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Entre soldaditos de plomo y la diversión por aburrimiento
Según Platón, el juego es el “instrumento que prepara a los niños a la vida adulta”. A veces tanto que asusta.
Por Manu Campi | @manucampimaier
Los recursos ocuparon, a través de la historia, el imperioso papel de quitarle al vecino lo que no se tenía como propio y, dentro de esa política expansionista, los anales humanos han sabido desarrollar todo tipo de instrumentos a tal fin. Las herramientas de aquellos primeros sedentarios, cazadores y recolectores, también fueron parte del instrumento bélico y su evolución tal cual vemos, repetidamente, en estos días. La prensa y difusión de determinados conflictos permiten condenar acciones puntuales en lugares donde el común denominador de los mortales no consigue encontrarlos en el mapa, ni conocer sus costumbres y, mucho peor, desconocer gracias a la desinformación, las realidades de dicho conflicto.
Por momentos parece un juego de ocultista que termina por condenar a un país que por ejemplo nunca apoyó al nuestro en el “conflicto” de Malvinas. Si bien de ninguna manera esta es una expresión de apoyo a ningún tipo de guerra, y todos sus sabidos horrores, también es cierto que la visibilización esconde, de manera tramposa, otras guerras y otros cuentos a manos de quienes hoy pregonan en pos de los oprimidos no siendo otra cosa que auténticos paladines del despotismo.
Este juego de estrategia mediática pacientemente estudiado –y aprendido– en el longevo oficio de hacer daño, se desarrolla en el tablero de señores de traje que se visibilizan a través de otros hombres vestidos de la misma manera. En la mesa chica, donde la necro política noticiosa de la jungla mundial obra por gracia dios dentro del divino estofado geopolítico. Quizás la historia termina por ser sabia, aunque su sabiduría no haya evitado jamás el daño al prójimo, privando de vida a quienes hayan tenido mejor suelo, clima y condiciones más favorables para su propia existencia.
«La delicada historia de los soldaditos de plomo dice que fueron ideados para adorar a los dioses prehistóricos y su función anduvo de la mano de la evolución humana».
La división política del mundo tal cual lo conocemos no fue, y parece que tampoco será, forjada en manos amigas. Las nuevas generaciones, sin embargo, atienden cuestiones de inclusión –concepto que pone nervioso a más de uno– como parte de un entendimiento nunca antes visto, en donde el cuidado prima a la depredación, la igualdad a la desproporción, y la comprensión del medio en donde se habita, a la desinformación.
En principio, no hay que ser adivino para advertir que es un juego mucho más saludable, que no tiene el porte de utópico, sino más bien de necesario. El juego debería ser otro y no más que un verdadero juego y si bien es cierto que el juguete más antiguo del que se tiene conocimiento es un sonajero turco descubierto en Kultepe en 2014, la historia de los juguetes mundanos tal cual los conocemos hoy es algo más delicada, con sus propias salvedades.
La delicada historia de los soldaditos de plomo dice que fueron ideados para adorar a los dioses prehistóricos y su función anduvo de la mano de la evolución humana hasta convertirse en codiciadas figuras de coleccionista. ¿Cómo ganarse el favor de los dioses de nuestro lado? Por supuesto que existen las oraciones, pero estas son demasiado débiles en los momentos de flaqueza, o mejor aún, en los momentos de bonanza, cuando sociedades victoriosas alcanzaron los límites de la inmortalidad y pudieron caer en la tentación de mirar a los dioses como una traba innecesaria ante su grandeza. Desde que el hombre fue capaz de saborear el primer atisbo de gloria, los más sabios supieron que necesitábamos de un objeto que nos recordase la cólera de los dioses.
Una vez comenzado el uso de las figuritas como representación de los dioses, estas cobran un significado místico. Las figuritas son la representación de lo divino en la tierra y, por tanto, objetos divinos a los que podían orar y pedir los favores pertinentes. Lo mejor de todo es que ocupan muy poco espacio, pueden encajar con facilidad en el cinturón de cualquiera. Se sospecha que es durante el Antiguo Egipto cuando los militares comenzaron a utilizar figuras como talismanes, aunque la evidencia más palpable la encontramos entre las legiones romanas. Lo que en un principio puede representar a dioses, no tarda en abandonar su papel exclusivamente divino para dar paso a la pura superstición. Las figuras pueden representar entonces cualquier tipo de idea, humana o celestial y ya en el año 1.000 a. C se encuentran figuras militares de plomo, en asentamientos del actual territorio austríaco. El origen de los soldaditos de plomo proviene, de manera inevitable, de los propios soldados de carne y hueso.
«El caos, con un avance filosófico y espiritual que pocos reconocen, convive en un perfecto equilibrio cincelado por el Imperio Bizantino y los musulmanes».
El uso de las figuras evoluciona junto al ser humano: con la caída de los viejos dioses y el auge del cristianismo, Roma se derrumba con sus talismanes de plomo, dando paso a la Edad Media. El caos, con un avance filosófico y espiritual que pocos reconocen, convive en un perfecto equilibrio cincelado por el Imperio Bizantino y los musulmanes, mientras que los pueblos europeos guerrean entre ellos en busca de su sentido de pertenencia. Entre guerras surgen breves periodos de paz y esta no es algo habitual en la Edad Media. La paz es extraña para muchos, casi incómoda, algo parecido a un fastidioso limbo entre aventura y aventura.
