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«No mueve el amperímetro»: por qué Milei dejó a 400 investigadores sin respuesta

Investigadores y trabajadores del CONICET se concentran este miércoles al mediodía en el Polo Científico Tecnológico de Palermo para exigir la prórroga de las becas posdoctorales de 400 científicos con ocho años de formación que perderían su continuidad laboral. Fuentes del oficialismo confirmaron que no habrá respuesta: no hay fondos y el reclamo, según el Gobierno de Javier Milei, no tiene peso político suficiente para mover la agenda.

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Investigadores y trabajadores del CONICET se concentran este miércoles al mediodía en el Polo Científico Tecnológico de Palermo para exigir la prórroga de las becas posdoctorales de 400 científicos con ocho años de formación que perderían su continuidad laboral. Fuentes del oficialismo confirmaron que no habrá respuesta: no hay fondos y el reclamo, según el Gobierno de Javier Milei, no tiene peso político suficiente para mover la agenda.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) vuelve a ser el escenario de una disputa que el Gobierno nacional eligió ignorar. Este miércoles 28 de julio, trabajadores e investigadores del organismo realizarán una nueva jornada de protesta en la sede del Polo Científico Tecnológico del barrio porteño de Palermo. La concentración comenzará a las 10 y se extenderá con una conferencia de prensa al mediodía, en coincidencia con una nueva reunión del Directorio del organismo, que los becarios consideran una de las últimas instancias para destrabar el conflicto.

400 investigadores al borde del precipicio

La demanda central del colectivo de becarios posdoctorales es concreta: el otorgamiento inmediato de prórrogas hasta que se publiquen los resultados de la Convocatoria CICYT 2025. Quienes reclaman son profesionales con aproximadamente ocho años de formación e investigación dedicados al sistema científico nacional, cuyas becas vencen sin que exista una resolución que garantice su continuidad. Para sostener esas 400 líneas de investigación, los trabajadores calculan que se requiere una partida presupuestaria adicional de entre 2.000 y 3.000 millones de pesos, cuya aprobación depende directamente de la Jefatura de Gabinete de Ministros, a cargo de Diego Santilli. El colectivo le remitió una carta abierta al funcionario manifestando la urgencia del reclamo.

El Gobierno eligió el silencio

Sin embargo, según pudo confirmar este medio a través de fuentes con conocimiento directo de la posición oficial, la administración de Milei no planea dar ninguna concesión. El argumento oficial tiene dos carriles. El primero es presupuestario: no hay fondos disponibles para el CONICET. El segundo es político: el reclamo de los científicos, según evaluó el propio entorno del Gobierno, «no mueve el amperímetro» de la agenda pública. La comparación tácita es con las protestas de los trabajadores del Hospital Garrahan, que sí generaron réplicas oficiales por su impacto mediático y social. El resultado de ese cálculo es la decisión de profundizar el ajuste y soportar las manifestaciones.

Amplio respaldo institucional y político

El reclamo de los becarios no está solo. La solicitud de prórroga cuenta con el respaldo formal del propio Directorio del CONICET, mediante una declaración firmada por cinco de sus ocho integrantes. Además, la protesta suma el acompañamiento de más de 100 institutos de investigación, universidades, asociaciones científicas nacionales e internacionales, personalidades del ámbito cultural y legisladores de la oposición, entre ellos los bloques de Unión por la Patria y el Frente de Izquierda y de Trabajadores-Unidad (FIT-U).

Un sistema científico en crisis sistémica

El conflicto puntual de las becas posdoctorales se enmarca en un deterioro sostenido que atraviesa al conjunto del sistema científico y tecnológico argentino. Los investigadores señalan bajas remuneraciones, falta de presupuesto operativo, falencias en la cobertura de la obra social y demoras persistentes en la efectivización de los investigadores que ingresan a la Carrera del Investigador Científico (CIC). En las últimas semanas, el plan de lucha incluyó la toma temporal del edificio del CONICET y cortes de tránsito en la intersección de Godoy Cruz y Santa Fe, episodios que derivaron en momentos de tensión tras el despliegue de fuerzas de seguridad en los alrededores del predio. El miércoles 28, la jornada de protesta se suma a una saga de movilizaciones que, desde julio, no encontró ninguna respuesta del poder político.

