Economía 💲
Propuesta estructural para superar la pobreza y desocupación
La marcha del campo.
Por José Rey *
El escenario de depresión económica y social empujada deliberadamente por la acción de este gobierno, que ha venido a destruir cualquier pilar de soberanía, prosperidad y futuro para el pueblo y la Nación Argentina -lo que viene arrojando como resultado una verdadera tragedia social plagada de miseria, violencia y caos, que costará muchísimo esfuerzo revertir- requiere, además de una resistencia activa, la prefiguración y la planificación de un proyecto nacionalalternativo que tenga como eje innegociable el desarrollo nacional y la mejora drástica en la calidad de vida de las mayorías populares.
A este modelo de entrega de soberanía se le debe oponer un verdadero plan de desarrollo nacional, soberano y popular. Fuera de todo eslógan de campaña o, peor aún, expresión de deseo, es hora de enunciar y delinear políticas de fondo, con miradas de mediano y largo plazo para poner de nuevo a nuestro país de pie.
Es necesario que las organizaciones populares adopten una perspectiva reivindicativa (y por lo tanto, un curso de acción y organización respectivos) diferente del reclamo al Estado por recursos para la supervivencia de los excluidos. Aunque sin duda insumirá mucho más esfuerzo y tiempo, es hora de que el campo popular exponga al resto de la sociedad que tiene un proyecto de desarrollo alternativo viable que consagra los valores de justicia social, independencia económica y soberanía política y para eso hay que promover políticas de largo plazo concretas. Frente a la falta de propuestas, cuando no la insistente repetición de recetas neoliberales, como militantes populares nos hemos propuesto impulsar un plan alternativo que atiende a un sector soslayado en cuanto a su potencial aporte de trabajo genuino y al desarrollo productivo. Nos referimos al sector agropecuario, donde el debate gira exclusivamente en torno al rol del sector agroexportador.
Lejos de oponernos a la existencia de la industria agroexportadora, buscamos hacer énfasis en otro aspecto del sector agropecuario y no exclusivamente en el repetitivo discurso centrado exclusivamente en el sector de las oleaginosas. El programa nacional La Marcha al Campopropone la utilización de tierras fiscales y tierras fiscales con bosques nativos, actualmente en poder del Estado bajo diversos organismos y niveles, para apuntalar el desarrollo de un sector complementario, formado por unidades asociativas de producción en la forma de cooperativas agropecuarias, usufructuando una propiedad bajo la forma jurídica de comodato a largo plazo, lo que evita la eventual privatización de las tierras, preservando la propiedad fiscal tanto para el sector agropecuario como el forestal, objeto de deforestaciones e incendios sin control.
El programa La Marcha al Campo se enmarca en el paradigma del desarrollo sustentable de los bosques nativos y propone diversas actividades productivas cuidadosas del medio ambiente, la fauna y la flora autóctona generando, a su vez, desarrollo económico local.
El proyecto, además, aborda no solamente el aspecto productivo y, por consecuencia, lo laboral y lo social, sino que apunta a una nueva geografía económica, al necesario repoblamiento del interior productivo, a la necesidad imperiosa de recrear un sector chacarero fuerte y a la necesidad de poblar equilibradamente nuestro territorio, fomentando una inmigración inversa: de las urbes superpobladas, hacinadas y en proceso de guetificación, al sector rural, necesitado de empleo, población y producción. Pero no se trata de un revoleo al azar, ni del reparto indiscriminado de tierras, ni menos aún del traslado de la pobreza de un lado a otro. Nada más lejano. Aprovechando la larga tradición nacional cooperativista y la necesidad de un desarrollo territorial federal además de productivo, la Marcha al Campo apunta a revertir ordenadamente, y con el asesoramiento de organismos como el INTA y universidades, la migración rural-urbana y fomentar el arraigo en el sector rural. Eso contribuye a frenar la tendencia de hacinamiento en los conurbanos mediante una estrategia tanto productiva como de movilización de fuerza de trabajo, hoy ociosa, que puede en un primer plazo de 48 meses contener a la población rural que migra y atraer a ciertos perfiles que ya emigraron y organizarla como productores, sin subsidios permanentes del Estado, con un libre desarrollo de sus actividades y afincados en todo el territorio nacional. Este programa cuenta con un detallado cronograma, trabajado en el marco del Consejo Nacional del Desarrollo en los años 60 y cuenta con experiencias exitosas llevadas adelante en provincias como Buenos Aires, Salta, Santa Cruz y Córdoba. Experiencias de funcionamiento similares se pueden ver en el modelo agropecuario francés, donde existe un fuerte desarrollo de regiones con denominación de origen, un poblamiento más adecuado del territorio y un involucramiento de productores y organizaciones profesionales para aportar investigaciones aplicadas que sirvan a las necesidades de los productores.