Los reinos no se amplían, los caballeros engordan fuera de sus armaduras y los animales del bosque tiemblan al escuchar las cornetas de las cacerías; los campesinos sufren un invierno tras otro; los sacerdotes trinan sobre los púlpitos y así surgen diferentes juguetes para mitigar la desidia de la paz: juegos de mesa y simples figuras talladas en madera o moldeadas en plomo. La mayoría de sus usuarios son más adultos que niños –los niños están demasiado ocupados en sobrevivir a los catorce años y después ya son adultos– de esta manera las figuras de los dioses que pasaron a ser talismanes pierden todo valor espiritual –al menos en parte– y son utilizadas con fines más inocentes: la diversión.
Los primeros soldaditos de plomo destinados a niños surgen en torno al siglo XVIII en Alemania, rápidamente seguida por Francia, Austria e Inglaterra. Importantes miniaturistas mejoran sus técnicas de fabricación en los dos siglos siguientes mientras las pequeñas y delicadas figuras se convierten en un fenómeno de la infancia, el juguete ideal para dirigir la mente infantil hacia los sueños de cada época.
En paralelo, las bolitas –o canicas– no tienen un origen conocido, pero es un juego tradicional muy antiguo. Probablemente se remonta al Antiguo Egipto o a la Roma precristiana; se han encontrado bolitas en algunas tumbas de niños egipcios del año 3000 a.C., así como bolas usadas por los niños cretenses.
Según los historiadores, el Imperio Romano fue quien lo extendió hasta la Edad Media, y de ahí hasta nuestros días. Las bolitas evolucionaron, desde las primeras que usaban materiales preciosos, hasta otras que simplemente eran huesos de aceituna, avellanas, castañas, piedras redondas, etc. Algunos artesanos también comenzaron a adornarlas para hacerlas más personales como ahora sucede con los colores de las de vidrio que se usan en la actualidad.
Desde un simple y antiguo juego de niños, hasta los actuales torneos profesionales internacionales, es enorme su evolución para un juego que cada vez tiene menos adeptos entre los jóvenes. Podríamos hablar largo y tendido de juegos antiguos y modernos; el balero, por ejemplo, perdido en el tiempo y en alguna que otra repisa, ha dejado rastro en varias partes del mundo, desde Japón hasta el Ártico, entre las tribus norteamericanas y los pueblos de América del Sur, imitado por todas estas culturas durante la estancia de los viajeros europeos.
Pero ya sea con cartas, juguetes, carritos de rulemanes, una pelota, muñecas y muñecos de todo tipo, color y tamaño, en la edad contemporánea los juguetes nunca fueron baratos, privando así a quienes por derecho les correspondían. La falsa seguridad pregonada por los medios hegemónicos, y la teoría del bienestar consumista, puso de cabeza al primero de los derechos con el adiestramiento lógico de quien tiene lo imposible, es alguien de bien. La industria de los recursos segrega, en la verdadera brecha, dejando que los que no tienen voz alguna se formen desde sus necesidades. Sin embargo, son esas nuevas generaciones las que comprendieron la nula capacidad que tienen quienes cuecen las horas ajenas, poniendo el alarido donde hace rato correspondía.
Por Stella Calloni
En un comunicado enviado a sus operadores de turismo este 24 de abril la Empresa Cubana de Aviación, línea aérea de la República de Cuba informa a sus operadores de turismo que debió cancelar vuelos a Buenos Aires porque las empresa proveedoras de combustibles se niegan a proveerla.
“Ante la abrupta negativa de las empresas proveedoras de combustible de aviación en la República Argentina de prestar servicio a la aerolínea Cubana de Aviación, SA y a sus vuelos autorizados por la Administración Nacional de aviación Civil de Argentina (Anac) invocando disposiciones de las medidas de bloqueo de Estados Unidos contra Cuba”, señala el comunicado de esa empresa.

Por esta razón se informa que los vuelos de Cubana “que debían salir entre el 23 y 24 de abril fueron cancelados y la negativa alcanza a otras líneas aéreas contratadas por la empresa para tratar trasladar a los pasajeros afectados impidiendo con ello cumplir los compromisos asumidos por la aerolínea con éstos».
En estos momentos está tratando de lograr cupos en otras líneas aéreas que llegan a Cuba, para trasladar a los pasajeros que tenían previsto retornar a su país el 24 de abril que serán protegidos en la medida en que existan asientos disponibles en otras aerolíneas que poseen rutas aéreas desde Cuba hacia Argentina.
En otro orden se informa que los pasajeros que no hayan iniciado el viaje podrán recibir el cien por ciento del reembolso de su boleto aéreo. Finalmente señalan que las acciones de los proveedores argentinos escapan a toda decisión de Cubana de Aviación.
Resulta imposible no analizar que esto indicaría que el gobierno argentino, que suspendió los vuelos de Aerolíneas Argentinas a la Habana, no permite que Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) provea de combustible a los aviones de Cubana de aviación y toma la decisión de unirse al bloqueo de Estados Unidos de 63 años contra Cuba, un récord de un sitio medieval en la historia de la humanidad, que fue reforzado en 1996 con la Ley Helms Burton de 1996 y profundizado hasta la asfixia con nuevas más de 250 nuevas medidas que fueron decididas durante el gobierno del republicano Donald Trump y sostenidas por el actual gobierno demócrata de Joe Biden.
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