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Argentina aprende con IA, pero el 59% tuvo problemas para aplicar lo aprendido

El 93% de los profesionales argentinos ya usa inteligencia artificial para aprender, lo que ubica al país en el primer puesto junto a Polonia entre nueve mercados. Sin embargo, solo el 33% recibe financiamiento de su empleador y la brecha entre aprender y aplicar es la más ancha del relevamiento, según el Informe del Progreso de Preply.

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El 93% usa IA para aprender, pero casi 6 de cada 10 tuvo problemas para aplicar lo aprendido.

Argentina es el país con más profesionales que tropiezan al aplicar lo que aprenden (59%, frente al 49% global) y, a la vez, uno de los que declara mayor satisfacción con su propio progreso: 8,3 sobre 10. La contradicción atraviesa un estudio que muestra cuánto se usa la inteligencia artificial para formarse y cuán poco alcanza eso para transformar el conocimiento en habilidades concretas.

El dato surge del Informe del Progreso de Preply, la plataforma de clases particulares online, un relevamiento sobre más de 5.000 profesionales en actividad de nueve países que analizó cómo la tecnología cambia la experiencia de aprendizaje. Su principal conclusión es una desconexión entre la actividad de aprendizaje y la capacidad de aplicar esos conocimientos en situaciones reales.

Un récord de adopción que no garantiza progreso

El 93% de los profesionales argentinos encuestados ya utiliza herramientas de IA como parte de su aprendizaje: el 29% recurre a ellas semanalmente y el 22% de manera ocasional. Con esos niveles, Argentina comparte con Polonia el primer lugar en adopción de IA para aprender, mientras que Estados Unidos y Japón registran los niveles más bajos, con un 85%.

Las áreas donde los argentinos buscan desarrollar nuevas habilidades reflejan esa lógica: Data Science e IA (29%), idiomas extranjeros para el trabajo (24%), marketing y marketing digital (22%), finanzas y contabilidad (19%) y economía (15%). Las motivaciones están ligadas al empleo: el 36% aprende para mejorar su desempeño en su rol actual y el 33% para mantenerse competitivo en el mercado laboral. Otros objetivos incluyen acceder a posiciones de mayor jerarquía, iniciar un emprendimiento o desarrollar un proyecto paralelo.

A nivel global, el uso de IA para aprender también cambia según el escalafón: el 47% de los líderes senior la usa a diario, frente al 35% de los managers junior y middle managers y el 31% de los empleados sin roles de gestión. Los líderes senior, además, tienen casi el doble de probabilidades de querer que la IA conduzca su proceso de aprendizaje: 16%, contra entre 8% y 10% en los otros grupos.

La “brecha de progreso”: se estudia más, se aplica menos

La investigación bautizó esa tensión como “The Progress Gap” (la brecha de progreso): la distancia entre el avance que las personas sienten que logran mientras aprenden y la confianza que tienen para aplicar esas habilidades en la vida real. Contar con más recursos para aprender no significa necesariamente aprender mejor.

El fenómeno no es solo argentino. A nivel global, el 76% afirma dedicar hoy más tiempo a aprender que hace dos años, pero el 52% reconoce que ese mayor esfuerzo no siempre se traduce en mejores resultados. La Generación Z ilustra el problema: tiene un 92% de adopción de IA, pero el 71% siente que dedica mucho tiempo a aprender sin mejorar (contra el 56% de la Generación X) y el 57% tuvo dificultades para aplicar lo aprendido en la vida real (contra el 40% de la Generación X).

Pese a todo, el 75% de los profesionales encuestados afirma preferir una experiencia de aprendizaje que combine IA y experiencia humana para progresar a largo plazo.

Argentina se forma con IA, pero sus empresas son las que menos invierten en aprendizaje

Solo el 33% de los profesionales argentinos afirma que su aprendizaje es financiado total o parcialmente por su empleador, frente al 51% a nivel global. El 30% financia su formación por cuenta propia y el 36% recurre exclusivamente a recursos gratuitos. Argentina combina así una de las mayores adopciones de IA para aprender con el nivel más bajo de inversión empresarial en aprendizaje entre los mercados relevados.

La lectura que habilitan los números es que el esfuerzo de actualización recae en buena medida sobre el propio trabajador, que se capacita con herramientas gratuitas o con su bolsillo, mientras las empresas aportan menos que en el resto de los países analizados.

