, se registró una mejora del 1,4%.

Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles: las ventas retrocedieron 14,4% interanual en febrero y suman una caída del 15,6% en el primer bimestre. En el contraste intermensual desestacionalizado, se observó una disminución del 2,0%.

Calzado y marroquinería: las ventas descendieron 1,1% interanual y acumulan una caída del 2,1% en el arranque de 2026. En el intermensual, crecieron 8,8%.

Farmacia: las ventas subieron 0,3% interanual y acumulan un alza del 2,4% en lo que va del año. En la comparación intermensual desestacionalizada, se registró una merma del 0,2%.

Perfumería: las ventas cayeron 10,7% interanual, pero suman un incremento del 2,8% en el primer bimestre. En la comparación intermensual, hubo una baja del 4,7%.

Ferretería, materiales eléctricos y materiales de la construcción: las ventas tuvieron una baja del 0,3%, pero acumulan un crecimiento del 2,5% en el inicio de 2026. En el intermensual retrocedieron 3,1%.

Textil e indumentaria: las ventas cayeron 7,4% interanual y acumulan un descenso del 9,2% en el primer bimestre. En la comparación intermensual desestacionalizada, se observó una caída del 5,1%.

Consumo condicionado por la pérdida de poder adquisitivo

Los datos de CAME ratifican la tendencia observada en otros sectores de la economía: el consumo sigue condicionado por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, que concentran sus compras en bienes de subsistencia y postergan rubros no esenciales.

La secuencia de diez meses consecutivos de caídas interanuales en las ventas minoristas pyme refleja un deterioro estructural que no se revierte con repuntes estacionales. Mientras los costos operativos y la presión tributaria siguen comprimiendo los márgenes de los comercios, más de la mitad de los propietarios considera que el contexto económico no es apto para realizar inversiones.

Puntos clave:

• Las ventas minoristas de pymes cayeron 5,6% interanual en febrero según CAME, sumando diez meses consecutivos de retrocesos

• En el primer bimestre de 2026, el consumo acumula una caída del 5,2% respecto del mismo período del año anterior

• Seis de los siete rubros monitoreados cerraron con resultados negativos, con las mayores bajas en Bazar y decoración (14,4%), Perfumería (10,7%) y Alimentos y bebidas (8,7%)

• El 57,6% de los comerciantes considera que el marco actual no es apto para realizar inversiones, mientras el 38,8% reportó deterioro interanual en su situación económica

• CAME señaló que la reactivación dependerá de la recomposición de los salarios y de la previsibilidad en los costos operativos ★

Consumo

El sueldo que no alcanza: la brecha entre inflación y salarios destruye el consumo de las familias argentinas

Los datos cruzados del INDEC y del Ministerio de Capital Humano revelan que los salarios perdieron terreno frente a los precios tanto en marzo como en el primer trimestre del año. La brecha acumula presión sobre las familias trabajadoras en un contexto de tarifas disparadas y canasta básica que no cede.

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El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.

Salarios contra inflación: el poder adquisitivo sigue cayendo y el consumo interno se resiente

★ En marzo de 2026, la inflación registrada por el INDEC fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, creció apenas un 2,4%. La diferencia, de un punto porcentual, puede parecer menor en términos abstractos, pero se convierte en un deterioro concreto y mensurable para los hogares que dependen de un salario para subsistir.

La tendencia se sostiene al ampliar el horizonte temporal. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 9,4%, en tanto que los salarios medidos por el RIPTE avanzaron un 8,6%. Eso significa que, incluso en el período en que el Gobierno anuncia una desaceleración inflacionaria, los ingresos de los trabajadores no logran seguir el ritmo de los precios.

Un deterioro que se acumula sobre otro deterioro

El dato de marzo no emerge en el vacío. Se monta sobre una base salarial ya diezmada por años de ajuste. Desde el inicio de la gestión libertaria de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema de tarifas y precios relativos golpeó con dureza desproporcionada a los sectores de ingresos fijos. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), los servicios y el transporte público acumularon subas que superaron el 525% desde entonces, con el transporte liderando la escalada con un incremento cercano al 912%.

En ese marco, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, de acuerdo a datos del propio INDEC. Estas cifras confirman que el alimento sigue siendo el campo donde más se siente la erosión del salario real, aun cuando el índice mensual dé señales de moderación.

El «sueldo disponible» y el efecto sobre el consumo

Más allá del RIPTE, el impacto real sobre las familias se mide en lo que los economistas denominan «salario disponible»: lo que efectivamente queda en el bolsillo luego de cubrir las obligaciones básicas como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En la medida en que esas obligaciones fijas crecen más rápido que los ingresos, el margen para el consumo de otros bienes se contrae.

Este es el mecanismo que explica la debilidad del consumo interno. Cuando las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a gastos no postergables, el gasto en indumentaria, electrodomésticos, esparcimiento y otros rubros se retrae. Ese retroceso se traslada a la cadena productiva, deprimiendo la actividad industrial y comercial y generando un círculo de contracción que las cifras macroeconómicas oficiales tienden a subvalorar.

La discusión sobre el indicador

El Gobierno nacional cuestiona la representatividad del RIPTE como indicador de la evolución salarial, aduciendo limitaciones en su composición. El índice tiene características metodológicas específicas: considera únicamente los puestos de trabajo con una antigüedad mínima de 13 meses, incluye tanto al sector privado como al público nacional, provincial y municipal (solo para las cajas previsionales transferidas al SIPA), y contabiliza exclusivamente los componentes remunerativos hasta el tope imponible para aportes al sistema de seguridad social.

Estas restricciones son reales y deben tenerse en cuenta al interpretar el indicador. Sin embargo, la propia existencia de estas discusiones metodológicas no cancela la tendencia que los datos revelan, y que otros indicadores como el Índice de Salarios del INDEC o los convenios colectivos homologados refuerzan consistentemente: los ingresos de los trabajadores retroceden frente a los precios.

Estanflación como escenario de fondo

Los datos de abril de 2026 agregan otro elemento al diagnóstico. Consultoras como Eco Go y Equilibria proyectaron una desaceleración de la inflación hacia el 2,5% mensual, pero los combustibles presionaron con subas del 10,4%, generando una inercia que neutraliza cualquier alivio puntual en los alimentos. Esta dinámica configura un escenario de estanflación persistente: economía que no crece, precios que no ceden lo suficiente y salarios que no alcanzan.

El panorama es especialmente crítico en un contexto de deuda externa con el FMI que condiciona la política fiscal. El ajuste del gasto público comprometido con el organismo, que en el primer trimestre de 2026 implicó una caída adicional del 5,1% interanual en el gasto primario, reduce la capacidad del Estado de compensar la caída del poder adquisitivo mediante transferencias sociales, jubilaciones actualizadas o políticas de ingresos.

Puntos clave:

– En marzo de 2026, la inflación (3,4%) superó al crecimiento del RIPTE (2,4%), según datos del INDEC y del Ministerio de Capital Humano.
– En el primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación acumulada frente a 8,6% de suba salarial.
– La Canasta Básica Alimentaria registró una variación interanual del 32,8% en marzo de 2026.
– Los servicios y el transporte público acumulan aumentos superiores al 525% desde diciembre de 2023.
– El ajuste del gasto primario cayó un 5,1% adicional en el primer trimestre de 2026, agravando la pérdida de ingresos disponibles.

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