Por estas razones, La Marcha al Campo es además la herramienta más eficaz para construir un federalismo equilibrado al provocar una desconcentración de las grandes urbes y a la cobertura de una demanda creciente de alimentos de calidad y con denominación de origen en las provincias, mejorando no sólo la calidad de vida de los directamente involucrados, sino también generando desarrollo derivado en los territorios en las que se implemente.
Dicho proyecto, que encuentra sus orígenes en los gobiernos del general Perón y ha sido impulsado por décadas bajo distintas iniciativas y formas, más notablemente bajo el liderazgo del ex Ministro de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires durante el Mandato de Bidegain, Guillermo Gallo Mendoza, tuvo un breve pero trunco paso por instancias legislativas, donde fue cajoneado merced a la desidia o ponderación de intereses mezquinos.
Es hora de retomar esta propuesta estratégica y asequible para recuperar la esperanza, generar empleo genuino, aportar al desarrollo territorial y productivo, reducir drásticamente el desempleo y trazar un horizonte de esperanza para millones de argentinos que se encuentran en la angustiante situación de desempleo y pobreza estructural.
Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.
*Movimiento Peronista Auténtico
Economía 💲
Otra víctima de Milei: cerró la fábrica de Tía Maruca en la libertaria San Juan
La marca de galletitas Tía Maruca cerró su fábrica principal en San Juan tras 28 años de actividad. La caída del consumo interno, el aumento de costos y las dificultades de financiamiento llevaron al cese de producción, con impacto directo en el empleo de la planta de Albardón.
Lo que tenés que saber
- Tía Maruca cerró su planta principal en San Juan
- La fábrica estaba ubicada en el departamento Albardón
- Decenas de trabajadores fueron afectados por la medida
- La empresa venía enfrentando caída del consumo interno
- El aumento de costos y problemas de financiamiento aceleraron la decisión
Tía Maruca cierra su fábrica en San Juan tras 28 años
La marca de galletitas Tía Maruca cerró su planta principal ubicada en el departamento Albardón, provincia de San Juan. La decisión implica la paralización total de una unidad productiva clave dentro de la estructura industrial de la empresa, que durante años tuvo presencia en todo el mercado argentino.
El cierre marca un punto crítico en la historia de la compañía, que nació como emprendimiento familiar en 1998 y logró expansión nacional con productos instalados en góndolas de todo el país.
Caída del consumo y aumento de costos en la industria
La empresa atravesó un escenario económico adverso sostenido. Entre los factores centrales se encuentran la caída del consumo interno, el incremento de costos de insumos como harina y azúcar, y las dificultades para acceder a financiamiento bancario en condiciones que permitieran sostener la producción.
Estos elementos afectaron directamente la viabilidad operativa de la planta a escala industrial.
Una empresa con origen en San Juan y expansión nacional
Tía Maruca nació en San Juan como un proyecto familiar y logró expandirse a nivel nacional con presencia en supermercados y comercios de todo el país. En 2017 incorporó una nueva planta, etapa que representó crecimiento pero también mayor exposición a las fluctuaciones económicas.
Impacto en trabajadores y economía local
El cierre de la fábrica en Albardón afecta directamente a trabajadores y familias vinculadas a la operación industrial. La planta era una de las fuentes de empleo relevantes de la zona, con impacto en la economía local y en la cadena de producción asociada.
Situación actual de la empresa
Hasta el momento no se informaron detalles oficiales sobre la continuidad de otras instalaciones productivas. El cierre de la planta principal deja abierta la situación operativa de la compañía.
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