Capítulo especial: de la IA que responde a los agentes que ejecutan

La conversación sobre inteligencia artificial ya no se agota en chatbots para aprender o redactar. La llamada IA agéntica propone sistemas capaces de coordinar acciones, razonar sobre la información disponible y tomar decisiones dentro de reglas definidas, a diferencia de la automatización tradicional, que resuelve una tarea aislada como copiar datos entre sistemas o validar campos.

Fernanda Velázquez, socia líder de Operate de Deloitte Cono Sur, explicó la diferencia con el caso de la incorporación de personal. Un bot tradicional puede leer un contrato y extraer el nombre, la fecha de ingreso o el área de destino; un esquema con agentes puede registrar al nuevo empleado en recursos humanos, coordinar con tecnología la entrega de equipos y preparar la información para la liquidación de haberes. Para la ejecutiva, el salto consiste en dejar de automatizar tareas sueltas para rediseñar procesos completos.

El entusiasmo ya llegó al discurso comercial local. Gabriela Renaudo, CEO de Visa Argentina, sostuvo en julio que “la IA agéntica va a cambiar radicalmente cómo consumimos”.

Mucho pilotaje, pocos resultados

Los datos disponibles enfrían la promesa. El “Observatorio Agentic AI 2026” de NTT Data, elaborado a partir de entrevistas con 130 directivos de grandes compañías de España y América Latina (no es un recorte exclusivo de Argentina), reveló que el 59% de las organizaciones iberoamericanas opera con pilotos dispersos y sin conexión con los procesos centrales del negocio, y que solo el 3,8% logró un despliegue industrial. El 58% de las empresas considera que el impacto global de la IA agéntica en su organización es bajo, y apenas el 4% reporta un retorno financiero real.

  • El 79% de los agentes desarrollados no está conectado al núcleo del negocio.
  • Solo el 10% de las iniciativas cuenta con patrocinio directo de los CEO.
  • El 40% de los directivos reconoce que no logra construir un caso económico sólido para justificar la implementación.
  • El 66% de las empresas destina menos del 5% de su presupuesto de TI a IA agéntica.

El informe concluye que el problema no es tecnológico ni presupuestario, sino organizacional. Pablo Saez, Head de Data y Analytics de NTT Data para Iberoamérica, planteó que la IA agéntica necesita su propio presupuesto, un responsable definido dentro de la compañía y un lugar en la mesa del CEO.

En la misma línea, un informe de Harvard Business Review Analytic Services, impulsado por Deloitte, advierte que hasta el 40% de los proyectos de IA agéntica podría cancelarse antes de 2027, por la distancia entre la ambición de las empresas y su preparación real para cambiar procesos, datos, sistemas y formas de gestión. Velázquez alertó que las compañías que solo buscan reducir costos tratan esta tecnología como una tercerización tradicional, sin resolver la “deuda” de procesos, datos, sistemas heredados y resistencia cultural, y que sin gobernanza sólida la ventaja competitiva es efímera.

El cruce de ambos estudios deja una tensión que el discurso de la innovación suele esquivar: los trabajadores argentinos adoptan la IA a un ritmo récord y financian en buena medida su propia capacitación, mientras que en las empresas de la región los proyectos de agentes y automatizaciones avanzan con baja conexión al negocio, escaso patrocinio ejecutivo y retornos que todavía no aparecen. En los resultados conocidos de los estudios sobre IA agéntica no figura una medición del efecto de estas automatizaciones sobre el empleo ni sobre las condiciones de trabajo, un debate que sigue abierto.

Lo que tenés que saber:

  • El 93% de los profesionales argentinos usa IA para aprender, igual que Polonia y por encima del 85% de Estados Unidos y Japón (Informe del Progreso de Preply, más de 5.000 profesionales de nueve países).
  • El 59% tuvo dificultades para aplicar una habilidad aprendida en la vida real, frente al 49% global, el porcentaje más alto del relevamiento.
  • Solo el 33% tiene su formación financiada total o parcialmente por el empleador, contra el 51% global.
  • El 58% de las empresas iberoamericanas relevadas por NTT Data considera bajo el impacto de la IA agéntica y solo el 4% reporta retorno financiero real.
  • Hasta el 40% de los proyectos de IA agéntica podría cancelarse antes de 2027, según un informe de Harvard Business Review Analytic Services impulsado por Deloitte.
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