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Consumo

Inflación en CABA: 11,9% en noviembre y 160,6% en el acumulado interanual

La inflación en la ciudad de Buenos Aires se aceleró en noviembre y alcanzó un 11,9%, impulsada por los aumentos en los rubros de Información y comunicación (14,5%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (14,2%)

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La inflación en la ciudad de Buenos Aires se aceleró en noviembre y alcanzó un 11,9%, impulsada por los aumentos en los rubros de Información y comunicación (14,5%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (14,2%).

De esta manera, en once meses el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acusó un alza del 146,4%, en tanto en acumulado de los últimos doce meses ascendió al 160,6%.

Los Bienes tuvieron el mes pasado un incremento del 13,6% y los Servicios del 10,7%, en tanto los precios regulados mostraron un alza del 11,9%, los regulados del 8,2% y el «resto» (como la DgeyC denomina a la inflación núcleo) del 12,7%.

Alimentos y bebidas no alcohólicas, el rubro de mayor ponderación de la estructura del IPC-CABA, aumentó 14,2% y contribuyó con 2,61 puntos porcentuales a la variación mensual general.

Al interior de esa división, los principales impulsos provinieron de Pan y cereales (16,3%) y Carnes y derivados (12,9%), seguidos en importancia por Verduras, tubérculos y legumbres (17,1%), Leche, productos lácteos y huevos (9,4%) y Frutas (20,6%).

Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles promedió una suba de 10%, con una incidencia de 1,91 punto en el nivel general, al impactar principalmente los incrementos en los valores de los alquileres y de los gastos comunes por la vivienda, en contraste con las caídas en las tarifas residenciales del servicio de electricidad.

Restaurantes y hoteles registró un alza de 12,4% e incidió en 1,45 punto, debido a las subas en los precios de los alimentos preparados en restaurantes, bares y casas de comida, con una menor incidencia de los incrementos en las tarifas del servicio de alojamiento en hoteles por motivos turísticos.

Salud aumentó 13%, con una incidencia de 1,01 punto, por ajustes en las cuotas de medicina prepaga y en los valores de los medicamentos.

Transporte promedió un incremento de 10,7% e incidió en 0,99 punto, debido principalmente a las subas en los precios de los combustibles y lubricantes para vehículos de uso del hogar, además de los aumentos en la tarifa del viaje en taxi y en los valores de los automóviles.

Otros incrementos que tuvieron una incidencia significativa en el nivel general fueron los de Información y comunicación (14,5%), Recreación y cultura (13,3%), Bebidas alcohólicas y tabaco (12,4%), Equipamiento y mantenimiento del hogar (12,3%), Seguros y servicios financieros (10,3%), Cuidado personal, protección social y otros productos (9,9%), Prendas de vestir y calzado (9,8%) y Educación (8,4%).

Consumo

Pascuas con sabor a ajuste: el pescado también se vuelve un lujo en Semana Santa

Un relevamiento de precios mostró valores elevados en productos clave. En un contexto de caída del poder adquisitivo, el consumo se adapta entre tradiciones y bolsillos ajustados.

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En la antesala de la Semana Santa, el pescado vuelve a ocupar un lugar central en la mesa de muchas familias argentinas. La tradición religiosa (que evita el consumo de carne roja, especialmente el Viernes Santo) impulsa la demanda, pero también tensiona los precios en un contexto económico adverso.

Un relevamiento de precios actuales mostró los valores actuales, que muestran una brecha importante entre productos básicos y opciones más exclusivas.

La lista de precios, producto por producto

En la pescadería Santa Bárbara, los precios exhibidos son los siguientes:

Filete de merluza: $13.900 el kilo

Filete de lisa: $13.900 el kilo

Pollo de mar: $11.800 el kilo

Pejerrey: $10.900 el kilo

Trucha: $33.900 el kilo Salmón rosado: $39.000 el kilo

Paella de mariscos: $40.000 el kilo

Media docena de empanadas de pescado (congeladas): $12.900

El abanico refleja una fuerte segmentación: mientras algunas opciones buscan sostener cierto acceso, otras quedan directamente fuera del alcance de amplios sectores.

No hay por qué aumentar”: la estrategia del comercio

Diego, dueño del local, aseguró que decidió no remarcar precios pese al pico de demanda. Según explicó, la mercadería llega de forma directa desde Mar del Plata, lo que le permite sostener costos.

“Se está vendiendo bien. Tratamos de tener precios que la gente se pueda pueda pagar. La idea es que los clientes se vayan contentos”, sostuvo.

En la misma línea, planteó una lógica que contrasta con la especulación estacional habitual:

“Hay que cuidar al cliente. Es un momento donde la gente hace lo que puede para llegar a fin de mes”.

Tradición religiosa vs. crisis económica

El consumo de pescado en estas fechas no es solo cultural, sino también litúrgico. Sin embargo, en un escenario de deterioro del ingreso, muchas familias ajustan cantidades, reemplazan especies o directamente resignan la tradición.

Se priorizan cortes más económicos Se reduce el volumen de compra Crecen alternativas como productos congelados

Lo que históricamente fue una práctica extendida hoy aparece condicionado por la capacidad de compra.

Entre la demanda estacional y la pulseada por el consumo

Aunque algunos comercios buscan sostener precios para mantener el flujo de ventas, en el sector reconocen que la Semana Santa sigue siendo un momento donde suele haber remarcaciones. La lógica es simple: mayor demanda, mayor precio.

Sin embargo, el dato que empieza a repetirse es otro: incluso en fechas clave, el consumo ya no responde como antes. La tradición persiste, pero el bolsillo manda.

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