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Opinión

Elijo creer que las cosas pueden cambiar

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Por Raquel Gazzanego (*)

Desde siempre pensé que el rol del ciudadano en cada uno de los espacios dentro del desenvolvimiento de un país es fundamental y a medida que va pasando el tiempo, se me arraiga aún más esta idea al punto de ser una premisa fundamental

Vale ver las diferencias entre el desenvolvimiento de cualquier hecho de hace unos (pongamos) diez años atrás, a los de hoy día.

Hace más o menos diez años casi ningún ciudadano tenía en su mano un celular con la posibilidad de documentar todo a su paso, más allá que podamos ver más de una vez que se utilizan para banalizar la vida cotidiana de alguno/a que necesita hacer pública su vida privada

Hace más o menos diez años no había cámaras en las calles (salvo alguna que otra excepción) que pudieran documentar lo que en allí sucedía. Cuando comenzaron a ser colocadas más de uno se quejó por sentirse “controlado”, argumentando que iban a ser usadas para algún tipo de espionaje a los ciudadanos

Hace más o menos diez años la posibilidad de poder hacer “público” algún hecho que pudiera quedar sólo en los ojos de alguna que otra persona que pudiera estar mirándola y nadie más

La causa “Fernando Baez Sosa” deja demostrado que ambas cosas (cámaras privadas y públicas) sirven para documentar los hechos tal como suceden sin casi dejar espacios en blanco, ya que quedaron registros suficientes para poder colaborar a evaluar qué y cómo sucedió, quien o quienes son responsables directos e indirectos de su muerte

Pero claro, las cámaras no son suficientes. En el caso que nombro también son fundamentales los testigos que puedan narrar y transmitir lo que sucedió.

No todos los casos tuvieron o tienen la misma “suerte” (si se puede decir que la tengan), de hecho no hay muchos que se hayan documentado tanto y tan bien

El caso Lucio Dupuy de La Pampa, la salvajada que le hicieron su madre y la pareja de ésta como en tantísimos casos que ni se saben, ni se nombran, ni figuran en ninguna estadística, no sólo no tuvieron cámaras que pudieran documentar el horror que pasó Lucio, sino que quienes hubieran podido hacerlo verbal o judicialmente no lo hicieron, y quienes se animaron a hacerlo no fueron escuchados, fueron ignorados tal como se ignoró a Lucio.

Los directivos de los colegios, los docentes, los médicos, los enfermeros, los policías, la jueza, los asistentes sociales por quienes pasó la vida de Lucio, no hicieron nada para prevenir su horrible final

Elijo creer que las cosas puedan cambiar cuando la desidia deje de ser más importante que la vida humana.

Elijo creer que las cosas pueden cambiar, cuando cada uno de los ciudadanos se comprometan a validar al otro, como uno  mismo, sin importar género, raza, vestimenta, elección sexual o partidaria

* Raquel Gazzanego, viuda de Edgardo Cicutín, una de las víctimas de la Masacre de Wilde.

Análisis

La Mano de D10S

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

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Por Jesús Rivero*

Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.

No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político. 

 

Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.

Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional. 

Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.

Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri. 

 

Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.

 

En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia. 

Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:

●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.

 

●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.

 

●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional. 

 

En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.

 

No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.

En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.

*escritor y activista político.

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